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3 de junio de 2018

La muerte del activismo y el surgimiento del espectáculo de marca en el animalismo



Los grupos tradicionales de bienestar animal nunca se preocuparon mucho del activismo. Eran organizaciones benéficas que querían donaciones.

Luego, en la década de los 80, el movimiento por los “derechos animales” llegó a los Estados Unidos. Aunque el movimiento comenzó enfocándose en un activismo de base, después se transformó en el movimiento neobienestarista —un conglomerado de organizaciones benéficas corporativas que hablaban de abolición como objetivo final pero promovían las mismas campañas de reforma del bienestar recaudadoras de donaciones y campañas monotemáticas como un supuesto medio para alcanzar ese objetivo. La forma primaria de “activismo” se convirtió en extender un cheque para apoyar estas campañas. Si algunas personas buscaban participar en la dirección del movimiento o, Dios no lo quiera, lo retaban de cualquier forma, les decían que dejaran de “causar divisiones”. Les decían que necesitábamos “unidad en el movimiento”. Ese era el código para: “Cállate y haz una donación”.

Y ahora, tenemos a los nuevos grupos que proclaman que ellos ya lo saben todo sobre el “activismo”. ¿Y qué significa eso? Significa “activismo instantáneo”. No tienes que aprender nada. No tienes que entender nada sobre la teoría de los derechos animales, qué significa la abolición, o sobre por qué el veganismo es un imperativo moral. Ni siquiera tienes que ser vegano. Sólo tienes que aparecer en los eventos y permanecer de pie en silencio, llevando una máscara y sosteniendo un portátil, o gritando a la gente en restaurantes, o retrasando la llegada de un camión al matadero para que puedas “ser testigo”. Estos grupos “activistas” promueven incluso a las organizaciones benéficas neobienestaristas de varias maneras. El “activismo” se ha convertido en: “Ven y ayúdanos a realizar los eventos que nos caracterizan como marca”. El “activismo” es ahora todo entretenimiento y eventos sociales.

Y tenemos una “nueva” marca de “líder”: “activistas famosos” con cuentas de Patreon que quieren que ustedes les proporcionen un medio de vida para que puedan tener una carrera en el “activismo”. ¿Saben? Justo como los ejecutivos de las organizaciones corporativas de caridad.

¿Alguna persona se ha hecho vegana a causa de grupos “activistas” y “líderes” financiados por Patreon? No dudo de que algunos sí. Pero esa no es la cuestión. Algunas personas se han hecho veganas a causa de grupos bienestaristas y sus campañas de “explotación feliz”. La cuestión es que si la gente que participa en estos grupos “activistas” y neobienestaristas realmente se formara a sí misma y participaran en una defensa inequívoca del veganismo abolicionista, estaríamos consiguiendo que mucha más gente se hiciera vegana. Y tendríamos un movimiento que presentara al veganismo como algo que la gente no encuentre extraño y alienante.

Mostrar videos violentos no es nada nuevo. Los animalistas han estado haciendo esto durante años. De hecho, muchos de los nuevos "activistas" no parecen saber que durante la década de 1990 hubo una campaña que mostraba videos violentos en público usando un quiosco. El problema general con los vídeos violentos es que, en una sociedad en la que el uso de animales se da por sentado, estos vídeos tienen el efecto general de hacer que la gente apoye cosas como las cámaras en los mataderos, los mataderos CCTC, las investigaciones "encubiertas" de las granjas industriales, y todo aquello que es propio del movimiento de la "explotación feliz". Es precisamente por este motivo que las grandes organizaciones también usan las imágenes violentas; es muy útil para obtener dinero con sus campañas neobienestaristas. Los nuevos "activistas" usan los vídeos de estos grupos bienestaristas. Piensen en esto por un segundo.

Tenemos "activistas" que detienen a camiones que van camino al matadero para que esos "activistas" puedan "dar testimonio". Los animales que van camino al matadero están aterrorizados. Detener un camión para que los "activistas" puedan colocar cámaras, acariciar a los animales, y llorar frente a ellos, puede crear un espectáculo, pero no ayuda a los animales en nada. De hecho, prolongar su angustia es hacerles daño.

En 1989, PeTA comenzó con la campaña "Antes iría desnuda que con pieles". En muchos sentidos, ese fue el comienzo de alejar el activismo de su esencia y acercarlo hacia la creación del espectáculo corporativo. Y ahora estamos alcanzando una etapa en la que el "activismo" es un espectáculo corporativo. El "activismo" se trata de hacer eventos que involucran una fórmula que se identifica con uno u otro grupo y que sirve para reforzar una marca. El "activismo" se trata más de proporcionar algún tipo de "experiencia" a las personas que de cambiar el paradigma que considera a los animales no humanos como cosas.

¿Quieren un mundo vegano? Necesitan hacer tres cosas: [1] necesitan ser veganos; [2] necesitan formarse sobre derechos animales y abolición, y sobre por qué el veganismo en un imperativo moral; y [3] necesitan convertirse en educadores creativos y noviolentos en su comunidad. Necesitamos un movimiento de base en el que cada uno de nosotros sea un “líder” que incorpore nuestro veganismo a cada uno de los aspectos de nuestra vida diaria.

Necesitamos un movimiento de base donde cada uno de nosotros sea un "líder" que incorpore el veganismo en todos los aspectos de su vida cotidiana. Y nuestros esfuerzos educativos siempre deben enfocarse en un contexto que claramente promueva la noviolencia y que rechace la discriminación humana. Deberíamos tratar de convertirnos en un nuevo, y más inclusivo, movimiento de paz.

Necesitamos alejarnos de la idea del "activismo" como un espectáculo corporativo que crea marca a grupos específicos o como el desarrollo de un grupo de "líderes" financiados por Patreon. Necesitamos resucitar el movimiento de base que comenzó en 1980, pero que fue reemplazado por grupos corporativos y por el teatro callejero.

El activismo real es un trabajo duro. Pero es la única manera de cambiar las cosas. Existe un gran interés actualmente en el veganismo. Aprovechemos ese interés y dirijámoslo hacia una dirección productiva.

Aprendan más sobre veganismo en www.queeselveganismo.com


27 de julio de 2017

Dos movimientos: ¿En cuál estás?






Billones de animales son explotados anualmente. Sabemos que esto no va a terminar a corto plazo. Pero también sabemos que hay mucha gente que se preocupa por los animales.

Algunos activistas opinan que debemos educar, de manera noviolenta y creativa, a la gente que se preocupa por los animales para que comprendan que la explotación animal es injusta y que si nos preocupamos por los animales y estamos de acuerdo en que tienen un valor moral entonces tenemos la obligación de ser veganos y no comer, consumir o usar animales. Estos activistas rechazan la idea de que debemos promover o aprobar alguna forma de continuar la explotación animal. Quienes asumen este enfoque son, en su gran mayoría, activistas de base.

Algunos activistas piensan que no debemos promover el veganismo como una obligación moral y que debemos animar a la gente que se preocupa por los animales a comer productos de origen animal que hayan sido producidos de una manera "humanitaria", o que podemos satisfacer nuestra obligación moral reduciendo la cantidad de productos animales que consumimos. Aquellos que promueven este enfoque están, en su mayor parte, involucrados con las grandes organizaciones corporativas de caridad. Quienes forman parte de este grupo a menudo descalifican a los de aquel otro grupo como "puristas", "fundamentalistas" o "policía vegana".

Debemos tener claro dos puntos:

Primero; ningún enfoque conducirá a terminar con la explotación animal de un día para otro. La cuestión está en si debemos promover el veganismo o si debemos promover la explotación "feliz" o reducida. Sencillamente no es cierto que el enfoque que defiende la explotación "feliz" o reducida hace algo "ahora" por los animales que la posición vegana no haga.

Segundo; la gente que habla acerca de educar sobre veganismo o sobre la explotación "feliz" o reducida es gente que se preocupa por los animales. La gente a la que no le preocupa los animales no toma partido por ninguno de ambos enfoques.

Así que la cuestión es simple: ¿debemos educar sobre veganismo a la gente que se preocupa por los animales o debemos animarles a participar en la explotación "feliz" o reducida?

21 de julio de 2017

El moderno "movimiento animalista" en pocas palabras







Los abolicionistas mantienen que no podemos justificar la explotación animal y que la explotación animal no terminará hasta que construyamos un movimiento vegano que tenga la habilidad política de conseguir medidas que eliminen el uso de animales. Así que los abolicionista promueven el veganismo como un imperativo moral y también como una estrategia a largo plazo y un modo coherente de reducir ahora la demanda de productos animales para así conseguir cambiar el paradigma de los animales como propiedad hacia el de los animales como personas no humanas.

Aquellos que rechazan el abolicionismo promueven las reformas de bienestar animal, las campañas monotemáticas y el reducetarianismo.

Las campañas para la reforma bienestarista perpetúan la idea de que el uso animal es moralmente aceptable si es "humanitario". Pero las campañas bienestaristas en favor de las granjas "felices" sólo sirven para conseguir que la gente se sienta más cómoda en continuar explotando animales.

Las campañas monotemáticas sustituyen una forma de explotación por otra, y le dicen a la gente, por ejempo, que comer vacas o pollos o peces es moralmente mejor que comer foie-gras, o que vestir pieles es peor que vestirse con lana o cuero. Estas campañas perpetúan la explotación animal.

El reducetarianismo promueve campañas como los lunes sin carne, que refuerza la idea de que los lácteos y los huevos son moralmente distinguibles de la carne —y de ese modo promueve su consumo— y mantienen que podemos cumplir con nuestra obligación moral eligiendo comer menos carne o cambiando un producto animal por otro. Esto es similar a decir que podemos cumplir nuestras obligaciones morales respecto del racismo no cometiendo actos racistas durante los lunes o "reduciendo" nuestra conducta racista, pero sin la idea de que debamos abolir el racismo. El reducetarianismo es un enfoque incoherente que además promueve la continuidad de la explotación.

Quienes promueven la reforma bienestarista, la campaña monotemática, y el reducetarianismo, afirman que lo hacen porque hay que hacer algo por los animales "ahora". Ellos ignoran que los abolicionistas, que persuaden a la gente a que rechace la explotación animal en cualquier forma, están ciertamente haciendo algo "ahora". Ellos parecen no comprender que animando a la gente a consumir productos animales "felices", o a comer vacas en lugar de foie-gras, o a llevar lana en lugar de piel, están haciendo algo "ahora" que es contraproducente.

3 de febrero de 2017

El cierre de un circo es una distracción respecto del problema real: comer animales


Traducido de The Conversation

El "Mayor Espectáculo Sobre La Tierra", el circo Ringling Bros, que tiene 146 años de antigüedad, anunciaba en enero que finalmente cerrará en mayo. El circo ya no es lo suficientemente espectacular para competir con los entretenimientos ofrecidos por los nuevos aparatos electrónicos, y con los conciertos de música y las exhibiciones de automóviles.

Los animalistas, quienes durante años han criticado a los circos por exhibir elefantes, están calificando esta decisión como una victoria, aunque la compañía ya había anunciado en 2015 que iba a dejar de utilizar elefantes en sus funciones en respuesta a las críticas públicas. Ciertamente, podríamos alegrarnos si esta decisión aliviara la miseria de los elefantes —aunque, tal y como explicaremos más adelante, esto no está nada claro— o evita que otros animales sean usados por futuros circos.

Pero los dueños de Ringling tomaron una decisión comercial que nada tiene que ver con lo que los animalistas dijeran o hicieran. De hecho, los ejecutivos dejaron claro que las funciones del circo ya no eran viables como modelo de negocio. Y cerrar el circo no afecta en nada a la institución del uso animal —ni, más importante aún, al hecho de que comamos animales. Como académicos por los derechos de los animales y defensores del veganismo como imperativo moral, no vemos esto como una victoria.

¿Por qué centrarse en los elefantes?

Los gustos cambian y la demanda de los consumidores determina cuáles negocios sobreviven. Los primeros circos exhibían humanos de manera abusiva e indignante, anunciándolos como "mujeres barbudas", gemelos siameses, y figurantes que padecían enanismo, gigantismo, discapacidades y enfermedades.

A la vez que estas prácticas desaparecieron en el siglo pasado, los circos pusieron un mayor énfasis en los payasos, los acróbatas, los funambulistas y las actuaciones con animales salvajes. La atmósfera carnavalesca de los circos itinerantes fue gradualmente transformándose hacia actividades más refinadas, en la línea de compañías como El Circo del Sol.

Nuestra opinión sobre las actuaciones con animales se hicieron más matizadas, variadas y controvertidas, particularmente en el caso de los elefantes. Los grandes circos ofrecían la rara oportunidad de ver a estos animales, pero hoy en día disponemos de documentales de elefantes en sus propios hábitats.

Asimismo, hemos comprendido que los elefantes son animales inteligentes y complejos. Los hemos unido junto a delfines, orcas, y grandes simios, en un pequeño y privilegiado club de animales "especiales" hacia el que los humanos, en especial los occidentales, muestran preocupación y se sienten contrariados y quizás se inclinen por acordar hacia ellos un mayor respeto.

En 2015, Ringling anunciaba que retiraría sus elefantes de los espectáculos en 2018. Aunque los elefantes todavía serían sujetos para investigación y cría, y vivirían en un pequeño "santuario", los grupos bienestaristas que habían realizado campañas para finalizar las actuaciones con elefantes lo estaban celebrando. Y cuando Ringling anunciaba este mes que cerraba el negocio, PeTA decía a sus simpatizantes que "36 años de protestas de PeTA, documentando cómo dejaban morir a los animales, cómo los golpeaban, y mucho más, había reducido la asistencia del público hasta un punto de no retorno."

Justificando la explotación animal

Semejantes declaraciones habían ignorado por completo al "elefante en la habitación"*. Los humanos matan y comen a 70 mil millones de animales terrestres y al menos a un billón de animales marinos anualmente. Todos los otros usos de animales —desde los circos hasta la investigación médica— palidecen en comparación.
*Elefante en la habitación: En Idioma inglés, "Elephant in the room" ["elefante en la habitación"] es una expresión metafórica que hace referencia a una verdad evidente que es ignorada o pasa desapercibida; también aplica a un problema o riesgo obvio que nadie quiere discutir.
Sin embargo, la mayoría de grupos bienestaristas no mantienen que usar animales para comida desafíe el mismo imperativo moral que le asignan a usar elefantes en los circos, matar focas bebés para pieles o comer perros y gatos en Asia. Esto refleja la estrategia recaudatoria de estas organizaciones, basada en presentar estos actos de crueldad hacia los animales como frívolos e innecesarios —por ejemplo, llevar un abrigo de piel. Ellos prometen a sus seguidores que se encargarán de estos temas, sin pedirle a nadie que cambie su dieta, estilo de vida o su forma de pensar. Los elefantes son perfectos para esta estrategia.

Ahora bien, los grupos bienestaristas han conformado perversas alianzas con las empresas y las industrias que se dedican a la explotación animal. Ellos trabajan con las empresas explotadoras para convencer a la gente de que hay una manera "compasiva" de explotar animales, e incluso les proporcionan licencias y certificados de productos animales "humanitarios".

Por ejemplo, en el año 2005 el profesor de la universidad de Princeton, Peter Singer, escribió una carta abierta en defensa de varios grupos bienestaristas expresando "aprecio y apoyo" al programa de Whole Foods para proporcionar un supuesto mejor trato "humanitario" a los animales de granja. Esto inauguraba lo que denominamos como el movimiento de "explotación feliz".

Pero los animales son bienes muebles, y los estándares de bienestar animal, como cuestión general aparte de los nichos de mercado para los ricos, no hacen otra cosa más que mejorar la eficiencia económica del uso de animales. Incluso los grupos bienestaristas reconocen que su negocio está ayudando a la industria a identificar la ineficiencia del trato hacia los animales para mejorar sus resultados. Por ejemplo, tanto PeTA como la Humane Society of the United States promueven la atmósfera-controlada como método para la matanza de aves basada en la eficiencia económica.

Comer animales: innecesario e injustificado

Durante más de 200 años, hemos asumido la idea de que los animales tienen valor moral —ellos no son simples cosas. Esta visión es reflejada en la legislación que procura un trato "humanitario" de los animales, la cual proviene del siglo XIX. La mayoría de nosotros considera que está mal infligir sufrimiento "innecesario" a los animales. Esto debe significar que no podemos imponer sufrimiento a los animales sólo por nuestro placer, diversión o conveniencia.

No obstante, nosotros señalamos que, en la vida cotidiana, estamos imponiendo sufrimiento innecesario a los animales. La idea de que la gente necesita consumir productos animales para tener una buena salud ha sido rebatida por las organizaciones profesionales, tales como la Academia de Nutrición y Dietética y la Asociación Americana del Corazón;  instituciones médicas como la Clínica Mayo, agencias gubernamentales como el Instituto Nacional de Salud y el Servicio Nacional Británico de Salud, y aseguradoras como Kaiser Permanente.

Todas estas autoridades coinciden en que una dieta vegetal correctamente planificada proporciona una adecuada nutrición. Algunos señalan que puede ser mejor para la salud humana que una dieta que incluye productos animales. Comemos animales por una sola razón: Nos gusta hacerlo. Nos resulta conveniente consumir un filete o un perrito caliente. Pero no tenemos una mayor justificación moral para comer animales que para explotar elefantes en los circos.

Si queremos tomarnos en serio la ética respecto de los animales, necesitamos salir del debate sobre el trato hacia éste u otro animal en circunstancias específicas. En su lugar, debemos enfocarnos sobre la justificación del uso de animales a la luz de la moralidad convencional de que los animales tienen un valor moral y que necesitamos una razón para imponerles sufrimiento y muerte. Para el 99.99 por ciento de nuestro uso de animales no tenemos ninguna razón que lo justifique.

El rechazo hacia el consumo de perros y gatos en los países asiáticos es atronador, y a menudo conlleva etnocentrismo y xenofobia. Pero no hay ninguna diferencia moral en absoluto entre comer perros y comer pollos o comer queso.

Mientras sigamos comiendo animales, nada cambiará. Una vez que reconocemos que nuestro uso de animales para comida no es diferente del uso de elefantes en los circos, la matanza de focas bebés o las peleas de perros, toda nuestra perspectiva cambiará por completo y la discusión social se trasladará del supuesto trato "humanitario" hacia las justificaciones del uso de animales.

Anna Charlton & Gary Francione

17 de abril de 2016

La reforma progresiva en el contexto humano no es análoga a la reforma bienestarista y a las campañas monotemáticas en el contexto no-humano



Una pregunta que recibimos:

«Si pensamos que el complejo industrial de las prisiones está mal y queremos abolirlo, todos pensaríamos que estaría bien trabajar al mismo tiempo en una campaña monotemática para mejorar la vida de los presos que actualmente están atrapados en el sistema, ¿verdad? Entonces, ¿por qué no está bien hacer lo mismo en el contexto animalista?»

Para empezar, esta persona está confundida con la terminología básica. El ejemplo que utiliza se refiere a lo que se caracterizaría como medidas de reforma del bienestar en el contexto no humano, no a campañas de un solo tema o compañas monotemáticas. Es decir, ella piensa que su campaña de prisiones es similar a decir que queremos abolir la explotación animal en algún momento, pero que queremos jaulas más grandes mientras tanto. Esa es la clásica posición del nuevo bienestarismo. En cualquier caso, aquí hay un extracto del libro «Derechos Animales: El Enfoque Abolicionista» que muestra que la afirmación bienestarista de que en contextos humanos sí promovemos medidas análogas a las medidas de reforma del bienestar animal y a las campañas de un solo tema es simplemente errónea:

En respuesta a la posición abolicionista de que es especista promover una explotación animal más "humanitaria" cuando no apoyaríamos la esclavitud "humanitaria", la violación "humanitaria" o las violaciones "humanitarias" de otros derechos humanos fundamentales, los bienestaristas afirman que sí apoyamos violaciones más "humanitarias" de los derechos humanos fundamentales.

El ejemplo habitual que ponen es el de Amnistía Internacional. Amnistía Internacional se opone al encarcelamiento por motivos políticos y trabaja para conseguir la liberación de esos presos políticos. Pero si no consiguen que los presos sean liberados, se oponen a cualquier tortura de esos presos. Los bienestaristas comparan sus esfuerzos con los de Amnistía Internacional, alegando que no pueden sacar a los animales de las condiciones de opresión, pero sí pueden luchar para detener la tortura.

La analogía falla en varios aspectos.

Toda explotación animal implica someter a los animales a un trato que, si se tratara de seres humanos, constituiría una tortura. Es decir, todo el proceso de cría de animales para la alimentación, por ejemplo, implica sufrimiento, miedo y angustia desde el momento del nacimiento hasta el momento de la muerte. Los bienestaristas eligen arbitrariamente prácticas que ya son "fruta fácil" porque son económicamente ineficientes y no reconocen que todo el proceso de explotación animal implica tortura. Los bienestaristas no son análogos a Amnistía Internacional, que se opone al encarcelamiento por motivos políticos y, si no se puede conseguir la liberación, exige que no se torture a los presos. Los bienestaristas trabajan con la industria para reformar la tortura; Amnistía Internacional no hace eso. Cuando los bienestaristas promueven una jaula "enriquecida" o un establo "sin jaulas" para las gallinas ponedoras, no están exigiendo que se acabe con la tortura; están, en cambio, promoviendo alternativas que también resultan en la tortura de las aves. La idea de que una jaula "enriquecida" o un establo "sin jaulas" no implican tortura sólo podría ser planteada por alguien que no supiera nada de estas alternativas a las jaulas en batería convencionales. Lo que hacen los animalistas sería análogo a que Amnistía Internacional promoviera la postura de que, cuando los presos reciben descargas eléctricas, éstas no deben administrarse durante más de tres horas sin un minuto de descanso. Y Amnistía Internacional no apoya esas posiciones porque la tortura implica la violación de un derecho humano fundamental y no debería producirse en absoluto.

Además, como vimos anteriormente, las campañas bienestaristas promueven necesariamente la explotación animal porque presentan la situación reformada como "compasiva" o la describen de otro modo en términos normativos positivos, que es la única manera de que se puedan formar coaliciones en torno a estas campañas de reforma. Aunque esto es cierto para todas las campañas bienestaristas, es especialmente cierto para el enfoque del neobienestarismo, en el que los grupos animalistas se han asociado explícitamente con los explotadores institucionales y expresan públicamente su "aprecio y apoyo" a las reformas supuestamente "humanitarias" a las que ponen un sello de aprobación y dan premios y galardones a los explotadores institucionales. Amnistía Internacional no premia a los dictadores que prometen azotar a sus presos políticos nueve veces a la semana en lugar de diez.

Los bienestaristas también afirman que Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte pero propone métodos de ejecución más 'humanitarios'. Eso es sencillamente falso. Amnistía condena la pena de muerte independientemente del método.

Otro ejemplo en el que se basan los bienestaristas es el de las reformas de los derechos civiles. Argumentan que las reformas del bienestar animal son similares a las reformas de los derechos civiles y que, puesto que apoyamos estas últimas, deberíamos apoyar las primeras. Pero, de nuevo, la analogía no se sostiene. Las reformas de los derechos civiles se producen en un contexto en el que estamos hablando de aquellos que son considerados como personas y no como cosas, como son los esclavos, las víctimas de la tortura, las víctimas de la violación u otros seres humanos cuyos derechos fundamentales están siendo violados. La cuestión que se plantea en una campaña de reforma de los derechos civiles es si la reforma es necesaria para garantizar la igualdad de trato de los mismos intereses con el fin de resolver las reclamaciones contrapuestas de las personas. Decir que la Ley de Derechos Civiles de 1964 (una ley estadounidense que prohibió la segregación racial en teatros, restaurantes y hoteles y rechazó las pretensiones de los propietarios de que eran libres de excluir a quien quisieran de su propiedad) es análoga a una reforma de la esclavitud que prohíba a un propietario de esclavos golpear a sus esclavos más de diez veces a la semana o una reforma que exija una pausa de un minuto en las sesiones de tortura de los presos políticos, es absurdo. No pudimos reformar para salir de la esclavitud. La institución de la esclavitud tuvo que ser abolida antes de que las iniciativas de derechos civiles pudieran proporcionar una mayor igualdad a las personas que ya no son consideradas como propiedad.

Los bienestaristas también señalan que apoyamos campañas monotemáticas en el contexto humano. Por ejemplo, podemos tener una campaña que se dirija al genocidio en Somalia pero que no se dirija al genocidio en Burundi o en cualquier otro país. Los bienestaristas afirman que si las campañas monotemáticas son problemáticas en el contexto animal y si los animalistas no deben perseguirlos, entonces se deduce que las campañas monotemáticas son igualmente problemáticos en el contexto humano y los defensores de los derechos humanos tampoco deberían perseguirlos.

Una vez más, los bienestaristas no reconocen que existen importantes diferencias que hacen que las campañas monotemáticas en el contexto humano sean relevantes. Cuando nos oponemos al genocidio en Somalia, no estamos haciendo ninguna afirmación de que el genocidio en Burundi o en otros lugares sea de algún modo más aceptable desde el punto de vista moral, o que el genocidio en Burundi sea el tipo de genocidio que debería adoptar Somalia. Nuestra posición de partida es que el genocidio como actividad es moralmente incorrecta. Así que una campaña contra el genocidio en un país no puede entenderse como una luz verde al genocidio en otro país. Pero en el contexto de los animales, el punto de partida es que la explotación animal es moralmente aceptable —al menos mientras sea 'humanitaria'—, por lo que una campaña contra el fuagrás sólo puede entenderse como el mantenimiento de que el fuagrás es moralmente peor que otros alimentos de origen animal, que, por implicación, son moralmente aceptables. Una campaña contra las pieles sólo puede entenderse como si diera luz verde a la lana o al cuero.

Una campaña contra el genocidio en Somalia no requiere la participación de personas que apoyan el genocidio en otro país. Al contrario. Quienes se oponen al genocidio en Somalia probablemente no querrán incluir en su coalición a nadie que apoye el genocidio en cualquier lugar. Las campañas monotemáticas que implican usos o productos de animales requieren la participación de quienes apoyan y participan activamente en formas de explotación animal que no son relevantes.

5 de marzo de 2016

Imaginad Si Tuviéramos Un Verdadero Movimiento De Derechos Animales




Imaginad cómo de diferentes serían las cosas si hubiera un "movimiento animalista" que:

[1] se centrara en el uso y no en el trato; 

[2] promoviera el veganismo como un imperativo moral;

[3] no promoviera —ni recaudara fondos con— reformas de "bienestar animal", "explotación feliz", reducetarianismo, campañas monotemáticas, etc.

Las industrias que promovieran la explotación animal responderían tratando de mantener al público centrado en el trato y tratando de convencerle de que la explotación animal es realmente "humanitaria". La industria promovería los mismos tipos de "reformas" que los grupos animalistas de hoy en día promueven: "jaulas más grandes", sacrificio "humanitario", etc.

Las personas que se preocuparan por los animales pero que no se sintieran preparadas o dispuestas a volverse veganas reducirían su consumo de productos de origen animal y consumirían productos de animales supuestamente "más felices".

En otras palabras, si tuviéramos un movimiento que buscara justicia para los animales, y que promoviera el veganismo como un imperativo moral, la industria haría exactamente lo que está haciendo ahora y las personas que se preocuparan pero no estuvieran dispuestas a hacerse veganas harían exactamente lo que están haciendo ahora.

La diferencia sería que, por fin, tendríamos un movimiento social que ya no se asociaría con la industria de explotación animal y que ya no tomaría una postura que es inherentemente especista.

El mensaje moral sería claro: los derechos de los animales significan que todos los seres sintientes son iguales en lo que respecta a no ser tratados exclusivamente como recursos, y que no podemos justificar la directa participación en la explotación animal independientemente de cuan, supuestamente, "humanitaria" fuera.

La diferencia sería que tendríamos un movimiento que promovería la idea de los animales como personas no humanas —seres que importan moralmente por derecho propio— y no sólo "cosas" con las cuales tenemos, en el mejor de los casos, que ser "misericordiosos" o "compasivos" para explotar de una manera más "amable".

Ya no tendríamos un movimiento que es, en esencia, un negocio que vende esclavitud "feliz".

Tendríamos un movimiento real que rechazaría toda la esclavitud.

Tendríamos un movimiento que dejaría claro que si los animales tienen valor moral —y mucha gente ya comparte esa intuición moral— entonces la única respuesta racional es volverse vegano —dejar de comer, vestir y usar animales.

Tendríamos un movimiento finalmente centrado en la cuestión moral fundamental —el uso animal— y que habría parado de recaudar fondos y de promover la idea de que "un mejor trato" o "cambiar el foie gras o la ternera por otro producto de origen animal" es lo que importa.

Piénsalo. Y si te atrae la idea, entonces únete al esfuerzo del movimiento de base mundial para cambiar el paradigma de animales como propiedad a animales como personas.



9 de enero de 2016

Un Ejemplo De La Futilidad De La Reforma Bienestarista: La Campaña de "Animal Aid" Sobre Las Granjas de Cerdos




Animal Aid, una organización británica que promueve la reforma bienestarista, ha anunciado una nueva campaña. Animal Aid desea tu ayuda y donación para detener que se apruebe la construcción de una granja industrial de cerdos en Lincolnshire. 

Si esta campaña tiene éxito, la granja será construida en otro lugar.

Los cerdos serán igualmente esclavizados y asesinados.

Si Animal Aid tiene éxito en detener la construcción de esa granja en cualquier parte —a pesar de que esto es más bien imposible— otro tipos de granjas, más tradicionales, serán construidas para satisfacer la demanda.

Los cerdos serán igualmente esclavizados y asesinados.

Si Animal Aid tiene éxito en detener la construcción de  todas las granjas de cerdos —algo completamente imposible— las granjas actuales se expandirán para satisfacer la demanda de carne.

Los cerdos serán igualmente esclavizados y asesinados.

Pregunta: ¿Qué hace este tipo de campaña para ayudar a los animales?

Respuesta: Nada. Absolutamente nada. Si la campaña tiene éxito, ni un solo animal será salvado.

De hecho, el efecto real de esta campaña es negativo.

Esta campaña refuerza la idea en la mentalidad de la gente de que el problema está en cómo tratamos a los animales que usamos y no en el hecho mismo de que estamos explotando a estos seres vulnerables. Esta campaña refuerza explícitamente la idea de que la carne que proviene de una granja tradicional es una carne moralmente aceptable.

Este tipo de campaña reafirma a la gente en su idea de que puede continuar comiendo animales siempre que no provengan de granjas industriales.

El hecho de que Animal Aid ofrezca ayuda a la gente para hacerse vegana no hace que sus campañas bienestaristas estén bien.

El único camino para acabar con la explotación animal es educar a la gente para que reconozcan que si los animales importan moralmente entonces no podemos tratarlos como recursos y tenemos la obligación de no comerlos ni de usarlos en general.

Necesitamos educar a la gente para comprender que, si los animales importan moralmente, el veganismo es un imperativo moral.

Veámoslo desde esta perspectiva: la estimación más modesta sobre el número de veganos en el Reino Unido es de 150,000. La población del Reino Unido es de 64 millones. Si cada uno de estos veganos convenciera a otra persona para hacerse vegana, al año siguiente habría 300,000 veganos. Si este patrón se repite cada año, tendríamos 600,000, 1.2 millones, 2.4 millones, 4.8 millones, 9.6 millones, 19.2 millones, 38.4 millones, 76.8 millones. Un Reino Unido vegano en nueve años.

Así que podemos tomar parte en la educación vegana abolicionista. O podemos malgastar nuestro tiempo y dar nuestro dinero a gente que propone medidas que no sólo no ayudan a los animales sino que envían un mensaje erróneo a la gente.

La elección es nuestra.

2 de noviembre de 2015

Acerca de una total confusión



Algunos animalistas piensan que la diferencia entre el Enfoque Abolicionista y los enfoques bienestaristas es una mera cuestión de "estrategia".

Error.

Primero; muchos bienestaristas creen que la explotación animal no es objetable por sí misma y no buscan la abolición del uso de animales.

Segundo; incluso si un bienestarista busca la abolición a largo plazo, promover la explotación "humanitaria" y el "reducetarianismo"para conseguir ese objetivo es absurdo.

Veámoslo así: decir que yo quiero X a largo plazo pero promover no-X como forma de conseguir X no tiene sentido a varios niveles. Eso es como decir que si quiero un mundo sin violación entonces lo que voy a promover es una violación "humanitaria" para acabar con la violación.

El Enfoque Abolicionista mantiene que los medios deben ser coherentes con los fines. Y que el único medio coherente con la abolición de todo uso de animales es promover, de forma clara e inequívoca, que no comamos, vistamos o usemos animales en ninguna forma. Es decir, el medio para conseguir la abolición es promover el veganismo.



4 de agosto de 2015

Difundir el Veganismo Es La Única Solución




Las acaudaladas y satisfechas organizaciones bienestaristas de beneficiencia nos dicen que debemos promover la idea bienestarista de los "pequeños pasos" (tales como las jaulas enriquecidas, las corrales sin jaulas de gestación y el Sistema de Medición del Bienestar Animal de la compañía Whole Foods) para así poder cambiar las cosas. Todos esos grupos rechazan el veganismo como principio moral. 

Piensen acerca de la perversidad de su posición: ellos proclaman que necesitamos promover la explotación animal para conseguir erradicar la explotación animal. Esos grupos se alían con los explotadores institucionales y en realidad promueven una explotación animal supuestamente más "humanitaria". Esto no tiene ningún sentido práctico ni moral.

El nuevo grupo bienestarista Direct Action Everywhere (DxE) incluso proclama que la educación vegana es "dañina" y señala que necesitamos promover el "activismo" y no el veganismo. Ellos entienden por activismo el montar actuaciones teatrales en público, tales como gritar: "esto no es comida; es violencia" en los restaurantes. Y aconsejan que si alguien de esos restaurantes se acerca a ti a preguntarte por el tema no debes mencionarle el veganismo. Sólo debes hablar acerca del "activismo". Lo siento, pero esto me parece una locura.

Consideremos lo siguiente: Se estima que hay alrededor de 7.5 millones de veganos en los Estados Unidos de América (EUA). Si cada uno de esos veganos persuadiera a otro para hacerse vegano, en el próximo año habría 15 millones de veganos. Si cada uno de ellos convenciera a otra persona, al año siguiente habría 30 millones de veganos. Si repetimos el proceso cada año, todo el país sería vegano dentro de 6 años.

Incluso si el número real de veganos fuera de sólo 1 millón, nos llevaría nueve años conseguir que la población de EUA fuera vegana. Lo cual es preferible que a tener que soportar otros 30 años con la retórica reaccionaria de los "pequeños pasos".

En cualquier caso, si todos aquellos que dicen preocuparse por los animales dejaran de apoyar las reformas bienestaristas, la explotación "feliz" y las actividades narcisistas, podríamos conseguir que el veganismo fuera el paradigma predominante.

Así que salgamos ahí fuera y hablemos con todo el mundo acerca de veganismo como la única respuesta racional al hecho de que reconocer que los animales importan moralmente.



16 de junio de 2015

Un "movimiento" de incesante narcisismo






El "movimiento animalista" atrae a mucha gente que es emocionalmente muy sensible. De hecho, es esta sensibilidad emocional lo que facilita a mucha gente el impulso moral para comenzar a preocuparse por la cuestión moral de los animales.

Por desgracia, hay toda una maquinaria urdida por los grandes grupos que se aprovecha de esas emociones. Por eso toda la gente preocupada por el sufrimiento animal está saturada en un mar de horribles imágenes de tortura e "investigaciones ocultas" y se le dice que debemos "hacer algo". Y ese "algo" es promover la reforma bienestarista y la explotación "humanitaria" y "compasiva". El veganismo nunca es presentado como un imperativo moral. El derecho fundamental de los animales de no ser utilizados como recursos (sin importar cuan "humanitariamente" sean tratados) nunca se promueve.

A la gente se le dice que esta cuestión trata acerca de su "camino". Incluso una organización bienestarista habla sobre el estrés postraumático y el "trauma" sufrido por los activistas que han presenciado la violencia inherente a la explotación animal.

De ese modo dejamos de centrarnos en los animales para centrarnos en nosotros mismos. Así se ha creado un "movimiento" de incesante narcisismo que rechaza la idea de los principios morales y rechaza "decirle a la gente lo que tiene que hacer". Por eso si Ricky Gervais se autodenomina como un defensor de los animales que critica a los explotadores pero que sigue consumiendo productos de origen animal, todo está bien. Después de todo, esto no trata acerca de justicia para los animales; es acerca del "camino" de Ricky.

Lo que sucede con las organizaciones bienestaristas está muy claro: no hace falta ser muy profundo para darse cuenta que que su visión está basada en la ideología que facilita y normaliza la explotación animal: la ideología del bienestarismo. Es esta ideología, la cual dice que cualquier supuesta reducción del sufrimiento es buena y debe ser promovida como moralmente deseable, la que permite a todo el mundo continuar explotando a los animales mientras siguen su "camino" y se recuperan de ese "trauma" que han sufrido.

Los bienestaristas nos dicen que la ideología de la explotación animal es "invisible". Eso es absurdo. La ideología bienestarista no tiene nada de "invisible". Es muy explícita y está promovida por todos los grupos bienestaristas. La ideología bienestarista, que en sí misma es especista, normaliza nuestro especismo. Y los bienestaristas proclaman que buscar la reforma bienestarista es una cuestión de "estrategia"; no de ideología. Esto es absurdo. Si la explotación animal no se puede justificar moralmente, entonces promover una explotación "humanitaria" no puede ser una estrategia aceptable.

Siempre me preguntan cómo es posible que no me haya "quemado" después de haber estado haciendo activismo durante más de 30 años. 

El mundo es un lugar horrible excepto para una pequeña fracción de animales nohumanos. Y el mundo es un lugar horrible para la mayoría de seres humanos, que viven en la pobreza o son tratados injustamente debido al racismo, el sexismo, la homofobia, ... o que son encarcelados o agredido por sus ideas políticas. Puedo entender que estas personas "tiren la toalla". Honestamente, pienso que debe ser horrible vivir discriminado en una sociedad racista o ser mujer en una sociedad patriarcal, como sucede en muchas partes del mundo, o ser un animal nohumano en cualquier parte. Curiosamente, muchas víctimas reales nunca tiran la toalla. Siguen luchando. Y pensemos en esos animales que son tratados horriblemente pero que todavía interactúan con seres humanos con confianza y esperanza en que no les harán daño.

En cualquiera de esas situaciones, no soy ninguna de esas víctimas. Hago todo lo puedo para contribuir a cambiar nuestro paradigma moral alejándolo de la posición que considera aceptable la violencia sobre los diferentes. No soy un animal explotado en un laboratorio o en un matadero o en una de esas granjas que los bienestaristas califican de "compasiva" ni estoy atrapado en una trampa de caza. No soy una mujer que está siendo víctima de abusos físicos y psicológicos.

Conclusión: ¿Cómo podría yo estar "quemado"? Hay billones de seres humanos y no-humanos que sí tienen motivos para estarlo.

Así que procuro evitar pensar en mí mismo como si yo fuera la víctima aquí. He conocido a muchos animalistas a lo largo de los años que se dedican a pensar sobre su sensibilidad y su sufrimiento. Comprendo el origen de esa forma de pensar. Yo no participo en esa mentalidad.

Si queremos conseguir algún progreso, debemos rechazar la ideología bienestarista y centrarnos en conseguir que un movimiento de justicia social por los animales se centre precisamente en los animales.

8 de marzo de 2015

Los Elefantes del Circo Ringling: Una "Victoria" Que No Fue


Según las organizaciones bienestaristas, la decisión de apartar a los elefantes del Circo Ringling dentro de tres años representa una victoria monumental. De hecho, recibí un correo electrónico de Paul Shapiro de la HSUS, quien, citando nada menos que a Nelson Mandela, declaraba que se trataba de una "noticia histórica":



Ya he declarado que llamar a esto una "victoria" va más allá del absurdo y he recibido la típica reaccion de los animalistas que están tan adoctrinados por la propaganda corporativa que no pueden ver los diversos problemas que hay implícitos en este asunto. Ellos están enfadados conmigo por no apoyar esta campaña bienestarista y monotemática.

Aquí hay uno de los muchos, muchos, mensajes (al menos éste no contiene insultos ni vulgaridades) que recibí y mi respuesta:

«Estoy muy enojado al ver que criticas la victoria que hemos conseguido para liberar a los elefantes del circo Ringling. ¿Por qué actúas así? ¿Prefieres que los elefantes sufran?»

Mi respuesta:

Primero; por supuesto que no quiero que los elefantes sufran. Debería avergonzarse por preguntarme eso.

Segundo; los elefantes no están siendo "liberados". Dentro de tres años, serán llevados del circo a un "centro de conservación" en el que Ringling cría elefantes y se realiza investigación sobre ellos. Si esto es una "victoria", prefiero no ver lo que sería una "derrota"

Tercero; el circo Ringling continúa utilizado a otros animales y está añadiendo nuevos espectáculos con animales. Ellos han comenzado un nuevo show con camellos. La retirada de los elefantes ni siquiera ha significado una reducción en el número de animales utilizados. Sólo ha conseguido que otros animales sean utilizados en su lugar. Y los elefantes no tienen un mayor valor moral que otros animales.

Cuarto; las organizaciones bienestaristas han empleado 35 años dedicados (y consiguiendo donaciones económicas) a los elefantes de los circos. ¿Cuál ha sido el resultado? Los elefantes son trasladados de un contexto de explotación a otro contexto de explotación mientras que los demás animales continúan siendo explotados. Bien. Menuda "victoria". 

Quinto; ¿y qué sucede con los animales que están siendo explotados y asesinados para que la gente que va al circo pueda consumir carne, queso, helados,...?

La cuestión central es: si nos hubiéramos centrado en la educación vegana durante esos 35 años, y hubiéramos empleado los millones de dólares y demás recursos en la educación vegana abolicionista que fueron malgastados en esa campaña especista, ahora habría muchos más veganos y serían veganos por la razón correcta: está mal explotar a seres sintientes sin importar cuan "humanitariamente" sean tratados.

Y los veganos no asisten a circos que usan animales.

Espero que ahora vea las cosas con mayor claridad.

Gary L. Francione,
Professor, Rutgers University

26 de diciembre de 2014

El enfoque en las "granjas industriales"




La mayoría de los grandes grupos animalistas se centran en las “granjas industriales.” Esto es absurdo al menos por tres razones.

Primero; estos grupos afirman estar eliminando los "peores abusos" del sistema. Eso es falso. 

Todo el sistema es un gran "peor abuso" y los grupos animalistas están meramente centrándose en —o sea, haciendo campañas de recaudación de fondos para— unas pocas prácticas que son, en su mayor parte, económicamente vulnerables de todos modos. 

Estos grupos pretenden que "la cría de animales intensiva" pasará a la historia si la jaula de gestación se elimina o si las jaulas en batería convencionales dan paso a graneros "libres de jaulas", pero eso es simplemente incorrecto. Los cerdos y los pollos aún seguirán siendo torturados y asesinados.

Segundo; estos grupos promueven la idea de que hay una diferencia entre la "granja industrial” y la "granja familiar." Hay aún una enorme cantidad de sufrimiento y aflicción en cualquier granja. Esta fantasía de la idílica "granja familiar" es solo eso: una fantasía. Y todos los animales terminan en el mismo matadero la mayoría de las veces. En cualquier caso, todos son matados. 

Todos estos grupos promueven o apoyan algún tipo de "explotación feliz." Pero estos planes siguen implicando animales torturados y asesinados. Su impacto principal es tranquilizar a los consumidores de que pueden ser "omnívoros conscientes" y seguir contribuyendo con los grupos animalistas en la medida en que se sienten bien acerca de continuar comiendo y usando a los animales. 

Tercero; si los animales importan moralmente, no deberíamos estar comiéndolos, usándolos como vestimenta o utilizándolos, tanto si provienen de "granjas industriales" o de "granjas familiares" o si tienen una etiqueta de "explotación feliz " estampada en sus cuerpos. 

No tenemos justificación para infligir ningún nivel de dolor y sufrimiento a otro ser sensible cuando la única justificación es el placer del paladar o la moda. Ni siquiera necesitamos una teoría de los derechos de los animales para eso; se deduce simplemente de la posición de que los animales no son cosas y que tienen un valor moral. 

El problema no es la "granja industrial." El problema es toda la cría de animales; el problema es todo el uso de animales.

Estas campañas contra las “granjas industriales” no tienen nada que ver con los animales. Son vehículos para recaudar fondos de los grandes grupos. Si se preocupan por los animales y piensan que tienen algún valor moral, háganse veganos. Es así de simple. 



22 de julio de 2014

El movimiento de confusión animal




Todas las grandes organizaciones animalistas están colaborando con la industria de explotación animal para promover la explotación "humanitaria".



Todas las grandes organizaciones animalistas y sus seguidores rechazan la idea de abolición tal y como la presento aquí:

* rechazo del estatus de los animales como propiedad y reconocimiento de la personalidad de los no-humanos basada solamente en la sintiencia; 

* asumir el veganismo como imperativo moral;

* rechazo de las campañas bienestaristas, las cuales simplemente incrementan la eficiencia de la explotación animal, así como de las campañas monotemáticas, las cuales normalizan la explotación animal reforzando la idea de que el problema es el "abuso" dentro de la explotación y no el hecho de que comamos, vistamos y utilicemos a los demás animales; 

* reconocer que que los Derechos Humanos y los Derechos Animales están intrínsecamente conectados y que el sexismo, el racismo y la violencia en general no tiene cabida en el movimiento animalista;

Todas las grandes organizaciones animalistas y sus seguidos afirman ser "abolicionistas" que apoyan las regulaciones bienestaristas, la explotación feliz, las campañas monotemáticas y rechazan la conexión entre los Derechos Animales y los Derechos Humanos.

El grado de confusión es muy profundo.

A todos aquellos que dicen que nadie tiene el monopolio del "abolicionismo" y que ellos pueden autodenominarse "abolicionistas" aunque apoyen campañas de reforma bienestarista, la explotación feliz y las campañas monotemáticas, les respondo que eso es como decir que nadie tiene el monopolio del término "manzana". Puedes elegir llamar manzana a un plátano si quieres. Pero eso no quiere decir que un plátano sea una manzanza. 

*************

Si los animales importan moralmente, si los animales no son meras cosas que existen para ser usadas como recursos para beneficio humano, entonces el veganismo es la única respuesta racional.

Si no eres vegano, por favor, hazte vegano. Ser vegano es fácil, bueno para tu salud y para la del planeta, y lo más importante, es lo que moralmente les debemos a los animales no humanos.



17 de julio de 2014

El perfil de una moderna "activista por los animales": Jenna Woginrich




Jenna Woginrich, supuestamente una vegetariana/vegana (ella usa ambos términos), se vendió agresivamente a la “carne feliz” desde hace cinco años. Afirma:
«Mi problema después de todo, no era con la carne. Era con la manera en que la vaca llegó a mi plato, en primer lugar. Una forma de asegurarme de que los animales que comía habían vivido una vida respetable y feliz era criándolos yo misma. Me gustaría aprender a descuartizar un pollo de campo, producir un cerdo sin antibióticos y criar corderos en las pasturas verdes de las laderas. Me gustaría volver a comer carne, y lo haría debido a mi amor por los animales.»
Ella aconseja a quienes les preocupan los animales:
«Si realmente les preocupa el tratamiento humanitario del ganado, sugiero enérgicamente que se los coman.»

Jenna Woginrich con alguien a quien va a matar por amor, respeto y gratitud.


Woginrich tiene un nuevo ensayo: "An Open Letter to Angry Vegetarians" ["Carta abierta a los vegetarianos enojados"].

Éste comienza:
«Esta carta es para la gente enojada que piensa que no comer carne la hace moralmente superior a aquéllos de nosotros que lo hacemos.»
Oh, oh: podemos ver hacia dónde se dirige.

Va a decirnos que era una vegetariana / vegana [ella usa ambos términos] hace casi 10 años, es simpatizante de PeTA, y "activista por los animales," pero que ha decidido que todos los alimentos están involucrados con matar, porque los animales son matados en la agricultura vegetal y en la cosecha, y la producción de cultivos implica otros daños, incluyendo la guerra, por lo que ella produce y promueve la carne "feliz":
«Desde la más simple ensalada cultivada en el propio jardín orgánico al falso tocino en su carrito de compras –ambas cosas toman vidas–. Simplemente opté por tomar la vida de una manera que cause la mínima cantidad de sufrimiento y la menor cantidad de desperdicio de los recursos globales. Y sí, esto significa que hay sangre en mis manos ahora.
La verdad es que no hay comida que podamos comer sin matar. Ninguna. Un viaje a su almacén local por tofu y espinacas puede que no incluya ningún producto de origen animal, pero cosechar este tipo de alimentos cuesta una interminable cantidad de vidas animales. Los campos de cultivo de la soja para los clientes comerciales significan la eliminación del hábitat de miles de animales silvestres, causándoles la muerte a través de la deforestación y la pérdida de su hogar.
Comer carne que ustedes mismos criaron significa comer alimentos infundidos con integridad [sic], sudor, lealtad, determinación, amor, amistad, recuerdos, pérdida, perseverancia [sic] y respeto.
Y ninguna de estas cosas son ingredientes que no encontrará en un paquete de tofu, no importa lo cerca que usted mire.»
Y la señora Woginrich se queja de que quienes no están de acuerdo con ella están violando sus derechos humanos:
«Coma de cualquier forma que invoque el respeto y la gratitud de su alma. Agradezca que vivimos en esta época de artificio y prontitud respecto al lujo y la abundancia. Pero no venga a pelear aquí, acusando a los que estamos criando buena carne de asesinato. Esas son palabras de pelea, palabras poco amables, y para alguien tan intensamente apasionada respecto del trato hacia los animales, bien parece que no tienen problema en tratar a los seres humanos como una mierda. Soy un animal, también. Agradecería algún tratamiento ético.»
Entonces, ¿qué hay que decir acerca de la posición de Woginrich? Yo podría decir mucho. Pero creo que cuatro comentarios serán suficientes.

Primero, y como cuestión previa, la señora Woginrich no debería confundir desacuerdo con "ira." Es muy común en estos días, para los que son criticados por promover la explotación animal, quejarse de ser "atacados" o "intimidados" o lamentar su condición de víctimas de "la ira."

Ciertamente estoy de acuerdo en que la gente no debería abordar a Jenna Woginrich de maneras incivilizadas. Pero el desacuerdo con, y la crítica razonada hacia Woginrich, que esté beneficiándose de la explotación y muerte de animales y que está promoviendo activamente la explotación animal, no equivale a falta de civilidad o a ira. 

Segundo; Jenna Woginrich no tiene ningún conocimiento respecto del razonamiento ético básico. Ella parece pensar que la ética es una cuestión de preferencia personal y que nada es intrínsecamente inmoral. Las personas pueden ser puestas en la cárcel por matar a otros seres humanos, pero eso es solo una cuestión de convención legal. No hay nada inherentemente inmoral con el asesinato intencional de un ser humano.

Sospecho que esto es una buena parte de la razón por la cual Woginrich se ve a sí misma como víctima. Si ella ve las cuestiones morales fundamentales nada más que como una preferencia subjetiva, entonces para ella sería natural pensar que el desacuerdo, incluyendo un desacuerdo de fondo, con principios y razonado, es una expresión de "ira."

Observo que su blog dice que podemos esperar para ver sus escritos acerca de la Guerra Civil.

Dado su subjetivismo moral, voy a ser curioso para ver si también defiende la esclavitud humana. Después de todo, en opinión de Woginrich, la moralidad de la esclavitud humana es solo una cuestión de preferencia. No hay ninguna verdad moral allí.

Y si Woginrich sostiene que existe una verdad moral en lo que a humanos se refiere pero no en lo que se refiere a los no-humanos, entonces ella no es más que otra especista que evita la cuestión desde el principio y se involucra en un razonamiento circular.

Entonces, sin decir más, si no aceptan el subjetivismo moral (y nadie lo hace, excepto cuando se fuerzan tratando constantemente de convencerse de que la explotación de los animales es moralmente aceptable), y rechazan el especismo, por lo tanto, se derrumba de posición de Woginrich.

Debo añadir que Woginrich parece pensar que el asesinato, como término legal, consiste en matar con "intención malévola", y que la matanza deliberada hecha con "gratitud", "respeto" y "amor" no es el estado mental de culpable por asesinato. Esto es erróneo. Asesinato implica matar a un ser humano de una manera premeditada o deliberada. La muerte misericordiosa de un ser querido que sufre de una dolorosa enfermedad, hecha por amor y compasión es homicidio premeditado y constituye un asesinato. Y la Sra. Woginrich claramente está matando a los animales con premeditación, incluso si, como ella más bien incrédulamente dice, su corazón está rebosante de "gratitud", "amor", y "respeto" por los no-humanos que explota y mata. Esto no es decir, por supuesto, que la Sra. Woginrich es culpable de asesinato, porque el asesinato es un delito tipificado solo en relación a seres humanos. Pero su afirmación de que su estado de ánimo al matar animales no es el estado mental que permitiría una condena por asesinato si un ser humano estuviera implicado es, como casi todo lo demás que dice, erróneo.

Tercero, el argumento de Woginrich, en pocas palabras, es: no podemos vivir según la perfección, así que está bien matar a los no-humanos. Pero esto es una tontería.

Estoy de acuerdo en que la vida implica dañar indirectamente a no-humanos y a humanos.

Cuando construimos una carretera, sabemos que algunos seres humanos morirán en ella. ¿Eso significa que no hay diferencia entre la construcción de una carretera y matar intencionalmente a los humanos? Por supuesto que no.

Concuerdo con que todo lo que consumimos implica daño indirectamente a no-humanos y a humanos, y que todos necesitamos consumir muchísimo menos. Pero, el hecho de que de la elaboración de un producto pueda haber resultado la muerte por negligencia de un humano o de un no-humano, ¿significa que no hay ninguna diferencia entre la muerte por negligencia y una muerte intencional de un humano o de un no-humano? Por supuesto que no.

Estoy de acuerdo en que la agricultura implica dañar sin intención a los animales y a los seres humanos que son asesinados o heridos en el proceso agrícola. Pero si todos fuéramos veganos, habría muchas menos hectáreas cultivadas. El profesor David Pimentel, de la Universidad de Cornell, ha escrito que el ganado en los Estados Unidos consume 7 veces más grano que lo que es consumido por toda la población humana de EE.UU., y los granos que alimentan al ganado podrían alimentar a 840 millones de seres humanos que tuvieran una dieta basada en vegetales.

¿Deberíamos hacer todo lo posible para evitar cualquier muerte no intencional de no humanos —y humanos— que se produce durante la agricultura? Por supuesto. Pero, ¿el hecho de que las muertes no intencionales van a producirse, por más cuidadosos que seamos, quiere decir que las muertes intencionales de no-humanos y de humanos son moralmente justificables? Por supuesto que no.

Y si todos nos tomamos el veganismo en serio, como una cuestión moral fundamental, ¿desarrollaríamos mejores formas de evitar ese daño no intencional? Por supuesto que lo haríamos.

Woginrich proclama con orgullo que los animales que ella cría y mata son alimentados con "alimento local, no modificado genéticamente, cultivado por nuestros vecinos." ¿Y sus vecinos cosechan ese alimento sin matar involuntariamente animales? No, por supuesto que no. Así que ella está participando en las muertes no intencionales y en las intencionales. 

Está claro que su posición ─que como las muerte no intencionales no se pueden evitar, entonces, las intencionales son moralmente aceptable─ es frívola también respecto de esta base.

En un pasaje que realmente me hizo reír en voz alta, Woginrich, que sorprendentemente parece pensar que su explotación feliz de los no-humanos es una cuestión de política progresista, afirma que, debido a que los fertilizantes de las plantas se hacen a partir del petróleo, y debido a que el petróleo se utiliza para transportar plantas, la elección está entre apoyar a los agricultores locales o apoyar a las guerras que son, en realidad, hechas por el petróleo. Este es el análisis político que hace que George W. Bush parezca Jean-Jacques Rousseau.

Cuarto, y lo más problemático desde mi perspectiva, Woginrich es la quintaesencia del moderno activista por los animales. Representa el movimiento de la explotación feliz que es el moderno “movimiento animalista.” Ella es el resultado de una ideología que expresa “aprecio y apoyo” por la “pionera” explotación feliz de Whole Foods.



Así que, de acuerdo con Peter Singer, PeTA, Farm Sanctuary, Mercy for Animals, Compassion Over Killing, Vegan Outreach, y las otras organizaciones bienestaristas de beneficencia que comprometen al “movimiento animalista”, Woginrich lo está haciendo muy bien. Me sorprende que no haya recibido una carta de Singer. Tal vez la tiene. Después de todo, no hay ninguna diferencia entre Woginrich y el Director General de Whole Foods, John Mackey. Me sorprende que el CEO de HSUS / Presidente Wayne Pacelle, que se sienta en el Consejo de Directores de la Global Animal Partnership, no haya visitado su granja para tener la oportunidad de sacarse una foto pre-matanza con sus animales.

Verdaderamente, lo que Jenna Woginrich está promoviendo suena similar a lo que Singer describe:
«Para evitar infligir sufrimiento a los animales ─y sin mencionar los costos ambientales de la producción animal intensiva─, necesitamos reducir drásticamente la cantidad de productos animales que consumimos. ¿Pero esto significa un mundo vegano? Es una solución, pero no es necesariamente la única. Si es el hecho de infligir sufrimiento lo que nos preocupa, y no el hecho de matar, entonces yo también puedo imaginar un mundo donde la mayoría de las personas coman alimentos basados mayormente de plantas, pero que de vez en cuando se den el lujo de comer huevos procedentes de aves criadas a campo libre, o posiblemente incluso carne de animales que viven una buena vida, en condiciones naturales para su especie, y que después son matados humanitariamente en la granja.»
[Entrevista a Peter Singer, en “The Vegan,” 2006]

Así que ¿dónde está su carta de Singer? ¿Dónde su premio de PeTA, que le dio un premio a Whole Foods?

Curiosamente, las grandes organizaciones animalistas de beneficencia adoptan también el subjetivismo moral que informa a la posición de Woginrich. No hay ninguna verdad moral; es solo una cuestión de preferencia. Pero no pueden tener un movimiento por la justicia social que vea la justicia simplemente como una cuestión de preferencia.

Así que, por desgracia, en todos los aspectos, Jenna Woginrich es la "activista los animales" que Peter Singer y el resto del "movimiento" quieren que sea.

Jenna Woginrich incluso tiene en su página un botón para "donar". Eso tiene mucho sentido. Todo el movimiento de la explotación feliz es acerca de comprar indulgencia para la participación en un comportamiento moralmente injustificable. Así que no culpo a Woginrich por sacar provecho también.

Y el hecho de que Jenna Woginrich encaje tan cómodamente como "activista por los animales" es precisamente el problema. Ella es una perfecta demostración de la confusión del movimiento animalista que abarca la explotación feliz.

*****

Si no son veganos, por favor háganse veganos. El veganismo es acerca de la no-violencia. Primero y principal, es acerca de la no violencia hacia otros seres sintientes. Pero es también respecto de la noviolencia hacia la tierra y hacia ustedes mismos.

Y nunca, nunca se crean la absurda idea de que tenemos que promover "la explotación feliz" para que las personas se hagan veganas. Además de que todo el esfuerzo de la "explotación feliz" es profundamente especista, el esfuerzo de la "explotación feliz" tiene un objetivo: hacer que el público se sienta más cómodo respecto de la explotación animal.

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