14 de enero de 2015

¿Es elitista el veganismo? No. Pero el no veganismo sí que lo es.




Una pretendida objeción contra el veganismo que he oído millones de veces dice así:
''Pero el veganismo es elitista.''
Eso es un completo absurdo.

El elitismo implica promover la idea de la superioridad de unos individuos sobre otros. Esto conlleva la idea de que los 'inferiores' poseen un menor valor moral.

Si nos tomamos dos segundos para pensar con claridad, veremos que el veganismo no es elitista de ningún modo. Al contrario. El veganismo se basa en rechazar la idea que afirma que es moralmente aceptable explotar a los no humanos sintientes porque ellos son `inferiores'.

Los no veganos creen en la 'inferioridad' de los animales no humanos. Son ellos quienes adoptan una postura elitista.

¿Debe por ello creer un vegano que es 'mejor' o 'superior' que un no-vegano? No, por supuesto que no. No se trata de juzgar personas; sino de evaluar la moralidad de una conducta.

¿La ética igualitaria del veganismo es mejor o superior que la noción de que es moralmente aceptable explotar a los indefensos? Sí, por supuesto que lo es. Una posición moral siempre es mejor que una inmoral. Una posición que protege derechos fundamentales siempre es mejor que una que viola derechos fundamentales.

Decir que el veganismo es 'elitista' es como decir que pensar que todos los humanos son moralmente iguales es 'elitista'.

La próxima vez que alguien te diga que el veganismo es 'elitista', aprovecha la oportunidad para explicarle a esa persona, de forma creativa y no-violenta, que la verdad es justo lo contrario.


4 de enero de 2015

Veganismo, PeTA, Farm Sanctuary, Peter Singer, “Pureza Personal" y los Principios de la Justicia




La Organización PeTA dice lo siguiente:
«Ser vegano consiste en ayudar a los animales, no en mantener una pureza personal. Boicotear productos que podrían contener restos de productos animales puede ser dañino para los animales a largo plazo. Por ejemplo, al rechazar comer una hamburguesa vegetariana de un restaurante porque contiene algo de leche o huevos, estás desanimando al restaurante a ofrecer opciones veganas porque parece que es algo muy difícil de conseguir. Así que usa nuestra lista como guía y haz lo que puedas por evitar ingredientes animales»
Eso es especista. Un movimiento social que busca justicia para los no-humanos diría que nunca debemos participar en la explotación animal. Punto. No debemos decidir consumir productos con lácteos o huevos para hacer que el dueño de un establecimiento piense que es muy fácil servir a los veganos. Eso es como decir que no debemos objetar que haya "pequeñas" instancias de misoginia o de racismo porque no queremos que los misóginos o los racistas piensen que la igualdad con las mujeres o la gente de color es "muy difícil".

¿Y qué quiere decir un "resto"? ¿Cuánto de eso estaría bien? ¿Y si es una pequeña cantidad de carne? ¿Por qué es diferente de una pequeña cantidad de huevos o lácteos? Respuesta: no lo es. Así que si aceptas ese sinsentido, también podrías comer carne de animales siempre que no sea mucha.

Algunos "defensores de los animales" apoyan esa perspectiva. Por ejemplo, Bruce Friedrich, antiguamente en PeTA y ahora en Farm Sanctuary, dice
«Todos sabemos que el principal motivo por el que la gente no se hace vegana es porque creen que no les conviene, y todos sabemos que las excusas que mucha gente expresa para no hacerse vegana es que "no pueden" dejar el queso o los helados.
Pero en lugar de ponérselo fácil para ayudar a los animales, a menudo se lo ponemos más difícil. En lugar de animarles a no comer productos animales aparte del queso o los helados, les hablamos hacerla de la opresión sobre las vacas lecheres. Y luego les decimos que no comemos azúcar ni hamburguesas vegetarianas debido a que llevan lácteos en el pan, aunque un poco de mantequilla en el pan provoca menos sufrimiento que una fruta o una verdura no orgánica, o que una botella de plástico, y otras 100 cosas que consumimos. Nuestra fanática obsesión con los ingredientes no sólo obscurece el sufrimiento de los animales -el cual no existiría para producir esas pequeñas cantidades de ingredientes- sino que casi garantiza que la gente de nuestro entorno no hará ningún cambio en absoluto. Así preservamos nuestra pureza personal perjudicamos a los animales: y eso es anti-vegano.»
Peter Singer, considerado por algunos como el "Padre del Movimiento de los Derechos Animales" dice:
«Creo que es más importante intentar y conseguir un cambio en la dirección correcta que ser personalmente puro. Si estás comiendo en algún restaurante y pides algo vegano pero viene con un poco de queso, o algo así, a veces los veganos se molestarán y lo devolverán, lo que significa que la comida será tirada. Si estás en compañía con otras personas que no son veganas ni vegetarianas, creo que hacer eso es probablemente un error. Pienso que es mejor comerlo antes que la gente piense: "Oh, dios mío, estos veganos..."»
Estoy de acuerdo en que ser vegano no tiene que ver con la "pureza personal". Pero no veo que rechazar la explotación de seres vulnerables -humanos o no humanos- tenga que ver con la "pureza personal". Lo veo como una cuestión de justicia fundamental y actuar en consonancia con ella. Decir que esto es un tema de "pureza personal" es simplemente decir que la justicia no debe ser una cuestión de principio moral. Y no podría estar más en desacuerdo con eso.

Por tanto, si el restaurante no quiere servirte una comida vegana, no comas productos no-veganos sólo porque eso ayudará a los animales. No lo hará. Lo que hará seré enviar el mensaje de que no te importan los derechos de los animales como una cuestión de principio moral.

Y eso sí que es dañino para los animales.

La gente estará más dispuesta a abrazar el veganismo si están de acuerdo en que se trata de algo serio y que debe ser tenido en cuenta. En tanto que elijas comer cualquier cantidad de carne, lácteos y huevos, ellos nunca verán el veganismo como una cuestión de justicia fundamental.



26 de diciembre de 2014

El enfoque en las "granjas industriales"




La mayoría de los grandes grupos animalistas se centran en las “granjas industriales.” Esto es absurdo al menos por tres razones.

Primero; estos grupos afirman estar eliminando los "peores abusos" del sistema. Eso es falso. 

Todo el sistema es un gran "peor abuso" y los grupos animalistas están meramente centrándose en —o sea, haciendo campañas de recaudación de fondos para— unas pocas prácticas que son, en su mayor parte, económicamente vulnerables de todos modos. 

Estos grupos pretenden que "la cría de animales intensiva" pasará a la historia si la jaula de gestación se elimina o si las jaulas en batería convencionales dan paso a graneros "libres de jaulas", pero eso es simplemente incorrecto. Los cerdos y los pollos aún seguirán siendo torturados y asesinados.

Segundo; estos grupos promueven la idea de que hay una diferencia entre la "granja industrial” y la "granja familiar." Hay aún una enorme cantidad de sufrimiento y aflicción en cualquier granja. Esta fantasía de la idílica "granja familiar" es solo eso: una fantasía. Y todos los animales terminan en el mismo matadero la mayoría de las veces. En cualquier caso, todos son matados. 

Todos estos grupos promueven o apoyan algún tipo de "explotación feliz." Pero estos planes siguen implicando animales torturados y asesinados. Su impacto principal es tranquilizar a los consumidores de que pueden ser "omnívoros conscientes" y seguir contribuyendo con los grupos animalistas en la medida en que se sienten bien acerca de continuar comiendo y usando a los animales. 

Tercero; si los animales importan moralmente, no deberíamos estar comiéndolos, usándolos como vestimenta o utilizándolos, tanto si provienen de "granjas industriales" o de "granjas familiares" o si tienen una etiqueta de "explotación feliz " estampada en sus cuerpos. 

No tenemos justificación para infligir ningún nivel de dolor y sufrimiento a otro ser sensible cuando la única justificación es el placer del paladar o la moda. Ni siquiera necesitamos una teoría de los derechos de los animales para eso; se deduce simplemente de la posición de que los animales no son cosas y que tienen un valor moral. 

El problema no es la "granja industrial." El problema es toda la cría de animales; el problema es todo el uso de animales.

Estas campañas contra las “granjas industriales” no tienen nada que ver con los animales. Son vehículos para recaudar fondos de los grandes grupos. Si se preocupan por los animales y piensan que tienen algún valor moral, háganse veganos. Es así de simple. 



19 de noviembre de 2014

Acerca de los tontos intentos de justificar la explotación animal




Alguna gente dice que dado que los animales no humanos comen a otros animales en la naturaleza entonces nuestro uso de animales es "natural".

Hay cuatro respuestas a esa posición:

Primero; aunque algunos animales comen animales en la naturaleza, muchos no lo hacen. Muchos animales son herbívoros. Además, hay bastante más cooperación en la naturaleza que lo que dice esa supuesta "crueldad de la naturaleza" que nos han inculcado.

Segundo; el que los animales coman a otros animales es irrelevante. ¿Por qué debería importar que algunos animales coman a otros animales? Algunos animales son carnívoros y no pueden vivir libremente sin comer carne. Nosotros no entramos en esa categoría; podemos vivir sin comer animales, y cada vez más gente reconoce que nuestra salud y el medio ambiente se beneficiarían de una dieta sin productos de origen animal.

Tercero; los animales hacen toda clase de cosas que los humanos no consideramos moralmente apropiadas. Por ejemplo, los perros defecan y copulan en la calle. ¿Significa eso que debemos seguir su ejemplo? 

Cuarto; resulta curioso que cuando nos conviene tratamos de justificar nuestra explotación de animales apelando a nuestra supuesta "superioridad". Pero cuando esa supuesta "superioridad" nos conduce en un sentido que no queremos, de repente nos consideramos como otra especie más del reino animal, como si fuéramos zorros que quieren comer gallinas.


8 de noviembre de 2014

Más acerca de Michael Vick, Andre Robinson y los "abusadores de animales"


A menudo veo a gente diciendo que la diferencia entre los "abusadores de animales", como Michael Vick y Andre Robinson, y los no-veganos es que Vick y Robinson infligieron sufrimiento a los animales porque disfrutaban haciendo daño a los animales mientras que los no-veganos sólo disfrutan el sabor de los productos de origen animal pero no desean hacer daño a los animales. Esta diferencia, según dicen, hace que yo esté equivocado al decir que los no-veganos son moralmente indistinguibles de la gente como Vick y Robinson.

Eso es un pensamiento erróneo.

En primer lugar, hay muchos no-veganos que disfrutan con el hecho de matar animales. Se les denomina cazadores. Esta gente son en todos los sentidos —moral y psicológicamente— idénticos a Vick, Robinson y a cualquiera que disfrute con la actividad de causar daño a los animales.

¿Pero qué pasa con los no-veganos que no cazan y que sólo compran productos de origen animal en las tiendas y mercados?

Para comprender su estatus, consideremos las siguientes situaciones:

Situación #1: John mata a Sam con sus propias manos y disfruta en el proceso de matarlo.

Situación #2: Mike necesita que Morty muera para obtener un beneficio económico —Mike conseguiría ganar algún dinero— pero a Mike le entristece esta situación porque le agrada Morty y aborrece la violencia. No obstante, necesita que Morty muera, por lo que paga a Dan para que mate a Morty. Mike disfruta del resultado de que Morty haya muerto pero no disfruta con el proceso de causar daño a Morty.

Podría haber una distinción psicológica entre John y Dan por un lado y Mike por el otro; pero no hay una diferencia moral. La equivalencia moral se refleja en las normas legales: John y Mike son igualmente condenados como asesinos.

Una vez que comprendemos que los productos de origen animal implican sufrimiento y muerte y que no necesitamos comer animales para estar sanos, continuar pagando a otros para imponer sufrimiento y muerte a los animales nos hace moralmente indistinguibles de Vick, Robinson, y otros que consideramos como "abusadores de animales".

4 de octubre de 2014

Andre Robinson, el gato King y nuestro confuso pensamiento sobre la ética



Andre Robinson pateó a un gato callejero en Brooklyn. Alguien lo grabó en vídeo. Robinson fue arrestado. El gato, al que nombraron King, fue rescatado y adoptado. El fiscal del distrito de Brooklyn ha anunciado su intención de acusar a Robinson por crueldad hacia los animales. Ahora, mucha gente pide que sea encarcelado y las invectivas que le dedican por las redes sociales son bastante intensas por decirlo de alguna manera.

Las reacciones ante lo que hizo Robinson es comprensible y estimable. Es poco menos que terrible que alguien le haga daño a un animal inocente. Después de todo, estamos de acuerdo en que está moralmente erróneo infligir sufrimiento innecesario a los animales. Aunque podemos disentir acerca de cuándo es necesario imponer sufrimiento y muerte a los animales, todos estamos de acuerdo en que el placer que obtuvo Robinson al patear a un gato no constituye necesidad.

¿O quizás sí?

Matamos y comemos a más de 58 mil millones de animales en todo el mundo, sin contar a los peces. No necesitamos comer animales. Nadie mantiene que es necesario para una salud humana óptima. La conservadora Asociación Americana de Dietética reconoce que:

«Las dietas vegetarianas adecuadamente planificadas, incluidas las dietas totalmente vegetarianas o veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas, y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y en el tratamiento de ciertas enfermedades. Las dietas vegetarianas bien planificadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluyendo el embarazo, la lactancia, la infancia, la niñez y la adolescencia, así como para deportistas.»

La ganadería es un desastre ecológico. Se necesitan mucho más kilos de plantas y muchos más litros de agua para producir productos animales que para producir productos vegetales. La ganadería es la mayor causa de calentamiento global y es responsable de contaminación, deforestación y erosión del suelo.

Y los animales que consumimos de comida —incluyendo aquellos supuestamente tratados de forma "humanitaria" para ser convertidos en productos de supermercado— son víctimas de sufrimiento y muerte. De hecho, los animales que consumimos para comida sufren tanto —si no más— que aquel gato al que Robinson pateó tan cruelmente.

La única excusa que podemos alegar para ese sufrimiento es el placer de nuestro paladar. Disfrutamos comiendo animales; es una costumbre adquirida. Pero no hay necesidad que justifique causar ese sufrimiento y muerte.

Por tanto, ¿somos diferentes de Andre Robinson?

No lo somos.

No hay distinción moralmente coherente entre el pequeño gato y el pollo o el cerdo o la vaca o el pez que la mayoría comerá hoy.

El FBI ha anunciado que perseguirá el "abuso animal" como un crimen singular; el departamento de policía de Nueva York ha decidido actuar ante las denuncias de "abuso hacia los animales", y el fiscal del distrito está usando el caso como aviso para "los tipos que piensan que pueden abusar de cualquier animal".

Todo esto es muy estimable pero es absurdo. Somos una sociedad que abusa de billones de animales sin ninguna razón que lo justifique. Nos excusamos a nosotros mismos pretendiendo que gente como Robinson son "abusadores" y que el resto de nosotros somos "humanitarios" y nos preocupamos por los animales.

Hacemos esto de forma insistente. ¿Recuerdan al jugador de fútbol Michael Vick? La gente le odia por organizar peleas de perros. A Vick le gustaba reunirse con otros para disfrutar viendo a unos perros luchar entre sí. Al resto de nosotros nos gusta reunirnos alrededor de una barbacoa para asar los cuerpos de animales que sufrieron igual que los perros de Vick. ¿Se acuerdan de Kisha Curtis que se ganó una repulsa internacional por desnutrir y abandonar a su perro, Patrick, en un basurero? Patrick es todavía el símbolo de quienes exigen que el "abuso animal" sea perseguido de forma más contundente.

Todos estos sucesos tuvieran como respuesta una reacción abrumadora y gran parte de ella incluía expresiones racistas, al igual que sucede cuando se habla sobre el consumo de perros y gatos en China o Corea, o la matanza de delfines en Japón, que provocan comentarios sobre lo bárbara que es "esa gente" —dichos por personas que no tienen problema en explotar a cerdos, vacas, pollos y peces.

Y cada día, en los centros de control de animales, son matados animales con la excusa de "controlar la sobrepoblación".

El caso de Robinson nos presenta la oportunidad de revisar nuestras ideas fundamentales sobre la ética en la relación con los otros animales. De otra manera, esto no sería más que una fetichismo de perros y gatos, o una demonización de aquellos que arbitrariamente catalogamos como "bárbaros".


2 de octubre de 2014

Debate en el ´New York Times´




El New York Times expuso un panel de debate titulado "Promoviendo Derechos Legales para los Animales" en el que se incluyó la controversia sobre Andre Robinson. El Enfoque Abolicionista estuvo presente en el debate. Aquí pueden leer el artículo entero:
La reacción ante lo que hizo el pateador de gatos es comprensible y estimable. No hay nada más terrible que agredir a un animal indefenso. ¿Pero en que se diferencia esto de la matanza de animales para comida?
No hay una distinción moral coherente entre el gato que fue pateado y el cerdo, la vaca o la gallina o el pez que la mayoría de la gente comerá hoy.
Matamos y comemos más de 58 mil millones de animales cada año en todo el mundo, sin contar a los peces. De hecho, los animales que utilizamos para comida sufren tanto —si no más— que el gato que fue cruelmente pateado. Comemos animales porque saben bien. No necesitamos comer productos animales para estar sanos; incluso las organizaciones profesionales de nutrición y los organismos gubernamentales así lo reconocen.
Por tanto, ¿somos diferentes de Andre Robinson? No lo somos. No hay distinción moral coherente entre el gato que fue pateado y el pollo, el cerdo, la vaca o el pez que la mayoría de la gente se comerá hoy. Robinson será acusado de violar una ley que prohíbe dañar "injustificadamente" a los animales. Se le acusa de hacer algo que no es justificable. El problema es que lo que hacemos los demás no es más justificable.
Somos una sociedad que abusa de billones de animales sin una buena razón. Nos excusamos a nosotros mismos alegando que gente como Robinson son "abusadores" y el resto de nosotros somos "humanitarios" y nos preocupamos por los animales. Nos repetimos esto insistentemente.
¿Recuerdan al jugador de fúbol Michael Vick? La gente le odia por haber organizado peleas de perros. ¿Y a Kisha Curtis que se ganó un rechazo internacional por haber desnutrido y abandonado a su perro, Patrick, en un basurero? Patrick es todavía ensalzado como un símbolo por quienes defienden que debemos perseguir el "abuso animal" de forma más contundente. Todos estos casos han provocado una respuesta social masiva, al igual que la práctica de comer gatos y perros en China o Corea, o la matanza de delfines en Japón, que fomentan comentarios sobre lo bárbaro que es "esa gente" —dichos por gente que no tiene problema en explotar cerdos, vacas, pollos y peces.
El caso de Robinson no presenta una oportunidad para examinar nuestras ideas fundamentales sobre la ética en nuestra relación con los demás animales. De lo contrario, todo esto se reduce a fetichizar a perros y gatos, o a demonizar a aquellos que arbitrariamente señalamos como "bárbaros".

29 de julio de 2014

Esquizofrenia moral: Alastair Graham, el “Michael Vick” de Escocia




Alastair Graham fue sentenciado a 9 meses por matar a su perro, Bruno, quien aparentemente lo había mordido. Graham ató al perro a un árbol antes de rociarlo con gasolina y quemarlo hasta la muerte. A Graham también se le prohibió tener animales de por vida. Fue sentenciado a 36 meses adicionales por su participación, aparte, en un intento de robo. 

De acuerdo a la BBC:
«Graham fue declarado culpable de la acusación de provocar al perro, llamado Bruno, un sufrimiento innecesario, causándole su muerte en el fuego, el 24 o el 25 de abril.» 
Muchas personas están indignadas por lo que hizo Graham y consideran como inaceptable que el plazo máximo de cárcel por el asesinato de Bruno sea de un año. 

Lo que Graham hizo fue terrible. Infligió sufrimiento y muerte a un animal y no tenía ninguna justificación para lo que hizo. Causó sufrimiento y muerte innecesarios. 

Pero, ¿cómo es él diferente de la mayoría del resto de nosotros? 

Sugiero que, antes de condenar a Graham como un monstruo moral, consideramos que matamos a unos 60 mil millones de animales terrestres sintientes cada año —y según cálculos aproximados, un billón de peces— para alimentación. Nadie que tenga algunos conocimientos sostiene ya más que el consumo de carne, pescado, productos lácteos, huevos, etc. es esencial para la salud humana. De hecho, muchos profesionales de la salud están reconociendo que los principales alimentos de origen animal son perjudiciales para la salud humana. Y la cría de animales para comida es un desastre ecológico. 

La conclusión es que la mejor ─de hecho la única─ excusa que tenemos para infligir todo ese sufrimiento y muerte es el placer: nos gusta el sabor de los alimentos de origen animal. Los animales que comemos y de quienes obtenemos la leche y los huevos, bajo las mejores circunstancias, han tenido una vida llena de sufrimiento y aflicción y han sido matados de forma violenta y dolorosa. Puede haber una diferencia psicológica entre aquéllos que infligen sufrimiento y muerte directamente y los que pagan a otros para hacerlo. Pero no hay ninguna diferencia moral. 

Como Graham, todos somos responsables por el sufrimiento y muerte innecesarios de otros seres sintientes.

Si creen que lo que hizo Graham fue moralmente incorrecto —y sin duda lo fue— deberían considerar hacerse veganos, y de ese modo detener la participación directa en la explotación de los animales no humanos. De hecho, si creen que los animales importan moralmente y no son meramente cosas, ser vegano es lo único racional para hacer. 

El caso Graham es otro ejemplo del tipo de esquizofrenia moral que vemos todo el tiempo: todos estamos de acuerdo en que está mal infligir sufrimiento y muerte innecesarios a los animales, pero la gran mayoría de nosotros lo hacemos todos los días. 

Y nunca pasamos un segundo de tiempo en la cárcel. 



22 de julio de 2014

El movimiento de confusión animal




Todas las grandes organizaciones animalistas están colaborando con la industria de explotación animal para promover la explotación "humanitaria".



Todas las grandes organizaciones animalistas y sus seguidores rechazan la idea de abolición tal y como la presento aquí:

* rechazo del estatus de los animales como propiedad y reconocimiento de la personalidad de los no-humanos basada solamente en la sintiencia

* asumir el veganismo como imperativo moral;

* rechazo de las campañas bienestaristas, las cuales simplemente incrementan la eficiencia de la explotación animal, así como de las campañas monotemáticas, las cuales normalizan la explotación animal reforzando la idea de que el problema es el "abuso" dentro de la explotación y no el hecho de que comamos, vistamos y utilicemos a los demás animales; 

* reconocer que que los Derechos Humanos y los Derechos Animales están intrínsecamente conectados y que el sexismo, el racismo y la violencia en general no tiene cabida en el movimiento animalista;

Todas las grandes organizaciones animalistas y sus seguidos afirman ser "abolicionistas" que apoyan las regulaciones bienestaristas, la explotación feliz, las campañas monotemáticas y rechazan la conexión entre los Derechos Animales y los Derechos Humanos.

El grado de confusión es muy profundo.

A todos aquellos que dicen que nadie tiene el monopolio del "abolicionismo" y que ellos pueden autodenominarse "abolicionistas" aunque apoyen campañas de reforma bienestarista, la explotación feliz y las campañas monotemáticas, les respondo que eso es como decir que nadie tiene el monopolio del término "manzana". Puedes elegir llamar manzana a un plátano si quieres. Pero eso no quiere decir que un plátano sea una manzanza. 

*************

Si los animales importan moralmente, si los animales no son meras cosas que existen para ser usadas como recursos para beneficio humano, entonces el veganismo es la única respuesta racional.

Si no eres vegano, por favor, hazte vegano. Ser vegano es fácil, bueno para tu salud y para la del planeta, y lo más importante, es lo que moralmente les debemos a los animales no humanos.



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