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7 de junio de 2017
25 de junio de 2014
“Patear animales está MAL.” Así que los están matando
La organización bienestarista Mercy for Animals (MFA) tiene un nuevo “video “encubierto.”
¿Adivinen qué? Han descubierto que los animales son pateados y maltratados de otras maneras en los mercados de abasto.
Imaginen qué.
MFA está indignada:
Claro que patear animales está mal. Pero, MFA, aquí tengo una nueva noticia para ustedes: usar animales para comida —tanto si son pateados como si no— es erróneo.
MFA insta: "PRONUNCIATE CONTRA EL ABUSO ANIMAL: Firmad la petición pidiendo a la Livestock Marketing Association que proteja a los animales"
¿La Livestock Marketing Association [Asociación para la publicidad de la ganadería] va a “proteger a los animales”? ¿De veras?
Una vez más, MFA perpetúa la idea de que una industria que existe con la finalidad de matar animales para satisfacer el placer de nuestro paladar puede “protegerlos.”
Una vez más, MFA promueve la fantasía de que hay un modo abusivo y un modo no abusivo de explotar animales.
Una vez más, MFA le asegura al público que la explotación animal puede ser efectivamente regulada.
Una vez más, MFA lleva a gente como Temple Grandin, la reina de la "explotación feliz", para apoyar su campaña:
Una vez más, MFA pretende que las personas que “abusan” de los animales son moralmente diferentes de aquellas que demandan y consumen carne y otros productos animales. La industria de explotación animal y, en particular, los trabajadores de esta industria son el problema; la “gente mala”; no aquellos de nosotros que felizmente demandamos y consumimos los productos de tal industria y quienes podemos incluso donar dinero a los grupos como MFA, de manera que podamos continuar consumiendo animales con “compasión” y “misericordia.”
Esto es todo parte del mismo pensamiento que conduce a las organizaciones de caridad bienestarista como MFA a hacer declaraciones públicas expresando “aprecio y apoyo” por los programas “pioneros” de explotación animal "feliz":
Aunque no cuestiono la sinceridad de la gente de MFA, sinceramente creo que todo esto está muy equivocado.
7 de septiembre de 2013
Las reformas de la esclavitud ocurrirán igualmente
Los bienestaristas siempre dicen que si abogamos por el veganismo abolicionista en lugar de apoyar reformas en la explotación animal y posiciones alternativas al veganismo, perderemos la oportunidad de conseguir los beneficios que esas reformas les proporcionararían a los animales esclavizados.
Asumiendo que esas reformas realmente proporcionen algún beneficio, una mera suposición, si hubiera una comunidad vegana/abolicionista activa y presente desafiando todo uso de animales ¿creen que los explotadores institucionales lo ignorarían y no harían nada?
Por supuesto que no.
Los negocios de explotación animal tratarían de convencer a la población de que pueden lograr una industria más 'humanitaria' haciendo pequeños cambios mediante reformas bienestaristas. Así que esas reformas se llevarían a cabo en ausencia de activistas que aboguen por ellas.
Por lo tanto, abogar por el veganismo abolicionista no significaría el fin de las reformas bienestaristas. Sería, sin embargo, el fin de los animalistas que ponen un sello de aprobación sobre la 'explotación feliz', que es lo que está sucediendo ahora y lo que está impulsando el movimiento en una sola dirección: hacia atrás.
Asumiendo que esas reformas realmente proporcionen algún beneficio, una mera suposición, si hubiera una comunidad vegana/abolicionista activa y presente desafiando todo uso de animales ¿creen que los explotadores institucionales lo ignorarían y no harían nada?
Por supuesto que no.
Los negocios de explotación animal tratarían de convencer a la población de que pueden lograr una industria más 'humanitaria' haciendo pequeños cambios mediante reformas bienestaristas. Así que esas reformas se llevarían a cabo en ausencia de activistas que aboguen por ellas.
Por lo tanto, abogar por el veganismo abolicionista no significaría el fin de las reformas bienestaristas. Sería, sin embargo, el fin de los animalistas que ponen un sello de aprobación sobre la 'explotación feliz', que es lo que está sucediendo ahora y lo que está impulsando el movimiento en una sola dirección: hacia atrás.

5 de septiembre de 2013
Comprendiendo la postura bienestarista
Pensemos acerca de esto:
Joe el Abusador está agrediendo a un niño con palo grande. Entonces lo suelta y escoge un palo más pequeño, con el que causarle algo menos de dolor, y continúa pegando al niño
¿Es mejor que utilice el palo pequeño? Sí.
Siempre es mejor causar un “mal menor” en lugar de un “mal mayor”. Pero un “mal menor” y un “mal mayor” siguen siendo ambos un mal.
¿Deberíamos hacer campañas para pedir que abusadores como Joe utilicen palos pequeños cuando agredan a niños inocentes? Por supuesto que no.
Pero eso es exactamente lo que las organizaciones animalistas están haciendo con sus campañas bienestaristas que promueve los huevos “camperos”, o la explotación de cerdos “sin jaulas de gestación”, etc…
¿Deberíamos darle las gracias a Joe porque que él está llevando a cabo un “pequeño paso” para dejar de ser un acosador al escoger un palo pequeño? Por supuesto que no.
Pues eso es exactamente lo que los grupos bienestaristas están haciendo cuando animan a la gente a consumir huevos “camperos”, o carne “ecológica”, o cuando les dan premios a los explotadores.
¿Deberíamos pensar que aquellos que critican lo que Joe está haciendo no están siendo “comprensivos” hacia Joe, ya que él está dando “pequeños pasos” en la dirección “correcta”? Por supuesto que no.
Pero eso es exactamente lo que están diciendo quienes apoyan el bienestarismo: si decimos que aquellos que consume productos animales “felices” continúan involucrados en una acción que es moralmente errónea, entonces no estamos siendo “comprensivos”.
¿Sería acertado decir que aquellos que critican lo que hace Joe están “insultando” a Joe? Por supuesto que no.
Pero eso es exactamente lo que los bienestaristas afirman. Si un abolicionista les dice a los bienestaristas que promoviendo huevos “camperos” o carne “feliz” (o cualquier otro producto derivado de animales no humanos) no está bien, entonces ellos le acusan de “insultar” o “acosar”.
La diferencia entre el enfoque abolicionista y la perspectiva bienestarista está muy clara. Sólo tenemos que decidir en cuál de las dos queremos establecer nuestra moral.
*****
Si no eres vegano, por favor, hazte vegano. El veganismo es acerca de la noviolencia. Primero y fundamentalmente, acerca de la noviolencia contra otros seres sintientes. Pero también es acerca de la noviolencia contra la Tierra y contra uno mismo.
2 de septiembre de 2013
Burlándose de Gandhi
En el siglo V (d.C), Agustín de Hipona escribió: "Cum dilectione hominum et odio vitiorum", lo cual significa: "Con amor hacia la humanidad y odio hacia los pecados". Esta expresión la popularizó Gandhi al proclamar: "Odio hacia el pecado; amor hacia el pecador".
Es un buen consejo. No debemos juzgar a otras personas porque en realidad no podemos saber que hay en sus corazones. Pero sí podemos juzgar una conducta como correcta o incorrecta. Y cuando una conducta implica imponer sufrimiento y muerte a otros innecesariamente, entonces no sólo podemos juzgar dicha conducta sino que debemos hacerlo. Esto es lo que significa tomarnos la ética en serio.
Aplicando esto a nuestra relación con los demás animales, podremos decir, por ejemplo, que no vamos a juzgar a aquellos que están involucrados en la explotación animal pero que vamos a dejar muy claro que la explotación de los animales nohumanos es moralmente incorrecta.
Así es como entiendo la ética animal. No tengo interés en juzgar a los individuos. Mi intención consiste en explicar que toda forma de explotación animal es moralmente injusta y que si los demás animales importan moralmente entonces no podemos justificar el comerlos o utilizarlos para cualquier otro propósito. Mi intención es dejar muy claro que si los animales no-humanos importan moralmente entonces el veganismo es la única respuesta racional.
Los bienestaristas tienen un gran problema con esto.
Ellos creen que no debemos juzgar a los individuos pero que tampoco podemos juzgar la conducta de participar en la explotación animal como moralmente incorrecta. Los bienestaristas dicen que no debemos juzgar a la persona que, por ejemplo, consume huevos de gallinas no enjauladas (huevos "camperos" o "ecológicos") ni tampoco debemos rechazar su conducta, en tanto que participa de la explotación animal, porque eso no sería "compasivo" respecto de la persona que está consumiendo esos huevos provenientes de una explotación "humanitaria".
Los bienestaristas afirman que no debemos juzgar a los vegetarianos que consumen huevos y lácteos, y que tampoco debemos decirles que el consumo de huevos y lácteos constituye explotación animal porque eso no sería actuar de forma compasiva hacia los vegetarianos.
Así es como entiendo la ética animal. No tengo interés en juzgar a los individuos. Mi intención consiste en explicar que toda forma de explotación animal es moralmente injusta y que si los demás animales importan moralmente entonces no podemos justificar el comerlos o utilizarlos para cualquier otro propósito. Mi intención es dejar muy claro que si los animales no-humanos importan moralmente entonces el veganismo es la única respuesta racional.
Los bienestaristas tienen un gran problema con esto.
Ellos creen que no debemos juzgar a los individuos pero que tampoco podemos juzgar la conducta de participar en la explotación animal como moralmente incorrecta. Los bienestaristas dicen que no debemos juzgar a la persona que, por ejemplo, consume huevos de gallinas no enjauladas (huevos "camperos" o "ecológicos") ni tampoco debemos rechazar su conducta, en tanto que participa de la explotación animal, porque eso no sería "compasivo" respecto de la persona que está consumiendo esos huevos provenientes de una explotación "humanitaria".
Los bienestaristas afirman que no debemos juzgar a los vegetarianos que consumen huevos y lácteos, y que tampoco debemos decirles que el consumo de huevos y lácteos constituye explotación animal porque eso no sería actuar de forma compasiva hacia los vegetarianos.
Cada vez que proclamamos que el veganismo debe ser nuestra inequívoca base moral, y que debemos rechazar la explotación "humanitaria", tendremos a un coro de bienestaristas cantando el mantra de que criticar el no-veganismo y la explotación "feliz" es actuar sin compasión y empatía hacia aquellos que están involucrados en la explotación animal.
Si pensamos sobre esto nos daremos cuenta de que es absurdo. El bienestarista convierte el consejo de Gandhi, y de Agustín de Hipona, en algo sin sentido: "Ama el pecado y ama al pecador". Los bienestaristas pretenden que no condenemos la explotación animal porque eso podría ofender a quienes participan en ella, evitando así que dejen de hacerlo.
Pero eso no es más que un rechazo hacia el valor moral de los animales nohumanos. Y esto es el problema fundamental del bienestarismo. El bienestarismo rechaza la noción de igual valor moral entre humanos y no-humanos, y refuerza el antropocentrismo que ha sostenido la explotación animal durante miles de años. Esto es por lo que Peter Singer, denominado como "padre del movimiento los derechos animales", puede decir por un lado que todos los animales (humanos y no-humanos) son iguales, al mismo tiempo que considera que quienes toman al veganismo como un principio coherente son "fanáticos" y afirma que consumir productos de la explotación animal "humanitaria" es meramente un "lujo".
Los bienestaristas se apropian de un concepto —la compasión y la empatía—y lo convierten en una excusa para aprobar una conducta dañina. Dicen que no debemos juzgar al individuo y que tampoco debemos juzgar su conducta.
Renunciar a juzgar una conducta, o no juzgarla correctamente, ha formado parte de la mayoría de los desastres morales que se han producido a lo largo de la historia. Este problema está en la raíz que causa la explotación animal y en la desgraciada existencia de un movimiento que promueve la absurda e injusta idea de que puede haber una explotación "humanitaria".
Nada de esto tiene que ver con la empatía. Tiene todo que ver con poner un sello de aprobación al daño que cometemos. Tiene todo que ver con declarar que la injusticia es aceptable poniendo a la compasión como excusa.
*****
Si no eres vegano, por favor, elige el veganismo.
Y no creas el absurdo de que necesitamos una explotación "humanitaria" antes de conseguir el veganismo. Es al contrario; la industria de la explotación humanitaria sólo tiene un objetivo: que la gente se sienta a gusta explotando a los demás animales.
El mundo es vegano si lo quieres.
4 de enero de 2012
Derechos Animales, Bienestar Animal y la Analogía de la Esclavitud
Muchos veganos se irritan con los no-veganos que afirman preocuparse moralmente por los demás animales, pero que continúan consumiéndolos. Con frecuencia, los primeros invocan una analogía con la esclavitud humana. Esto viene a ser así: todos estamos de acuerdo con que el uso de humanos exclusivamente como recursos —la condición conocida como esclavitud humana— es moralmente aborrecible. De igual modo, si la gente piensa que los animales no humanos son miembros de la comunidad moral, entonces tampoco debemos tratarlos exclusivamente como recursos y debemos oponernos a la esclavitud animal. Y si uno se opone a la esclavitud animal, uno adopta y promueve el veganismo.
¿Esta analogía funciona?
Sí y no. La analogía de la esclavitud, que estuve usando durante dos décadas, no es particularmente convincente si uno afirma que los no humanos, a diferencia de los esclavos humanos, sólo tienen interés en no sufrir y no tienen interés en la continuación de la vida o en la autonomía personal. Y ésa es una creencia central de la posición bienestarista desde Bentham: que los animales no humanos pueden sufrir y tienen interés en no sufrir pero que son cognitivamente diferentes de nosotros en que no son autoconscientes y en que no tienen interés en continuar su existencia.
Para decirlo de otro modo: los bienestaristas afirman que los animales no tienen, en sí mismo, un interés en no ser esclavos; ellos sólo tienen interés en ser esclavos “felices.” Ésa es la posición promovida por Peter Singer, cuya visión neo-bienestarista se deriva directamente de Bentham. Por lo tanto, no importa moralmente que nosotros usamos animales, sino únicamente cómo los usamos. El tema moral no es el uso sino el tratamiento.
Agreguen a esto que la mayoría de los bienestaristas son utilitaristas —afirman que lo que es correcto o incorrecto está determinado por lo que maximiza el placer o la felicidad o la satisfacción de los intereses para todos aquellos afectados— y terminarán con que, dado que un animal no sufre demasiado y dado que el animal no tiene interés en su propia vida, el haber vivido una vida razonablemente placentera y terminado en los platos de los humanos es mejor que no haber tenido una vida en absoluto. Si les damos a los animales una vida razonablemente placentera y una muerte relativamente indolora, les conferimos, de hecho, un beneficio, al traerlos a la existencia y usarlos como nuestros recursos.
Por lo tanto, es entendible que, si uno es un bienestarista, uno no acepta la analogía de la esclavitud. Para un bienestarista, la esclavitud “feliz” no sólo no es un problema; es algo bueno.
El problema con la esclavitud humana es que incluso las formas “humanitarias” de esclavitud violan los derechos humanos fundamentales en continuar existiendo, la autonomía, etc. Pero si los animales no tienen esos intereses, entonces la esclavitud 'humanitaria' puede ser justo lo que se necesita. Y eso es precisamente el pensamiento que motiva el movimiento de la carne/productos animales “felices” y toda la empresa bienestarista de tratar de que el uso de los animales sea más 'humanitario', más 'compasivo'.
Argumenté que este tipo de pensamiento es problemático al menos en dos aspectos:
Primero; la noción de que los animales no humanos no tienen interés en continuar viviendo —que no tienen interés en sus vidas— implica apoyarse en un concepto especista, cual es el de qué tipo de auto-consciencia importa moralmente. Argumenté que todo ser sintiente tiene necesariamente interés en continuar viviendo —todo ser sintiente valora su propia vida— y que decir que sólo aquellos animales [animales humanos] que tienen un particular tipo de auto-consciencia tienen interés en no ser tratados como mercancías evade la cuestión moral fundamental.
Incluso si, como algunos afirman, los animales no humanos viven en un 'eterno presente' —y pienso que empíricamente no es el caso, al menos para la mayoría de los no humanos que rutinariamente explotamos, los que tienen memoria del pasado y sentido del futuro—, ellos tienen, en cada momento, interés en continuar existiendo. Decir que eso no cuenta moralmente es simplemente especista.
Segundo; incluso si los animales no tienen interés en continuar viviendo y sólo tienen interés en no sufrir, la idea de que, como cuestión práctica, nosotros nunca seremos capaces de acordar a esos intereses el peso moral requerido es simplemente una fantasía. La idea de que los propietarios van a darle alguna clase de peso significativo a los intereses de la propiedad en no sufrir es implemente poco realista. ¿Es posible en teoría? Sí, ¿Es posible en la práctica en el mundo real? Absolutamente no.
Los bienestaristas con frecuencia hablan de tratar a los “animales de granja” de la manera en que tratamos a los perros y gatos que amamos y consideramos como miembros de nuestra familia. ¿Alguien realmente piensa que esto es posible en la práctica? El hecho de que no pensaríamos en comer nuestros perros y gatos es cierto indicio de que no es posible.
Más aún, una tesis central de mi trabajo ha sido que, debido a que los animales son propiedad —son mercancías— nosotros generalmente protegemos los intereses de los animales sólo cuando obtenemos un beneficio económico al hacerlo.
Esto significa que la norma de bienestar animal siempre será de un nivel muy bajo —como es actualmente y a pesar de todo el sinsentido de la explotación “feliz” y “compasiva”— y que las reformas bienestaristas generalmente incrementarán la eficiencia de la productividad; esto es, protegeremos los intereses de los animales en situaciones donde el tratamiento es económicamente ineficiente, y las reformas de bienestar —en la mayoría de las veces— no harán nada más que corregir aquellas ineficiencias.
Por ejemplo, el uso de las celdas de gestación para las cerdas es económicamente ineficiente; supuestamente, hay alternativas más “humanitarias” que, de hecho, incrementan la eficiencia de la producción. Similarmente, el gaseo de los pollos es económicamente más eficiente que el aturdimiento eléctrico.
Así que entiendo porqué los bienestaristas tienen problemas con la analogía de la esclavitud. Pienso que están equivocados en múltiples aspectos pero que ellos nunca se involucran realmente en los argumentos. En vez de eso, afirman que soy “divisivo” y “que no me importa el sufrimiento de los animales ahora” porque hago esos argumentos. Algunos incluso se vuelven más drásticos.
El paradigma de los derechos que, como yo lo interpreto, requiere moralmente de la abolición de la explotación animal y del veganismo como una cuestión de justicia fundamental, es radicalmente diferente del paradigma bienestarista, el cual, en teoría, se centra en reducir el sufrimiento y, en realidad, se centra en arreglar los márgenes económicamente ineficientes de la explotación animal.
En ciencias, aquellos que suscriben a un paradigma, con frecuencia son incapaces de entender e involucrarse con aquellos que suscriben otro paradigma, precisamente porque el lenguaje teórico que ellos usan es incompatible.
Opino que la situación es similar en el contexto del debate entre derechos animales y bienestar animal. Y ésta es la razón por la cual los bienestaristas simplemente no pueden entender o aceptar la analogía de la esclavitud.
************
Si no son veganos, por favor consideren hacerse veganos. Es una cuestión de no violencia. Ser vegano es la manera en que rechazan la violencia contra otros seres sintientes, contra ustedes y contra el medio ambiente, del cual dependen todos los seres sintientes.
¿Esta analogía funciona?
Sí y no. La analogía de la esclavitud, que estuve usando durante dos décadas, no es particularmente convincente si uno afirma que los no humanos, a diferencia de los esclavos humanos, sólo tienen interés en no sufrir y no tienen interés en la continuación de la vida o en la autonomía personal. Y ésa es una creencia central de la posición bienestarista desde Bentham: que los animales no humanos pueden sufrir y tienen interés en no sufrir pero que son cognitivamente diferentes de nosotros en que no son autoconscientes y en que no tienen interés en continuar su existencia.
Para decirlo de otro modo: los bienestaristas afirman que los animales no tienen, en sí mismo, un interés en no ser esclavos; ellos sólo tienen interés en ser esclavos “felices.” Ésa es la posición promovida por Peter Singer, cuya visión neo-bienestarista se deriva directamente de Bentham. Por lo tanto, no importa moralmente que nosotros usamos animales, sino únicamente cómo los usamos. El tema moral no es el uso sino el tratamiento.
Agreguen a esto que la mayoría de los bienestaristas son utilitaristas —afirman que lo que es correcto o incorrecto está determinado por lo que maximiza el placer o la felicidad o la satisfacción de los intereses para todos aquellos afectados— y terminarán con que, dado que un animal no sufre demasiado y dado que el animal no tiene interés en su propia vida, el haber vivido una vida razonablemente placentera y terminado en los platos de los humanos es mejor que no haber tenido una vida en absoluto. Si les damos a los animales una vida razonablemente placentera y una muerte relativamente indolora, les conferimos, de hecho, un beneficio, al traerlos a la existencia y usarlos como nuestros recursos.
Por lo tanto, es entendible que, si uno es un bienestarista, uno no acepta la analogía de la esclavitud. Para un bienestarista, la esclavitud “feliz” no sólo no es un problema; es algo bueno.
El problema con la esclavitud humana es que incluso las formas “humanitarias” de esclavitud violan los derechos humanos fundamentales en continuar existiendo, la autonomía, etc. Pero si los animales no tienen esos intereses, entonces la esclavitud 'humanitaria' puede ser justo lo que se necesita. Y eso es precisamente el pensamiento que motiva el movimiento de la carne/productos animales “felices” y toda la empresa bienestarista de tratar de que el uso de los animales sea más 'humanitario', más 'compasivo'.
Argumenté que este tipo de pensamiento es problemático al menos en dos aspectos:
Primero; la noción de que los animales no humanos no tienen interés en continuar viviendo —que no tienen interés en sus vidas— implica apoyarse en un concepto especista, cual es el de qué tipo de auto-consciencia importa moralmente. Argumenté que todo ser sintiente tiene necesariamente interés en continuar viviendo —todo ser sintiente valora su propia vida— y que decir que sólo aquellos animales [animales humanos] que tienen un particular tipo de auto-consciencia tienen interés en no ser tratados como mercancías evade la cuestión moral fundamental.
Incluso si, como algunos afirman, los animales no humanos viven en un 'eterno presente' —y pienso que empíricamente no es el caso, al menos para la mayoría de los no humanos que rutinariamente explotamos, los que tienen memoria del pasado y sentido del futuro—, ellos tienen, en cada momento, interés en continuar existiendo. Decir que eso no cuenta moralmente es simplemente especista.
Segundo; incluso si los animales no tienen interés en continuar viviendo y sólo tienen interés en no sufrir, la idea de que, como cuestión práctica, nosotros nunca seremos capaces de acordar a esos intereses el peso moral requerido es simplemente una fantasía. La idea de que los propietarios van a darle alguna clase de peso significativo a los intereses de la propiedad en no sufrir es implemente poco realista. ¿Es posible en teoría? Sí, ¿Es posible en la práctica en el mundo real? Absolutamente no.
Los bienestaristas con frecuencia hablan de tratar a los “animales de granja” de la manera en que tratamos a los perros y gatos que amamos y consideramos como miembros de nuestra familia. ¿Alguien realmente piensa que esto es posible en la práctica? El hecho de que no pensaríamos en comer nuestros perros y gatos es cierto indicio de que no es posible.
Más aún, una tesis central de mi trabajo ha sido que, debido a que los animales son propiedad —son mercancías— nosotros generalmente protegemos los intereses de los animales sólo cuando obtenemos un beneficio económico al hacerlo.
Esto significa que la norma de bienestar animal siempre será de un nivel muy bajo —como es actualmente y a pesar de todo el sinsentido de la explotación “feliz” y “compasiva”— y que las reformas bienestaristas generalmente incrementarán la eficiencia de la productividad; esto es, protegeremos los intereses de los animales en situaciones donde el tratamiento es económicamente ineficiente, y las reformas de bienestar —en la mayoría de las veces— no harán nada más que corregir aquellas ineficiencias.
Por ejemplo, el uso de las celdas de gestación para las cerdas es económicamente ineficiente; supuestamente, hay alternativas más “humanitarias” que, de hecho, incrementan la eficiencia de la producción. Similarmente, el gaseo de los pollos es económicamente más eficiente que el aturdimiento eléctrico.
Así que entiendo porqué los bienestaristas tienen problemas con la analogía de la esclavitud. Pienso que están equivocados en múltiples aspectos pero que ellos nunca se involucran realmente en los argumentos. En vez de eso, afirman que soy “divisivo” y “que no me importa el sufrimiento de los animales ahora” porque hago esos argumentos. Algunos incluso se vuelven más drásticos.
El paradigma de los derechos que, como yo lo interpreto, requiere moralmente de la abolición de la explotación animal y del veganismo como una cuestión de justicia fundamental, es radicalmente diferente del paradigma bienestarista, el cual, en teoría, se centra en reducir el sufrimiento y, en realidad, se centra en arreglar los márgenes económicamente ineficientes de la explotación animal.
En ciencias, aquellos que suscriben a un paradigma, con frecuencia son incapaces de entender e involucrarse con aquellos que suscriben otro paradigma, precisamente porque el lenguaje teórico que ellos usan es incompatible.
Opino que la situación es similar en el contexto del debate entre derechos animales y bienestar animal. Y ésta es la razón por la cual los bienestaristas simplemente no pueden entender o aceptar la analogía de la esclavitud.
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Si no son veganos, por favor consideren hacerse veganos. Es una cuestión de no violencia. Ser vegano es la manera en que rechazan la violencia contra otros seres sintientes, contra ustedes y contra el medio ambiente, del cual dependen todos los seres sintientes.
22 de noviembre de 2011
Matar animales y hacer sufrir a los animales
La base del movimiento del Bienestar Animal, que va desde su inicio en el siglo XIX hasta el presente, es que el uso de los animales es en sí mismo aceptable porque los animales no tienen interés en continuar viviendo. De acuerdo a los bienestaristas, los animales no humanos no son conscientes de sí mismos ni tienen una cognición sofisticada como la que tienen los humanos. De acuerdo con Peter Singer:
«Aunque la auto-consciencia, la capacidad de pensar más allá del presente y tener esperanzas y aspiraciones para el futuro, la capacidad para entablar relaciones significativas, etc., no son relevantes para la cuestión de infligir dolor… esas capacidades son relevantes para la cuestión de tomar la vida. No es arbitrario sostener que la vida de un ser autoconsciente, capaz de pensamiento abstracto, de planificar el futuro, de actos complejos de comunicación, etc, es más valiosa que la vida de un ser sin estas capacidades.»
Los bienestaristas distinguen entre matar, lo que en sí mismo no es moralmente objetable, y la imposición de sufrimiento “innecesario”, lo que sí es moralmente objetable. Si les damos a los animales una vida razonablemente agradable y una muerte relativamente sin dolor, entonces nuestra explotación de los animales puede ser moralmente aceptable. De nuevo, de acuerdo con Singer:
«Si infligir sufrimiento es lo que nos preocupa, más que la matanza, entonces puedo también imaginar un mundo en el que la gente, en su mayor parte, coma alimentos vegetales, pero ocasionalmente se den el lujo de huevos provenientes de gallinas criadas sin jaulas, o posiblemente incluso de carne de animales que viven buenas vidas bajo lals condiciones naturales para su especie y que son luego matados humanitariamente en la granja.»
Es el tipo de pensamiento que ha dado ímpulso al movimiento de la carne/productos animales “felices” promovido por Singer y, de hecho, por casi todas las grandes organizaciones animalistas de EE.UU. y Europa. Usar animales no es el problema; el problema es el sufrimiento animal. Si disminuimos el sufrimiento a través de reformas bienestaristas, entonces hacemos la explotación animal moralmente menos objetable. El público puede continuar consumiendo animales y sentirse bien acerca de ser “compasivo.”
No deberíamos sorprendernos de que más y más personas se sientan cómodas respecto de consumir productos animales. Después de todo, los “expertos” les aseguran que el sufrimiento está siendo disminuido y que pueden comprar carne “feliz”, huevos “provenientes de gallinas sin jaulas”, etc. Estos productos incluso vienen con etiquetas aprobadas por las organizaciones animalistas. El movimiento por el bienestar animal está, de hecho, alentando el consumo “compasivo” de productos animales.
Las reformas de bienestar animal hacen muy poco para incrementar la protección dada a los intereses de los animales debido a la economía involucrada: los animales son propiedad. Son cosas que no tienen valor intrínseco o moral. Esto significa que las normas de bienestar, sea para los animales usados como comida, en experimentos o para cualquier otro propósito, serán pobres y ligadas al nivel de bienestar necesario para explotar al animal de manera económicamente eficiente para un propósito determinado. En pocas palabras, generalmente nosotros protegemos los intereses de los animales sólo si obtenemos un beneficio económico al hacerlo. El concepto de sufrimiento “innecesario” se entiende como ese nivel de sufrimiento que frustrará el uso particular. Y eso puede ser muchísimo sufrimiento.
Pero la posición bienestarista de que es el sufrimiento de los animales y no su matanza en sí lo que importa para el cuestionamiento moral, da por sentado una cuestión importante: asume que, por el hecho de que las mentes de los animales son diferentes de las humanas, los animales, a diferencia de los humanos, no tienen el tipo de autoconsciencia que pueda dar lugar a tener un interés en continuar viviendo. La posición bienestarista necesariamente asume que la vida animal tiene un valor moral menor que la vida humana. Y los bienestaristas explícitamente concuerdan con esto, tal como queda claro en mi libro, "The Animal Rights Debate: Abolition or Regulation?"
El foco principal de mi trabajo ha sido desafiar esa asunción bienestarista y argumentar que la única posición no especista a tomar es que cualquier ser sintiente —cualquier ser que es perceptualmente consciente y tiene estados subjetivos de conciencia— tiene interés en continuar viviendo. Cualquier otro punto de vista otorga una preferencia arbitraria a la cognición humana. Es especista afirmar que la vida animal tiene un valor menor que la vida humana. Esto no significa necesariamente que debemos tratar a los no humanos del modo en que tratamos a los humanos para todos los propósitos. Significa, sin embargo, que para el propósito de ser tratado exclusivamente como un recurso para otros, todos los seres sintientes son iguales y no podemos justificar el tratar a ningún ser sintiente como un recurso.
Si los animales tienen interés en continuar viviendo, como afirmo que tienen simplemente en virtud de ser sintientes, y si ese interés importa moralmente, lo que argumento que debe importar, entonces hay sólo una conclusión posible: cualquier uso —por más que sea “humanitario”— es injusto.
Si no son veganos, por favor consideren hacerse veganos. Es fácil ser vegano; es mejor para su salud y para el planeta; y, lo más importante, es lo moralmente correcto para hacer.
Y por favor recuerden: las reformas bienestaristas hacen poco, si es que hacen algo, para reducir el sufrimiento animal. Pero, en todo caso, el punto importante es que el veganismo no es una cuestión de reducir el sufrimiento; es una cuestión de justicia moral fundamental. Es lo que les debemos a aquéllos que, al igual que nosotros, valoran sus vidas y quieren seguir viviendo.
11 de noviembre de 2010
Pederastia “humanitaria” y “compasiva”
Durante muchos años estuve argumentando que, si la explotación animal no puede ser justificada moralmente —y pienso que no puede serlo— entonces debemos, como cuestión individual, detener nuestra participación directa en la explotación animal haciéndonos veganos, y debemos, como cuestión cultural, defender la abolición, y no la regulación, de la explotación animal.
Argumenté, por ejemplo, que habiendo juzgado que la pederastia es moralmente errónea, no debemos, incluso ante la generalización del abuso infantil en nuestra sociedad, defender una pederastia “humanitaria”. De manera similar, no debemos defender una explotación animal “humanitaria.
Si la explotación animal es moralmente injustificable, debemos decirlo, y debemos decirlo claramente. También argumenté que, como una cuestión práctica, la reforma bienestarista no funciona y que, de hecho, es contraproducente.
Argumenté, por ejemplo, que habiendo juzgado que la pederastia es moralmente errónea, no debemos, incluso ante la generalización del abuso infantil en nuestra sociedad, defender una pederastia “humanitaria”. De manera similar, no debemos defender una explotación animal “humanitaria.
Si la explotación animal es moralmente injustificable, debemos decirlo, y debemos decirlo claramente. También argumenté que, como una cuestión práctica, la reforma bienestarista no funciona y que, de hecho, es contraproducente.
Así que fue con interés considerable que leí respecto de la reacción pública ante el aviso de Amazon.com, de un e-book, “The Pedophile’s Guide to Love and Pleasure: A Child-Lover’s Code of Conduct,” cuyo autor lo describe como un “intento de hacer más seguras las situaciones de pederastia para aquellos menores que se encuentran a sí mismos involucrados en ellas, estableciendo ciertas [sic] reglas para que sigan estos adultos.” CNN dice:
«Un –book en venta en Amazon.com, que parece defender la pedofilia, ha desencadenado cientos de furiosos comentarios y amenazas de boicot al vendedor en línea, si no procede a quitar ese título.
Cerca de 1.700 usuarios que habían comentado en el título a partir de las 9:40 p.m. ET deploraron su publicación y juraron boicotear a Amazon hasta que elimine del sitio su auto-publicado título. Al menos dos páginas se abrieron en Facebook para destinarlas al boicot a Amazon a causa este libro.»
Aparentemente, Amazon.com detuvo la venta del libro, teniendo en cuenta la indignación pública.
La reacción a este libro prueba mi argumento: incluso aunque todos sabemos que la pedofilia prolifera en la sociedad, e incluso aunque promover la pederastia “humanitaria” puede conducir a la reducción del sufrimiento de los niños que son abusados de este modo, nadie que piense que la pedofilia es moralmente incorrecta piensa que debemos luchar por una pederastia “humanitaria” o “compasiva.”
Similarmente, aquellos que creen que la explotación animal es moralmente errónea, no deben hacer campañas por una explotación “feliz” o “compasiva” o promover las etiquetas de carne “feliz”.
El mensaje debería ser claro: no podemos justificar el uso de los animales, aunque sea “humanitario.”
La realidad, por supuesto, es que el más “humanitario” de los usos de animales aún involucra lo que consideraríamos tortura si se tratara de seres humanos. Pero ningún uso animal, incluso “humanitario” o “compasivo”, puede ser justificado, así como ninguna pederastia, incluso “humanitaria” o “compasiva”, puede ser justificada.
El mensaje debería ser claro: no podemos justificar el uso de los animales, aunque sea “humanitario.”
La realidad, por supuesto, es que el más “humanitario” de los usos de animales aún involucra lo que consideraríamos tortura si se tratara de seres humanos. Pero ningún uso animal, incluso “humanitario” o “compasivo”, puede ser justificado, así como ninguna pederastia, incluso “humanitaria” o “compasiva”, puede ser justificada.
Hasta que los defensores de los animales reaccionen con tanta indignación a la promoción de la explotación animal “feliz” como todos reaccionamos ante la promoción de la pederastia “feliz”, no habrá ningún movimiento real por los derechos animales.
Si no son veganos, háganse veganos. Es muy fácil, mejor para su salud y para el planeta. Y lo más importante, es lo moralmente correcto y justo para hacer.
9 de enero de 2010
Newsweek: Carne "Feliz"
La revista Newswek ha publicado un artículo titulado "No More Sacred Cows" ["No Más Vacas Sagradas]" cuyo encabezado dice así:
«Algunos vegetarianos están volviendo a comer carne, pero sólo cuando proviene de ganado alimentado con pasto y criado de forma sostenible como las vacas de Ghent, N.Y.’s Hawthorne Valley Farm.»
Aquí es a donde el movimiento de carne "feliz" nos está conduciendo. Los animales siguen siendo tratados de forma horrrible y todos ellos terminan sus vidas en el terror del matadero.
La única diferencia es que los humanos ahora se sienten más cómodos consumiéndolos.
26 de junio de 2009
¿Hay algo que justifique cometer esta maldad?
Nunca dejo de asombrarme cuando escucho a las personas —incluyendo algunos bien conocidos defensores del bienestar animal— afirmar, muy enfáticamente, que los animales no tienen interés en continuar viviendo; ellos sólo tienen interés en no sufrir. A ellos no les importa que los usemos; a ellos sólo les importa cómo los usemos. Siempre y cuando tengan una vida razonablemente sin dolor y una muerte relativamente indolora, a ellos no les importa si los consumimos o si consumimos productos hechos a partir de ellos. He discutido este tema en varios ensayos en este sitio [ver, por ejemplo, 1; 2; 3] y en mis libros y artículos. Será el tópico central de mi próximo libro «The Animal Rights Debate: Abolition or Regulation?», que escribí en co-autoría con el profesor Robert Garner y que será publicado por Columbia University Press, el próximo otoño.
En nuestra página de videos, tenemos dos videos de mataderos. Un número significativo de visitantes vieron estos videos y han escrito acerca de ellos, particularmente el video que no muestra ninguna matanza. Ese video, obviamente, ha provocado un impacto en muchas personas y por eso quería destacarlo en una publicación de este blog.
El vídeo muestra a dos vacas esperando en una rampa para ser conducidas al recinto de matanza. Un empleado viene y usa una varilla eléctrica para conseguir que la primera vaca entre en el recinto. La segunda vaca permanece detrás de la puerta que se ha cerrado. Está claramente aterrorizada. Ella sabe que está en peligro y esto no es simplemente una cuestión de “instinto” —yo ni siquiera sé lo que esto significa. Está buscando desesperadamente un modo de salir de la rampa. Ella puede no tener el mismo tipo de pensamientos que los seres que, como nosotros, usan la comunicación simbólica, pero es evidente que ella tiene un tipo equivalente de cognición. Decir que ella no tiene un sentido de tener una vida va más allá del absurdo.
Encuentro este video profundamente trágico, en muchos niveles. Véanlo y entonces pregúntense a sí mismos si las organizaciones animalistas deberían invertir su tiempo y los recursos de ustedes en tratar de diseñar “mejores” mataderos o en promover la carne “feliz”, o si deberíamos todos comprometernos con el veganismo y con la educación vegana clara, inequívoca y no-violenta.
Por favor, miren ese vídeo y pregúntense a sí mismos: ¿Hay algo que justifique cometer esa maldad?
Por favor, miren ese vídeo y pregúntense a sí mismos: ¿Hay algo que justifique cometer esa maldad?
El video, aparentemente, es de un matadero francés. Pero esto en verdad no importa. Todos los mataderos son lugares infernales de indecible violencia contra los vulnerables. Nunca crean que tal lugar pueda siquiera ser descripto como “humanitario”, excepto por alguien que está muy profundamente confundido acerca de los temas fundamentales de moralidad.
Alguien que vio este vídeo me escribió, y me dijo lo siguiente:
"Soy vegetariano, pero me resultaba difícil la transición al veganismo. Mis dos debilidades: la crema helada y el buen queso Cheshire. Vi este vídeo. Miré a los ojos de la vaca y respondí la pregunta que usted hace en su página de vídeo: “¿Hay algo que justifique cometer esta maldad? La respuesta fue clara para mí, de una manera como nunca antes. Ahora soy vegano. También reconocí que todo el sufrimiento y la muerte que está sucediendo no es por lo que “ellos” están haciendo, sino por lo que “nosotros” estamos demandando. Tiene razón al decir que “las personas responsables por eso, finalmente, no son aquéllos que poseen y hacen funcionar los mataderos; son aquéllos que consumen carne y productos animales, quienes crean la demanda, los que tienen la principal responsabilidad moral.”
16 de marzo de 2009
Peter Singer y la posición bienestarista acerca del menor valor de la vida nohumana
Algunos activistas animalistas afirman que no hay una verdadera diferencia entre el enfoque abolicionista y el enfoque neobienestarista de Peter Singer.
Discutí los puntos de vista de Singer en ensayos previos de este sitio (ver, por ej., 1, 2) y en mis libros y artículos, en un esfuerzo por ilustrar lo que considero como las diferencias teóricas y prácticas significativas en nuestros enfoques. Otro ejemplo se encuentra en una entrevista reciente de Singer. Él declara:
Discutí los puntos de vista de Singer en ensayos previos de este sitio (ver, por ej., 1, 2) y en mis libros y artículos, en un esfuerzo por ilustrar lo que considero como las diferencias teóricas y prácticas significativas en nuestros enfoques. Otro ejemplo se encuentra en una entrevista reciente de Singer. Él declara:
«Podrían decir que está mal matar a un ser, cuando es un ser sintiente o consciente. Pero entonces tendrían que decir que es tan errada matar a un pollo o a un ratón como lo sería matarlos a ustedes o a mí. Yo no puedo aceptar esa idea. Puede que ambas cosas sean igualmente erradas, pero matan millones de pollos cada día. No puedo pensar que esto sea una tragedia de la misma escala que millones de humanos siendo asesinados. ¿Qué es diferente acerca de los humanos? Los humanos son seres previsores, y tienen expectativas y deseos para el futuro. Esta parece ser una respuesta plausible para la pregunta de por qué es tan trágico cuando mueren los humanos.»
Singer articula con bastante claridad la noción bienestarista de que las vidas de los no humanos son de menor valor moral que las vidas de los humanos.
Los comentarios de Singer son problemáticos por varias razones. Primero, Singer asume que los pollos y otros sintientes no humanos no son seres previsores. He tenido poca experiencia personal con los pollos pero conozco suficiente acerca de ellos como para concluir que su comportamiento no puede ser explicado a menos que les adjudiquemos alguna forma de cognición equivalente a lo que caracterizaríamos como previsores en los humanos. Los pollos tienen claramente intereses, preferencias y deseos y son capaces de satisfacer sus intereses y preferencias. Cuando matamos a estos no humanos, frustramos su aptitud para disfrutar de la satisfacción de sus intereses, preferencias y deseos –tal como cuando matamos a humanos–.
He tenido una vasta experiencia con perros y puedo decir con bastante confianza que me asombraría muchísimo si alguien aseverara que los perros no son seres previsores o que no tienen expectativas y deseos.
La premisa subyacente en la posición de Singer es que el único camino para ser previsores, tener expectativas y deseos, es tenerlos de la misma manera en que los humanos los tienen. Pero ésa es claramente una posición especista. Los humanos tienen conceptos que están intrincadamente ligados a la comunicación simbólica. La cognición de los no humanos es, en su mayor parte, probablemente muy diferente de la cognición humana, porque los no humanos no usan la comunicación simbólica. Pero esto ciertamente no significa que los no humanos no tienen un fenómeno cognitivo equivalente.
Segundo, y lo que es más importante, es el valor moral que Singer asigna a la capacidad de hacer planes para el futuro. ¿Qué pasa con los humanos que tienen amnesia global transitoria? Ellos tienen un sentido de sí mismos en el presente pero son incapaces de recordar el pasado o planear para el futuro. ¿Sería moralmente erróneo matarlos? Por supuesto que sí. ¿Lo juzgaríamos como algo peor (moral o legalmente) que matar a una persona que no tuviera esta condición? Por supuesto que no. Consideraríamos a ambas matanzas como igualmente culpables porque en ambos casos hemos privados a los humanos de sus vidas, lo cual es importante para ellos. La vida de un pollo es tan importante para él como mi vida lo es para mí o como la vida de una persona con amnesia global transitoria lo es para ella.
Más aún, en el análisis de Singer, la vida de un humano que tuviera mayor cantidad de expectativas y deseos sería más valiosa que la vida de un humano que tuviera menos esperanzas y deseos. Así que la vida de una persona deprimida, quien puede no estar particularmente entusiasmada por o planeando el futuro, o la vida de una persona pobre, cuyas esperanzas y deseos están focalizados en la próxima comida o en un lugar donde dormir la próxima noche, es menos valiosa que, digamos, la vida de un profesor de Princeton, quien tiene muchas, muchas expectativas y planes para el futuro.
Los comentarios de Singer reflejan –una vez más– la noción bienestarista de que nuestro uso de los animales no es el principal, o incluso ni siquiera es un problema moral, porque, como cuestión de hecho, los animales no tienen interés en sus vidas. Es decir, los bienestaristas sostienen que los no humanos tienen interés en no sufrir pero que, como no tienen expectativas o deseos futuros, podemos usarlos para nuestros propósitos siempre que los tratemos “humanitariamente”. Singer acepta, claramente, el principio bienestarista de que los no humanos son de menor valor que los humanos. Clara, explícita y reiteradamente rechaza el concepto de derechos animales a pesar de su afirmación –hecha de nuevo en esta entrevista– de que él busca “crear un movimiento por los derechos animales”.
Los comentarios de Singer en esta entrevista no representan nada nuevo. Ha dicho estas cosas por años a partir de Liberación Animal, un libro que no es acerca de los derechos animales pero le valió a Singer el título de “padre del movimiento por los derechos animales.” Es poco menos que sorprendente que tantos defensores de los animales afirmen que no hay una diferencia real entre la posición de Singer y el enfoque abolicionista de los derechos animales.
Para aquellos defensores de los animales que no ven las diferencias, quiero expresar mi sincera y profunda consternación.
AGREGADO EL 22 DE MARZO DE 2009:
Ayer recibí un email de alguien que comentó:
«Asistí recientemente a una conferencia de Peter Singer. Estaba horrorizado y perplejo al escuchar que manifestó explícitamente que matar animales no es un acto especista si es hecho sin dolor. He leído algo de tu trabajo y, por supuesto, se opone a esta afirmación. Salí de la conferencia sintiendo enojo y desilusión. ¿Es realmente el autor de la “Biblia del movimiento por Los Derechos Animales” diciéndome que está bien matar animales?»
Como dije anteriormente, a nadie debería sorprenderle o chocarle el hecho de que Singer no considere condenable per se la matanza de animales. Él ha estado tomando esta posición al menos durante los pasados 33 años –desde que escribió Liberación Animal–. Singer no considera especista la matanza de animales porque no piensa que los animales tengan interés en continuar viviendo, así que no los dañamos cuando los matamos sin dolor. Tal como argumenté arriba (y en otros lugares) la posición de Singer de que esta afirmación no es especista se apoya en la explícitamente especista premisa de que los animales pueden tener interés en continuar viviendo sólo si tienen la clase de auto-consciencia refleja que asociamos con los adultos humanos normales.
Lo que es sorprendente y chocante es que un movimiento por los “derechos animales” promueva “Liberación Animal“ como la “‘biblia’ del moderno movimiento por los derechos animales” o adopte y promueva a Singer como el “padre del moderno movimiento por los derechos animales”.
Muchas personas critican a Singer debido a que él caracteriza su posición como una visión de “derechos animales”. Peter ciertamente no debería hacerlo, dado que no es exacto y él lo sabe, e incluso lo ha reconocido explícitamente en varias ocasiones.
Pero la responsabilidad principal corresponde a los defensores de los animales que aparentemente nunca se han molestado en leer “Liberación Animal“ antes de convertirlo en la “biblia” y que en ningún caso se han tomado el tiempo para pensar críticamente acerca del significado del término “derechos animales.”
Nunca antes, en la historia humana, hubo un movimiento social tan profundamente inmerso en la confusión como éste.
23 de enero de 2008
Preguntas tontas y una falta de equilibrio
Entre los muchos anuncios que recibo acerca de los varios eventos y conferencias que se centran en la cuestión animal, había uno que divulgaba una conferencia patrocinada por el grupo bienestarista United Poultry Concerns. El título de la conferencia es: “Libres de jaulas, amigos de los animales, Hágase Vegano — ¿Cuál es el problema?”
De acuerdo al anuncio, la conferencia va a preguntar:
«¿El trabajo de los activistas debe reducir el sufrimiento de billones de pollos y otros animales que nunca vivirán para ver un mundo vegano, o tales esfuerzos son contraproducentes —una traición moral a los animales?»
Esta pregunta asume que las reformas del bienestar animal significativamente reducen el sufrimiento de los animales, y que nos llevarán incrementalmente hacia un mundo vegano. Pero no hay nada que apoye esta suposición.
Tal como argumenté en mi ensayo, “Los cuatro problemas del bienestar animal”, las reformas bienestaristas no ofrecen una protección significativa a los animales; las medidas bienestaristas hacen que el público se sienta mejor en cuanto a la explotación animal, y eso fomenta la continuación del uso de animales; el bienestar animal no hace nada para erradicar la condición de propiedad de los animales, y el tiempo y el dinero gastados en las reformas bienestaristas significan menos tiempo y dinero invertido en promover el veganismo. No hay evidencia empírica de que la reforma bienestarista conduzca incrementalmente a la abolición del uso de los animales, o ni siquiera que reduzca significativamente el uso de los animales. La ética del bienestar animal ha sido el paradigma moral dominante, y hemos tenido leyes de bienestar animal por más de 200 años. Y ahora estamos usando más animales, de maneras aún más horribles que en ningún otro momento de la historia humana.
Esta pregunta también asume que los abolicionistas, los cuales se oponen a las reformas bienestaristas, no tienen un programa para reducir el sufrimiento animal, en cuanto a que nos dirigimos incrementalmente rumbo a la abolición. Esa suposición también está errada.
El enfoque abolicionista es ir al frente, a todo vapor, con la promoción explícita y sin reservas del veganismo como la única base aceptable del movimiento por los derechos animales. Cuantas más personas adopten el veganismo, menos será la demanda de productos animales; cuantos menos animales se produzcan para consumo humano, menos sufrimiento animal. Y a diferencia del enfoque bienestarista, que refuerza la condición de propiedad de los animales y hace que el público se sienta bien acerca del uso de animales, el enfoque vegano deja en claro que nosotros no tenemos ninguna justificación moral para explotar a los animales no humanos —por más “humanitario” que sea el trato. El enfoque abolicionista procura cambiar el paradigma; el enfoque bienestarista permanece empapado y enredado en el statu quo.
El anuncio para esta conferencia bienestarista también pregunta:
«¿Y qué pasa con términos como “carne humanitaria”, “sin crueldad”, “estándares compasivos,” y “victoria”? — ¿"Qué mensaje dan estos términos al público?»
Esta pregunta se refiere al hecho de que, en los EE.UU y en Gran Bretaña, los bienestaristas están promoviendo etiquetas para asegurar al público que los cadáveres, y otros productos de origen animal que están adquiriendo, fueron producidos en condiciones “humanitarias”. Esto es, los bienestaristas se han unido con la industria de explotación animal para formar una asociación en la que los bienestaristas colocan su “sello de aprobación” en carnes, lácteos y huevos.
Por ejemplo, en Gran Bretaña, está la etiqueta Freedom Food; en EE.UU. está la etiqueta Certified Humane Raised and Handled y la Animal Compassionate promovida por Whole Foods Market.
Tal estrategia puede solamente conducir hacia una dirección –hacer la explotación animal más aceptable.
¿Y quiénes son los expositores en la conferencia de United Poultry que ofrecerán una “discusión” acerca de la cuestión del etiquetado y de la utilidad o no de la reforma bienestarista?
Vamos a dar un vistazo a la lista de expositores:
— Karen Davis de United Poultry Concerns, que “promueve el tratamiento compasivo y respetuoso de las aves domésticas” y apoya la legislación del bienestar animal, los huevos de aves “libres de jaulas” y “jaulas más grandes” para las ponedores de jaulas en batería;
— Harold Brown, antes de Farm Sanctuary, Bruce Friedrich de People for the Ethical Treatment of Animals, y Christine Morrissey, todos patrocinadores de los estándares compasivos para los animales, el Animal Compassionate Standard, de Whole Foods.
— Paul Shapiro, de la Humane Society of the United States, co-patrocinante de la etiqueta Certified Humane Raised and Handled, apoya la Animal Compassionate Standard, y promueve incansablemente los huevos de ponedoras “libres de jaula” y otras formas de bienestar animal,
— Roberta Schiff , de Mid-Hudson Vegetarian Society, que promueve la inefectiva reforma de bienestar animal, tal como la “prohibición” de foie grass que fue propuesta en Nueva York, y del trabajo de Michael Pollan, uno de los principales arquitectos del movimiento por la carne “feliz”; y
— Patty Mark, de Animal Liberation Victoria, de Australia, quien se opone a las reformas bienestaristas y considera inaceptables esos esfuerzos para etiquetar como “humanitaria” la muerte y la miseria.
Seis a favor, uno en contra. ¡Esto sí que es equilibrio!
Nosotros podemos, sin embargo, responder a la pregunta: “¿Cuál es el problema?”
El problema es la suposición de que la reforma del bienestar animal funciona.
El problema es la suposición de que el enfoque abolicionista no tiene un programa eficaz de reducción incremental del sufrimiento animal, que reducirá la demanda por los productos de origen animal.
El problema es decirle al público que van a tener una “discusión” acerca de estos temas cuando, de hecho, lo que van a hacer es presentar una propaganda bienestarista que, tal como el anuncio de la conferencia deja en claro, va a falsear y tergiversar el enfoque abolicionista.
P.S. Después de que este ensayo fue publicado, recibí un mensaje de Harold Brown. Él expresó, en parte: “Es verdad que trabajé para Farm Sanctuary, pero renuncié hace algunos meses, porque estaba en un callejón sin salida, al ser una voz por los derechos.” Él también dijo que ahora está siendo “rotulado de abolicionista fundamentalista, al mismo tiempo en que ellos dicen que mis puntos de vista son iguales a los tuyos” y que “soy un abolicionista y no voy a retroceder ante la retórica orwelliana y la hipérbole que esas organizaciones de alcance nacional están propagando…”
Así que, quizás, Patty Mark no va a estar sola en esa celebración del bienestarismo.
23 de mayo de 2007
“Oh dios mío, estos veganos…”
En el actual debate entre aquéllos que promueven el enfoque abolicionista y aquéllos que promueven el enfoque bienestarista, algunos de los bienestaristas alegan que ellos apoyan el veganismo, así que por eso hay, en realidad, poca diferencia entre los dos enfoques respecto de la cuestión de comer y usar productos animales.
Dado que los bienestaristas apoyan el veganismo, es importante entender que la posición abolicionista en relación al veganismo es muy diferente de la posición bienestarista sobre el veganismo.
El abolicionista ve al veganismo como una base moral no-negociable, de un movimiento que sostiene que debemos abolir todo uso de los animales, sin importar cuán “humano” pueda ser el tratamiento de los animales. La posición abolicionista mantiene que los no humanos tienen valor inherente y que nunca deberíamos matarlos o comerlos aún si ellos hubieran sido criados y matados “humanitariamente”. Los abolicionistas consideran al veganismo como un fin en sí mismo –como una expresión del principio de abolición en la vida del individuo.
Los veganos abolicionistas no hacen campañas por las reformas bienestaristas que supuestamente hacen más “humanitaria” a la explotación animal. Por supuesto, es “mejor” infligir menos daño que más daño, pero, en primer lugar, no tenemos justificación moral para infligir ningún daño a los no humanos. Es “mejor” no golpear a la víctima de una violación pero esto no hace, a la violación sin golpes, moralmente aceptable, ni supone que deberíamos hacer campañas por la violación “humanitaria”.
Los abolicionistas consideran al veganismo como la forma más importante de cambio progresivo y gastan su tiempo y recursos educando a otros acerca del veganismo y la necesidad de dejar de usar animales por completo, más que tratar de persuadir a la gente de comer huevos “libres de jaulas” o carne que se obtiene de animales que han sido confinados en corrales más grandes.
Además de que los bienestaristas llaman "veganismo" casi a cualquier cosa, ellos ven el veganismo no como un fin en sí mismo sino meramente como un medio de reducir el sufrimiento animal. No consideran el uso de los animales como el principal problema; piensan que puede ser aceptable para los humanos matar y comer no humanos y que el principal problema es cómo tratamos a los animales. Los bienestaristas que promueven el veganismo argumentan que, dado que es difícil obtener comida animal que haya sido producida de una manera moralmente aceptable, deberíamos ser veganos en su mayor parte, pero que es aceptable ser veganos “flexibles” y comer también productos no veganos. Debido a que los bienestaristas focalizan en el tratamiento más que en el uso, hacen campañas por cosas como los huevos “libres de jaulas” o de alternativas para las celdas de gestación.
La mayoría de aquéllos que adhieren a este punto de vista concuerdan con la posición del teórico utilitarista Peter Singer, quien proporciona un ejemplo excelente de “veganismo” bienestarista.
Singer no piensa que sea necesariamente un problema que usemos no-humanos para propósitos humanos, porque no considera la matanza de animales como necesariamente inmoral. De acuerdo a Singer, los animales (con la excepción de los grandes simios y quizás unas pocas otras especies) no son auto-conscientes y realmente no les importa que los usemos sino únicamente cómo los usemos. Esto lleva a Singer a decir que puede ser moralmente aceptable el ser “omnívoros conscientes” si somos cuidadosos de comer solamente animales que han sido criados y matados en una forma “humanitaria”.
Por ejemplo, en una entrevista del año 2006 en The Vegan, Singer afirma:
“Para evitar infligir sufrimiento a los animales –sin mencionar los costos ambientales de la cría animal intensiva-, necesitamos reducir drásticamente los productos animales que consumimos. ¿Pero eso significa un mundo vegano? Esta es una solución, pero no necesariamente la única. Si es la provocación de sufrimiento lo que nos preocupa, más que la matanza, entonces puedo también imaginar un mundo en el que la gente coma mayormente alimentos vegetales, pero ocasionalmente se de el lujo de comer huevos de campo libre, o posiblemente incluso carne de animales que viven buenas vidas bajo condiciones naturales para sus especies y después se les mata humanitariamente en la granja.”En la entrevista de Mayo de 2006 en Mother Jones, Singer manifestó:
”Hay un poquito más de lugar para la indulgencia en todo en nuestras vidas. Sé que algunas personas son veganas en sus hogares pero que si van a un restaurante chic, se permiten a sí mismos la lujuria de no ser veganos esa noche. No veo nada realmente malo en eso."
”No como carne. He sido vegetariano desde 1971. Me he ido volviendo gradualmente cada vez más vegano. Soy mayormente vegano, pero vegano flexible. No voy al supermercado y compro productos no veganos para mí mismo. Pero cuando viajo o voy a casas de otras personas, me alegraré de comer de forma vegetariana más que vegana”En una entrevista de la revista neo-bienestarista Satya, Singer dijo:
“Cuando haga compras para mí mismo, seré vegano. Pero cuando estoy de viaje y es difícil conseguir comida vegana en algunos lugares o lo que sea, seré vegetariano. No comeré huevos si no hay huevos de campo libre, pero si hay, los comeré. No pediré un plato que sea íntegramente de queso, pero no estaré preocupado, digamos, si un curry vegetal de la India fue cocinado con mantequilla clarificada.[1]”Singer argumenta que hay veces en las que tenemos la obligación moral de no ser veganos:
«Pienso que es más importante tratar y producir un cambio en la dirección correcta que ser personalmente puro uno mismo. Así que cuando esté comiendo con alguien en un restaurante, y pida algo vegano pero cuando llega lleva un poquito de queso gratinado o algo sobre él, a veces los veganos arman un escándalo y lo devuelven y esto puede significar que la comida sea desechada. Y si está en compañía de gente que no es vegana o ni siquiera vegetariana, pienso que probablemente hacer esto es erróneo. Sería mejor simplemente comerlo, porque si no, la gente se sentirá inclinada a pensar: ‘Oh dios mío, estos veganos…’”
Por supuesto, no existe diferencia moral que pueda trazarse entre la carne y los productos lácteos o los huevos. Por tanto, Singer estaría poniéndose en la posición de que si fueran a un restaurante con personas no vegetarianas y pidieran una comida vegetariana que fuera servida con pequeñas porciones de jamón u otros productos cárnicos sobre ella, o si el invitado no vegetariano les sirvió carne en la comida de una fiesta, pueden muy bien estar obligados a comer la carne para evitar que la gente piense, “Oh dios mío, estos vegetarianos…»
Discuto la opinión de Singer sobre el tema de matar animales a lo largo de mi ensayo “El lujo de la muerte“.
El enfoque de Singer en el trato en vez de en la matanza de los animales conduce a la posición de que el veganismo es simplemente una de entre otras maneras de reducir el sufrimiento, pero que no hay nada de obligatorio o requerido en relación al veganismo, porque no hay nada inherentemente malo con matar animales. De hecho, Singer considera que ser un vegano consecuente es ser “fanático”.
Y muchos bienestaristas hablan acerca del veganismo en este modo. Por ejemplo, Paul Shapiro, Director de la campaña de Cría Intensiva de la HSUS, afirma:
El enfoque de Singer en el trato en vez de en la matanza de los animales conduce a la posición de que el veganismo es simplemente una de entre otras maneras de reducir el sufrimiento, pero que no hay nada de obligatorio o requerido en relación al veganismo, porque no hay nada inherentemente malo con matar animales. De hecho, Singer considera que ser un vegano consecuente es ser “fanático”.
Y muchos bienestaristas hablan acerca del veganismo en este modo. Por ejemplo, Paul Shapiro, Director de la campaña de Cría Intensiva de la HSUS, afirma:
«La razón por la que soy vegano es porque lo veo como una herramienta para ayudar a reducir el sufrimiento. Vegan Outreach escribió sobre este tema en detalle, y concuerdo con ellos. Escriben que comer vegano ‘no es un fin en sí mismo. No es un dogma o religión, no es una lista de ingredientes prohibidos o leyes inmutables –es solo una herramienta para oponerse a la crueldad y reducir el sufrimiento.’»
En otras palabras, el veganismo es solo otro modo, junto a jaulas más grandes y otras reformas bienestaristas, de reducir sufrimiento. Así es como Shapiro aparentemente justifica promover huevos “libres de jaulas” como “socialmente responsable,” hacer campaña para otras reformas bienestaristas, y trabajar como parte de la coalición que apoya la etiqueta de Certified Humane Raised and Handled [Certificado de Cría y Manejo Humanitario].
Para los bienestaristas, el tema básico es el trato, no el uso de los animales. Como Singer expone:
Para los bienestaristas, el tema básico es el trato, no el uso de los animales. Como Singer expone:
”Es bastante difícil ser un omnívoro consciente y evitar todos los problemas éticos, pero si uno fuera realmente riguroso en comer sólo animales que han tenido buenas vidas, esto podría ser una posición ética defendible.”
En febrero de 2007, tuve un debate en el podcast con Erik Marcus de Erik’s Diner. Marcus es un promotor entusiasta de la insignificante reforma del bienestar animal, incluyendo los huevos “libres de jaulas”.
Pero, como el debate hizo dolorosamente obvio, Marcus exageró ampliamente la protección ofrecida a los animales por la regulación bienestarista, a pesar de que no tenía la más mínima idea acerca de los hechos relevantes. Más aún, era totalmente inconsciente de cómo las reformas bienestaristas están haciendo la explotación animal socialmente más aceptable e incrementan el consumo, y también de cómo estas reformas están en los intereses económicos de los explotadores institucionales de animales. Un ensayo del sociólogo británico Dr. Roger Yates revela la sorprendente ignorancia de Marcus y sus asesores de la HSUS acerca de las bases de la explotación animal institucionalizada.
Marcus, como los otros “veganos” bienestaristas, afirman que es aceptable comer comida que no sea vegana siempre y cuando ellos sean “esencialmente veganos” y promueve regularmente los productos animales producidos supuestamente de forma más “humanitaria”.
Esta actitud poco seria acerca del veganismo es característica de los bienestaristas. En el artículo de diciembre de 2006 acerca de Dan Mathews, Mathews y el escritor fueron a McDonald’s a comer, y el escritor preguntó si estaba bien pedir una hamburguesa de queso. Se informó que Mathews dijo “Pide lo que quieras [...] la mitad de nuestros miembros son vegetarianos y la mitad piensa que es una buena idea” Dejando de lado que Mathews come en McDonald’s y que le dice al periodista que ordene lo que él quiera, y que proclama sin consternación aparente que solo la mitad de los miembros de PeTA es “vegetariana” (menos aún vegana), el mismo Mathews comió un producto –la “hamburguesa vegetariana”-, que ni McDonald’s alega que es vegetariana dado que se cocina en la misma parrilla con productos cárnicos y es manejada junto a productos animales.
El abolicionista rechaza la posición bienestarista acerca del veganismo porque explícitamente apoya tanto el especismo como la explotación, pero también porque es contraproducente como una cuestión de estrategia. Si explican a una persona que no hay justificación moral para comer ninguna comida animal, puede que ella no deje de comer todo ya mismo, pero han sentado una posición clara y consistente y han ofrecido un objetivo claro al cual aspirar. Si le dicen que es moralmente aceptable hacer algo menos que convertirse en vegano, pueden tener la certeza de que es improbable que ella vea la necesidad de ir más allá. Si tenemos a gente como Singer, el llamado “padre” del movimiento, diciéndole a la gente que pueden actuar moralmente siendo “omnívoros conscientes,” esto es exactamente lo que muchas personas harán.
Pero, como el debate hizo dolorosamente obvio, Marcus exageró ampliamente la protección ofrecida a los animales por la regulación bienestarista, a pesar de que no tenía la más mínima idea acerca de los hechos relevantes. Más aún, era totalmente inconsciente de cómo las reformas bienestaristas están haciendo la explotación animal socialmente más aceptable e incrementan el consumo, y también de cómo estas reformas están en los intereses económicos de los explotadores institucionales de animales. Un ensayo del sociólogo británico Dr. Roger Yates revela la sorprendente ignorancia de Marcus y sus asesores de la HSUS acerca de las bases de la explotación animal institucionalizada.
Marcus, como los otros “veganos” bienestaristas, afirman que es aceptable comer comida que no sea vegana siempre y cuando ellos sean “esencialmente veganos” y promueve regularmente los productos animales producidos supuestamente de forma más “humanitaria”.
Esta actitud poco seria acerca del veganismo es característica de los bienestaristas. En el artículo de diciembre de 2006 acerca de Dan Mathews, Mathews y el escritor fueron a McDonald’s a comer, y el escritor preguntó si estaba bien pedir una hamburguesa de queso. Se informó que Mathews dijo “Pide lo que quieras [...] la mitad de nuestros miembros son vegetarianos y la mitad piensa que es una buena idea” Dejando de lado que Mathews come en McDonald’s y que le dice al periodista que ordene lo que él quiera, y que proclama sin consternación aparente que solo la mitad de los miembros de PeTA es “vegetariana” (menos aún vegana), el mismo Mathews comió un producto –la “hamburguesa vegetariana”-, que ni McDonald’s alega que es vegetariana dado que se cocina en la misma parrilla con productos cárnicos y es manejada junto a productos animales.
El abolicionista rechaza la posición bienestarista acerca del veganismo porque explícitamente apoya tanto el especismo como la explotación, pero también porque es contraproducente como una cuestión de estrategia. Si explican a una persona que no hay justificación moral para comer ninguna comida animal, puede que ella no deje de comer todo ya mismo, pero han sentado una posición clara y consistente y han ofrecido un objetivo claro al cual aspirar. Si le dicen que es moralmente aceptable hacer algo menos que convertirse en vegano, pueden tener la certeza de que es improbable que ella vea la necesidad de ir más allá. Si tenemos a gente como Singer, el llamado “padre” del movimiento, diciéndole a la gente que pueden actuar moralmente siendo “omnívoros conscientes,” esto es exactamente lo que muchas personas harán.
En conclusión, hay un mundo de diferencia entre el veganismo del abolicionista y el “veganismo” del bienestarista. El último ve al veganismo como un medio de reducir el sufrimiento, pero no lo ve como una base moral.
Hay un mundo de diferencia entre una persona que toma la posición de que el sexismo está siempre mal y la que dice que deberíamos ser “flexibles” acerca del sexismo y permitirnos a nosotros mismo la “indulgencia” de un poco de sexismo, o incluso que tenemos una obligación moral de comprometernos con el sexismo en ciertas circunstancias porque deberíamos evitar producir la reacción, “Oh dios mío, estos feministas…”
Nota:
[1] Ghee, en el original. En España, se diferencia entre la manteca (producto cárnico) y la mantequilla (producto lácteo)
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