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23 de julio de 2012

Veganismo y noviolencia




Si el principio de la no-violencia significa alguna cosa, significa que ustedes no pueden justificar su participación en ninguna matanza y ningún sufrimiento por razones transparentemente frívolas tales como el placer, la diversión o la conveniencia. Y hacer “con compasión” algo que no es moralmente justificable, no cambia el hecho de que es moralmente injustificable.

Cuando deciden lo que quieren comer, vestir o usar, no están actuando bajo ninguna clase de compulsión. Simplemente se dejan llevar por el placer del paladar, el sentido de la moda, etc… o permitiendo que lo que es conveniente prevalezca por encima de los intereses de otro ser sintiente.

Así que si abrazan la no-violencia pero no son veganos, necesitan pensar respecto de lo que, incuestionablemente, sería una grave falta de coherencia.


27 de noviembre de 2010

Peter Singer y yo concordamos en cuanto a una cosa: la noviolencia





Recientemente, Peter Singer publicó el siguiente tuit en respuesta al recibo, por parte de un vivisector de la UCLA , de hojas de afeitar supuestamente infectadas con sangre contaminada:
«!Uf!… ¿cómo esto va a ayudar a los animales? Todo lo que hace es dar la peor imagen posible al movimiento por los animales.»
Concuerdo con Singer en que una violencia como ésta da una imagen negativa al movimiento animalista y pienso que el problema es más complicado que tan solo la imagen pública. Dejando de lado cualquier problema moral general con la violencia, la travesura de UCLA simplemente no tiene sentido. Sin duda, el vivisector de UCLA está explotando injustificadamente a los animales. Pero así es con cualquier persona que use animales, incluyendo aquéllas que consumen productos animales.

No hay realmente ningún modo basado en principios para distinguir a aquéllos que se involucran en la vivisección y los que consumen cualquier tipo de carne, lácteos y otros productos animales, incluyendo animales “felices”. Aquellos que promueven la violencia, ¿están dispuestos a considerar a sus abuelos, que cocinan un pavo para el "Día de Acción de Gracias", como un objetivo apropiado de violencia? ¿Están ellos dispuestos a tratar a sus familiares o amigos que comen helados o beben leche o consumen cualquier producto animal, como “la escoria abusadora de animales” que es el objetivo legitimado de la violencia? No, por supuesto que no.

La única manera en que el problema de la explotación animal será resuelta es cambiando el paradigma de propiedad por el de personalidad, y eso no pasará —no encontraremos jamás nuestra brújula moral aquí— mientras consumamos productos animales. Ciertamente nunca va a suceder como resultado de la violencia.

Si el pensamiento social y el público demandan que el uso de los animales permanezca, nada cambiará. Si cierran diez mataderos hoy y la demanda permanece igual, diez más abrirán mañana o diez mataderos existentes expandirán su capacidad de producción. Para más respecto de este asunto ver: 1, 2, 3, 4, 5, y escuchen mi comentario acerca del tema. También discuto este asunto en mi nuevo libro, "The Animal Rights Debate: Abolition or Regulation?", el cual fue publicado en noviembre de 2010 por la Columbia University Press.

Entonces, aunque Singer y yo discrepemos en cuanto a casi toda otra cuestión dentro de la ética animal, estoy contento porque concordamos en esta importante cuestión de la violencia en la defensa animal. Espero sinceramente que Singer no sea sujeto de amenazas y ataques difamatorios tales como aquéllos que me alcanzaron a mí porque insistí abiertamente en mi condena a la violencia.

El movimiento por los derechos animales cobra sentido sólo como un movimiento de paz y no violencia. Gandhi dijo:



Si queremos ver un mundo en el que no haya violencia contra los más vulnerables, debemos nosotros mismos convertirnos en no violentos y presentar nuestros puntos de vista de manera no-violenta. La no-violencia empieza con nuestro propio veganismo y nuestro uso de la educación creativa y no-violenta para educar a otros acerca del veganismo.

Si no son veganos, háganse veganos. Es fácil; es mejor para su salud y para el planeta. Pero, lo más importante, es lo moralmente correcto para hacer. Veganismo es no-violencia en acción.

Si son veganos, entonces usen todo el tiempo que puedan para involucrarse en la educación creativa y no-violenta.

14 de febrero de 2010

Acerca de la violencia




Desafortunadamente, hay personas que se identifican a sí mismas como "defensores de los animales", y que afirman que la solución al problema de la explotación animal es la violencia.

Algunas de ellas realmente cometieron actos de violencia contra los explotadores institucionalizados. Otras incitan a cometer actos de violencia, clamando para que las personas usen la “intimidación” contra los explotadores de animales o los dejen “temerosos” de una violencia en represalia.

Dejando de lado los aspectos morales/espirituales de la violencia, aquéllos que promueven la violencia están profundamente confundidos acerca de las bases económicas de la explotación animal. Los usuarios institucionales se involucran en la explotación animal porque el público la demanda. Los usuarios institucionales, en su mayor parte, son indiferentes a estar vendiendo bistecs o bananas. Ellos pondrán su capital donde sea que consigan el mejor retorno.

La mayoría de las personas consideran el uso de los animales como “normal”, en el mismo sentido en que respirar y beber agua son considerados como “normales.” Ellas demandan productos animales. Si ustedes destruyen diez mataderos hoy, dado que la demanda continúa, serán construidos diez mataderos más, o los diez existentes expandirán la producción —y probablemente harán la producción económicamente más eficiente. Si ustedes cierran un proveedor de animales para vivisección, y el público continúa apoyando la vivisección, lo que claramente hace, entonces otro proveedor aparecerá. Así que, como cuestión puramente práctica, la violencia es una estrategia que no puede funcionar.

Mientras que el uso de los animales sea considerado como normal y no suscite una cuestión moral fundamental, nada cambiará. Pero nosotros no vamos a conseguir que las personas piensen acerca del uso de los animales a través de la intimidación, el miedo y los actos de violencia. Para ser efectiva, la educación nunca puede ser violenta; nunca puede tratar de intimidar o hacer que las personas tengan miedo. Ésta tiene que abrir sus corazones y sus mentes. La estrategia no violenta no es nada pasiva; involucra nuestro trabajo activa, constante y creativamente para cambiar un paradigma fundamental —la noción de que los animales son cosas, recursos, propiedad; que ellos son exclusivamente medios para fines humanos.

Y queda claro que nuestros esfuerzos para educar están funcionando. Está emergiendo un diálogo acerca del uso de los animales, que va más allá de las cuestiones del tratamiento “humanitario”. Hay un constante flujo de historias acerca de cómo las personas están volviéndose cada vez más conscientes acerca de la esquizofrenia moral que caracteriza las relaciones entre humanos y no humanos.

Aquéllos que promueven la violencia no sólo están confundidos acerca de las cuestiones económicas básicas, sino que también están impidiendo ese progreso porque proveen un objetivo fácil que da a las personas una excusa para descartar el problema de la explotación animal. En este sentido, las personas pro-violencia son similares a aquéllos que promueven el sexismo.

¿Habría hecho Martin Luther King una campaña por los derechos civiles, afirmando “Prefiero andar desnudo que sentado en el fondo del ómnibus”?

Por supuesto que no.

¿Nos habrían King o Gandhi impulsado a “intimidar” a otros, y hacer que otros estén “temerosos” de llegar a ser víctimas de actos de violencia?

Por supuesto que no.

A veces, cuando veo algunas de las cosas que las personas pro-violencia dicen o hacen —o cuando veo un video con una mujer desnudándose “por los animales”— sacudo mi cabeza y me pregunto lo que las personas podrían hacer que fuera peor, en términos de conseguir que el público tome este tema seriamente. Verdaderamente, parece que esas personas están tratando de sabotear un cambio significativo.

Para una mayor discusión de estos temas, escuchen el Comentario que hice acerca del tema, o lean Un comentario acerca de la violencia, Acerca de la vivisección y la violencia , y Más acerca de la violencia y los Derechos Animales, todos los cuales están en este sitio.

También discuto la cuestión de la violencia en mi próximo libro, el cual escribí en coautoría con el Dr. Robert Garner, «The Animal Rights Debate: Abolition or Regulation?» el cual será publicado por la Columbia University Press en mayo del 2010.



18 de enero de 2010

Martin Luther King, Jr.: Su Sueño y Nuestra Realidad




Hoy es el día en que celebramos la vida y el trabajo de Martin Luther King, Jr.

El Dr. King simbolizó dos importantes y fundamentales valores: la noviolencia y la igualdad.

Treinta y dos años después de que el Dr. King fuera asesinado, aún somos una nación con desigualdad. Personas de color, mujeres, gays, lesbianas y otros, son tratados como ciudadanos de segunda clase. Sí, las cosas han cambiado, pero aún no hemos alcanzado la igualdad entre los humanos. Y los animales no humanos continúan siendo "bienes muebles", objetos de propiedad, sin ningún valor inherente.

Treinta y dos años después de que el Dr. King fuera asesinado, aún vemos la violencia como la solución de cada problema. Aún no hemos aprendido que la violencia es el problema; no es la solución del problema.

Deberíamos tomar unos pocos minutos para reflexionar hoy sobre las nociones de igualdad y de noviolencia. Deberíamos decidir hacer realidad el sueño del Dr. King. Al final, su sueño es lo único que redimirá nuestra realidad.


22 de marzo de 2009

Más acerca de la violencia y los derechos animales


En las pasadas semanas, varias personas me escribieron preguntándome si tenía escrito alguna entrada en el blog acerca del uso de la violencia en la lucha por los derechos animales. Ya escribí un ensayo sobre este tema —Un comentario acerca de la violencia y sugiero a los interesados que lo lean. El próximo libro que publicaré, «The Animal Rights Debate: Abolition or Regulation?» que estoy escribiendo con el politólogo Robert Garner de la Universidad de Leicester, también tratará la cuestión.

Me gustaría complementar mi anterior ensayo con la siguiente reflexión.


Hay quienes afirman que la educación vegana creativa y no violenta, que es lo que propongo que persigamos con el objetivo de cambiar el paradigma moral, es insuficiente, porque ese enfoque no trabaja lo suficiente rápido, dada la severidad del problema y de varias consecuencias sociales, políticas, económicas y ecológicas de la explotación animal.


No tengo ninguna duda de que el uso de los animales es un desastre en todos los aspectos y de que es el factor más significativo entre los que contribuyen a la peligrosa situación en que se encuentra nuestro planeta. Pero está más allá de la pura fantasía creer que la violencia — incluso si fuera moralmente justificable, lo cual afirmo que no es— vaya a ser la solución para mudar las cosas más rápido, y tratar esta situación, innegablemente alarmante, de un modo efectivo.


Como mencioné en mi anterior ensayo, la mayoría de los humanos consideran al uso de los animales no humanos como la posición automática, “normal”. Los actos de violencia no pueden ser vistos de otra manera que no sea como ataques a una conducta que es considerada, por la mayoría de la gente, como moralmente aceptable, por completo y sin objeciones —por lo menos mientras sea “humanitaria”.


Involucrarse con la violencia, que necesariamente será interpretada por la mayoría de las personas como algo patológico, no llevará a que las personas piensen que el uso de los animales puede ser algo cuestionable. Si acaso, la violencia servirá a los fines de aquéllos que quieren describir cualquier esfuerzo para cambiar el paradigma —incluso los esfuerzos pacíficos y no violentos— como parte de una ética por completo patológica y rechazable. Promover la violencia no es sólo incoherente con una ética de la paz, también va a impedir su aceptación.


La educación vegana creativa y noviolenta es un trabajo duro. Pero, a diferencia de las alternativas, es la única opción que cambiará el paradigma y resultará en un modo fundamentalmente diferente de valorar la cuestión moral subyacente. A diferencia de las alternativas, la educación vegana creativa y noviolenta puede causar una revolución del corazón.


Al final, esas son las únicas revoluciones que funcionan.


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