1 de agosto de 2016

Si los animales importan moralmente, no podemos tratarlos como recursos



Gary L. Francione es una figura controvertida en el moderno movimiento de los derechos animales, conocida por su enfoque abolicionista sobre los derechos animales. Profesor de leyes y filosofía en la universidad de Rutgers, Francione considera que no podemos justificar el uso de animales como meros recursos y que debemos abolir cualquier uso de animales. Argumenta que todo ser que pueda sentir dolor tiene derecho a no ser usado como propiedad y que el veganismo debe ser el fundamento moral del movimiento de derechos animales. Como él mismo dice: "No ser vegano significa participar directamente en la explotación animal".

Francione fue la primera persona en enseñar sobre derechos animales en una escuela de derecho americana cuando comenzó un curso sobre derechos animales y leyes en Rutgers en el año 1989. Se ha centrado durante casi cuatro décadas de carrera académica en desarrollar una teoría de derechos animales que posiciona la sola sintiencia —y no la inteligencia cognitiva definida según parámetros humanos— como la única característica que necesita un ser para tener el derecho fundamental de no ser considerado como la propiedad de otro. Él conecta la lucha por los derechos animales con otros movimientos sociales y defiende que el movimiento de derechos animales es la progresión lógica del movimiento por la paz.

Francione ha escrito diversos libros e innumerables artículos sobre ética animal y derecho animal, y es particularmente conocido por su critica hacia el movimiento del bienestar animal, el cual considera que sirve principalmente para hacer sentir mejor a la gente sobre la explotación animal. Su último libro «Come Con Conciencia» en co-autoría con su pareja y compañera en la universidad de Rutgers la profesora Anna Charlton, responde a todos los "peros" que un no-vegano suele plantear acerca del modo de vida vegano.

Recientemente hablé con Francione por Skype y correo electrónico acerca de su último libro, su filosofía sobre los derechos animales y sus ideas sobre el bienestar animal y sobre el reconocimiento de la personalidad de los animales.

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¿Qué evento en tu vida provocó que se convirtiera en un activista por los derechos animales?

A finales de la década de los 70 visité un matadero. Esto cambió mi vida de un día para otro. Luego me di cuenta de que nuestro uso de no-humanos como recursos para los humanos suponía una cuestión moral que, en su mayor parte, hasta ahora había sido ignorada.

¿Cuál es tu filosofía respecto de los derechos animales?

Mi posición es que si los animales importan moralmente —y me parece que la mayoría de la gente cree que ellos importan moralmente— entonces deben tener reconocido al menos un derecho: el derecho a no ser usados exclusivamente como recursos de los humanos. El derecho a no ser propiedad.

Los intereses pueden ser protegidos sólo en una de dos maneras. Podemos proteger un interés sólo en tanto que hacerlo maximice las consecuencias deseables. O podemos proteger ese interés independientemente de las consecuencias. Este último modo de proteger un interés es lo que denominamos como un derecho. Decir que tengo un derecho a la libertad de expresión significa simplemente decir que mi expresión debe ser protegida incluso si otros están en desacuerdo con ella y consideran que mi expresión provocaría consecuencias indeseables.

Si el interés en no ser propiedad no es protegido por un derecho, entonces el interés será ignorado cuando hacerlo conlleve un beneficio. Lo reconocemos así cuando se trata de seres humanos. Protegemos mediante un derecho el interés que los humanos tienen en no ser esclavos. Reconocemos que si los humanos van a ser miembros de la comunidad moral, ellos deben tener el derecho a no ser esclavos. Si son esclavos, están fuera de la comunidad moral. Son cosas y no personas.

El mismo análisis es correcto cuando se trata respecto de los no-humanos. Si ellos importan moralmente, entonces deben tener reconocido el derecho a no ser propiedad. Si son propiedad, entonces ellos son cosas que sólo tienen un valor extrínseco o externo, y no tienen un valor intrínseco o inherente. 

Si reconocemos este derecho, entonces estamos moralmente obligados a abolir la explotación institucionalizada de los animales no humanos. No se trata de mejorar las condiciones de los animales. Se trata de abolir el uso de animales.

Una de las claves de su filosofía es el veganismo. ¿Podrías explicar por qué consideras que es tan importante?

Veganismo significa que no comemos, vestimos, o usamos a los animales en ninguna forma.

Yo mantengo que hay veganismo y hay explotación animal: no hay tercera opción. No ser vegano es participar directamente en la explotación animal. Esto es, si comemos animales o llevamos lana, cuero, piel,... o usamos productos que contengan sustancias animales, estamos tratando a los animales como cosas que no tienen intereses moralmente relevantes.

Como abolicionista, promuevo que el veganismo es una base moral o un imperativo moral y que es la única respuesta racional al reconocimiento de que los animales tienen un valor moral. Si los animales importan moralmente, entonces no podemos tratarlos como recursos ni comerlos o utilizarlos en general. Del mismo modo que alguien que promueva la abolición de la esclavitud humana no debe poseer esclavos, un abolicionista de la esclavitud animal no debe consumir productos de la explotación animal. A mi modo de ver, el veganismo es una cuestión de justicia básica.

Promover el veganismo como un principio fundamental de justicia no es algo que requiera grandes y acaudaladas organizaciones corporativas ni 'líderes'. Es algo que todos podemos hacer y debemos hacer como un movimiento de base. Cada uno de nosotros debe ser un líder.

Permíteme señalar que no hay diferencia entre la carne y los demás productos animales. Los animales son usados para quitarles su leche y sus huevos y también son tratados de forma horrible y terminan en el mismo matadero que los animales utilizados para carne. Si no comes carne pero consumes lácteos y huevos, estás directamente siendo responsable del sufrimiento y la muerte de esos animales.

Tu visión sobre los derechos animales, en particular tus ideas sobre el bienestar animal, ha sido criticada por algunos sectores del movimiento animalista, que dicen que el bienestar animal proporciona cierta protección a los animales hasta que sean reconocidos sus derechos. ¿Cómo respondes a esta crítica?

El bienestar animal es problemático tanto por razones morales como prácticas.

Desde una perspectiva moral, si el uso de animales no puede ser moralmente justificado, entonces es moralmente erróneo promover una explotación supuestamente 'humanitaria'. Pensemos sobre ello en el contexto humano. Si la esclavitud es errónea, entonces promover una esclavitud 'humanitaria' no es la respuesta. La única solución moralmente aceptable es promover la abolición de la esclavitud.

Desde una perspectiva práctica, debido a que los animales son propiedad, y debido a que cuesta dinero proteger sus intereses, por lo general protegemos los intereses de los animales sólo cuando obtenemos un beneficio económico de ello. Por ejemplo, tenemos leyes que requieren que los animales sean aturdidos en el momento de la matanza porque los animales que no son aturdidos pueden herir a los matarifes o pueden provocarse heridas que dañen la calidad de la carne. Esas heridas conllevan un perjuicio económico. En su mayor parte, las reformas bienestaristas hacen que la explotación animal sea más eficiente. Se trata de medidas que, en su mayor parte, la industria acabaría adoptando por sí misma porque le beneficia a su actividad.

Según yo lo veo, la principal finalidad de las medidas de bienestar animal es conseguir que los humanos se sientan mejor mientras continúan explotando animales.

¿Piensas que la sociedad humana estaría ya receptiva a la idea de la personalidad animal, lo cual supondría reconocer que los animales tienen derechos básicos a la vida y la libertad?

Por supuesto. Pienso que la mayoría de la gente ya acepta la idea de que los no-humanos no son cosas y son seres que tienen valor moral. La mayoría acepta que está mal infligir sufrimiento innecesario a los animales no humanos. La mayoría se indigna cuando oye casos sobre 'crueldad animal' precisamente porque se oponen al sufrimiento innecesario.

El desafío consiste en hacerles ver que si no son veganos entonces no son moralmente diferentes de los 'abusadores' que critican. No es necesario comer productos animales para tener una buena salud. De hecho, la corriente principal de los profesionales de la salud está reconociendo progresivamente que los productos animales son perjudiciales para la salud humana. La mejor justificación que tenemos para infligir sufrimiento y muerte a miles de millones de animales terrestres, y a billones de animales marinos, es que saben bien. No es una justificación mejor que decir que el placer de ver una corrida de toros justifica la tauromaquia.

Soy optimista respecto del futuro. Creo que el movimiento abolicionista vegano —un movimiento de activistas de base por todo el mundo— está cobrando un gran impulso.

Teniendo en cuenta que consideras que la sintiencia es la única característica requerida para la personalidad, ¿cuál es tu opinión acerca del Nonhuman Rights Project [Proyecto Derechos No Humanos] y su iniciativa de declarar a determinadas especies animales como los chimpancés y los elefantes como personas no humanas?

La sintiencia es conciencia subjetiva. Un ser sintiente es alguien que percibe y experimenta el mundo. Un ser sintiente tiene intereses; esto es, preferencias, intenciones y deseos. Si un ser es sintiente, entonces esto es todo lo necesario y suficiente para considerar que ese ser tiene derecho a no ser usado como medio para los fines humanos. El reconocimiento de este derecho impone a los humanos la obligación moral de usar a ese ser como un recurso. No es necesario que el ser sintiente tenga características cognitivas parecidas a las humanas para que se le reconzoca el derecho a no ser usado como propiedad.

La inteligencia y cognición humana pueden ser relevantes para determinados propósitos, pero no son relevantes para el derecho básico de no ser usado como propiedad. En lo que concierne a este derecho, no hay diferencia entre un chimpancé y un ratón. No debemos usar a ninguno como un recurso.

De nuevo, pensemos sobre ello en el contexto humano. Hay importantes diferencias entre un humano que es brillante y un humano que tiene una discapacidad mental severa. Esas diferencias serían relevantes para determinados propósitos, pero no debemos utilizar a ninguno de los dos como donante forzoso de órganos o como un sujeto empleado para experimentos biomédicos sin su consentimiento.

¿Entonces si no es mediante cambios progresivos, como el de reconocer a los animales de una determinada especie como personas con derechos, cómo podemos lograr la abolición de la explotación animal?

Podemos lograr la abolición de la explotación animal a través de la educación vegana creativa y no-violenta. Necesitamos detener la demanda de explotación animal. Y podemos conseguirlo. Supongamos que hay 1 millón de veganos en Estados Unidos. Eso es una estimación a la baja. Si cada uno de esos veganos educara a otra persona para ser vegana en el próximo año habría 2 millones de veganos. Si el proceso se repite cada año, los Estados Unidos serían veganos en ocho años. !Cada uno de nosotros juega un papel relevante en conseguir un mundo vegano!

¿Cómo te hizo sentir la muerte de Harambe el gorila? ¿Piensas que matarlo fue inevitable y que el zoo no tuvo otra opción?

Un niño cae dentro del foso. El gorila era parte de la propiedad. Si Harambe hubiera herido al niño, la repercusión legal sobre el zoo habría sido astronómica. Así que no me sorprende que mataran a Harambe. Me opongo a los zoos. Y aunque pienso que fue una tragedia que mataran a Harambe, esto no es más trágico que la muerte de millones de animales matados cada día para servir de comida. No hay diferencia moral entre Harambe y el pollo sin nombre que la gente comió anoche para cenar.

¿En qué estás trabajando en este momento?

Anna Charlton, la co-autora de «Come Con Conciencia», y yo estamos trabajando en un manual sobre activismo abolicionista vegano.

¿Si tuvieras que dar un mensaje a todos aquellos que aman a los animales, qué les dirías?

Que amar a los animales no es coherente con hacerles daño. Si amas a los animales —si crees que los animales importan moralmente— entonces dejas de participar directamente en la explotación de animales, puesto que es moralmente errónea. !Hazte vegano!

26 de julio de 2016

Los Derechos Animales y la Analogía con la Esclavitud y la Violación



Desde principios de la década de 1990, he estado argumentando que la regulación de la explotación animal no sólo es inmoral —pues si es moralmente incorrecto explotar animales, también es incorrecto promover la explotación supuestamente 'humanitaria' de los animales— sino que, como cuestión práctica, está condenada al fracaso porque el estatus de propiedad de los animales significa que los intereses de los animales nunca pueden prevalecer sobre los intereses de los propietarios humanos. He argumentado que la regulación de la explotación animal fracasa para proteger a los animales por la misma razón que fracasó la regulación de la esclavitud.

Algunos animalistas parecen pensar que este tipo de discurso plantea un problema de 'apropiación cultural' porque sólo los negros están legitimados en hablar sobre la esclavitud.

Pero la idea de que los negros tienen algún tipo de exclusividad en el discurso sobre la esclavitud ignora que la esclavitud basada en la raza que existió en Estados Unidos [o en Occidente en general] entre los años 1600-1800 no fue la única esclavitud que ha existido. La esclavitud existía antes y existe ahora. Y la mayor parte de esa esclavitud no se ha basado en la raza, sino en la tribu y la religión.

Además, incluso en el caso de la esclavitud basada en la raza en Estados Unidos, dejo claro que son los mecanismos legales, políticos y sociales de la esclavitud los que son análogos al uso de animales como propiedad. Es esa discusión la que revela los requisitos de la abolición en lugar de la reforma bienestarista. La analogía se centra más en los mecanismos de opresión que en el sufrimiento resultante. Se centra en la analogía con los derechos de los animales más que en el bienestar animal. Algunos piensan que la analogía de la esclavitud se centra en el sufrimiento de los esclavos. Esto es incorrecto.

Siempre he sido crítico con los grupos animalistas que yuxtaponen imágenes de negros linchados con fotos u otras representaciones de animales colgados en mataderos, del mismo modo que me opongo a comparar la explotación animal con el Holocausto. Comparar males de este modo no contribuye en nada a avanzar en la comprensión y tiene un gran potencial para el malentendido y la ofensa. Pero el hecho —y es un hecho— es que existen importantes paralelismos entre la regulación de la esclavitud y la regulación de la explotación animal.

Los afroamericanos tienen una experiencia basada en el legado de la esclavitud, pero todos debemos comprender los mecanismos y principios de apoyo de la esclavitud -humana y no humana- si queremos librar al mundo de este mal.

La regulación de la explotación animal fracasa exactamente por las mismas razones que fracasó la regulación de la esclavitud. Si un ser sensible es un bien mueble, los intereses de ese ser siempre contarán menos que los intereses de los propietarios de ese bien. En prácticamente todas las situaciones de conflicto, la propiedad debe perder y el propietario debe prevalecer o, de lo contrario, no existe la institución de la propiedad en seres de ese tipo —ya fueran humanos o no humanos. Tanto en la esclavitud como en la explotación animal, los seres sintientes son tratados como si sólo tuvieran un valor extrínseco o externo y no tuvieran un valor inherente o intrínseco. Son meras cosas. La esclavitud [basada o no en la raza] y los animales como propiedad son completamente análogos desde el punto de vista legal y económico.

Si existe alguna des-analogía como cuestión conceptual, no es entre la esclavitud y la explotación animal. Ahí, el encaje analógico es perfecto e ineludible. Muchos bienestaristas comparan la regulación de la explotación animal, que ellos promueven, con la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos. Esta última implicaba —y sigue implicando porque la igualdad está muy lejos— la cuestión de cómo tratar justamente a las personas. Los animales siguen siendo bienes muebles. No les reconocemos personalidad moral. No podemos hablar de cómo tratarlos de manera 'justa'.

Cuando hablo de abolición, no utilizo ese término para referirme a la experiencia de los esclavos. Hablo del mecanismo que se ha utilizado en el pasado y que debe utilizarse ahora para desmantelar cualquier institución de propiedad que establezca y perpetúe el estatus de seres sintientes utilizados exclusivamente como recursos para otros.

En cualquier caso, decir que ese análisis se 'apropia' de un discurso que es propio sólo de los negros es, me temo, transparentemente absurdo. No estoy utilizando la analogía de la esclavitud para denigrar la experiencia de los esclavos. La utilizo porque la analogía nos ayuda a comprender las razones legales, jurisprudenciales y económicas por las que la regulación sobre seres sintientes que son considerados como propiedad no puede funcionar para proteger sus intereses.

Otros animalistas declaran que los varones no deben hablar de violación en el contexto de la explotación animal. Es decir, no pueden establecer una analogía entre la vulneración de los derechos fundamentales que se produce en el contexto de la violación sexual y la violación de los derechos fundamentales que se produce cuando matamos y comemos animales.

Como en el caso de la esclavitud, cuando utilizo la violación como concepto analógico no lo hago para denigrar la experiencia de las víctimas de violación. Utilizo la analogía porque creo que encaja y puede ayudarnos a comprender la profunda estructura de la explotación animal.

En mi opinión, el uso de palabras y conceptos en contextos como éste es una cuestión de analogía. Nuestras experiencias determinan cómo entendemos las cosas pero, al final, la única cuestión relevante es si la analogía encaja. Habiendo estado en granjas lecheras y visto cómo se preña a las vacas y cómo hay que someterlas porque no les gusta lo que ocurre, creo que es análogo a la violación, al igual que muchas mujeres que conozco y que han visto realmente lo que ocurre en las granjas lecheras, incluidas mujeres que han sido víctimas de violación. Es una agresión sexual; las vacas no dan su consentimiento.

La violación es una vulneración de un derecho humano fundamental. Es diferente de las violaciones de derechos no fundamentales. Es análoga a las violaciones de derechos fundamentales que constituyen el uso de animales domésticos. La analogía es válida. Si alguien se siente ofendido por la analogía y se opone a su uso, necesitamos saber por qué la analogía no se sostiene y, tras muchos años de hacer este trabajo, todavía no he oído otra cosa que alguna versión de 'las mujeres humanas importan más moralmente'.

Hace poco estuve en una conferencia académica en la que se habló de ética animal, pero sólo como parte del evento. Argumenté que hablar de explotación 'feliz' era análogo a hablar de violación 'feliz' o de abuso sexual infantil 'feliz'. Una mujer que se identificó como feminista se opuso a mi analogía. Le pregunté por qué. Todo lo que pudo decir fue que no creía que explotar animales fuera tan grave como una violación. No estoy seguro de lo que quiso decir con eso y no tuvo respuesta cuando le pregunté a qué se refería. No hay respuesta no especista a esa pregunta.

Y si no podemos hablar sobre situaciones ni siquiera como analogías relevantes si no las hemos experimentado, entonces ninguno de nosotros puede hablar sobre la explotación de animales no humanos.

6 de julio de 2016

Sugerencias para el activismo: juzga los actos; no a los individuos




No podemos tener una conversación útil para cambiar la conducta de otra persona si nuestro modo de abordar a la otra persona consiste en tratarla de malvada. Es una cuestión de sentido común.

Así que asegurémonos de que la persona con la que hablamos comprende que nos estamos enfocando en la inmoralidad de la explotación animal como práctica institucionalizada y que no estamos juzgando a esta persona como individuo. Abordemos a esa persona como alguien que no conoce las cuestiones implicadas en la ética de nuestra relación con los animales y a la que debemos educar —pero no juzgar.

Por otro lado, debemos ser muy claros en que el veganismo es un imperativo moral. Esto es, si los animales tienen valor moral —y no son meras cosas— entonces nuestra obligación moral es no comerlos, no usarlos para vestimenta, y no usarlos en general. Cualquier cosa menos que esto representa continuar participando directamente en la explotación animal.

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Si no eres vegano, por favor, sé vegano. Veganismo es acerca de la noviolencia. Primero, y sobre todo, es acerca de la noviolencia sobre otros seres sintientes. Pero también es acerca de la noviolencia sobre la tierra y sobre uno mismo.

Si los animales importan moralmente, el veganismo no es una opción —es una elección. Cualquier iniciativa que pretenda ser parte de un movimiento por los derechos de los animales debe dejar claro que el veganismo es un imperativo moral.



1 de junio de 2016

El especismo de los "enfoques plurales"


 Traducido del blog personal de Gary Francione


En respuesta a la crítica de la reforma bienestarista y otros enfoques que en realidad promueven la explotación animal, algunos supuestos defensores de los animales dicen que necesitamos "enfoques plurales". Dicen que, además de promover el veganismo como base moral, necesitamos promover la explotación "feliz", y el relativismo moral (por ejemplo, el veganismo es una cuestión de "nuestro viaje" y de algún espacio totalmente subjetivo de "quién eres")."

Piensa en este tipo de posición en cualquier contexto de derechos humanos. Tomemos, por ejemplo, el problema del racismo. Imaginemos que alguien dijera que, para tratar el racismo, necesitamos "enfoques plurales", y que debemos promover la igualdad como una cuestión absoluta, pero también debemos promover la igualdad como una cuestión no absoluta.

Imagina que dijeran:

"Cada paso en el camino hacia la igualdad es bueno, así que debemos fomentar el Lunes sin chistes racistas"; o

"La gente no dejará de ser racista de la noche a la mañana, así que debemos fomentar el Reduccionismo Racista"; o

"Mi línea de base es que no hay líneas de base y que todo está en un continuo y la oposición al racismo es una cuestión de tu "espacio personal".

Consideramos, con razón, que esta propuesta de "enfoques plurales" del racismo es en sí misma racista.

Los "enfoques plurales" nunca son apropiados cuando se trata de derechos fundamentales. Lo reconocemos en el contexto humano.

Pero cuando se trata de animales, muchos animalistas piensan que está bien.

Eso es lo que llamamos especismo.

12 de mayo de 2016

Veganismo Como Imperativo Moral





Los abolicionistas coinciden con los bienestaristas en que la explotación animal no va a desaparecer de la noche a la mañana y que necesitamos dar pasos graduales —lo que los bienestaristas llaman 'pasos de bebé'— para llegar a la meta de la abolición. Pero los abolicionistas rechazan las campañas de reforma bienestarista y las campañas monotemáticas como pasos graduales porque no son coherentes con la idea de que los animales no humanos son moralmente significativos y tienen derecho a no ser utilizados como recursos para los humanos. Además, como cuestión práctica, estas tácticas no funcionan y, por su propia naturaleza, no pueden conducir a la abolición.

A pesar de las afirmaciones de los bienestaristas de que los abolicionistas no tienen un plan práctico para el cambio, los abolicionistas tienen un programa muy claro para el cambio incremental tanto a nivel individual como social: el veganismo y la defensa y educación vegana creativa y no violenta. El veganismo significa no comer, vestir o usar animales en la medida de lo posible.

Ninguna autoridad sanitaria sostiene que sea nutricionalmente necesario comer alimentos de origen animal. Organizaciones profesionales de nutricionistas declaran que una dieta vegana equilibrada es perfectamente adecuada para la salud humana y algunos estudios indican que las dietas veganas pueden tener importantes beneficios para la salud en comparación con las dietas que contienen productos animales.

También se da el caso de que hay poco o ningún desacuerdo serio en cuanto a que la cría de animales está dando lugar a un desastre ecológico. La ganadería da lugar a la destrucción de los pastizales y el suelo de la superficie, la deforestación, el agotamiento del agua y la contaminación y, en todos los casos, contribuye de manera significativa al calentamiento del planeta, ya que el Instituto de la Vigilancia Mundial estima que al menos el 51% de los gases de efecto invernadero anuales en todo el mundo son atribuibles a la ganadería.

En cualquier caso, centrémonos en el veganismo como principio moral.

La palabra vegano fue acuñada por Donald Watson en 1944, coincidiendo con su fundación de la Asociación Vegana en Gran Bretaña. Watson se oponía a la explotación animal y, en el primer número del boletín de la Asociación, The Vegan News, escribió: "Podemos ver claramente que nuestra civilización actual está construida sobre la explotación de los animales, así como las civilizaciones pasadas se construyeron sobre la explotación de los esclavos, y creemos que el destino espiritual del hombre es tal que con el tiempo verá con aborrecimiento la idea de que el hombre se alimentó una vez de los productos de los cuerpos de los animales".

Sostuvo que no bastaba con abstenerse de la carne: «La incuestionable crueldad asociada a la producción de productos lácteos ha dejado claro que el lactovegetarianismo no es más que una casa a medio camino entre el consumo de carne y una dieta verdaderamente humana y civilizada, y pensamos, por lo tanto, que durante nuestra vida en la tierra debemos tratar de evolucionar lo suficiente para hacer el viaje completo». Watson también rechazó comer huevos. Vegano viene de las letras iniciales y finales de la palabra vegetariano, ya que Watson pensaba que el veganismo era el lugar lógico del que provenía el vegetarianismo, así como el punto al que el vegetarianismo conduciría en última instancia. Evitó usar cuero, lana o seda; y usó un tenedor, en vez de una pala, en su jardinería para evitar matar gusanos. Watson se oponía a la caza, la pesca, los deportes de sangre, y el uso de animales en experimentos o con fines de prueba.

Watson promocionó, y ejemplificó, los beneficios para la salud de una dieta vegana, pero claramente vio el veganismo principalmente como un principio moral. Consideraba que el movimiento vegano era el mayor movimiento de todos los tiempos porque proporcionaba una solución a la crisis de codicia y violencia que afectaba y afligía a la humanidad y que amenazaba con un desastre ecológico. Aunque no era religioso en un sentido tradicional, tenía creencias espirituales muy arraigadas, que incluían la idea de que ser no vegetariano violaba la ley natural y que, en general, nuestra violencia contra los animales no humanos era una violación de las leyes espirituales que daba lugar a nuestra infelicidad psicológica y a nuestra mala salud física.

El Enfoque Abolicionista abraza y desarrolla la posición de Watson y ve el veganismo como la representación de un principio moral fundamental. El Enfoque Abolicionista mantiene que el veganismo y la educación vegana creativa y no violenta son las formas más importantes de activismo y defensa en las que podemos participar. De hecho, es sólo a través de la educación vegana que cambiaremos el paradigma de los animales como propiedad y hacia los animales como personas.

[Nota: No apoyamos de ninguna manera a la Asociación Vegana, ya que creemos que no promueve el veganismo como base moral y que abandonaron la visión de Watson.]

El enfoque abolicionista considera el veganismo como un imperativo moral. Con esto queremos decir que si los animales importan moralmente, estamos moralmente obligados a dejar de comer, vestir y usarlos. Es decir, volverse vegano no es sólo una opción para alguien que está de acuerdo en que los animales importan moralmente; es una obligación moral fundamental. Los abolicionistas no ven el veganismo como una cuestión de compasión, misericordia o cualquier otra cosa que no sea lo necesario para cumplir con sus obligaciones morales hacia los animales. Del mismo modo, aunque algunas personas pueden adoptar una dieta vegana por razones de salud, o por preocupación por el medio ambiente, un vegano abolicionista ve el veganismo ante todo como una cuestión de obligación moral. Es lo que le deben a los animales. Un vegano abolicionista puede tener también preocupaciones por la salud o el medio ambiente, pero la principal fuerza motivadora del vegano abolicionista es la moralidad.

El enfoque abolicionista es claro: si uno no es vegetariano, está participando activamente en la explotación animal. Dado que los abolicionistas rechazan toda explotación animal, incluso la supuestamente 'humanitaria', los abolicionistas no tienen otra opción que ser veganos de principios y consistentes.

Los abolicionistas ven el veganismo como un rechazo del estatus de los animales no humanos como mercancías. Los humanos explotan a los animales porque son vistos como cosas. Son propiedad sin valor moral. Los abolicionistas rechazan el estatus de propiedad de los animales no humanos y se niegan a participar en su mercantilización institucionalizada. Los abolicionistas reconocen que cada vez que los humanos comen, usan o utilizan un producto animal, están reafirmando el insidioso sistema que trata a los animales no humanos exclusivamente como recursos para los humanos.

Los abolicionistas consideran que el veganismo representa un principio fundamental de justicia: es sencillamente injusto tratar a los no humanos como recursos reemplazables, y negarles el único derecho que concedemos a todos los humanos independientemente de sus características particulares.

Los abolicionistas ven el veganismo como un acto de desafío no violento, como un rechazo a participar en la opresión de los inocentes y los vulnerables, y como un rechazo a la insidiosa idea de que dañar a otros seres sensibles debería considerarse como una parte normal de la vida.

Los abolicionistas ven el veganismo como la aplicación del principio de la abolición a la vida de uno. Los defensores de los animales que afirman estar a favor de los derechos de los animales y quieren abolir la explotación animal pero que siguen comiendo o usando productos animales no son diferentes de los que afirman estar a favor de los derechos humanos y de la abolición de la esclavitud pero que siguen siendo dueños de esclavos.

Los abolicionistas ven el veganismo como un elemento necesario de una vida noviolenta. Es decir, si alguien abraza la noviolencia, tiene la obligación de ser vegano. También deben abrazar la noviolencia de otras maneras: el veganismo no es suficiente pero ciertamente es necesario.

De lo anterior, debe quedar claro que, en lo que respecta a los abolicionistas, el veganismo se aplica no sólo a la dieta, sino a todo uso de animales. En otras palabras, un vegano es aquel que no come, no se viste ni utiliza animales en su vida en la medida de lo posible. Es imposible evitar todos los productos animales. Dado que matamos miles de millones de animales cada año, los subproductos animales están disponibles a bajo precio y se incluyen en muchas cosas, como superficies de carreteras, plásticos y en los pegamentos utilizados para hacer zapatos. Pero cuando tenemos la posibilidad de elegir -y esto es casi siempre, a menos que estemos en una isla desierta o en un naufragio- estamos moralmente obligados a no comer, vestir o utilizar animales. También creemos que el veganismo significa no participar o patrocinar actividades que impliquen la explotación de animales, como circos, zoológicos, rodeos o carreras de caballos.

¿El vegetarianismo como una puerta de entrada?

Aunque, como cuestión moral, Watson rechazó el consumo de todos los productos animales, pensó que, como cuestión psicológica y sociológica, era necesario que la gente pasara primero por un período de vegetarianismo antes de convertirse en veganos. Vio el vegetarianismo como una especie de 'puerta de entrada' porque vio el veganismo como la conclusión de un proceso evolutivo que comenzó con el vegetarianismo. Watson no se opuso a que los veganos promovieran el vegetarianismo precisamente porque lo veía como una parte esencial de este proceso evolutivo.

Los abolicionistas rechazan esta noción y sostienen que debemos tener claro que el vegetarianismo implica la explotación de los animales y debe ser rechazado. No hay una distinción moralmente coherente entre la carne y otros productos animales. Promover el vegetarianismo como parte de una evolución que supuestamente culmina en el veganismo equivale a decir que debemos promover el consumo de algunos productos animales como una forma de eliminar el consumo de todos los productos animales. En este sentido, el argumento de la puerta de entrada en relación con el vegetarianismo es exactamente el mismo que el argumento para la reforma del bienestar: que deberíamos promover la explotación 'humanitaria' como una forma de supuestamente lograr la no explotación. Los abolicionistas rechazan el argumento de la puerta en ambos contextos.

Si los humanos y los no-humanos son iguales en cuanto a la posesión de un derecho a no ser usado como propiedad entonces, así como cualquier tipo de esclavitud humana es una violación de ese derecho, también cualquier tipo de explotación animal es una violación del mismo.

Los abolicionistas no promueven el vegetarianismo porque no hay una distinción moralmente coherente entre la carne y otros productos animales. No hay una distinción coherente entre la carne y los productos lácteos o los huevos. Los animales explotados en las industrias lácteas y de huevos viven más tiempo, son tratados peor, y terminan en el mismo matadero que sus contrapartes matados por la carne. No comer carne de vacuno pero aún así beber leche tiene tan poco sentido como comer carne de vacas grandes pero no de vacas pequeñas. Además, tampoco existe una distinción moralmente relevante entre una vaca y un pez a efectos de tratar a ninguno de los dos como un recurso humano. Podemos reconocer más fácilmente el dolor o el sufrimiento de una vaca porque, como nosotros, es un mamífero. Pero esa no es una razón para ignorar el sufrimiento y la muerte de los muchos miles de millones de peces y otros animales marinos sensibles que matamos anualmente.

Los abolicionistas no promueven campañas como el «lunes sin carne», que, entre otras cosas, refuerzan la idea de que hay algo moralmente peor en comer carne que en comer lácteos o huevos. Todos los productos animales implican sufrimiento; todos implican muerte; todos implican injusticia. El veganismo es un imperativo moral; es lo que debemos hacer y no debemos hacer nada menos.


©2016 Gary L. Francione & Anna Charlton.

17 de abril de 2016

La reforma progresiva en el contexto humano no es análoga a la reforma bienestarista y a las campañas monotemáticas en el contexto no-humano



Una pregunta que recibimos:

«Si pensamos que el complejo industrial de las prisiones está mal y queremos abolirlo, todos pensaríamos que estaría bien trabajar al mismo tiempo en una campaña monotemática para mejorar la vida de los presos que actualmente están atrapados en el sistema, ¿verdad? Entonces, ¿por qué no está bien hacer lo mismo en el contexto animalista?»

Para empezar, esta persona está confundida con la terminología básica. El ejemplo que utiliza se refiere a lo que se caracterizaría como medidas de reforma del bienestar en el contexto no humano, no a campañas de un solo tema o compañas monotemáticas. Es decir, ella piensa que su campaña de prisiones es similar a decir que queremos abolir la explotación animal en algún momento, pero que queremos jaulas más grandes mientras tanto. Esa es la clásica posición del nuevo bienestarismo. En cualquier caso, aquí hay un extracto del libro «Derechos Animales: El Enfoque Abolicionista» que muestra que la afirmación bienestarista de que en contextos humanos sí promovemos medidas análogas a las medidas de reforma del bienestar animal y a las campañas de un solo tema es simplemente errónea:

En respuesta a la posición abolicionista de que es especista promover una explotación animal más "humanitaria" cuando no apoyaríamos la esclavitud "humanitaria", la violación "humanitaria" o las violaciones "humanitarias" de otros derechos humanos fundamentales, los bienestaristas afirman que sí apoyamos violaciones más "humanitarias" de los derechos humanos fundamentales.

El ejemplo habitual que ponen es el de Amnistía Internacional. Amnistía Internacional se opone al encarcelamiento por motivos políticos y trabaja para conseguir la liberación de esos presos políticos. Pero si no consiguen que los presos sean liberados, se oponen a cualquier tortura de esos presos. Los bienestaristas comparan sus esfuerzos con los de Amnistía Internacional, alegando que no pueden sacar a los animales de las condiciones de opresión, pero sí pueden luchar para detener la tortura.

La analogía falla en varios aspectos.

Toda explotación animal implica someter a los animales a un trato que, si se tratara de seres humanos, constituiría una tortura. Es decir, todo el proceso de cría de animales para la alimentación, por ejemplo, implica sufrimiento, miedo y angustia desde el momento del nacimiento hasta el momento de la muerte. Los bienestaristas eligen arbitrariamente prácticas que ya son "fruta fácil" porque son económicamente ineficientes y no reconocen que todo el proceso de explotación animal implica tortura. Los bienestaristas no son análogos a Amnistía Internacional, que se opone al encarcelamiento por motivos políticos y, si no se puede conseguir la liberación, exige que no se torture a los presos. Los bienestaristas trabajan con la industria para reformar la tortura; Amnistía Internacional no hace eso. Cuando los bienestaristas promueven una jaula "enriquecida" o un establo "sin jaulas" para las gallinas ponedoras, no están exigiendo que se acabe con la tortura; están, en cambio, promoviendo alternativas que también resultan en la tortura de las aves. La idea de que una jaula "enriquecida" o un establo "sin jaulas" no implican tortura sólo podría ser planteada por alguien que no supiera nada de estas alternativas a las jaulas en batería convencionales. Lo que hacen los animalistas sería análogo a que Amnistía Internacional promoviera la postura de que, cuando los presos reciben descargas eléctricas, éstas no deben administrarse durante más de tres horas sin un minuto de descanso. Y Amnistía Internacional no apoya esas posiciones porque la tortura implica la violación de un derecho humano fundamental y no debería producirse en absoluto.

Además, como vimos anteriormente, las campañas bienestaristas promueven necesariamente la explotación animal porque presentan la situación reformada como "compasiva" o la describen de otro modo en términos normativos positivos, que es la única manera de que se puedan formar coaliciones en torno a estas campañas de reforma. Aunque esto es cierto para todas las campañas bienestaristas, es especialmente cierto para el enfoque del neobienestarismo, en el que los grupos animalistas se han asociado explícitamente con los explotadores institucionales y expresan públicamente su "aprecio y apoyo" a las reformas supuestamente "humanitarias" a las que ponen un sello de aprobación y dan premios y galardones a los explotadores institucionales. Amnistía Internacional no premia a los dictadores que prometen azotar a sus presos políticos nueve veces a la semana en lugar de diez.

Los bienestaristas también afirman que Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte pero propone métodos de ejecución más 'humanitarios'. Eso es sencillamente falso. Amnistía condena la pena de muerte independientemente del método.

Otro ejemplo en el que se basan los bienestaristas es el de las reformas de los derechos civiles. Argumentan que las reformas del bienestar animal son similares a las reformas de los derechos civiles y que, puesto que apoyamos estas últimas, deberíamos apoyar las primeras. Pero, de nuevo, la analogía no se sostiene. Las reformas de los derechos civiles se producen en un contexto en el que estamos hablando de aquellos que son considerados como personas y no como cosas, como son los esclavos, las víctimas de la tortura, las víctimas de la violación u otros seres humanos cuyos derechos fundamentales están siendo violados. La cuestión que se plantea en una campaña de reforma de los derechos civiles es si la reforma es necesaria para garantizar la igualdad de trato de los mismos intereses con el fin de resolver las reclamaciones contrapuestas de las personas. Decir que la Ley de Derechos Civiles de 1964 (una ley estadounidense que prohibió la segregación racial en teatros, restaurantes y hoteles y rechazó las pretensiones de los propietarios de que eran libres de excluir a quien quisieran de su propiedad) es análoga a una reforma de la esclavitud que prohíba a un propietario de esclavos golpear a sus esclavos más de diez veces a la semana o una reforma que exija una pausa de un minuto en las sesiones de tortura de los presos políticos, es absurdo. No pudimos reformar para salir de la esclavitud. La institución de la esclavitud tuvo que ser abolida antes de que las iniciativas de derechos civiles pudieran proporcionar una mayor igualdad a las personas que ya no son consideradas como propiedad.

Los bienestaristas también señalan que apoyamos campañas monotemáticas en el contexto humano. Por ejemplo, podemos tener una campaña que se dirija al genocidio en Somalia pero que no se dirija al genocidio en Burundi o en cualquier otro país. Los bienestaristas afirman que si las campañas monotemáticas son problemáticas en el contexto animal y si los animalistas no deben perseguirlos, entonces se deduce que las campañas monotemáticas son igualmente problemáticos en el contexto humano y los defensores de los derechos humanos tampoco deberían perseguirlos.

Una vez más, los bienestaristas no reconocen que existen importantes diferencias que hacen que las campañas monotemáticas en el contexto humano sean relevantes. Cuando nos oponemos al genocidio en Somalia, no estamos haciendo ninguna afirmación de que el genocidio en Burundi o en otros lugares sea de algún modo más aceptable desde el punto de vista moral, o que el genocidio en Burundi sea el tipo de genocidio que debería adoptar Somalia. Nuestra posición de partida es que el genocidio como actividad es moralmente incorrecta. Así que una campaña contra el genocidio en un país no puede entenderse como una luz verde al genocidio en otro país. Pero en el contexto de los animales, el punto de partida es que la explotación animal es moralmente aceptable —al menos mientras sea 'humanitaria'—, por lo que una campaña contra el fuagrás sólo puede entenderse como el mantenimiento de que el fuagrás es moralmente peor que otros alimentos de origen animal, que, por implicación, son moralmente aceptables. Una campaña contra las pieles sólo puede entenderse como si diera luz verde a la lana o al cuero.

Una campaña contra el genocidio en Somalia no requiere la participación de personas que apoyan el genocidio en otro país. Al contrario. Quienes se oponen al genocidio en Somalia probablemente no querrán incluir en su coalición a nadie que apoye el genocidio en cualquier lugar. Las campañas monotemáticas que implican usos o productos de animales requieren la participación de quienes apoyan y participan activamente en formas de explotación animal que no son relevantes.

15 de abril de 2016

!Los Animales Te Necesitan!




Cambiar el paradigma de los animales como propiedad a los animales como personas no humanas con valor inherente requiere un movimiento de base formado por gente que sea educadora de otra gente y que conozca los argumentos en favor del veganismo y puedan discutir con serenidad y en un lenguaje accesible con otras personas con las que interactuan en su día a día. Necesitamos gente que pueda explicar a otros que la explotación "feliz", el reducetarianismo, y otros enfoques especistas no son la solución y, de hecho, son parte del problema.

Hay una gran variedad de formas de activismo creativo y no-violento. Pero, al final, el componente más importante de un movimiento activista por los animales es el individuo —eres TÚ— que se comunica con otros individuos.

Si cada uno de nosotros convence a otra persona este año para hacerse vegana y esto se repite durante varios años, tendríamos unos Estados Unidos veganos dentro de 12 años y un Reino Unido vegano en 9 años.

Cada uno de nosotros puede ser un efectivo agente de cambio. No nos cuesta nada educarnos a nosotros mismos. De hecho, uno de los objetivos primarios de este blog y de nuestra página de Facebook es proporcionar recursos educativos gratuitos.
 
La otra opción es apoyar las organizaciones animalistas corporativas que no hacen otra cosa que lucrarse a costa de los animales y conseguir que la gente se sienta más cómoda con la explotación animal mediante las donaciones.


11 de abril de 2016

Un informe sobre la conferencia de "justicia interseccional"





He escrito sobre aquellos que se identifican como "interseccionalistas" pero que abrazan una posición muy especista. También he escrito sobre una reciente conferencia sobre "justicia interseccional". El siguiente ensayo es del Dr. Mark Causey, profesor de Filosofía y Estudios Liberales en el Georgia College and State University. El Dr. Causey asistió a la conferencia sobre "justicia interseccional". Nunca he visto al Dr. Causey y no lo conozco más que por haberme hablado de esta conferencia. Él escribió el siguiente ensayo, que estoy publicando en su totalidad exactamente como me lo envió. No hizo ningún cambio en respuesta a las observaciones que le hice.


**********


Hace poco asistí a la Conferencia sobre Justicia Interseccional en la isla de Whidbey, en el estado de Washington. Basándome en la forma en que la conferencia se anunciaba a sí misma como tratando las intersecciones de los derechos de los animales, los derechos humanos y las cuestiones de justicia, asumí ingenuamente que trataría las intersecciones de los derechos de los animales, los derechos humanos y las cuestiones de justicia. Pronto aprendí el peligro de hacer suposiciones. El enfoque principal de la conferencia parecía ser la expresión de la ira y la rabia que muchos de los ponentes sentían al ser marginados dentro de la comunidad de los derechos de los animales (o de "blancos animalistas"). El Enfoque Abolicionista, que curiosamente ni siquiera se considera parte de la comunidad de los "derechos de los animales", recibió repetidas críticas explícitas y punzantes [bueno, crítica no es realmente el término correcto porque eso implicaría un compromiso sustancial con las ideas que no se ofreció aquí]. Por lo que pude ver, había al menos tres quejas principales sobre el enfoque abolicionista:

1. El veganismo como base moral es demasiado simplista y supone un privilegio (blanco).

2. Llamarlo "abolicionista" se apropia de la historia vivida de la experiencia afroamericana y parece suponer que, dado que la esclavitud legal ha terminado, no hay problemas persistentes de racismo sistémico.

3. El veganismo abolicionista se centra demasiado en los no humanos.

Intentaré abordar cada una de ellas por separado.

1. "El veganismo como base moral es demasiado simplista y supone un privilegio (blanco)"

De hecho, parece ser que tener cualquier tipo de principio moral universal o, al menos, potencialmente universalizable, como el veganismo, como línea de base moral, es un signo de privilegio patriarcal, de hombre blanco, que toma su punto de vista como el universal y, por lo tanto, borra las perspectivas de otros situados de manera diferente [la verdad de una proposición está determinada más por quién es el hablante que por lo que dice]. Decirle a alguien que "se haga vegano" implica que tiene dinero y acceso a opciones veganas. Es consumista. Toda la noción de "votar con nuestros tenedores" implica poder adquisitivo y privilegio para votar. A un ponente, sinceramente no recuerdo cuál, se le agradeció, entre muchos aplausos, que no nos pidiera a todos "hacernos veganos".

Ahora bien, ciertamente entiendo que no todo el mundo tiene el mismo acceso a frutas y verduras frescas y saludables [por no hablar de todos los productos veganos analógicos que tantos asumen falsamente que son necesarios para una dieta vegana] en función de su lugar de residencia y sus circunstancias socioeconómicas. También sé que, estadísticamente, la mayoría de los que están en desventaja son personas de color. Estoy totalmente de acuerdo en que se trata de una cuestión fundamental de justicia humana (justicia alimentaria) que debe abordarse y que los veganos deberían estar a la vanguardia de tales esfuerzos. Se nos recordó, y estoy totalmente de acuerdo, que a diferencia de los desiertos naturales, los "desiertos alimentarios" no se producen sin más. Son construidos por sistemas de discriminación tanto racial como económica. Se trata de una cuestión interseccional. Permitir que las personas desfavorecidas puedan ser veganas salvaría la vida de los animales, así como la vida de estos seres humanos que también sufren desproporcionadamente de enfermedades relacionadas con la dieta. Pero, como ha explicado Gary Francione en repetidas ocasiones, la necesidad de algunos de comer productos animales para alimentarse adecuadamente no significa que sea justo consumir animales, sólo significa que es justificable dadas las circunstancias —!circunstancias injustas que deberíamos esforzarnos por cambiar! Es posible, como ha demostrado Ellen Jaffe Jones, comer vegano con 4 dólares al día (la cantidad de la asignación media del SNAP). Incluso nos enteramos en la conferencia de un trabajo increíble que se está haciendo en el centro de la ciudad de Baltimore para introducir a la gente en las dietas veganas, así que ¿por qué no pedir a la gente que se haga vegana y luego ayudarles a hacerlo en lugar de ridiculizar la noción misma? Llevar una dieta vegana [y no quiero insinuar en absoluto que el veganismo sea sólo una dieta] en estas circunstancias se convierte en un poderoso medio de protesta social no violenta contra un sistema alimentario que está ciertamente amañado contra estas comunidades. De hecho, la conferencia pareció a veces una extraña combinación de personas con soluciones y personas con quejas, sin que ambas parezcan conectarse.

En cuanto a la noción de que tener cualquier tipo de principio moral universal o, al menos, potencialmente universalizable, como el veganismo, como línea de base moral, es un signo de privilegio patriarcal, de hombre blanco, que toma su punto de vista como el universal y, por lo tanto, borra las perspectivas de los otros situados de manera diferente, esto es simple relativismo moral. La cuestión es la siguiente: soy un filósofo que ha publicado sobre Nietzsche, uno de los principales defensores de lo que él llamó "perspectivismo" y uno de los favoritos de la gente de la teoría crítica. Nietzsche fue uno de los principales practicantes de lo que Paul Ricoeur llamó la "hermenéutica de la sospecha", que ve la dinámica del poder y la hegemonía detrás de todas las pretensiones de "verdad" e incluso de "moralidad". Pero lo que veo en esta crítica al veganismo como base moral es un juego de poder especista que mantiene nuestra hegemonía humana sobre otros no humanos. Es una afirmación de que siempre que los intereses de los derechos humanos entran en conflicto con los intereses de los animales no humanos, los intereses humanos siempre ganan. Dejando de lado a Nietzsche, la misma noción de que no deberíamos tener absolutos morales es contraproducente para cualquier lucha por la justicia. El mero hecho de que estos oradores se quejen de las injusticias muy reales que han experimentado como miembros de grupos no dominantes demuestra que tienen un concepto universalizable de la justicia, sólo que lo aplican de forma desigual a través de la división de especies. No dudo ni por un momento que se preocupen por la justicia animal ni quiero sugerir que no sean sinceros. Muchos de ellos son veganos desde hace más tiempo que yo y han hecho mucho más trabajo por la justicia del que yo he hecho o quizás nunca haré. Sólo sugiero que las actitudes especistas han creado incoherencias en sus propias posiciones. Si los animales tienen alguna importancia moral, es decir, si son miembros de la comunidad moral como todos estamos de acuerdo en que lo son, entonces el trato que les damos es tan justo como el que nos damos entre nosotros. Nunca deberíamos hacerles cosas que consideraríamos injustas cuando se las hacemos a otro ser humano.

2. "Llamarla «abolicionista» es apropiarse de la historia vivida de la experiencia afroamericana y parece suponer que, al haber terminado la esclavitud legal, no hay problemas persistentes de racismo sistémico"

En la conferencia me dijeron que el término "abolición" implica que la esclavitud y las actitudes racistas que la hicieron posible son simplemente cosa del pasado. Ya está todo hecho. Es hora de pasar a liberar a otro. Tal actitud ignora la persistencia de la esclavitud (aunque no la legalizada, como la de los recolectores de tomate de Immokalee) y el racismo sistémico. A pesar del 5º principio del Enfoque Abolicionista, que rechaza claramente todas las formas de discriminación humana, incluidos el racismo, el sexismo, el heterosexismo, el edadismo, el capacitismo y el clasismo, me dijeron que no basta con decirlo. Un punto justo. Me dijeron que el veganismo no es como una insignia que hay que ganar, sino algo que hay que hacer todos los días. Es más un verbo que un sustantivo. Amén. Entonces, ¿sobre qué estamos discutiendo?

La cuestión es, y que alguien me corrija si me equivoco, que nunca he visto que Gary Francione [al que llamaron por su nombre en la conferencia] haya negado que el racismo, el sexismo, el heterosexismo..... sigan existiendo y sean problemas de justicia activos. Afirma explícitamente que "no podemos decir que rechazamos el especismo como criterio moralmente objetable para descontar o devaluar los intereses de los no humanos, pero que no tenemos una posición sobre si la raza, el sexo o la orientación/preferencia sexual son criterios moralmente objetables cuando se utilizan para descontar o devaluar los intereses humanos. Nuestra oposición al especismo requiere que nos opongamos a toda discriminación". Comparar la esclavitud humana y la abolición con la esclavitud animal y la abolición, me dicen, es tratar de comparar el sufrimiento. Los afroamericanos fueron "animalizados" y se les negó su debido reconocimiento como seres humanos de pleno derecho, por lo que comparar su sufrimiento con el de los animales no hace sino repetir esta deshumanización. Pero la intención aquí no es comparar el sufrimiento. No podemos hacerlo. La intención es resaltar los sistemas de dominación que operan en ambos casos [aquí todos podemos estar de acuerdo en culpar a los hombres blancos que establecieron este sistema y aún se benefician de él]. De hecho, yo diría que el especismo es la forma original de dominación. Por eso todos los grupos subyugados en el pasado, las mujeres, la gente de color, los miembros de las religiones no dominantes, etc., siempre han sido "animalizados" en las mentes y representaciones de los opresores. Nuestra dominación de los animales al principio de la domesticación llevó a la dominación de otros humanos también (especialmente la apropiación de los cuerpos femeninos y las capacidades reproductivas). Todos los humanos siguen beneficiándose de diversas maneras (pero no todas por igual) de nuestra continua dominación de los no humanos. Sospecho que la verdadera queja aquí está relacionada con la número 3: que los veganos abolicionistas pasan demasiado tiempo centrados en los animales no humanos en lugar de en los humanos.

3. "!El veganismo abolicionista se centra demasiado en los no humanos!"

Sospecho que gran parte de lo que hay detrás de esta queja es la noción de que hasta que no hayamos resuelto todos los problemas humanos, los animales tendrán que esperar. No hace falta decir que eso no es un enfoque interseccional. La idea parece ser que la justicia humana simplemente importa más. Eso es especista. En términos de cantidad de sufrimiento [¡Uy, me dijeron que no usara esta comparación!] -trillones al año- el sufrimiento de los animales está en una escala que simplemente desafía la comprensión. No se trata de comparar la calidad del sufrimiento, es sólo un hecho que los seres humanos nunca han sido criados, sacrificados, encarcelados, esclavizados, etc., en una escala cercana a la que estamos haciendo actualmente a los no humanos. Lo que esperaba escuchar en la conferencia era cómo atacar nuestra explotación especista de los animales no humanos sería realmente atacar la raíz de todas las formas de opresión. Eso es lo que pensé que sería el mensaje interseccional aquí. En cambio, el mensaje parecía ser más una queja de que los activistas de los animales no estaban más comprometidos con las diversas luchas por la justicia humana. Pero eso parece reforzar la idea de que se trata de luchas separadas en lugar de verdaderamente interseccionales y que las cuestiones humanas son más importantes y urgentes que las animales. También ignora las importantes diferencias entre el enfoque abolicionista y otros grupos de "derechos de los animales" que rechazan explícitamente la base moral vegana.


Mark Causey, M. Div., Ph.D.
Lecturer
Philosophy and Liberal Studies
Georgia College & State University



19 de marzo de 2016

Por qué la reforma bienestarista y las campañas monotemáticas promueven necesariamente la explotación animal





El propósito de las campañas de reforma bienestarista y de las campañas de un solo tema es construir coaliciones que incluyan a aquellos que creen que la explotación animal per se es moralmente aceptable y que sólo se oponen al objetivo de la campaña de reforma bienestarista o monotemática en particular. Dichas campañas deben jugar con el nivel más bajo del espectro o perderán esa parte de la coalición.

Y ése es precisamente el problema.

Una campaña de reforma bienestarista que pretende eliminar gradualmente las jaulas de gestación para los cerdos busca construir una coalición que incluya a las personas que consumen productos animales, incluida la carne de cerdo, pero que están de acuerdo en que la jaula de gestación no es 'humanitaria'. Una campaña de reforma bienestarista que pretende eliminar la tradicional jaula en batería para gallinas ponedoras busca construir una coalición que incluya a las personas que consumen huevos de gallinas confinadas en una jaula "enriquecida" o en una gran jaula conocida como establo "sin jaulas". Una campaña monotemática dirigida al fuagrás pretende crear una coalición que incluya a las personas que comen carne, pero que piensan que el fuagrás es moralmente distinguible del resto de la carne. Una campaña monotemática dirigida a la carne pretende crear una coalición que incluya a las personas que consumen productos lácteos y huevos. Una campaña monotemática que se centra en la piel busca construir una coalición de personas que usan lana, cuero o seda en lugar de pieles.

Dado que las campañas de reforma bienestarista y las monotemáticas tratan de crear coaliciones de personas, muchas de las cuales realizan conductas que no se distinguen del objetivo de la campaña de reforma bienestarista o monotemática concreta que apoyan, estas campañas promueven necesariamente la explotación animal que no es el objetivo de esa campaña bienestarista o de la monotemática. Es decir, la campaña de reforma bienestarista caracteriza la reforma del uso o los productos que no son el objetivo de la campaña monotemática (pero que son moralmente indistinguibles de él), como más "humanitaria" o "compasiva", no sólo como una cuestión de hecho (supuestamente causa menos sufrimiento), sino como una cuestión normativa o moral. En otras palabras, las campañas bienestaristas y las monotemáticas comunican al público que el uso supuestamente reformado o el producto no condenado es lo que la gente debería apoyar.

Así que una campaña contra las jaulas de gestación debe promover la carne de cerdo sin jaula como una opción normativamente deseable, como lo que la gente debería apoyar y consumir. Si la campaña llegara a sugerir que todo el consumo de carne, o incluso todo el consumo de cerdo, es moralmente incorrecto, quienes se oponen a las jaulas de gestación, pero que por lo demás piensan que el consumo de carne o de cerdo está bien, no apoyarían ni donarían a la campaña.

Para ponerlo en términos sencillos: si María consume carne pero está de acuerdo en que la jaula de gestación es cruel, va a donar a una campaña que entiende que consumir productos animales distintos al cerdo enjaulado es moralmente mejor que consumir cerdo enjaulado y que ella se está comportando más moralmente que la gente que consume cerdo enjaulado. No va a apoyar y donar a una campaña que dice que lo que ella hace no es moralmente mejor que lo que hacen los que consumen carne de cerdo cruda. Como podemos ver fácilmente, esta situación tiene como resultado la promoción de la idea de que la explotación animal de María es moralmente aceptable.

Una campaña monotemática contra el fuagrás debe promover la idea de que lo que se debe hacer es comer un trozo de carne, pollo o pescado, o un paté de hígado de ganso que no haya sido alimentado a la fuerza. Si la campaña llegara a sugerir que la gente debería dejar de comer todos los productos animales o incluso sólo toda la carne, aquellos que piensan que alimentar a los gansos a la fuerza está mal pero que comer productos animales está bien por lo demás no apoyarían -o donarían- la campaña. Una campaña monotemática contra las pieles debe promover la idea de que la gente debería llevar lana o cuero en lugar de pieles. Si la campaña contra las pieles sugiriera incluso que también es inmoral llevar lana o cuero, aquellos que piensan que es trágico que los cachorros de foca sean apaleados o que los zorros sean atrapados en trampas de sujeción en las patas, pero que llevan lana y cuero, no apoyarían ni donarían a la campaña. Una campaña contra la jaula de gestación no puede entenderse como la promoción de no comer cerdo, ni carne, ni productos animales, o no crearía una coalición porque quienes comen cerdo u otros productos animales no la apoyarían.

Todas estas campañas de regulación deben hacer la pretensión de que la actividad o el producto en cuestión es moralmente distinguible de las actividades o productos que no son objeto de la campaña de regulación y que estos últimos son alternativas moralmente deseables. Si a quienes siguen participando en la explotación animal no se les dice que su explotación les convierte en personas "compasivas", no apoyarán la campaña de regulación. Hay que hacer que las personas se sientan cómodas y se les hace sentir cómodas mediante una insidiosa pretensión de que el objetivo de la campaña es inmoral y su propia conducta no es inmoral, o lo es mucho menos.

Así que, en efecto, las coaliciones para la reforma bienestarista y las campañas monotemática tienen todas una cosa en común: implican a un amplio espectro de personas que 'se preocupan' por los animales promoviendo una explotación supuestamente más 'humanitaria', o promoviendo productos o usos de los animales que no son el objetivo de la campaña de la reforma bienestarista o la monotemática.

Un efecto particularmente pernicioso de las coaliciones es que hacen que el imperativo moral del veganismo, que exploraremos con más detalle cuando lleguemos al Principio Tres, carezca de sentido. Al reunir a los no veganos y a los veganos (es decir, a los veganos que apoyan la reforma bienestarista y la campaña monotemática) para formar un grupo de personas con un objetivo común, una coalición crea la falsa noción entre sus miembros y entre el público de que no hay diferencia moral entre alguien que explota deliberadamente a los animales por ser no vegano y alguien que no lo hace por ser vegano. Las coaliciones presentan el acto de no comer, vestir y utilizar animales como algo irrelevante o insignificante para hacer justicia a los animales. Esto, en efecto, impide que el veganismo sea visto como un requisito moral.

¿Es posible que estas campañas no promuevan la explotación animal? No. La única forma en que estas campañas pueden crear coaliciones es promoviendo la explotación animal. ¿Podrían los defensores del bienestar reformular estas campañas y promover la reforma bienestarista con una campaña que dijera explícitamente: "Promovemos jaulas más grandes para las gallinas ponedoras pero nos oponemos a toda explotación animal por muy 'humanitaria' que sea, y consideramos el veganismo como un imperativo moral pero buscamos jaulas más grandes para las gallinas como medida provisional mientras avanzamos hacia la abolición de toda explotación animal"? ¿Podrían promover una campaña de un solo tema que dijera explícitamente: "Consideramos que todos los productos de origen animal son igualmente injustos y violan los derechos de los animales, y consideramos que el veganismo es una base moral, pero ahora nos centramos en el fuagrás y, en cuanto nos impongamos, pasaremos a otros productos de origen animal? Claro, esas son campañas que podrían promoverse. Pero las únicas personas que apoyarían —financiarían— esas campañas serían las que abrazan los derechos de los animales. Esas campañas tendrían mucha más integridad moral, pero serían completamente ineficaces desde el punto de vista de la recaudación de fondos. Y ésta es precisamente la razón por la que ningún grupo de defensa de los animales ha promovido nunca esas campañas.

5 de marzo de 2016

Imaginad Si Tuviéramos Un Verdadero Movimiento De Derechos Animales




Imaginad cómo de diferentes serían las cosas si hubiera un "movimiento animalista" que:

[1] se centrara en el uso y no en el trato; 

[2] promoviera el veganismo como un imperativo moral;

[3] no promoviera —ni recaudara fondos con— reformas de "bienestar animal", "explotación feliz", reducetarianismo, campañas monotemáticas, etc.

Las industrias que promovieran la explotación animal responderían tratando de mantener al público centrado en el trato y tratando de convencerle de que la explotación animal es realmente "humanitaria". La industria promovería los mismos tipos de "reformas" que los grupos animalistas de hoy en día promueven: "jaulas más grandes", sacrificio "humanitario", etc.

Las personas que se preocuparan por los animales pero que no se sintieran preparadas o dispuestas a volverse veganas reducirían su consumo de productos de origen animal y consumirían productos de animales supuestamente "más felices".

En otras palabras, si tuviéramos un movimiento que buscara justicia para los animales, y que promoviera el veganismo como un imperativo moral, la industria haría exactamente lo que está haciendo ahora y las personas que se preocuparan pero no estuvieran dispuestas a hacerse veganas harían exactamente lo que están haciendo ahora.

La diferencia sería que, por fin, tendríamos un movimiento social que ya no se asociaría con la industria de explotación animal y que ya no tomaría una postura que es inherentemente especista.

El mensaje moral sería claro: los derechos de los animales significan que todos los seres sintientes son iguales en lo que respecta a no ser tratados exclusivamente como recursos, y que no podemos justificar la directa participación en la explotación animal independientemente de cuan, supuestamente, "humanitaria" fuera.

La diferencia sería que tendríamos un movimiento que promovería la idea de los animales como personas no humanas —seres que importan moralmente por derecho propio— y no sólo "cosas" con las cuales tenemos, en el mejor de los casos, que ser "misericordiosos" o "compasivos" para explotar de una manera más "amable".

Ya no tendríamos un movimiento que es, en esencia, un negocio que vende esclavitud "feliz".

Tendríamos un movimiento real que rechazaría toda la esclavitud.

Tendríamos un movimiento que dejaría claro que si los animales tienen valor moral —y mucha gente ya comparte esa intuición moral— entonces la única respuesta racional es volverse vegano —dejar de comer, vestir y usar animales.

Tendríamos un movimiento finalmente centrado en la cuestión moral fundamental —el uso animal— y que habría parado de recaudar fondos y de promover la idea de que "un mejor trato" o "cambiar el foie gras o la ternera por otro producto de origen animal" es lo que importa.

Piénsalo. Y si te atrae la idea, entonces únete al esfuerzo del movimiento de base mundial para cambiar el paradigma de animales como propiedad a animales como personas.



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