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1 de junio de 2016

El especismo de los "enfoques plurales"


 Traducido del blog personal de Gary Francione


En respuesta a la crítica de la reforma bienestarista y otros enfoques que en realidad promueven la explotación animal, algunos supuestos defensores de los animales dicen que necesitamos "enfoques plurales". Dicen que, además de promover el veganismo como base moral, necesitamos promover la explotación "feliz", y el relativismo moral (por ejemplo, el veganismo es una cuestión de "nuestro viaje" y de algún espacio totalmente subjetivo de "quién eres")."

Piensa en este tipo de posición en cualquier contexto de derechos humanos. Tomemos, por ejemplo, el problema del racismo. Imaginemos que alguien dijera que, para tratar el racismo, necesitamos "enfoques plurales", y que debemos promover la igualdad como una cuestión absoluta, pero también debemos promover la igualdad como una cuestión no absoluta.

Imagina que dijeran:

"Cada paso en el camino hacia la igualdad es bueno, así que debemos fomentar el Lunes sin chistes racistas"; o

"La gente no dejará de ser racista de la noche a la mañana, así que debemos fomentar el Reduccionismo Racista"; o

"Mi línea de base es que no hay líneas de base y que todo está en un continuo y la oposición al racismo es una cuestión de tu "espacio personal".

Consideramos, con razón, que esta propuesta de "enfoques plurales" del racismo es en sí misma racista.

Los "enfoques plurales" nunca son apropiados cuando se trata de derechos fundamentales. Lo reconocemos en el contexto humano.

Pero cuando se trata de animales, muchos animalistas piensan que está bien.

Eso es lo que llamamos especismo.

10 de septiembre de 2013

La violencia "compasiva" no es la solución




El servicio de noticias BBC reportaba la siguiente noticia:
«Un nuevo estudio sugiere que casi un cuarto de los hombres encuestados en seis países de Asia y el Pacífico ha violado al menos a una mujer, la mayoría dentro del matrimonio o de una relación.»
Esto es una suma desgracia pero no es una sorpresa. La violación y el acoso sexual son una realidad diaria que millones de mujeres padecen a lo largo de todo el mundo.

Cada vez que equiparo el promover la explotación animal "humanitaria" con promover la violación "humanitaria", los bienestaristas dicen que hay una diferencia porque todo el mundo está de acuerdo en que la violación está mal pero sólo una minoría rechaza actualmente la explotación animal, por lo tanto promover la explotación "humanitaria" en el contexto actual es un paso provisional bueno y "compasivo".

Dejando a un lado la ilógica de creer que el hecho de que algo no sea considerado unánimente como injusto no significa que no debemos ser claros en rechazarlo, los bienestaristas se equivocan al decir que todo el mundo se opone a la violación. La violación y el acoso sexual constituyen una violencia extendida contra las mujeres.

Y no sólo ocurre en Asia (así que, por favor, no consideren esto como una cuestión racista o etnocéntrica). Esto ocurre en todo el mundo. Una de cada seis mujeres en Estados Unidos ha sido víctima de violación o intento de violación, sin contar aquellas violaciones y otras formas de acoso sexual que no son denunciadas. 

Debemos decir no a la violencia, ya sea contra humanos o contra no-humanos. La solución no es en ningún caso una violencia más "amable".

La violencia no debería ser caracterizada como "compasiva". La violencia es violenta, no compasiva.

*****

Si no eres vegano, por favor, hazte vegano. El veganismo se basa en la no-violencia. Primero, y sobre todo, en la no-violencia sobre otros seres sintientes. Y también está relacionada con la no-violencia sobre el planeta y sobre nosotros mismos.

Y nunca crean la insensata noción de que tenemos que aceptar y promover "la explotación feliz" para llegar al veganismo. Es lo opuesto: toda la industria de la "explotación feliz" tiene un solo objetivo: hacer que la gente se sienta cómoda respecto de la explotación animal.



29 de julio de 2013

¿Son más importantes los chimpancés, delfines y elefantes?



Algunos defensores de los animales tienden a asociar el estatus de persona no humana a animales como los chimpancés, delfines y elefantes, que muestran una capacidad cognitiva más sofisticada, es decir, semejante a la de los humanos. En mi opinión, podría decirse que ésta es una visión completamente arbitraria cuando queremos determinar a quién podemos tratar como un recurso reemplazable. La capacidad cognitiva puede ser relevante en algunos casos, pero no en éste.

Tomemos un ejemplo humano: Mary es una historiadora de gran talento; Joe sufre graves discapacidades mentales. ¿Es relevante la diferencia entre la capacidad cognitiva de cada uno? La respuesta es que sí, cuando queremos determinar a quién contratar como profesor de historia, pero no cuando queremos decidir a quién utilizar como donante forzoso de órganos o como sujeto forzoso en experimentos biomédicos. No deberíamos utilizar ni a Mary ni a Joe para estos fines.

El factor relevante a nivel moral es la sintiencia, la conciencia subjetiva. Y la mayoría de los animales a los que explotamos de forma rutinaria todos los días: las vacas, los cerdos, las gallinas, y los peces, son seres sintientes. Si estos animales tienen valor moral, no podemos justificar el utilizarlos como recursos. A cierto nivel, ya reconocemos este hecho. Por ejemplo, a la mayoría de nosotros nos molestó el caso de las peleas de Michael Vick porque creemos que está mal hacer sufrir a los demás animales innecesariamente, y lo que hizo Michael Vick sólo tenía el fin de proporcionar placer y entretenimiento. Lo que hizo no puede considerarse como “necesario” en ningún caso.

Pero la mayoría de nosotros consumimos animales y productos animales, lo que implica causar terribles sufrimientos y una muerte violenta, incluso en las circunstancias más “compasivas”. ¿Cómo podemos justificar causar todo este sufrimiento y muerte? No necesitamos comer productos animales para estar sanos. Y la ganadería animal es un desastre ecológico. El mejor argumento que se nos ocurre es que saben bien. Nada más. En cierto modo, y esto es muy importante, todos somos Michael Vick.

En un ensayo que escribí en 2005 para The New Scientist, comenté que la idea de que otros animales merecen ser considerados como personas no humanas porque son “especiales” y se parecen más a nosotros —como los chimpancés, los delfines, los elefantes— está muy extendida entre aquellos que defienden que sólo algunos animales, los “superiores”, importan a nivel moral, y que no pasa nada por seguir comiendo animales “inferiores”.

Esta forma de pensar sobre la ética animal se asemeja a decir que las personas que tienen un color de piel más claro importan más que los que tiene la piel más oscura. Se parecen más a nosotros, y en este caso, “nosotros” se refiere a la noción racista según la cual ser blanco es mejor.

Decir que los animales que importan más a nivel moral son los que se parecen a nosotros no sirve más que para reforzar el especismo, y no lo refuta en ningún sentido. A nivel moral, una gallina tiene tanto valor como un elefante.

Ha llegado el momento de replantearnos la ética animal de una manera más fundamental.


30 de marzo de 2013

Robert Jensen y la igualdad de especies




Según afirma el profesor Robert Jensen, un pensador progresista —aunque tal vez no lo parezca:

«Nadie cree realmente la afirmación que dice: "Una rata es un cerdo es un perro es un niño", sugiriendo que así que toda vida es igual —o al menos toda vida mamífera. Demostración: Si hubiera una rata, un cerdo, un perro y un niño en la carretera a punto de ser atropellados por un camión y sólo pudieras salvar a uno de ellos, ¿a cuál salvarías?»

Ésta es mi contestación a la pregunta de Jensen. Incluso si la respuesta fuera que salvaríamos al niño, ¿qué nos dice eso acerca de la moralidad de comer animales o usar a otros animales en circos, zoos, rodeos y utilizarlos para vestimenta?

Nada en absoluto.

Para verlo con mayor claridad, supongamos que hubiera dos humanos a punto de ser atropellados por un camión: un anciano y un bebé. Incluso si eligiéramos salvar al bebé, ¿significa eso que es moralmente aceptable comer ancianos y utilizar su piel para hacernos ropa, o usarlos en circos, zoos, rodeos, utilizarlos como donantes forzosos de órganos para individuos jóvenes y, en definitiva, tratarlos exclusivamente como recursos?

No, por supuesto que no.

Pongamos por caso que hubiera dos bebés a punto de ser atropellados por el camión: el hijo de Jensen y el hijo de otra persona. Jensen obviamente salvaría a su hijo. ¿Significa eso que el otro bebé tiene un menor valor moral y es aceptable tratarlo exclusivamente como un recurso?

No, claro que no.

Además, cuando decidimos que comeremos esta noche no estamos en ninguna situación análoga o parecida a la que plantea Jensen. Si, como bien sabe Jensen, no necesitamos comer animales, entonces no estamos condicionados por ninguna situación que nos fuerce a hacerlo. Si consumimos carne, lácteos o huevos, cuando podemos escoger verduras, frutos, legumbres y cereales, entonces estamos causando sufrimiento y muerte por mero placer. Si de verdad los animales importan moralmente, causarles sufrimiento y muerte no se puede justificar por motivos tan frívolos como es el simple placer de nuestro paladar.

Jensen simplemente ignora la cuestión esencial que hay de trasfondo: ¿se puede justificar el especismo? Si preguntaras a un blanco en el año 1830 a quién elegiría entre salvar a un blanco o a un negro, la respuesta sería obvia. De hecho, la persona blanca no comprendería siquiera que hubiera la opción de salvar al negro y consideraría una locura el mero hecho de proponerlo. Por tanto, nuestras intuiciones morales no son un criterio fiable dado que dichas intuiciones están afectadas e infectadas por prejuicios que no podemos explicar o justificar racionalmente.

Cuando digo que todos los seres sintientes son iguales, lo que quiero decir es que, respecto de todo ser sintiente, estamos obligados a dar una razón convincente que justifique causar sufrimiento y muerte a un ser sintiente. Y mantengo que mi enfoque no sólo no es controvertido sino que la mayoría de la gente en realidad estaría de acuerdo.

Lo que tenemos que entender es que el placer, la diversión o la conveniencia no sirve como "razones morales convincentes" que justifique usar a otros animales. Esto nos conduce necesariamente a comprender que el 99.99% de los usos que hacemos de los animales son injustificables.

Si Robert Jensen es un progresista entonces tiene que replantearse su visión sobre el tema de la ética en nuestra relación con los animales. Yo espero que también comprenda que si todo el cultivo que se destina a la ganadería lo usáramos para alimentar a seres humanos entonces podríamos reducir considerablemente el problema del hambre en el mundo. Necesitamos más tierra y más agua para producir carne que para producir patatas. Incluso aunque Jensen considerara que los animales no tienen valor moral, y sólo aceptar valor moral para los humanos, igualmente estaría obligado a adoptar una dieta vegana


13 de mayo de 2012

Algunas reflexiones para el Día de la Madre



No hay mejor manera de celebrar el Día de la madre que dejando de apoyar la explotación de las madres no humanas representada por la leche, el queso y otros productos animales.

Una vaca criada por su leche es inseminada por la fuerza cada año, y sus hijos son alejados de ella a los pocos días de nacer. Estará preñada o lactando los 9 o 10 meses de un año sólo para repetir el ciclo una vez que dio a luz.

Todos los terneros son separados de sus madres en unos pocos días. Algunas terneras se convierten en vacas lecheras y el resto, junto con los terneros, serán vendidos como carne de ternera.

Muchas empresas de lácteos orgánicos o locales hacen publicidad con imágenes de vacas felices. En realidad, “orgánico” sólo significa que las vacas son alimentadas con comida orgánica y que no se les suministra antibióticos y hormonas de crecimiento, pero ellas –aún bajo las mejores circunstancias–siguen siendo torturadas. Y todas estas madres–sean de granjas convencionales u “orgánicas”–, terminan en el mismo espantoso matadero.

No hay tal cosa como leche “feliz” o los productos animales “felices” de cualquier tipo.

Hoy, piensen en el sufrimiento y muerte que apoyan sólo porque les gusta el sabor de la leche, el queso, la manteca, el yogurt, el helado, etc. Piensen en lo que esto significa para las vacas, las apacibles madres a quienes nosotros explotamos. Pregúntense a sí mismos si vale la pena. Si sus corazones dicen “no”, háganse veganos.



17 de septiembre de 2010

Anuncio importante: Viernes sin peces pequeños de piscifactorías





El día de hoy marca el comienzo de una nueva e importante campaña para los animales:

Viernes sin peces pequeños de piscifactorías.

El objetivo de la campaña es alentar a la gente a no comer pescados de piscifactorías los viernes y, en cambio, consumir otros productos animales, para concienciar al público acerca de la difícil situación de los pequeños pescados criados en piscifactorías.

¿Por qué peces?

Aunque es verdad que todos los animales sufren y que el sufrimiento de cada animal es su sufrimiento y eso es algo que ella o él no quieren experimentar, y aunque nosotros no podemos, sin pedir cuestiones morales, clasificar el sufrimiento de un animal por encima del sufrimiento de otro, decidimos centrarnos solamente en los peces y no en cualquier otro animal y, en vez de proponer el veganismo, proponer que no se coman pescados provenientes de piscifactorías.

Lo hicimos por una sencilla razón: el público simplemente no es lo suficientemente inteligente, ni está emocionalmente preparado para confrontar el hecho de que todos los seres sintientes, en virtud de ser sintiente, no quiere experimentar dolor, sufrimiento, estrés y otros estados negativos. Así que, aunque en este sentido, todos los seres sintientes son moralmente indistinguibles, decidimos establecer una distinción entre pescados y otros animales no humanos que hay que reconocer que es insostenible, porque necesitamos llevar al público hacia esto de manera gradual. La verdad puede conmocionarlos y sobrepasar sus capacidades cognitivas, así que decidimos que era mejor simular que comer pescados es moralmente distinguible de comer otros productos animales, o vestir o usar productos animales.

Esta campaña de avanzada, centrada en los pequeños peces de piscifactorías, es realmente una campaña de “puerta de entrada”, parte de una estrategia global dirigida a un veganismo eventualmente propuesto como fundamento moral. Basándonos en las presentes circunstancias, lo haremos dentro de cuatro siglos a partir de hoy, pero tendremos que ir muy despacio incluso entonces. Ahora mismo estamos planificando anunciar “Jueves sin pequeños pescados de piscifactorías” para algún momento del año 2020. ¡La revolución comienza con el primer paso!

Las personas no se hacen veganas de un día para otro, ya saben. Y nosotros estamos haciendo todo lo posible para asegurar que más personas no se hagan veganas, caracterizando constantemente al veganismo como difícil, y siendo cuidadosos en no promoverlo como principio moral fundamental. Debemos ser prácticos y no sólo ideológicos.

Debemos recordar que muchos de nosotros no hemos sido veganos por años porque los grupos animalistas con los cuales estuvimos involucrados nos dijeron que comer varios productos animales era moralmente aceptable. Es importante que estos errores sean repetidos una y otra vez, si no todos nuestros errores han sido en vano. Más que reconocer que no es moralmente coherente la distinción moral entre carne y lácteos u otros productos animales, debemos continuar perpetuando la fantasía de que el vegetarianismo es una posición moral significativa. Estaría mal promover la posición de que todo uso animal es injustificable y que el veganismo es la base moral, y de este modo dar a las personas algo a lo que aspirar, independientemente de donde son en un tiempo particular y de si están preparados para hacerse veganos ya mismo. Más bien, nosotros debemos decir que las pautas fuera del veganismo están simplemente muy bien, para hacer que la gente se sienta bien. Debemos dar nuestro sello de aprobación para consumir varios productos animales.

Aunque tratamos temas referidos a derechos humanos fundamentales, como tener una respuesta moralmente correcta e incorrecta —ninguno jamás dice que la condición moral de la esclavitud, la violación o el abuso de niños es una cuestión de opinión— debemos siempre simular que las cuestiones de ética animal son simplemente cuestiones de elección de estilo de vida o preferencia o mera opinión, no más significativa moralmente que la elección de adónde uno se va de vacaciones o de qué tipo de música le gusta. Debemos adoptar el “flexitarianismo”, pues de lo contrario pareceremos demasiados rígidos y correremos el riesgo de que la gente piense que somos “fanáticos”. Es importante que nunca se caracterice al veganismo como el fundamento moral, como lo que nosotros le debemos a los animales no humanos; es importante no ser nunca honestos y decir directamente que no podemos justificar el consumo de ningún producto animal. Los humanos merecen justicia; los animales sólo consiguen piedad o compasión.

¿Por qué peces pequeños?

¡Una buena pregunta! Decidimos focalizar en los peces pequeños porque la mayoría de la gente no piensa que todos los peces son lindos, y nosotros pensamos que la gente puede ver a los peces pequeños más lindos que a los grandes. Y como defensores de los animales, estamos bien conscientes del viejo adagio, “lo lindo vende campañas.” Si piensan acerca de esto, la mayoría de las campañas de un solo tema se centran en animales que los humanos encontramos atractivos, como las focas bebés, los elefantes, los delfines, los cachorros, los terneritos, los lobos, etc. Ni siquiera reforzamos las campañas bienestaristas de un solo tema que involucraban a cerdos hasta que llegó Babe y le dio buena imagen a los cerdos y a otros animales de granja.

Aunque no hay distinción moralmente significativa entre un pez grande y uno pequeño —o entre un pez y una vaca— pensamos cuidadosamente acerca de este tema, y decidimos que el público simplemente no estaba listo para enfrentarse con la idea de que no deberíamos comer ningún pez, o ningún producto animal, así que decidimos ir despacio y focalizarlos sólo en los peces pequeños y lindos. Debemos alcanzar a la gente allí donde se encuentran.

Recuerden, tenemos que hacer esto de a un paso por vez. El veganismo es extremadamente difícil. Los grandes grupos animalistas dicen esto reiteradamente, así que debemos ser correctos y no discrepar. ¿Cómo podríamos pensar que quizás las personas encontrasen absolutamente deliciosas todas las maravillosas comidas veganas que están hoy en día disponibles? ¿Cómo podríamos esperar que las personas consideren los asuntos morales con seriedad?

¿Por qué peces pequeños de piscifactorías?

Eso es fácil. Hay tres razones.

Primero, Peter Singer, el padre del movimiento, ha dejado en claro que los no-humanos, a diferencia de los humanos, no son cognitivamente sofisticados como nosotros somos y, como resultado de esto, no tienen interés en continuar viviendo. Ellos no tienen conciencia de tener una vida y sus vidas son de menor valor en términos morales. A los animales no les importa que nosotros los usemos y los comamos; ellos sólo se preocupan acerca de cómo los usamos. Sólo les preocupa no sufrir demasiado y ser matados de forma relativamente indolora, pero no les preocupa continuar viviendo.

Ahora bien, los peces están bastante más abajo en esa escala cognitiva, de acuerdo a los bienestaristas y, como resultado, no obtienen muchos puntos en la escala que mide “cuán cerca está su sentido de auto-consciencia de la que tiene un humano adulto normal”. Así que el problema no es comerlos en sí mismo; el problema es hacerlos sufrir. Podemos afrontar el “lujo” de comer pescados si los peces han sido criados y matados “humanitariamente.”

Segundo, al focalizar en las piscifactorías de pescados pequeños, garantizamos todo tipo de “victorias” significativas que harán que la gente se sienta más cómoda respecto de consumir pequeños pescados “felices”. Estamos tratando de convencer a la ganadora del premio Peta, Temple Grandin, de que diseñe nuevas instalaciones para matar peces y al ganador del premio PETA, Whole Foods, de que venda muchos cuerpos de peces muertos y les ponga carteles que digan que son “pescados silvestres”. ¡ Así que las cosas están ya comenzando a cambiar para los pescados! ¡Victorias ya! Y es sólo cuestión de tiempo antes de que todas las grandes corporaciones de bienestar animal tengan sus etiquetas peces muertos felices estampadas en los cuerpos de los pescados. Estas etiquetas harán fluir más dinero a las arcas de estas corporaciones. ¡Piensen cuántos “pescados felices” harán para ayudar a los animales!

Tercero, y otra vez, creemos que el público no está listo aún para no comer todos los pescados pequeños. Estamos proponiendo meramente que no coman los pescados pequeños de piscifactorías. El público carece de la inteligencia que nosotros tenemos. Nosotros podemos pensar que los argumentos a favor del veganismo son bastante fáciles de entender, pero no podemos apreciar simplemente cuán tonta es la gente.

Sabemos que habrá algunos defensores de animales que criticarán esta campaña y propondrán que debemos educar al público acerca del veganismo; que debemos cambiar el paradigma del discurso que habla del tratamiento por el paradigma que se refiere al uso. Estos críticos son simplemente elitistas divisivos que no reconocen cuán increíblemente estúpido es el público. Estos críticos no aprecian cuánto tiene esta campaña de avanzada. Fue tan sólo en abril de este año que la HSUS anunció una campaña para salvar a las bonitas focas, boicoteando la comida marina canadiense, y comiendo peces pescados y vendidos en otros países. ¡Y la HSUS ni siquiera distinguió los peces pequeños de los grandes! Nuestra campaña va mucho, mucho más lejos, al menos los viernes. Aunque no defendemos el boicot a toda la comida marina canadiense, nosotros apoyamos el boicot a los pescados pequeños de todos los países los viernes. Le pedimos formalmente a la HSUS que cambie su campaña y la oriente hacia el boicot a los pequeños pescados canadienses y a los pequeños pescados de todos los países, pero sólo los viernes, porque no queremos ser demasiado radicales.

Aunque es verdad que mucha gente sólo come churrascos, huevos y helados en vez de pescados, o puede comer peces “de pesca silvestre” ofrecido por un vendedor ambulante de pescados muertos “felices”, tenemos que hacer algo ahora para ayudar a los animales y esto es lo mejor que podemos hacer.

Finalmente, pensamos que esta campaña realmente prenderá, porque la gente tendrá que hacer muy poco en el camino del cambio real. Podemos mostrarles cómo pueden ser “defensores de los derechos animales” sólo dejando de comer a los peces pequeños de piscifactorías los viernes. Se sentirán tan bien con ellos mismos que se sentarán y escribirán un cheque para uno de los grandes grupos animalistas. ¡Otra victoria! Y, en una década, conseguiremos que ellos se centren en no comer los peces pequeños de piscifactorías los martes. Y en otra década, conseguiremos que se concentren los miércoles. Y así. Y entonces nos concentraremos en las piscifactorías de tamaño mediano. Y el público nunca lo verá venir. ¡Somos tan inteligentes!

Entonces, por los animales, por favor apoyen nuestra campaña de avanzada para ayudar a que el público mental y emocionalmente limitado entienda la verdad moral que sólo un puñado de nosotros puede entender. Sí, sabemos que el verdaderamente elitista y divisivo entre ustedes querrá apegarse al veganismo como principio moral fundamental. Y a ése le decimos: Desechen el principio

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Francamente, no puedo entender el pensamiento de las personas que defienden cosas como los "Lunes sin Carne". Tales campañas establecen diferencias donde no hay ninguna. Alientan a la gente a consumir productos animales como cuestión general, y asumen que el público es incapaz de entender una idea simple. Para algunas reflexiones acerca de hablar de veganismo con los no-veganos, escuchen mi reciente comentario respecto del asunto.

Los defensores de los animales que realmente se oponen al uso en su conjunto de todos los animales, no deberían proponer el vegetarianismo —o cualquier situación fuera del veganismo. En primer lugar, todos sabemos que mucha gente ha sido vegetariana por décadas y nunca se hizo vegana, y entonces, como una cuestión de hecho, no está para nada claro que el vegetarianismo es algún tipo de paso de transición. Segundo, los vegetarianos tienden a comer más lácteos y otros productos animales cuando ellos dejan de comer carne. Esos otros productos animales causan tanto, si no más, sufrimiento y muerte. Así que una dieta vegetariana con muchos lácteos, huevos, etc., puede no ser lo mejor en relación a la cantidad de sufrimiento animal.

El argumento de que el público encuentra al veganismo difícil es una profecía auto-realizada: las grandes organizaciones animalistas son aquí los peores infractores, reforzando constantemente la noción de que el veganismo es difícil y de requiere sacrificios hercúleos y una voluntad poderosa. E incluso si el público encuentra al veganismo difícil, eso no significa que nuestro mensaje debería cambiar. Vivimos en un mundo en el cual hay aún mucho racismo; las personas lo encuentran difícil de frenar haciendo decisiones acerca de la inclusión en la comunidad moral basada en el color de la piel. ¿Significa eso que deberíamos dejar de promover el mensaje de que todo racismo es moralmente injustificable? Por supuesto que no.

Deberíamos siempre dejar claro como el cristal: que no podemos justificar el consumo o el uso de ningún producto animal. Si alguien decide no transitar todo el camino, o al menos no desde el principio, dejemos que sea su elección, y no el resultado de que estamos poniendo un sello de aprobación a algo fuera del veganismo. Nosotros nunca haríamos eso en cuestiones de derechos humanos fundamentales; el hecho de que lo hagamos, en el contexto de los animales, no es nada más que especismo.

Para una discusión ulterior acerca de los temas aquí tratados, vean estos ensayos: 1 2 3; y escuchen el comentario acerca del vegetarianismo como una supuesta “puerta de entrada” al veganismo.

La batalla por los derechos animales no es sólo una cuestión de compasión; sí, debemos empatizar con los otros no humanos. Pero “derechos animales” es mucho más que eso: es la idea de que no podemos justificar la explotación de los animales no humanos, no importa cuán “humanitaria” sea nuestra explotación. Derechos animales es, en su núcleo, una cuestión de justicia.

Entonces hagan de cada día un “Día sin Productos Animales.” Es fácil. Es mejor para su salud y para el planeta. Pero lo más importante, es lo moralmente correcto y justo para hacer.

10 de abril de 2010

Salve una foca; coma peces de mar y mariscos no producidos en Canadá




En su "Report from the Seal Slaughter: Special Chance to Help", ["Informe de la matanza de focas: una oportunidad especial para ayudar"] el Director Ejecutivo de la HSUS, Wayne Pacelle, escribe:
"Es un día que me atemoriza cada año: el primer golpe o bala descargados contra una foca bebé de la Costa Este de Canadá. Señala el comienzo de la matanza intencional de mamíferos marinos más grande del mundo.”
¿La solución de la HSUS? Tiene dos partes.


Primero, la HSUS lanzó una campaña Save a Seal Today[“Salve una foca hoy”], que pide a la gente su compromiso de “no comprar productos elaborados en Canadá –tales como cangrejos de nieve, bacalao, vieiras y camarones– hasta que Canadá finalice su caza comercial de focas para siempre.”

Entonces, de acuerdo con la HSUS, deberíamos boicotear los peces de mar y mariscos producidos en Canadá y en vez de eso comer peces de mar y mariscos producidos en EE.UU., Francia, Noruega, Japón, etc. Pero no tengan miedo. No tenemos que dejar aquellos riquísimos productos marinos canadienses para siempre. Una vez que los canadienses terminen con la matanza comercial de focas, entonces podemos volver a comerlos.

La primera parte de la solución de la HSUS no sólo hace lo que es propio de toda campaña de un solo tema –dar el mensaje de que algunos animales, sean focas, lobos o primates no humanos, tienen un valor moral mayor que otros–, sino que explícitamente refuerza la valuación especista, estimulando el consumo de animales marinos canadienses hasta que Canadá termine con la matanza de focas (hecha como empresa comercial).

Ahora, entiendo que los humanos encuentren a las focas más bonitas que los bacalaos, los camarones, las vieiras, etc., pero las percepciones humanas de lo que es atractivo realmente no deberían ser el criterio a considerar para ser miembro de la comunidad moral.

HSUS observa:
"¿Porqué un boicot a la comida marina canadiense? Porque está funcionando." 
"Un pequeño grupo de pescadores comerciales en el Este de Canadá mata cachorros de foca por su piel, ganando así una pequeña fracción de su ingreso anual. Las ganancias de su industria han caído en picada desde que nosotros comenzamos el boicot pocos años atrás."
De este modo, si continuamos el boicot y la matanza de focas se detiene, la industria canadiense de los peces de mar y mariscos puede resurgir y continuar matando ese más alto nivel de peces y otros no humanos acuáticos que estaba matando anteriormente.

La diferencia es que el bacalao, los camarones, las vieiras, etc., aunque presumiblemente atractivos para otros bacalaos, langostinos, vieiras, etc. simplemente no tienen esas pequeñas caritas que nos hacen derretir a los humanos..

Pero los animales marinos sintientes valoran sus vidas tanto como las focas lo hacen con las suyas propias.

Así que la primera parte de la solución de la HSUS a la matanza de focas es explícitamente especista y deliberadamente refuerza la noción de que algunos animales importan más que otros. Esto es muy típico de estas campañas de un solo tema. Y la HSUS toma el siguiente paso de incentivar en el público el consumo de estos animales menos favorecidos en beneficio de los más favorecidos.

Las organizaciones de protección animal están usando en forma creciente los boicots que explícitamente promueven la explotación animal. Por ejemplo, PeTA anunció un boicot a Kentucky Fried Chicken [KFC] hasta que KFC acuerde en comprar los pollos a los productores que gasean a las aves, lo que PeTA promueve como un modo “humanitario” de matar a las aves y como más beneficioso económicamente para los productores de pollos. Cuando KFC en Canadá acordó gasear a los pollos, PeTA suspendió su boicot (en Canadá). El mensaje que envió es muy claro: es moralmente aceptable consumir aves que han sido gaseadas.

Segundo, Pacelle declara:
"Esta lucha puede ser desmoralizadora. Pero debemos mantener fija la mirada en nuestro objetivo. Hoy, estoy pidiendo tu apoyo para ayudarnos a detenerla de una vez y para siempre. Si das ahora este apoyo a nuestros esfuerzos para salvar a las focas, tu donación será triplicada por la Giant Steps Foundation y otros generosos donantes. Con cada dólar que dan, hasta que alcancemos un total de $400.000, esos otros donantes darán dos dólares. Por favor consideren un regalo especial –con cada oportunidad de convertir en tres, cada dólar que donen– para ayudarnos a ganar finalmente la batalla."
Entonces, de acuerdo a la HSUS, tu contribución con dinero puede ayudar a la HSUS a “ganar finalmente la batalla” porque una contribución total de $400.000 valdrá $1.2 millones para la HSUS.

No entiendo esto.

¿Cómo alguien puede decir con seriedad que otro 1.2 millón de dólares va a hacer una diferencia significativa? Pacelle reconoce que la HSUS tiene un presupuesto anual de $150 millones y los registros financieros indican que la HSUS tiene activos de casi 225 millones de dólares.

Pero, ¿es otro 1.2 millón de dólares lo que necesitamos para “ayudarnos a ganar finalmente la batalla”?

Es terrible, por supuesto, que las focas sigan siendo asesinadas. Pero también es terrible que algunos usen esta tragedia para ganar algunos dólares más.

Debo agregar que la campaña de las focas de la HSUS está siendo dirigida por la Humane Society International (HSI). HSI lanzó una etiqueta de Humane Choice” [Opción humanitaria] en Australia, que afirma “garantizar al consumidor que el animal ha sido tratado con respeto y cuidado, desde el nacimiento hasta la muerte.” Un producto que lleva la etiqueta “Humane Choice” asegura al consumidor lo siguiente:
"El animal ha tenido la mejor vida y muerte dada a cualquier animal de granja. Básicamente, viven sus vidas como lo habrían hecho en una Antigua Granja McDonald’s, permitiéndosele satisfacer sus necesidades de comportamiento y forraje, y moverse sin ataduras ni jaulas, con libre acceso a las áreas exteriores, sombra cuando hace calor, abrigo cuando hace frío, con una buena dieta y una muerte humanitaria."
Así que “atemoricémonos” el día que comienza la matanza de focas pero aseguremos al público que la matanza diaria de millones de animales de granja está perfectamente bien.

Y Pacelle, en una reciente conferencia de prensa acerca de los animales usados para comida, afirmó:

"No estamos pidiendo que se ponga fin al confinamiento de animales en edificios. Pedimos que no sean hacinados en jaulas y establos que son apenas más grandes que sus cuerpos."
Así que “ganemos la batalla” contra la matanza de focas pero demos un poco más de espacio a los animales torturados en las granjas industriales.

Debería ser visible para ustedes que los grupos predominantes (y son todos bastante iguales) están explotando animales como un negocio y que nada de esto tiene relación alguna con cambiar el paradigma de los animales como propiedad por el paradigma de los animales como personas morales.

La campaña contra la matanza de focas ha estado vigente por décadas. No terminó aún. Pero muchos de los grupos predominantes han obtenido millones y millones de dólares con la campaña, a lo largo de esas décadas.

Hay un solo medio de cambiar el statu quo: sacar a las personas de la posición por defecto que considera que los animales son cosas. Hay un medio para este objetivo: la educación vegana creativa y no violenta.

La alternativa le está diciendo a la gente que debe comer bacalao norteamericano, en vez de canadiense, hasta que Canadá finalice la matanza de ciertos animales que tienen la buena fortuna de ser atractivos para nosotros. La alternativa está simulando que hay algunas diferencias entre la piel de foca y la piel de cualquier otro animal. La alternativa sostiene que deberíamos terminar la matanza de los bonitos cachorros de focas pero podemos continuar consumiendo vacas, cerdos y pollos que tienen una etiqueta “Humane Choice” estampada en sus cuerpos.

Las alternativas no tienen ningún sentido. En verdad, son contraproducentes en el sentido de que engañan al público al hacerle pensar que podemos hacer distinciones morales significativas entre diferentes tipos de explotación animal.

Así que le digo a Wayne Pacelle, a quien conozco desde hace muchos años: Wayne, ¿de verdad querés “ganar finalmente la batalla”? Entonces pon tu talento y los talentos de tus colegas de la HSUS, y los considerables recursos de la HSUS, detrás de un claro y único mensaje:

Hazte vegano. Es decir, dejar de comer, usar, consumir o de cualquier manera usar a los animales no humanos.

Wayne, si realmente quieres que las cosas cambien, deja de promover la idea de que algunos animales cuentan más, como una cuestión moral, que lo que otros lo hacen. Deja de promover la carne y los productos animales “felices”. Dejá de promover la idea de la “cría responsable.” Deja de promover la fantasía de que algunos mataderos son “abusivos” y otros no. Educa a tus 11 millones de miembros en que el asunto que importa es el uso de los animales, y no conviertas en fetiches a ciertos animales respecto de otros o reformes la tortura animal, lo cual, dado el estatus de los animales como propiedad, nunca resultará en una mejor protección para los animales de ninguna manera, y sólo hará que el público se sienta más cómodo acerca de explotar y consumir animales.

A todos ustedes: si no son veganos, háganse veganos. Es increíblemente fácil; es mejor para su salud física y para el planeta. Pero, lo más importante, es lo moralmente correcto para hacer.

Y entonces, vayan a educar a otros acerca del veganismo de manera creativa y no violenta. Una idea compartida con otros es mucho más valiosa que un dólar dado a las ya fantásticamente ricas corporaciones –incluso si el dólar que donan se triplica–.

Finalmente, en medio de toda la concentración en las focas y otros animales “especiales”, por favor no olviden el hecho de que hay millones de perros, gatos, ratas, peces, pájaros, ratones y otros no humanos que necesitan hogares hoy. Ahora mismo. Por favor, adopten un no humano sin hogar. Hay más animales ahora que nunca que necesitan hogares. La crisis de viviendas está privando de hogares tanto a los nohumanos como a los humanos. Por favor, adopten. Somos responsables por los animales domesticados que están en un mundo en el que no encajan. Lo menos que podemos hacer es darles un lugar como refugio. La adopción es una forma importante de activismo por los derechos animales.



26 de diciembre de 2009

Basta de ataques al veganismo




El especismo sucede cuando acordamos un peso diferente a intereses similares sobre la base de la diferencia de especies.

Un ejemplo de especismo es el ataque al veganismo. Todos concordamos que la esclavitud humana —incluso la “humanitaria”— es moralmente injustificable. Pero la esclavitud animal –incluso si es “humanitaria”– es defendida por algunos de los llamados defensores de animales que caracterizan al veganismo como “absolutista” o “purista” o “fundamentalista.” Esto es especismo. Los animales no humanos tienen interés en no ser tratados como recursos humanos tanto como los humanos tienen interés en no ser tratados como recursos para otros humanos.

Soy absolutista acerca de la esclavitud humana. La esclavitud humana —incluso la “humanitaria”— no es moralmente justificable.

Soy absolutista acerca de los derechos humanos fundamentales. La tortura, la violación, el acoso a los niños,... –aun que sean “humanitarios”– no son moralmente justificables.

Soy absolutista acerca del racismo, el sexismo y el heterosexismo: pienso que todas estas formas de discriminación son inaceptables y que no deberíamos promover versiones “humanitarias” de discriminación.

Soy absolutista acerca de la explotación animal, la cual no puede ser justificada incluso si es “humanitaria” —lo cual no lo es en ningún caso por la condición de propiedad de los animales.

Ser vegano no es ser “absolutista” en ningún sentido que sea diferente a ser un “absolutista” con respecto a los derechos fundamentales de los humanos.

Sostener otra cosa —involucrarse en el ataque al veganismo— es meramente un ejemplo de especismo.


7 de junio de 2009

"Nadie resultó herido en el incendio"




El profesor Roger Yates acaba de enviarme un artículo que se publicó en un periódico, acerca de un incendio en una granja de pavos en Minnesota.

El artículo manifiesta:

«Se estima que 25.000 pavos murieron después de que un incendio arrasó con un enorme granero de pavos en el área rural de Cannon Falls. Nadie resultó herido en el incendio.»

Es decir, murieron veinticinco mil pavos pero “nadie resultó herido en el incendio.”

Es claro que al decir “nadie” se refiere a los humanos. Como yo asumo el principio de la noviolencia, me alegro de que ningún ser humano resultara dañado en el incendio. Pero debido a que los animales son propiedad —son consideras como cosas y nada más— ellos no son considerados como individuos que podrían haber sido dañados en el fuego. Un pavo no es alguien.

El artículo también expresa que:

«John Peterson ayuda a llevar el negocio familiar. Él dice que fue un “incendio terrible”, realmente perturbador.»

Si estuviéramos hablando de un incendio que mató humanos y usáramos la palabra “terrible”, estaríamos refiriéndonos al hecho de que la pérdida de vida fue un evento moralmente indeseable.

Pero estamos hablando de propiedad.

Para el señor Peterson, lo que es “terrible” es que su propiedad fue dañada y que los pavos no vivieron lo suficiente como para que pudiesen ser apretujados en jaulas, colgados cabeza abajo, cortados por la garganta, sumergidos en un tanque de agua hirviendo —y darle una ganancia al señor Peterson y un beneficio a todos los que comen cuerpos y productos de origen animal.

Y recuerden que las personas responsables por la explotación animal, no son aquéllas que poseen y hacen funcionar las granjas o los mataderos; las personas que consumen carne y productos animales, que son quienes crean la demanda, son los que tienen, al fin de cuentas, la responsabilidad moral. El señor Peterson estaría haciendo otra cosa con su vida si nosotros no demandáramos cuerpos y otros productos animales.

Todos los seres sintientes son iguales, pues todos valoran sus vidas y tienen interés en no sufrir.

Cada ser sintiente es alguien.

Lo que el artículo debería haber manifestado es que:

«Se estima que 25.000 pavos murieron después de que un incendio arrasara un enorme galpón de pavos en el área rural de Cannon Falls. 25.000 individuos han muerto.»

Hasta que no consigamos que más humanos lo vean de esta manera, nada cambiará.

Háganse veganos y usen medios creativos y noviolentos para educar a otros acerca del veganismo.


6 de octubre de 2007

Igualdad y semejanza entre humanos y nohumanos




Paola Cavaliere, co-editora con Peter Singer de «El Proyecto Gran Simio: la igualdad más allá de la humanidad», escribió un ensayo acerca del reciente tiroteo que mató a Johnny, un chimpancé en sus 40 años, en el Zoo Whipsnade en Bedfordshire, al norte de Londres. De acuerdo a Cavalieri, Johnny fue baleado porque los cuidadores del zoológico lo describieron como “un poquito matón”. El periódico Times afirma que Johnny y otro chimpancé, Koko, habían escapado y que Koko “se entregó a un cuidador en un campo cercano” donde Johnny aparentemente no lo hizo, por lo que se tomó la decisión de dispararle por razones de “seguridad pública.”

La matanza de Johnny fue, en todo caso, una tragedia terrible en muchos aspectos. Primero, Johnny pasó décadas viviendo en un zoológico que, bajo la mejor de las circunstancias, no es nada más que una patética presión para los no-humanos allí cautivos. Antes de ser trasladados a Bedfordshire el año pasado, Johnny y Koko estaban prisioneros en el Regen’s Park Zoo de Londres. Simplemente no hay comparación alguna entre la vida natural de un chimpancé en la naturaleza y las condiciones bajo las cuales son mantenidos en esos espectáculos degradantes que llamamos zoológicos. Segundo, no está claro porqué, si Johnny se estaba resistiendo a ser capturado, no se le pudo disparar con un sedativo, aunque algunos dijeron que él todavía hubiera puesto en peligro a los visitantes del zoológico antes de que el sedante surta efecto.


Cavalieri tiene cuidado de rechazar el “enfoque jerárquico” de que “la vida interior más rica de los humanos les da derecho a ser considerados más seriamente en el plano moral.” Tal enfoque, argumenta, llevaría a decir que “podríamos tratar en forma diferente a los humanos que son intelectualmente deficientes.” Pero el principal foco de su argumento es que “los chimpancés, gorilas y orangutanes son nuestros parientes más cercanos, compartiendo el 98-99% de nuestro ADN, y que la categoría de los ‘grandes simios’ es una categoría natural, ya que incluye a los humanos.” Cavalieri argumenta que los chimpancés son “similares a nosotros” pues son cognitivamente como nosotros y que realmente compartimos con ellos nuestra “vida interior más rica.” Son capaces de cooperación compleja y manipulación social, transmisión cultural, incluyendo la enseñanza de habilidades tales como hacer y usar herramientas, poseen razonamiento, lo cual “hace tanto tiempo es considerado como marca de superioridad “, usan la comunicación simbólica y tienen auto-conciencia reflexiva.


Tengo cuatro respuestas para este análisis de Cavalieri:


Primero, es problemático asumir que los humanos tienen una “vida interior más rica” y que los no humanos son, de alguna manera, análogos a “humanos intelectualmente deficientes”. Cada especie tiene un tipo de vida que es valorado por los miembros de esa especie. No tengo la menor idea de si mis perros rescatados tienen vidas menos “ricas” que la mía. Ni siquiera sé lo que eso significa. Mi vida interior puede ser diferente de la de un perro o un ratón, pero eso no significa que mi vida sea más “rica”.


En verdad entiendo el argumento de que si la falta de una característica moralmente superior en un no-humano nos autoriza a conferir a ese no-humano menos o ninguna consideración moral, entonces, a menos que estemos dispuestos a ser especistas, deberíamos tratar en forma similar a los humanos en una situación semejante, tales como los “intelectualmente deficientes”. Pero el problema es que asumimos desde el principio que los humanos tienen características moralmente superiores y que la vida humana es, por lo tanto, “más rica” que la vida no humana. Esta es una falacia común entre muchos especialistas en ética animal, incluyendo a Tom Regan. Tal como argumenté en mi ensayo en la revista New Scientist, no hay razón para asumir que las características consideradas como exclusivamente humanas puedan autorizarnos a sacar la conclusión normativa de que aquéllos con tales características tienen vidas “más ricas”.


Segundo, el “enfoque jerárquico” no presenta ningún problema a utilitaristas como Singer, que estaría dispuesto a dar menos consideración moral a los humanos “intelectualmente deficientes”.


Tercero, el hecho de que, a pesar de que hace mucho tiempo que todos entendemos que los chimpancés y otros grandes simios no humanos son semejantes a nosotros, y aún así los continuemos tratando como recursos o mercancías, indica que la “semejanza” es un concepto vago que no ayuda mucho a cambiar el comportamiento humano. Conforme argumenté en «Introducción a los Derechos Animales», el juego de la “similitud” es uno en el que los no-humanos nunca ganan. Nunca consideraremos que ellos tienen esa característica “especial” en un grado suficiente como para dejar de explotarlos, si queremos seguir haciéndolo. Perdemos nuestro tiempo pensando que la solución al problema de la explotación animal es tener a etólogos cognitivos haciendo experimentos que, irónicamente, pueden involucrar vivisección, a fin de demostrar hasta qué punto los grandes simios no humanos y otros primates, además de delfines, loros,..., poseen alguna característica “especial”. El problema no es la semejanza empírica, el problema es la teoría moral. Jane Goodall, que escribió el primer capítulo de The Great Ape Project [Proyecto Gran Simio] sabe, mejor que cualquiera de nosotros, cuánto se asemejan los grandes simios no humanos a los grandes simios humanos; y aún así, ella no está dispuesta a condenar de forma inequívoca el uso de todos los grandes simios no humanos en investigación biomédica y a exigir su inmediata abolición.


Cuarto, como argumenté en mi capítulo de El Proyecto Gran Simio y como vengo repitiendo desde entonces, el derecho a ser miembro pleno de la comunidad moral y el derecho de no ser tratado como propiedad, depende de una única característica —la capacidad de sentir. Si un no-humano es sintiente, entonces tenemos la obligación moral de no tratarlo como un recurso o una mercancía. El hecho de que un perro pueda no tener la misma clase de autoconciencia reflexiva que un chimpancé no significa que el perro y el chimpancé no sean iguales en cuanto al propósito de no tener vulnerados sus intereses fundamentales en vivir y no sufrir si beneficiara a otro el no considerarlos.


Los animales son asesinados todos los días en los zoológicos —y en muchos, muchos otros lugares— por una variedad de motivos. La muerte del pobre Johnny fue indudablemente trágica, pero igualmente trágicas son aquellas muertes de no-humanos que no son “similares” a nosotros en el sentido en que Johnny era, más allá de ser criaturas que tenían conciencia subjetiva y que valuaban sus vidas a su propia manera.


Háganse veganos, nunca apoyen los zoológicos, y resistan la creación de nuevas jerarquías basadas en valores antropocéntricos.


Los humanos no son la medida de las cosas; somos sólo una medida entre muchas.



2 de agosto de 2007

¿El heterosexismo es diferente?


Desde que inauguramos la nueva página de Intenet he recibido docenas de preguntas diarias. Desafortunadamente, no me es posible contestarlas a todas en forma personalizada, pero de verdad aprecio el interés que tienen en el enfoque abolicionista.

Sin embargo, hay algunas preguntas que me siento obligado a responder, porque van directamente al encuentro de la filosofía que estoy tratando de difundir.

La semana pasada, alguien escribió lo siguiente:

“Entiendo que el especismo es problemático porque es como el racismo y el sexismo, dado que atribuye un valor negativo a la especie, del mismo modo que el racismo atribuye un valor negativo a la raza o el sexismo atribuye un valor negativo al hecho de ser una mujer. Pero usted también equipara frecuentemente el especismo con el heterosexismo, y yo pienso que hay una diferencia aquí, porque, al contrario de la raza o el sexo, que no tienen valor moral inherente, las relaciones sexuales entre los miembros del mismo sexo pueden ser consideradas inmorales porque tal conducta no es natural.”

No es la primera vez que escuché expresar esta posición, y quiero comentarla y explicar por qué pienso que el heterosexismo no puede ser distinguido del racismo o del sexismo.

Primero, aquéllos que defienden el racismo o el sexismo afirman que hay diferencias naturales entre los blancos y las personas de color, o entre los hombres y las mujeres, que justifican un tratamiento discriminatorio y que tornan «antinatural» la igualdad de las razas o de los sexos.

Esto es, los racistas y los sexistas no consideran que sus puntos de vista sean arbitrarios; más bien ellos ven sus opiniones preservadas por un «orden natural», basados en una supuesta superioridad empírica de los blancos o una superioridad de los hombres.

Segundo, el heterosexismo es similar al racismo y al sexismo porque excluye a los gays y a las lesbianas de la comunidad moral, basado en una orientación sexual que es considerada como “antinatural” por los heterosexuales, quienes ven la heterosexualidad como una orientación sexual superior.

Hay algunos que afirman que ser gay o lesbiana es «antinatural» porque tales relaciones no pueden resultar en el nacimiento de hijos. Hay muchas maneras para las parejas de gays y de lesbianas de tornarse padres y madres. De igual forma, hay muchas parejas de heterosexuales que, para poder ser padres y madres, se valen de tecnologías reproductivas, de la adopción o del embarazo sustitutivo. Más aún, hay muchos heterosexuales que no pueden tener hijos o eligen no tenerlos. ¿Hay algo «antinatural» en el hecho de que ellos se relacionen a pesar de esta limitación o de esta elección?

Es notable que, incluso hoy en día, todavía escuchemos aquella vieja historia del «reclutamiento» —la afirmación de que los gays y las lesbianas son más propensos a imponer su orientación a otras personas, particularmente a los chicos. Esta afirmación no tiene ningún fundamento empírico; en realidad, lo que ocurre es lo contrario. No puedo recordar, de mis tiempos de estudiante, ninguna instancia en que un profesor gay o profesora lesbiana se haya acostado con un estudiante, pero me acuerdo de varias instancias en las cuales los profesores heterosexuales del sexo masculino tuvieron una conducta absolutamente inaceptable para con las alumnas. En muchos sentidos, el argumento de que los gays y las lesbianas «reclutan» personas jóvenes es análogo al argumento, defendido en un pasado no muy distante, de que los hombres de color realmente «codician» a las mujeres blancas y las tomarán a todas si nosotros no reforzamos la segregación.

Finalmente, hay quienes ven la orientación gay/lesbiana como «antinatural» por razones religiosas. El problema con este punto de vista es que la esclavitud, la opresión de la mujer, y casi todas las otras formas de discriminación, también se apoyan en varias doctrinas religiosas o, por lo menos, en ciertas interpretaciones de esas doctrinas. Recuerden que la Biblia fue usada como una de las fuentes principales para la justificación de la esclavitud humana.

Por lo tanto, mantengo mi opinión de que la discriminación basada en la especie no es diferente del racismo, sexismo, o heterosexismo, pero esto me recuerda cuánto queda aún por hacer para que se desmantelen las profundas estructuras del prejuicio en nuestra sociedad.

25 de febrero de 2007

Goodall acerca de la vivisección y el vegetarianismo




En un artículo del 19 de febrero de 2007 de la publicación española El Mundo, Jane Goodall dejó en claro que ella no se oponía a toda la vivisección y que, aunque afirma ser vegetariana, no piensa que es “una opción que todo el mundo tenga que adoptar.” No sé si ella es vegana, pero como continúa siendo una celebridad que apoya los productos lácteos de la compañía Stonyfield Farm, presumo que no.

De cualquier forma, aquí hay dos partes de la entrevista que han sido traducidos por la profesora Jenna Torres de St. Lawrence University, quien es también la co-productora del sitio web y podcast Vegan Freak y María Luisa Arenzana, animalista española que traduce textos sobre derechos animales. Esto debería acabar con cualquier errónea impresión de que Goodall está en contra del uso de primates no humanos en experimentos.

La entrevista:
"P: Cree usted que la experimentación biomédica con primates debería ser prohibida? 
Goodall: Sí, debería ser prohibida, a menos que haya una justificación bien clara de que un experimento pudiera servir para salvar vidas humanas, como ocurre, por ejemplo, con la investigación de la enfermedad de Alzheimer o de Parkinson. No estoy necesariamente contra toda la investigación con primates u otros animales. Lo que creo es que cuando un experimento está justificado por razones médicas, se debería tomar extremo cuidado para que los animales sufran lo mínimo posible. Pero sabemos que hoy las cosas no son así. La realidad es que la mayoría de los laboratorios son lugares terroríficos. 
P: Usted es vegetariana? 
Goodall: Sí, pero no es necesariamente una opción que todo el mundo tiene que adoptar. Sin embargo si las personas sienten que es necesario comer carne, yo creo, que por su propia salud, deberían comer la menor cantidad posible, y deberían siempre buscar productos de granjas orgánicas donde los animales no son mantenidos en condiciones horribles y alimentados con antibióticos."
Gracias a la profesora Torres y a la señora Arenzana.

Gracias también a Jane Goodall, por dejar su posición especista tan clara como el agua, y con sus propias palabras.



20 de diciembre de 2006

Proyecto Gran Simio: no tan grande


Si se han involucrado en el movimiento por los Derechos Animales –en realidad, incluso si sólo hubieran contribuido con una única organización en todas sus vidas–, probablemente reciben una infinidad de pedidos de donaciones. La semana pasada, mientras estaba seleccionando entre todas las muchas oportunidades que se me ofrecía para “ayudar a los animales” mediante la firma de un cheque, reparé en una de la New England Anti-Vivisection Society [NEAVS], que pedía dinero para apoyar el Project R&R: Release and Restitution for Chimpanzees in U.S. Laboratories [Proyecto para liberar y Rehabilitar chimpancés de los Laboratorios de EE.UU.]

NEAVS nos dice que los chimpancés “comparten el 96% de nuestros genes. Viven en familias, protegen a sus crías, hacen amistades y expresan alegría, tristeza y enojo. Muestran inteligencia, humor y compasión. “El tema de la campaña es que, como los chimpancés tienen una capacidad cognitiva y un perfil genético semejantes a los nuestros, ellos son “individuos de verdad, con personalidades únicas y necesidades iguales a las tuyas y a las mías.” NEAVS busca donaciones para lanzar una campaña informativa y legislativa con el fin de unir aquellos países que han “prohibido o limitado severamente la investigación con chimpancés y otros grandes simios.”

La campaña de la NEAVS y otros esfuerzos similares —hay varios, incluído el Great Ape Standing and Personhood [GRASP] promovido por la organización Friends of Animals— no son nuevos u originales. En 1993, un número de estudiosos colaboraron para un libro de ensayos titulado "The Great Ape Project" [El Proyecto Gran Simio] [GAP]. El libro estaba acompañado de un documento, “La Declaración de los Grandes Simios”, a la cual los colaboradores subscribían. La declaración dice que los grandes simios “son los parientes más próximos de nuestra especie” y que estos no humanos “tienen capacidades mentales y una vida emocional suficientes para justificar su inclusión en la comunidad de los iguales”.

Desde 1993, se hicieron esfuerzos, en varios países, para limitar o detener la investigación que usa a los grandes simios. La idea detrás de estos esfuerzos es que, como los grandes simios no humanos tienen características consideradas como únicamente halladas en los humanos, tales como la conciencia de sí mismo, o el pensamiento abstracto, las emociones y la habilidad de comunicarse con lenguaje simbólico, ellos están calificados para tener ciertos derechos fundamentales.

Ciertamente concuerdo con la idea de que es erróneo usar grandes simios no humanos en investigación o en circos, o confinarlos en zoológicos, o usarlos para cualquier otro propósito. Pero rechazo la posición que llamo de mentes semejantes, que liga la condición moral de los no humanos al hecho de que ellos tienen características cognitivas parecidas a las de los humanos. La explotación de los grandes simios no humanos es inmoral por la misma razón que es inmoral explotar a centenas de millones de ratones y ratas a los que rutinariamente se explota en los laboratorios, o a los billones de no humanos que matamos y comemos: los grandes simios no humanos y todos estos otros no humanos son, de la misma manera que nosotros, sintientes. Son conscientes; tienen conciencia subjetiva, tienen intereses, tienen capacidad de sufrir. Ninguna otra característica, más allá de la sintiencia, es exigida para ser una persona.

Fui un colaborador de GAP y un signatario original de la Declaración de los Grandes Simios. Sin embargo, en mi ensayo de 1993 en el libro de GAP, y de manera más extensa en escritos subsiguientes, expresé mi punto de vista de que sólo la sintiencia es necesaria para la personalidad. Pero ahora veo que todo el GAP fue mal concebido y lamento mi participación.

Esfuerzos como GAP, Proyecto R&R, y similares esfuerzos, son problemáticos porque ellos sugieren que una determinada especie de no humanos es «especial», basándose en la semejanza de esa especie con los humanos. Eso no desafía la jerarquía especista, sino que la refuerza, en al menos dos formas.

Primero; esto sugiere, en términos empíricos, que sólo los no humanos que tienen cognición similar a la de la humanidad, tienen ciertas otras características cuando, de hecho, estas son compartidas por otras especies. Por ejemplo, quien está pidiendo fondos para el Proyecto R&R, nos dice que los chimpancés tienen reacciones emocionales similares a los humanos y que hacen acuerdos sociales complejos que no pueden desarrollar estando en un laboratorio. Tengo la certeza de que esto es verdad, pero también tengo la certeza de que las ratas son inteligentes, tienen emociones, y tienen relaciones sociales complejas que se frustran totalmente cuando están confinados en las jaulas de plástico de un laboratorio que tienen el tamaño de una caja de zapatos.

El proyecto R&R sugiere que los chimpancés sufren más que lo que lo hacen otros animales de laboratorio. Tal vez sí, tal vez no. No lo sé yo, ni lo sabe NEAVS, ni lo sabe nadie. Aunque los chimpancés son más parecidos a los humanos, quizás, como los humanos, tienen ciertos mecanismos psicológicos que les permiten desligarse del estrés que están enfrentando, lo que las ratas, ratones, y otros sintientes no humanos no tienen. En cualquier caso, es muy peligros hacer el juego de «X sufre más que Y». Esto es precisamente el malentendido que nos ha llevado a pensar que el uso de chimpancés en investigación está justificado —nosotros supuestamente sufrimos más que ellos porque tenemos aún más de las características mentales «especiales», así que es aceptable usarlos a ellos para que nosotros podamos sufrir menos.

Segundo; GAP, Proyecto R&R, y esfuerzos similares sugieren que las características cognitivas más allá de la sintiencia tienen algún valor moral. Esta noción es muy problemática. Vamos a suponer que los chimpancés piensan racionalmente de la misma manera que lo hacen los humanos. ¿Y con eso qué? ¿Porqué la racionalidad humana es mejor que ser capaz de volar con tus propias alas —algo que ni los humanos ni los grandes simios no humanos pueden hacer? La respuesta, por supuesto, es que somos nosotros, los humanos, los que lo decimos. Pero esto no es un argumento. Esto es el clásico ejemplo de dar por cierta una afirmación sin fundamentarla.

Vemos esto claramente en situaciones que involucran a los humanos. Supongamos que tenemos un humano con problemas mentales muy graves y sin las capacidades cognitivas de un chimpancé normal. ¿Y qué? ¿Eso significa que el humano deficiente tiene menos importancia, en sentido moral, que el chimpancés, cuando se trata del derecho fundamental de no ser tratado como una cosa? Claro que no —a menos que acepten la posición de Peter Singer de que los humanos deficientes, la cual rechazamos tanto yo como la mayoría del mundo. Para el propósito de determinar si usamos al chimpancé o al humano deficiente en un experimento biomédico doloroso, o en algún otro contexto en que ellos sean usados exclusivamente como recursos, el chimpancé y el humano deficiente son iguales —ambos son individuos con interés en no ser usados como un recurso.

Hay diferencias entre chimpancés y ratas, como las hay entre los humanos. Tales diferencias pueden ser relevantes para algunos propósitos, pero son irrelevantes para el propósito de decidir si tratamos o no a un ser sintiente exclusivamente como recurso de otros humanos supuestamente «superiores».

Aquellos que se consideran abolicionistas, y no bienestaristas, deben ser bien claros: debemos detener la explotación de todos los no-humanos sintientes. Podemos querer empezar con los grandes simios pero deberíamos dejar muy en claro que eso no tiene nada que ver con el hecho de que ellos son «como nosotros», excepto en el sentido de que, como nosotros, ellos son sintientes y nosotros no tenemos ningún justificativo moral para tratar a cualquier no humano sintiente exclusivamente como recurso de los humanos. El riesgo de GAP, del Proyecto R&R y de otras campañas semejantes, todas basadas en la noción de que la condición moral y legal de los grandes simios no humanos depende del hecho de que ellos son «como nosotros», en el plano cognitivo, es que vamos a afianzar más el paradigma especista y asegurar que el 99,9999% de los no humanos que son rutinariamente explotados, permanezcan del lado de las cosas dentro de la división persona/cosa.

No necesitamos financiar programas educacionales referidos a semejanzas entre los grandes simios humanos y los no humanos. Esas semejanzas son y han sido muy claras por años, y sin embargo continuamos explotando a los grandes simios en laboratorios, zoológicos, y circos. Estas similitudes obvias ni siquiera convencieron a Jane Goodall para que exija la abolición del uso de los grandes simios no humanos para la vivisección. Lo que necesitamos es cambiar el paradigma por completo y no meramente reforzar el mismo pensamiento jerárquico que nos dejó en la situación en que estamos hoy.

Algunos animalistas argumentan que una campaña que asocia el valor moral a las características humanas es aceptable, porque el reconocimiento de que los grandes simios son personas podría llevar al reconocimiento de que otros no humanos también lo son. Pero concentrarse en las características cognitivas de algunos no humanos que han sido declarado como «especiales» es como tener una campaña por los Derechos Humanos concentrada en dar derechos, primero, a los humanos más inteligentes, con la esperanza de, más tarde, extender los derechos a los humanos menos inteligentes; o como tratar a las personas que tienen sólo un progenitor negro, como si fueran mejores porque son más parecidos a los blancos. Ciertamente rechazamos ese elitismo, en lo que concierne a los humanos. De la misma forma, deberíamos rechazarlo en lo que concierne a los no-humanos.

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