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20 de febrero de 2019

Karl Lagerfeld tenía razón: si no eres vegano, ¿por qué protestas contra las pieles?


Traducido del blog personal de Gary Francione


Soy un defensor de los derechos de los animales. Soy vegano desde hace 36 años. No como, ni visto, ni utilizo animales en ningún otro modo. Karl Lagerfeld, fallecido el 19 de febrero de 2019, fue, quizás, el diseñador de moda más famoso del mundo. Utilizaba pieles de animales en sus diseños. Esto era, sin duda, moralmente incorrecto. Y los comentarios sexistas, misóginos, racistas e islamófobos de Lagerfeld eran insidiosos.

Pero Lagerfeld tenía razón cuando dijo, en una entrevista en 2015 con el New York Times: El problema con las pieles. ... Para mí, mientras la gente coma carne y lleve piel, no entiendo el mensaje.

No hay ninguna distinción moralmente coherente entre la piel y cualquier otro producto animal. De hecho, el cuero es piel de animal sin pelo. Lo que coloquialmente denominamos como pieles son pieles de animales con pelo. El animal está muerto en ambos casos. La carne implica animales muertos. La leche y los huevos implican animales muertos. Todos estos 'productos' implican sufrimiento animal.

Así que si no usted no es vegano y se opone a las pieles, debería replantearse su posición. Si usted cree que las pieles son moralmente incorrectas porque implican imponer sufrimiento y muerte innecesariamente a los animales, lo mismo podría decirse del uso de animales para la alimentación o para otro tipo de ropa de origen animal. Comemos productos animales porque nos gusta su sabor. No es necesario. Llevamos cuero y otras prendas de vestir de origen animal porque nos gusta su aspecto. No hay ninguna necesidad. De hecho, si usted cree que los animales importan moralmente pero no es vegano, debería preguntarse por qué no es vegano.

Los grupos bienestaristas, como People for the Ethical Treatment of Animals [PeTA], celebran la muerte de Lagerfeld. Al mismo tiempo, PeTA promociona sin descanso a un montón de personas que no son veganas. Por ejemplo, uno entre muchos, PeTA promociona a Paul McCartney. McCartney no sólo no es vegano [escuche aquí a partir del minuto 12:55], sino que promueve el consumo de productos animales a través de su promoción de los alimentos Linda McCartney, el 22% de los cuales contienen ingredientes de origen animal.

¿Qué sentido tiene eso? Es una pregunta retórica. No tiene ningún sentido. Pero McCartney apoya a PeTA. Así que su explotación animal está bien. La explotación de Lagerfeld no lo estaba. El hecho de que PeTA promueva a McCartney y a otros no veganos mientras busca titulares para condenar a otros no veganos como Lagerfeld revela lo cínica e hipócrita que es PeTA como entidad. Pero PeTA no está sola aquí. La mayoría, si no todas, de las grandes organizaciones para el bienestar de los animales alaban y promueven a los no veganos, cuando les interesa económicamente hacerlo.

No es raro que la gente que no es vegana no tenga problemas en criticar a los que llevan pieles. Pero eso es como si alguien que come carne de vacuno criticara a alguien que come cerdo. O alguien que come carne en general criticando a alguien que come foie gras. Espera. !Algunas personas hacen exactamente eso!

Nunca deberíamos celebrar la muerte de nadie. Pero hay algo muy preocupante cuando los 'amantes de los animales' que no son veganos se alegran de la muerte de algún explotador de animales. No se dan cuenta de que, si no son veganos, ellos están participando directamente en la explotación animal.


22 de febrero de 2017

Los pollitos de Crowland y nuestra moral convencional sobre los animales



La BBC ha informado que alguien arrojó a la basura a 1800 pollitos en un terreno de Crowland, cerca de Peterborough, en el Reino Unido. Los pollitos fueron matados porque se encontraban cerca de una zona de exclusión por la gripe aviar.




La RSPCA, que está investigando el caso, cree que los pollitos pertenecen a un productor comercial de pollos y que fueron abandonados por una tercera persona que los recibió de un empleado "en precario" del productor de pollos. El inspector de la RSPCA, haciéndose eco del clamor popular sobre este asunto, ha declarado: "Es increíble que alguien pudiera desechar a estos vulnerables pollitos" añadiendo además que "podría considerar que esto es uno de los actos más atroces que me he encontrado en los 20 años que llevo en la RSPCA."

Pero la industria británica del huevo mata rutinariamente a millones de pollos cada año. Los pollos macho no dan huevos así que por lo general son gaseados, aunque también pueden ser asfixiados o triturados. La RSPCA aprueba estos métodos de matanza sobre las mismas criaturas vulnerables que fueran abandonadas para morir en Crowland. Y la RSPCA anima activamente a la gente a consumir pollos y otros animales.

¿Qué sentido tiene todo esto?

La respuesta es que no tiene ninguno. Expresamos nuestro enfado sobre lo que le han hecho a los pollitos en Crowland, pero, en tanto que somos consumidores de huevos, de pollos, y de otros animales, estamos apoyando prácticas que conducen al mismo hecho: los mismos seres vulnerables acaban siendo matados. No hay otra manera de verlo: nuestra posición es manifiestamente confusa.

¿Es incapaz nuestra moral convencional acerca de nuestras obligaciones con los animales de aportar una mayor claridad y guía moral en estas situaciones?

Primero; necesitamos identificar cuál es nuestra moral convencional respecto de los animales. Podríamos afirmar que se resume en un simple e incontrovertido principio: que está mal infligir sufrimiento innecesario a los animales. Esto es, la mayoría de la gente cree que los animales tienen algún valor moral pero que es un valor menor que el de los humanos, por lo que, en caso de conflicto entre humanos y animales, los animales pierden.

Necesitamos pensar con algo más de claridad acerca de lo que realmente decimos creer.

¿Cuándo es necesario hacer daño a los animales?

¿Qué quiere decir nuestra moral convencional cuando dice que podemos usar y matar animales cuando es necesario hacerlo? ¿Cuál es el significado de "necesario"?

Sea cual sea el criterio de necesidad, lo que es cierto es que no puede incluir el placer, la diversión o la comodidad. Esto es, necesitamos que haya un conflicto real entre humanos y animales —alguna clase de compulsión que requiere que dañemos a los animales. Si interpretamos la necesidad para incluir situaciones en las que nuestro supuesto "conflicto" es que nos privaremos de algún tipo de placer o diversión, o que nos resultará incómodo, entonces no hay límites. Nuestra moral convencional sobre los animales resulta inútil.

Esto es por lo que tanta gente se opone a actividades meramente deportivas, como las peleas de perros, las corridas de toros, y la caza del zorro. El problema es que nuestro mayor uso de animales —para comida— no conlleva mayor necesidad que el uso de animales para la tauromaquia.

La gente tiende a creer que comer carne, lácteos, y huevos, es necesario para la salud humana. Pero desde hace muchos años, el National Health Service, la British Nutrition Foundation, y la British Dietetic Association, así como otras organizaciones en Estados Unidos, y otros países, reconocen que una dieta vegana correctamente planificada es saludable. Cada vez más profesionales de la salud señalan que comer animales es perjudicial para la salud humana. Aunque esto se sale de la cuestión. Nadie mantiene que sea necesario consumir sustancias de origen animal.

La mejor excusa que tenemos para matar a 60.000 millones de animales terrestres para comida, y una cifra estimada de un billón de animales marinos, es que saben bien.

La ganadería no sólo es moralmente problemática porque implica causar daño innecesario a los animales sino que también resulta ser un desastre ecológico, responsable de emitir más gases de efecto invernadero que todo el consumo de combustibles fósiles para transporte, así como del deterioro del suelo, contaminación del agua, deforestación, y otros daños medioambientales.

Si no es necesario matar y consumir animales para alimentarnos, entonces todo el sufrimiento y la muerte que conlleva este uso es, por definición, innecesario. Y nuestra moral convencional debería excluirlo. De otro modo, nuestra moral convencional sólo significaría que debemos no imponer más sufrimiento del que fuera necesario para mantener usos que ya de por sí resultan innecesarios en primer lugar. Sin duda, nuestra moral convencional alcanza más allá de prohibir aquel daño sobre los animales que es puramente gratuito.

Retorno a Crowland

Nosotros promovemos la idea de que los animales tienen derechos morales. Pero reconocemos que la mayoría de la gente no coincide con esta posición. Sin embargo, no es necesario asumir la posición de los derechos animales para comprender que nuestra moral convencional establece que si nos encontramos en una isla desierta, o en un bote a la deriva, hay una necesidad; aquí hay una compulsión. La moral convencional sostiene que comer a un animal en esa circunstancia sería moralmente aceptable.

No obstante, si no estamos en una isla desierta o en un bote a la deriva, y no hay una necesidad o compulsión para matar o pagar a alguien para que mate, entonces nuestra moral convencional nos conduce a asumir una dieta vegetal. La misma indignación que nos conduce a rechazar la violencia contra los pollitos abandonados en Crowland debería conducirnos a reconocer que no debemos matar a esas mismas criaturas vulnerables como parte de la industria del huevo.


4 de octubre de 2014

Andre Robinson, el gato King y nuestro confuso pensamiento sobre la ética



Andre Robinson pateó a un gato callejero en Brooklyn. Alguien lo grabó en vídeo. Robinson fue arrestado. El gato, al que nombraron King, fue rescatado y adoptado. El fiscal del distrito de Brooklyn ha anunciado su intención de acusar a Robinson por crueldad hacia los animales. Ahora, mucha gente pide que sea encarcelado y las invectivas que le dedican por las redes sociales son bastante intensas por decirlo de alguna manera.

Las reacciones ante lo que hizo Robinson es comprensible y estimable. Es poco menos que terrible que alguien le haga daño a un animal inocente. Después de todo, estamos de acuerdo en que está moralmente erróneo infligir sufrimiento innecesario a los animales. Aunque podemos disentir acerca de cuándo es necesario imponer sufrimiento y muerte a los animales, todos estamos de acuerdo en que el placer que obtuvo Robinson al patear a un gato no constituye necesidad.

¿O quizás sí?

Matamos y comemos a más de 58 mil millones de animales en todo el mundo, sin contar a los peces. No necesitamos comer animales. Nadie mantiene que es necesario para una salud humana óptima. La conservadora Asociación Americana de Dietética reconoce que:

«Las dietas vegetarianas adecuadamente planificadas, incluidas las dietas totalmente vegetarianas o veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas, y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y en el tratamiento de ciertas enfermedades. Las dietas vegetarianas bien planificadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluyendo el embarazo, la lactancia, la infancia, la niñez y la adolescencia, así como para deportistas.»

La ganadería es un desastre ecológico. Se necesitan mucho más kilos de plantas y muchos más litros de agua para producir productos animales que para producir productos vegetales. La ganadería es la mayor causa de calentamiento global y es responsable de contaminación, deforestación y erosión del suelo.

Y los animales que consumimos de comida —incluyendo aquellos supuestamente tratados de forma "humanitaria" para ser convertidos en productos de supermercado— son víctimas de sufrimiento y muerte. De hecho, los animales que consumimos para comida sufren tanto —si no más— que aquel gato al que Robinson pateó tan cruelmente.

La única excusa que podemos alegar para ese sufrimiento es el placer de nuestro paladar. Disfrutamos comiendo animales; es una costumbre adquirida. Pero no hay necesidad que justifique causar ese sufrimiento y muerte.

Por tanto, ¿somos diferentes de Andre Robinson?

No lo somos.

No hay distinción moralmente coherente entre el pequeño gato y el pollo o el cerdo o la vaca o el pez que la mayoría comerá hoy.

El FBI ha anunciado que perseguirá el "abuso animal" como un crimen singular; el departamento de policía de Nueva York ha decidido actuar ante las denuncias de "abuso hacia los animales", y el fiscal del distrito está usando el caso como aviso para "los tipos que piensan que pueden abusar de cualquier animal".

Todo esto es muy estimable pero es absurdo. Somos una sociedad que abusa de billones de animales sin ninguna razón que lo justifique. Nos excusamos a nosotros mismos pretendiendo que gente como Robinson son "abusadores" y que el resto de nosotros somos "humanitarios" y nos preocupamos por los animales.

Hacemos esto de forma insistente. ¿Recuerdan al jugador de fútbol Michael Vick? La gente le odia por organizar peleas de perros. A Vick le gustaba reunirse con otros para disfrutar viendo a unos perros luchar entre sí. Al resto de nosotros nos gusta reunirnos alrededor de una barbacoa para asar los cuerpos de animales que sufrieron igual que los perros de Vick. ¿Se acuerdan de Kisha Curtis que se ganó una repulsa internacional por desnutrir y abandonar a su perro, Patrick, en un basurero? Patrick es todavía el símbolo de quienes exigen que el "abuso animal" sea perseguido de forma más contundente.

Todos estos sucesos tuvieran como respuesta una reacción abrumadora y gran parte de ella incluía expresiones racistas, al igual que sucede cuando se habla sobre el consumo de perros y gatos en China o Corea, o la matanza de delfines en Japón, que provocan comentarios sobre lo bárbara que es "esa gente" —dichos por personas que no tienen problema en explotar a cerdos, vacas, pollos y peces.

Y cada día, en los centros de control de animales, son matados animales con la excusa de "controlar la sobrepoblación".

El caso de Robinson nos presenta la oportunidad de revisar nuestras ideas fundamentales sobre la ética en la relación con los otros animales. De otra manera, esto no sería más que una fetichismo de perros y gatos, o una demonización de aquellos que arbitrariamente catalogamos como "bárbaros".


2 de octubre de 2014

Debate en el ´New York Times´




El New York Times expuso un panel de debate titulado "Promoviendo Derechos Legales para los Animales" en el que se incluyó la controversia sobre Andre Robinson. El Enfoque Abolicionista estuvo presente en el debate. Aquí pueden leer el artículo entero:
La reacción ante lo que hizo el pateador de gatos es comprensible y estimable. No hay nada más terrible que agredir a un animal indefenso. ¿Pero en que se diferencia esto de la matanza de animales para comida?
No hay una distinción moral coherente entre el gato que fue pateado y el cerdo, la vaca o la gallina o el pez que la mayoría de la gente comerá hoy.
Matamos y comemos más de 58 mil millones de animales cada año en todo el mundo, sin contar a los peces. De hecho, los animales que utilizamos para comida sufren tanto —si no más— que el gato que fue cruelmente pateado. Comemos animales porque saben bien. No necesitamos comer productos animales para estar sanos; incluso las organizaciones profesionales de nutrición y los organismos gubernamentales así lo reconocen.
Por tanto, ¿somos diferentes de Andre Robinson? No lo somos. No hay distinción moral coherente entre el gato que fue pateado y el pollo, el cerdo, la vaca o el pez que la mayoría de la gente se comerá hoy. Robinson será acusado de violar una ley que prohíbe dañar "injustificadamente" a los animales. Se le acusa de hacer algo que no es justificable. El problema es que lo que hacemos los demás no es más justificable.
Somos una sociedad que abusa de billones de animales sin una buena razón. Nos excusamos a nosotros mismos alegando que gente como Robinson son "abusadores" y el resto de nosotros somos "humanitarios" y nos preocupamos por los animales. Nos repetimos esto insistentemente.
¿Recuerdan al jugador de fúbol Michael Vick? La gente le odia por haber organizado peleas de perros. ¿Y a Kisha Curtis que se ganó un rechazo internacional por haber desnutrido y abandonado a su perro, Patrick, en un basurero? Patrick es todavía ensalzado como un símbolo por quienes defienden que debemos perseguir el "abuso animal" de forma más contundente. Todos estos casos han provocado una respuesta social masiva, al igual que la práctica de comer gatos y perros en China o Corea, o la matanza de delfines en Japón, que fomentan comentarios sobre lo bárbaro que es "esa gente" —dichos por gente que no tiene problema en explotar cerdos, vacas, pollos y peces.
El caso de Robinson no presenta una oportunidad para examinar nuestras ideas fundamentales sobre la ética en nuestra relación con los demás animales. De lo contrario, todo esto se reduce a fetichizar a perros y gatos, o a demonizar a aquellos que arbitrariamente señalamos como "bárbaros".

29 de julio de 2014

Esquizofrenia moral: Alastair Graham, el “Michael Vick” de Escocia




Alastair Graham fue sentenciado a 9 meses por matar a su perro, Bruno, quien aparentemente lo había mordido. Graham ató al perro a un árbol antes de rociarlo con gasolina y quemarlo hasta la muerte. A Graham también se le prohibió tener animales de por vida. Fue sentenciado a 36 meses adicionales por su participación, aparte, en un intento de robo. 

De acuerdo a la BBC:
«Graham fue declarado culpable de la acusación de provocar al perro, llamado Bruno, un sufrimiento innecesario, causándole su muerte en el fuego, el 24 o el 25 de abril.» 
Muchas personas están indignadas por lo que hizo Graham y consideran como inaceptable que el plazo máximo de cárcel por el asesinato de Bruno sea de un año. 

Lo que Graham hizo fue terrible. Infligió sufrimiento y muerte a un animal y no tenía ninguna justificación para lo que hizo. Causó sufrimiento y muerte innecesarios. 

Pero, ¿cómo es él diferente de la mayoría del resto de nosotros? 

Sugiero que, antes de condenar a Graham como un monstruo moral, consideramos que matamos a unos 60 mil millones de animales terrestres sintientes cada año —y según cálculos aproximados, un billón de peces— para alimentación. Nadie que tenga algunos conocimientos sostiene ya más que el consumo de carne, pescado, productos lácteos, huevos, etc. es esencial para la salud humana. De hecho, muchos profesionales de la salud están reconociendo que los principales alimentos de origen animal son perjudiciales para la salud humana. Y la cría de animales para comida es un desastre ecológico. 

La conclusión es que la mejor ─de hecho la única─ excusa que tenemos para infligir todo ese sufrimiento y muerte es el placer: nos gusta el sabor de los alimentos de origen animal. Los animales que comemos y de quienes obtenemos la leche y los huevos, bajo las mejores circunstancias, han tenido una vida llena de sufrimiento y aflicción y han sido matados de forma violenta y dolorosa. Puede haber una diferencia psicológica entre aquéllos que infligen sufrimiento y muerte directamente y los que pagan a otros para hacerlo. Pero no hay ninguna diferencia moral. 

Como Graham, todos somos responsables por el sufrimiento y muerte innecesarios de otros seres sintientes.

Si creen que lo que hizo Graham fue moralmente incorrecto —y sin duda lo fue— deberían considerar hacerse veganos, y de ese modo detener la participación directa en la explotación de los animales no humanos. De hecho, si creen que los animales importan moralmente y no son meramente cosas, ser vegano es lo único racional para hacer. 

El caso Graham es otro ejemplo del tipo de esquizofrenia moral que vemos todo el tiempo: todos estamos de acuerdo en que está mal infligir sufrimiento y muerte innecesarios a los animales, pero la gran mayoría de nosotros lo hacemos todos los días. 

Y nunca pasamos un segundo de tiempo en la cárcel. 



2 de julio de 2014

Oh, No: Otra Mujer Que Hace Lo Mismo Que Todos Los Demás



Primero fue Melissa Bachman quien se convirtió en objeto de odio por haber matado leones en Sudáfrica.

Y ahora es el turno de Kendall Jones:


Y todo el mundo está enojado con Jones, al igual que lo estaban con Bachman, y le lanzan toda clase de insultos y de apelativos misóginos, en ocasiones explícitamente violentos.

Ésta es la cuestión: ¿Qué diferencia hay entre estas mujeres y cualquier otro que no sea vegano?

La respuesta: No hay diferencia.

Así que esta clase de eventos deberían ayudar a cualquiera que preste atención a reconocer que el especismo y el sexismo están profundamente entrelazados.

20 de noviembre de 2013

Algunas reflexiones sobre Melissa Bachman y el león



Melissa Bachman, que es la presentadora de un programa de caza llamado Deadly Passion [Pasión Mortal], anunció el pasado 1 de noviembre en su página de Facebook que había matado a un león en Sudáfrica y publicó esta foto:



La respuesta fue extraordinaria. Según un reportaje: "Bachman se encontró recibiendo deseos de muerte e insultos obscenos así como críticas en Twitter, Yotube y otras redes sociales que la condenaban por sus jactanciosas escapadas de caza." Según otro reportaje: "Más de 250.000 personas han firmado una petición pidiendo a Sudáfrica que deniegue en el futuro la entrada de Melissa Bachman, una cazadora cuya foto posando sonriente junto a un león muerto ha provocado una considerable indignación."

Y, lo cual no sorprende a nadie, las grandes corporaciones bienestaristas están acelerando para crear una campaña de recaudación que incluye una petición para incluir a los leones como especie protegida según el Acta de Especies en Peligro en los Estados Unidos de América.

Yo publiqué una nota sobre esto en mi página de Facebook pero tuve que borrar los comentarios y cerrar la publicación debido a los comentarios violentos y horriblemente misóginos que se hicieron.

La gente está enfadada porque Bachman mató a un león innecesariamente. No había necesidad ni compulsión en ella para hacerlo. Ella no mató al león en defensa propia. Ella mató al león porque disfruta matando animales.

Y muchos de nosotros pensamos que eso es terrible; no creemos que debamos hacer sufrir y morir a los animales sólo porque obtengamos placer de ello.

¿O sí lo creemos?

Matamos y comemos a 56.000 millones de animales terrestes sin contar a los marinos. No hay necesidad ni compulsión. No necesitamos comer animales para tener una salud óptima y la ganadería es un desastre medioambiental.

La mejor justificación que tenemos para imponer sufrimiento y muerte a billones de animales, muchos de los cuales han tenido vidas más espantosas que la que tuvo el león que mató Bachmann, es que saben bien.

¿Por tanto qué es exactamente lo que distingue a quienes consumen animales de Bachman?

Se trata de una cuestión retórica: no hay distinción moral coherente entre ella y nosotros si consumimos animales. El hecho de que Bachmann mate "especies singulares" y que nosotros matemos pollos, cerdos, vacas y peces es completamente irrelevante.

El asunto Bachman no es diferente de la esquizofrencia moral que presenciamos en los casos de Michael Vick, Mitt Romney y Kisha Curtis.

El lado positivo es que cada vez que aparece uno de estos casos nos reafirmamos en nuestra creencia basada en la intuición moral de que es moralmente erróneo imponer sufrimiento o muerte a los animales sin una buena razón. Irónicamente, ya contamos con todo lo necesario para rechazar la explotación animal. Es sólo cuestión de darnos cuenta de que no hay una diferencia moralmente relevante entre disparar a un león por diversión y comer un filete porque te da placer. En ambos casos, hemos destruido una vida sin una buena razón.

Esperemos que estos episodios de esquizofrenia moral aporten la luz necesaria para que al menos algunos tomen la decisión de aplicar su moral a lo que introducen por su boca y se hagan veganos.

12 de julio de 2012

El legado de Lennox






Ayer, 11 de Julio de 2012, Lennox, presuntamente un pit bull, fue asesinado por el Concejo de Belfast, en Irlanda. Los pit bulls son ilegales en Irlanda del Norte. Se había hecho una campaña internacional para salvar a Lennox y hay ahora una indignación internacional por su muerte.

Y así debe ser.

Sólo por ignorancia se considera a los pit bulls como un tipo de perro feroz. Cualquiera que sepa algo de pit bulls sabe que son perros dulces y amorosos, cuyo papel histórico ha sido el de trabajar como niñeras no humanas de niños humanos. ¿Son feroces algunos pit bulls? Sí, los que están preparados para ser feroces por los seres humanos. Y a partir de lo que he leído, la afirmación de las autoridades de Belfast de que Lennox era feroz, o que era "necesario" matarlo en algún sentido, no fue apoyada por la evidencia.

Pero la historia de Lennox tiene un significado más profundo. Hubo una indignación internacional en esta cuestión porque no había ninguna justificación para matar a Lennox. El Concejo de Belfast actuó erróneamente.

¿Pero qué respecto de los aproximadamente 150 millones de animales no humanos —sin contar a los peces— que son asesinados hoy para comida?

Cada uno de esos animales es tan inocente y vulnerable como lo fue Lennox. Y no hay justificación para el sufrimiento y la muerte que les imponemos. Matamos y comemos animales porque tienen buen sabor; actuamos por costumbre para satisfacer el placer de nuestro paladar. Nada más.

Muchos de aquellos que protestan por la muerte de Lennox y objetan las acciones del Concejo de Belfast están haciendo exactamente lo que hizo el Concejo en el caso de Lennox: están decidiendo quien vive y quien muere.

La indignación moral en todo el mundo respecto de esta injusticia muestra que muchos de nosotros tenemos preocupación moral respecto de los no humanos.

Si pudiéramos encender la chispa moral y generalizar esa preocupación moral, de manera que todos aquellos que sintieron malestar por la muerte de Lennox pudieran llegar a estar igualmente indignados por la muerte de los miles de millones de animales matados anualmente para comida, tendríamos un movimiento por los derechos animales.

El patético movimiento “de la carne feliz”, “el consumo compasivo” que existe al presente, no tiene nada que ver con los derechos animales; tiene que ver con hacer que los humanos se sientan mejor respecto del consumo de no humanos.

A Lennox lo mataron injustamente. Eso estuvo mal. Quienes objetan lo que le pasó a Lennox deberían reconocer que continuar consumiendo animales no nos hace diferentes del Concejo de Belfast.

Si no son veganos, por favor háganse veganos. Y eduquen a otros, de maneras creativas y no violentas, acerca de cómo el veganismo es la única respuesta al reconocimiento de que los animales importan moralmente.

Y si tienen la posibilidad de adoptar a un animal sin hogar de cualquier especie, por favor háganlo. Si adoptan, consideren a un pit bull o mezcla con pet bull. ¡Son perros maravillosos!

Dejemos que el legado de Lennox sea la elevación de nuestra consciencia por todos los no-humanos.

Posdata del 16 de julio de 2012

Algunos animalistas están convocando un boicot al turismo de Irlanda del Norte en respuesta por la muerte de Lennox. Esto demuestra la confusión en la que viven tantos animalistas. Primero, ¿por qué Irlanda del Norte? Nueva York matar a más pitbulls en un día que todos aquellos que habrán matado en Irlanda del Norte durante años. Segundo, millones de animales son matados cada minuto de cada día en todas partes alrededor del mundo. Pero la respuesta de estos animalistas consiste en realizar un boicot enfocado en un perro y que no hace mención de los otros millones de animales ni conecta ambas injusticias. El veganismo no es mencionado.

24 de octubre de 2010

Mary Bale, Michael Vick, y la esquizofrenia moral




Mary Bale tiró un gato en un contenedor de basura, donde el desafortunado animal estuvo atrapado durante aproximadamente 15 horas antes de ser liberado. Su insensible acto fue capturado en video y fue difundido en YouTube. Una noticia describió la reacción del público de esta manera:

«El  caso “gato basurero mujer” de Conventry fue vilipendiado en todo el mundo, recibiendo llamadas telefónicas abusivas y amenazas de muerte desde tan lejos como Australia, después de lo que ella describió como un “una fracción de segundo de equivocación” –fracción de segundo que fue captada en CCTV y subido a YouTube.

Miles de personas firmaron páginas de Facebook afirmando “Mary Bale es peor que Hitler” y haciendo un llamamiento por la “pena de muerte para Mary Bale”, así como también ella atrajo los titulares de los diarios”»

Bale fue acusada por la RSPCA de causar sufrimiento innecesario a un animal y fue multada con 250 libras, pero se le obligó también a pagar un recargo y costos, un total de 1,436.04 libras.

Piensen acerca de esto.

La RSPCA, que activamente solicita e impulsa al público a infligir sufrimiento innecesario y muerte a los animales a través de su programa “Freedom Food” [1, 2], enjuició a Bale por causar sufrimiento innecesario al gato.

El público, la mayoría consumidores de productos animales, y que por consiguiente sostiene y participa de conductas que no son de ningún modo moralmente distinguibles de lo que Mary Bale hizo, condenó a Mary Bale.

Esta situación es muy similar a la que involucró al jugador de fútbol norteamericano Michael Vick. Vick  fue encontrado culpable de peleas de perros. Cumplió una condena en prisión por su horrible crimen y es aún vilipendiado por mucha gente. Parece que a Vick le gustaba sentarse alrededor del reñidero a mirar a los perros desgarrándose entre sí; la mayoría de las personas que vilipendiaran a Vick disfrutan sentándose alrededor de una parrilla donde se asan los cuerpos de los animales que son torturados tan miserablemente como los perros de Vick. Y ambos, los perros de Vick y los animales que los humanos comen sufren y mueren por una sola y misma razón: el placer humano.

Tanto como el caso de Bale como el de Vick son ejemplos impresionantes de esquizofrenia moral.

Como un amigo mío dijo, “Si no experimentamos ningún horror y conmoción cuando pasamos por un McDonald’s, ¿cuál es el problema con Mary Bale tirando su propiedad en un contenedor de basura?”

Y así como nadie propondría que las peleas de perros 'humanitarias' serían aceptables, es absurdo sugerir que la explotación 'feliz' de los animales usados para comida es moralmente aceptable.

Hay una cura sencilla para la esquizofrenia moral: hacerse veganos. Es fácil, mejor para su salud y para el planeta y, lo más importante, es lo moral y justo para hacer. Es lo que le debemos a los otros animales.

Si son veganos, entonces eduquen a otros acerca del veganismo de manera creativa y no violenta.


15 de octubre de 2010

!Un sueño bienestarista hecho realidad!





Imaginen que quieren encontrar una campaña de un solo tema que les permita recaudar fondos infinitamente, 24 horas por día, siete días por semana, de manera que ustedes —y, más importante, sus donantes— puedan “ayudar a los animales.”

Imaginen que esta campaña no requerirá que nadie cambie su comportamiento hacia los animales. Pueden continuar comiendo carne, bebiendo leche y usando lana o cuero, asistiendo al circo local y pasando la tarde en el hipódromo participando de las carreras de caballos mientras que, al mismo tiempo, pueden sentirse bien por ser personas “compasivas.”

Imaginen una campaña que esté definiendo “abuso de animales” tan estrechamente que simplemente ningún donante potencial, no importa cuánta carne, leche, huevos, queso, manteca, helado o lo que sea que consuman, o cualquiera sea la forma de explotación legalizada en la cual ellos participen, se considerará involucrada en el “abuso de animales.”

Todo lo que alguien tiene que hacer es apoyar un gesto completamente sin sentido —con una donación, por supuesto.

No busquen más: tengo la campaña para ustedes: la campaña de los registros de abusadores de animales.

Suffolk County, situado en la mitad oriental de Long Island, ha creado esta semana el primer registro de abusadores de animales de la nación. Esta ley requerirá que las personas condenadas por crueldad hacia los animales se registren con las autoridades o enfrenten cárcel y multas. La ley de Suffolk tiene como modelos a  las “Megan’s Laws,” que crean registros de abusadores de niños.

Así que ahora estaremos en condiciones de identificar a los “abusadores de animales,” al menos en una parte de Long Island.

Pero esperen.

¿Los supermercados que en Suffolk County venden partes de los cuerpos de animales y productos de origen animale estarán en el registro? Bien, no, porque la venta de partes de animales y de productos animales es perfectamente legal. Esto no es “abuso de animales.”

¿Y los residentes de Suffolk County que consumen productos animales —todos aquellos de nosotros que creamos la demanda de productos animales en primer lugar— estarán en el registro? Oh, no, por supuesto que no. Consumir animales no es una violación de la ley anticrueldad.

Así que ¿a quiénes apunta esta ley?

Bueno, de acuerdo con la noticia enlazada arriba, había una mujer que torturaba a los gatos:
«La ley fue impulsada por un número de casos de abuso animal en los últimos meses, incluyendo el de una mujer de Selden acusada de forzar a sus hijos a observarla torturar y matar gatos bebés y docenas de perros, y luego enterrar a las mascotas en el patio de atrás.»
Nos debería quedar claro a esta altura cuál el problema aquí. Definiendo el “abuso animal” como el comportamiento raro, patológico que infringe las leyes anticrueldad —y que probablemente suma menos que una millonésima parte del uno por ciento del uso de los animales— dejamos en paz a lo que se considera “normal.” Reforzamos la noción de que el uso no es abuso, de que el abuso sólo ocurre como una excepción a la regla, en vez de ser la regla de cada segundo de cada día. Más aún, esta ley también se aplicará a la mayor parte de las situaciones que involucren los animales que hemos fetichizado: perros, gatos, etc. Ustedes saben, los que amamos y consideramos como miembros de nuestras familias mientras clavamos los tenedores en todos los otros.

En suma, este es un gesto sin importancia que servirá sólo para reforzar la noción de que está bien explotar animales siempre y cuando no “abusemos” de ellos. De hecho, esto declara que nuestro uso “normal” de los animales no es abuso.

También debería quedar claro por qué este tipo de campaña es un sueño bienestarista hecho realidad: es una campaña que más o menos todos pueden apoyar y que hará que las personas se sientan auto-justificadas. Sólo las “malas” personas son abusadores de animales y ellos están en el registro criminal; el resto de nosotros somos personas “compasivas.”

Puedo asegurarles que esa campaña será un gran negocio para el bienestar animal. De hecho, si ustedes quieren saltar a este bote, mejor apúrense; ya está zarpando:
«Los activistas por el bienestar animal esperan que la ley, promulgada unánimemente el martes en un condado de 1,5 millón de personas situado en los suburbios de la ciudad de Nueva York, inspirará a los gobiernos de toda la nación, del mismo modo que han proliferado los registros Megan’s Law para abusadores de niños en la década pasada.»
«Más de doce estados introdujeron legislación para establecer registros similares, pero Suffolk County es la primera entidad gubernamental que promulga una ley así, dijo Stephan Otto, director de asuntos legislativos de la Animal Legal Defense Fund.»
PeTA ya declaró su apoyo entusiasta por el registro. ¿Cree PeTA que Temple Grandin, la diseñadora de mataderos y consultora de la industria de la carne debería estar en la lista? ¿Es ella una “abusadora de animales”? No; PeTA le dio un premio a Grandin.

¿Y qué sucede con Whole Foods, que vende carne “feliz” y otros productos animales provenientes de animales que han sido torturados? No, porque PeTA —junto con la mayoría de otras grandes corporaciones bienestaristas— apoya los productos animales “felices” vendidos por Whole Foods.

¿Y qué sucede con las organizaciones animalistas que tienen enormes presupuestos pero que matan animales en vez de tener un programa de adopción? ¿No son “abusadores”? No, PeTA mata al 90% de los animales que ingresa en sus instalaciones, así que no puede constituir abuso, ¿no?

¿Qué sucede respecto de las personas que consumen productos animales? ¿PeTA los considera “abusadores de animales”? Esto sería un poco embarazoso, dado que la mitad de los miembros de PeTA, según el vicepresidente Senior de PeTA Dan Mathews, no es siquiera vegetariana.

Esto prueba mi argumento de que la idea del registro de abusadores es simplemente un intento de definir “abuso” como el incidente patológico de torturar gatos bebés y perros en un patio trasero. Pero eso es extremadamente inusual. Lo que constituye el verdadero abuso es la explotación diaria de la gente común, incluyendo la explotación perpetrada, facilitada y aprobada por las empresas de bienestar animal.

Hay 50 estados y Washington, D.C., varios territorios, y centenar de miles de municipios, ciudades, pueblos, etc. Esta es una campaña que tiene el potencial de seguir por décadas y tendrá un casi ilimitado tiempo de vida para el propósito de captar donaciones. Puedo ya ver Caminatas para el Registro, guiadas por varias celebridades, permitiendo a cada mujer, hombre y niño que compre las entradas fuera de la clase de los “abusadores de animales” haciendo una donación para asegurar que los verdaderos“abusadores de animales” entre nosotros estemos en algún registro criminal, mientras el resto de nosotros continúa sintiéndose en paz con su conciencia. Estoy seguro de que ya hay planes para realizar eventos mediáticos con mujeres desnudas, usando sólo piezas de papel con los nombres de los condenados en el registro. Oh, los sacrificios que algunos harán “por los animales.”

¿Y qué respecto de la mujer de Long Island que torturó a los gatos bebés y a los perros? ¿No es una buena idea que nosotros tengamos un registro para identificar a personas como ésa?

Dado que el registro puede proveer información a los refugios que ayudarán a identificar peligros para futuras adopciones, todo bien. Pero en un sentido fundamental, la mujer que hizo aquellos terribles actos no es diferente de cualquiera que consume productos animales.

Vean, esa persona torturó gatos bebés y perros porque ella obtuvo algún placer o satisfacción al hacerlo. ¿Está mal eso? Con toda seguridad. Pero, ¿en qué es realmente diferente lo que ella hizo de lo que hace el resto de las personas? La mayoría de nosotros comemos productos animales y los animales de donde aquellos productos provienen fueron tan torturados como los gatos bebés y los perros del caso de Long Island. Pero ella es una criminal y el resto de nosotros, que apoyamos el registro y engaños similares, somos “compasivos.” Claro.

Varios años atrás [2007] hice la observación de que Michael Vick, quien cumplió una condena por peleas de perros, realmente no era diferente del resto de nosotros. A él le gustaba sentarse alrededor del reñidero, a mirar pelear a los perros; al resto de nosotros nos gusta sentarnos alrededor de la parrilla veraniega donde se asan los cuerpos de los animales que han sido torturados tanto —sino más— que los perros de Vick. La única diferencia es que la mayoría pagamos a otros para hacer el trabajo sucio. Pero disfrutamos consumiendo los productos de la explotación tanto como Vick disfrutó con lo que hizo.

Todo esto es esquizofrenia moral.


12 de agosto de 2009

Una nota acerca de la esquizofrenia moral

En mi libro Introducción a los Derechos Animales presenté la noción de “esquizofrenia moral.” He recibido comentarios acerca de mi uso de este término y estos comentarios se ubican dentro de dos grupos.

Algunas personas me acusan de confundir esquizofrenia moral con personalidad múltiple/doble.

Cuando hablo acerca de esquizofrenia moral, busco describir el modo ilusorio y confuso en que pensamos acerca de los animales como tema social/moral. Esta confusión puede, por supuesto, incluir modos conflictivos o inconsistentes de mirar a los animales —algunos son miembros de la familia; otros son la cena— pero eso no significa que estoy describiendo la clásica personalidad doble o múltiple. Nuestra esquizofrenia moral, que implica hacernos ilusiones a nosotros mismos acerca de la capacidad de sentir y las similitudes entre humanos y otros animales, y una inmensa cantidad de confusión acerca de la condición moral de los no-humanos, es un fenómeno bastante complicado y que tiene muchos aspectos diferentes.

Algunas personas piensan que usando el término estoy estigmatizando a aquéllos que tienen esquizofrenia clínica, porque esto implica que son personas inmorales. Lo siento sinceramente si alguien interpretó el término en ese sentido, no fue ciertamente mi intención. La esquizofrenia es una condición reconocida que está caracterizada por pensamiento confuso e ilusorio. Decir que estamos ilusionados y confusos, cuando se trata de temas morales, no es decir que aquéllos que sufren de esquizofrenia clínica son inmorales. Es sólo decir que muchos de nosotros pensamos acerca de temas morales importantes de una manera completamente confusa, ilusoria e incoherente. !Ciertamente no estoy diciendo que aquéllos que sufren de esquizofrenia clínica sean inmorales!

Decir que la esquizofrenia moral estigmatiza a los esquizofrénicos clínicos es como decir que hablar de que: “el uso de drogas se propaga como el cáncer”, estigmatiza a las víctimas de cáncer.

Espero que esto esclarezca lo que quiero decir al hablar de nuestra esquizofrenia moral cuando se trata de ética animal. También espero que sea claro que no estoy usando ese término en un sentido que transmite o intenta transmitir que los esquizofrénicos clínicos son inmorales.



22 de junio de 2009

Otro ejemplo más de esquizofrenia moral




Por muchos años he estado usando la expresión “esquizofrenia moral” para describir la manera confusa y engañosa con la que nosotros, los humanos, pensamos acerca del estatus moral de los animales no humanos.

Esta mañana, vi un ejemplo de esquizofrenia moral que incluso yo encuentro absolutamente notable.

Associated Press está divulgando una historia: Great white sharks hunt just like Hannibal Lecter [Los grandes tiburones blancos cazan exactamente como Hannibal Lecter]. De acuerdo a la historia, personas que aparentemente son consideradas como científicos, afirman:
«Los grandes tiburones blancos tienen algunas cosas en común con los asesinos seriales, dice un nuevo estudio: ellos no atacan al azar, sino que buscan víctimas específicas, mientras acechan y merodean escondidos. Los tiburones esperan y observan desde un punto no muy cercano, no muy lejano, cazan de forma estratégica, y aprenden de sus ataques previos, de acuerdo a un estudio publicado en línea, el lunes, en el Journal of Zoology. Los investigadores usaron un método clasificatorio del perfil de los asesinos en serie para calcular exactamente cómo caza el temible depredador oceánico, algo muy difícil de observar fuera de la superficie.»
Ahora pensemos acerca de esto por un segundo. Los animales no humanos son como los asesinos seriales porque ellos cazan estratégicamente y porque toman decisiones deliberadas acerca de lo que van a comer.

¿Esto es algún tipo de chiste?

¿No hacen lo mismo los cazadores humanos? Por supuesto que sí.

Curiosamente, el artículo afirma:
«Hay una enorme diferencia entre los grandes tiburones blancos y los asesinos seriales, y ésta se resume en el viejo modelo detectivesco: el motivo. Los grandes tiburones blancos atacan para comer y sobrevivir, no por la emoción de hacerlo. Y los grandes tiburones blancos son majestuosas criaturas que deben ser salvadas, dijo Hammerschlag.»
Pero la mayoría de los cazadores humanos no cazan para sobrevivir; cazan porque disfrutan acechando y matando. ¿No los hace eso más parecidos a los asesinos seriales, de acuerdo a la definición que de los mismos da el propio artículo? Ciertamente me parece que ésa es la lógica ineludible del artículo.

El hecho de que los animales no humanos actúen estratégicamente para conseguir comida no los diferencia del cazador humano —o, para esa cuestión, del consumidor que toma decisiones respecto de la comida, mientras él o ella recorre los pasillos del supermercado.

Más aún, el comportamiento de merodeo y acechanza de la presa que tienen los tiburones, y otros no humanos, es una evidencia bastante fuerte de que los no humanos son cognitivamente sofisticados y capaces de pensar racionalmente. Como ustedes saben, mi teoría de los derechos de los animales, requiere solamente que los animales no humanos sean seres sintientes para ser miembros plenos de la comunidad moral. No es necesario ningún otro atributo cognitivo. Es decir, siempre que los animales sean perceptivamente conscientes y puedan sentir dolor, tenemos la obligación moral de no tratar a tales animales como recursos para fines humanos. Pero estos comportamientos de acechanza, ciertamente indican que la filosofía occidental, que tradicionalmente le ha negado pensamiento racional a los animales, está totalmente equivocada. Verdaderamente, el análisis de este comportamiento de acechanza por parte de estos investigadores, es una evidencia precisa de que a algunos humanos les falta la habilidad de pensar racionalmente.

Con el objetivo de sentirnos “superiores” y de perpetuar la fantasía de los no-humanos como los “otros”, decimos que una actividad que caracteriza nuestro propio comportamiento es análoga —y en el caso de los cazadores humanos, la analogía es mucho más apropiada— a la actividad de un “asesino serial”. Esto es un perfecto ejemplo de pensamiento confuso y engañoso; esto es lo que quiero decir cuando hablo de esquizofrenia moral.


7 de abril de 2009

¿Y ustedes se preguntan porqué sufrimos de esquizofrenia moral?




Aquí hay un ejemplo —desafortunadamente uno entre muchos— del modo en que confundimos a los niños acerca de la moralidad de la explotación animal. 

Por un lado, animamos a los niños a relacionarse afectivamente con los no humanos, a través del uso de personajes animales. Por el otro lado, usamos aquellos mismos personajes animales para vender productos animales que fueron obtenidos a partir de la tortura de animales no humanos.

¿Es de extrañarse que desarrollemos esquizofrenia moral cuando se trata de animales? 

¿Es de extrañarse que una cantidad abrumadora de nosotros concuerde con firmeza en el hecho de que está mal infligir sufrimiento “innecesario” y muerte a los animales pero, a su vez, nuestra mejor justificación para imponer sufrimiento y muerte a más de 53 mil millones de animales por año (sin incluir a los peces) es que disfrutamos de su sabor? 

¿Es de extrañarse que consideremos a ciertos animales como miembros de nuestras familias mientras simultáneamente clavamos tenederos en los cuerpos de otros animales?



28 de octubre de 2007

Un clásico de la “esquizofrenia moral”




Un tema central de mi trabajo durante la última década, más o menos, ha sido la exploración de nuestra confusión cognitiva —nuestra “esquizofrenia moral”— cuando se trata de animales no humanos. 

Recientemente, escribí un comentario acerca de cómo la comediante Ellen Degeneres sollozaba en su espectáculo televisivo por un perro que ella adoptó y dio luego a otra persona mientras, al mismo tiempo, en su sitio web, promovía su menú de animales muertos. 

El jugador de fútbol Michael Vick fue duramente criticado por estar involucrado con peleas de perros por un público que no reflexionada nada acerca de comer no humanos, torturados en todo sentido tanto como los perros de Vick.

Muchos de nosotros compartimos nuestros hogares con no humanos que amamos y consideramos miembros de nuestra familia, mientras que, al mismo tiempo, comemos a otros no humanos que no son diferentes de ninguna manera moralmente relevante de aquéllos que amamos y cuya personidad reconocemos.

Un ejemplo impresionante de “esquizofrenia moral” fue reportado el viernes, 26 de octubre, por la BBC. Un ciervo blanco, aparentemente de más o menos nueve años de edad, fue matado a tiros por cazadores furtivos en la frontera de Debo y Cornwall.

La reacción: La matanza del ciervo fue “repugnante.”

¿Y quién estaba asqueado?

Los “criadores de animales y los guardas de los animales de caza [quienes] habían mantenido en secreto la localización del ciervo durante años, en el intento de protegerlo.”

Pat Carey, “cuyo trabajo es matar ciervos rojos en el área,” describió al animal como “sagrado”, y la matanza como “absolutamente incomprensible.” Mr. Carey remarcó que “sólo una persona sin corazón tiene la capacidad de mirar a tan bella criatura a través de la mira telescópica de un rifle de alta potencia y simplemente pone fin a su vida.”

Es impresionante, en varios aspectos, que Mr. Carey no se considere una persona “sin corazón” cuando mira a un ciervo rojo “a través de la mira telescópica de un rifle de alta potencia y simplemente pone fin a su vida.”

Mientras me encuentro sentado y escribo esto, estoy mirando desde la ventana de mi escritorio, el bosque que circunda nuestra casa. Puedo ver dos ciervos —gemelos nacidos en nuestra propiedad esta primavera— mordisqueando los arbustos. Es la temporada de caza aquí y hay mucha gente en esta área que mata al ciervo, generalmente con arco y flecha.

Conozco a algunos de esos cazadores y ellos no dudarían en pasar horas tratando de rescatar a un ciervo de algún peligro, “fuera de temporada”. Pero no tienen ningún problema en disparar una flecha, que tiene cuatro puntas de navaja que se abren en contacto con un órgano o músculo de la víctima y literalmente quedan trabadas en ellos, directo hacia aquel mismo ciervo, un mes después, cuando es legal matarlo.

Como Mr. Carey dice, es “absolutamente incomprensible.”



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