29 de julio de 2013

¿Son más importantes los chimpancés, delfines y elefantes?



Algunos defensores de los animales tienden a asociar el estatus de persona no humana a animales como los chimpancés, delfines y elefantes, que muestran una capacidad cognitiva más sofisticada, es decir, semejante a la de los humanos. En mi opinión, podría decirse que ésta es una visión completamente arbitraria cuando queremos determinar a quién podemos tratar como un recurso reemplazable. La capacidad cognitiva puede ser relevante en algunos casos, pero no en éste.

Tomemos un ejemplo humano: Mary es una historiadora de gran talento; Joe sufre graves discapacidades mentales. ¿Es relevante la diferencia entre la capacidad cognitiva de cada uno? La respuesta es que sí, cuando queremos determinar a quién contratar como profesor de historia, pero no cuando queremos decidir a quién utilizar como donante forzoso de órganos o como sujeto forzoso en experimentos biomédicos. No deberíamos utilizar ni a Mary ni a Joe para estos fines.

El factor relevante a nivel moral es la sintiencia, la conciencia subjetiva. Y la mayoría de los animales a los que explotamos de forma rutinaria todos los días: las vacas, los cerdos, las gallinas, y los peces, son seres sintientes. Si estos animales tienen valor moral, no podemos justificar el utilizarlos como recursos. A cierto nivel, ya reconocemos este hecho. Por ejemplo, a la mayoría de nosotros nos molestó el caso de las peleas de Michael Vick porque creemos que está mal hacer sufrir a los demás animales innecesariamente, y lo que hizo Michael Vick sólo tenía el fin de proporcionar placer y entretenimiento. Lo que hizo no puede considerarse como “necesario” en ningún caso.

Pero la mayoría de nosotros consumimos animales y productos animales, lo que implica causar terribles sufrimientos y una muerte violenta, incluso en las circunstancias más “compasivas”. ¿Cómo podemos justificar causar todo este sufrimiento y muerte? No necesitamos comer productos animales para estar sanos. Y la ganadería animal es un desastre ecológico. El mejor argumento que se nos ocurre es que saben bien. Nada más. En cierto modo, y esto es muy importante, todos somos Michael Vick.

En un ensayo que escribí en 2005 para The New Scientist, comenté que la idea de que otros animales merecen ser considerados como personas no humanas porque son “especiales” y se parecen más a nosotros —como los chimpancés, los delfines, los elefantes— está muy extendida entre aquellos que defienden que sólo algunos animales, los “superiores”, importan a nivel moral, y que no pasa nada por seguir comiendo animales “inferiores”.

Esta forma de pensar sobre la ética animal se asemeja a decir que las personas que tienen un color de piel más claro importan más que los que tiene la piel más oscura. Se parecen más a nosotros, y en este caso, “nosotros” se refiere a la noción racista según la cual ser blanco es mejor.

Decir que los animales que importan más a nivel moral son los que se parecen a nosotros no sirve más que para reforzar el especismo, y no lo refuta en ningún sentido. A nivel moral, una gallina tiene tanto valor como un elefante.

Ha llegado el momento de replantearnos la ética animal de una manera más fundamental.


19 de julio de 2013

La abolición: Cómo garantizar que los medios y el fin sean coherentes


Si uno se declara 'abolicionista' pero apoya la reforma de las leyes de bienestar animal como un medio para obtener la abolición, nos encontramos ante un uso del término 'abolición' radicalmente opuesto a mi interpretación de este concepto. Para mí, la abolición es un término que identifica una postura en la que no hay lugar para la legislación de bienestar animal ni su reforma.

Piénsalo desde este punto de vista:

Dos individuos, A y B, se declaran defensores de la paz. A quiere lograr el objetivo de la paz mundial y apoya la resolución pacífica de conflictos como uno de los medios para llegar a ese fin.

B dice que él también quiere lograr que haya paz en el mundo, y apoya la guerra como uno de los medios para llegar a ese fin. De hecho, esta segunda postura refleja bastante bien la política exterior de Estados Unidos.

Tanto A como B se describen como defensores de la paz, pero B aboga por un medio  la violencia— que es totalmente opuesto a su supuesto objetivo, la paz. Y argumenta que la ausencia de paz —la guerra— es un medio válido para conseguir la paz.

Los defensores de los animales que apoyan la reforma de la legislación de bienestar animal a menudo argumentan que su objetivo es la abolición; según ellos, quieren acabar con cualquier uso de los animales. Pero defienden un uso 'feliz' como medio para llegar al objetivo de la no-utilización de los animales. Esta situación se asemeja al uso de la guerra como medio para obtener el fin de la violencia, es decir, la paz. Los bienestaristas que se declaran como abolicionistas argumentan que un uso 'feliz', 'delicado' o 'compasivo' es una forma moralmente aceptable de llegar al objetivo de no usar a los animales.

¿Ven el problema?

Para mí, el término 'abolicionista' sólo se está usando correctamente cuando los medios son coherentes con el fin, y los medios que yo defiendo son el veganismo a nivel personal, y la promoción, creativa y noviolenta, del veganismo a nivel social. El fin es el no-uso de animales, y los medios elegidos para obtener este fin deben ser el no-uso a nivel individual y la defensa del no-uso a nivel social.

La abolición, según mi interpretación del término, excluye la legislación sobre el bienestar animal. Según mi interpretación, la abolición descarta la postura de que un uso 'feliz' es un medio aceptable para llegar al fin [el no-uso], al igual que defiendo que la guerra no es un medio moralmente aceptable de conseguir la paz.

Si no eres vegano, por favor, hazte vegano. El veganismo se basa en la no-violencia. En primer lugar, se basa en la no-violencia hacia otros seres sintientes. Aunque también se deriva en la no-violencia hacia la Tierra y uno mismo.

Y nunca jamás creamos la absurda idea de que debemos promover la 'explotación feliz' de los animales para lograr que la gente se haga vegana. Al contrario: la industria de la 'explotación feliz' tiene como objetivo conseguir que los consumidores acepten más fácilmente la explotación animal.

¡El mundo es vegano! Si lo quieres.

30 de junio de 2013

Claridad de pensamiento acerca del Bienestar Animal




La reformas del Bienestar Animal se centran en la parte productora de la explotación. La idea consiste en conseguir una producción "humanitaria" de productos animales. Se trata también en hacer una producción más cara para que los consumidores compren menos productos animales. 

Pero la teoría y la realidad no coinciden. Incluso los que son partidarios del Bienestar Animal siguen comprando productos convencionales o productos de "bajo bienestar" —en mi opinión, todos los productos animales implican "bienestar bajo"— y aunque el precio de algunos productos animales se incrementa como resultado de las reformas de Bienestar Animal —en oposición a otros muchos factores que afectan al precio—, la demanda no cambia sustancialmente porque la demanda de productos animales sería lo que los economistas denominan "inelástica" o no sensible a los incrementos de precios dentro de una medida particular.

E incluso si el precio subiera hasta el punto de que afectara a la demanda, los consumidores simplemente comprarán otros productos animales que sean más baratos. Es decir, no hay razón para pensar que si el precio de la ternera suba, los consumidores entonces comprarán tofu.

La única manera efectiva de afrontar el problema de la explotación animal es focalizar en la demanda y educar a la gente acerca de por qué no deben consumir productos animales. Punto. Hay muchísima gente ahí fuera a quienes les importan moralmente los animales. En lugar de decirle a esa gente pueden aliviar su conciencia mediante el consumo de productos animales "felices", deberíamos educarla para que comprendan que la única respuesta sensata, ante el reconocimiento que de los animales importan, es dejar de consumirlos y hacernos veganos. 

Para decirlo de otra forma: si crees que lo que hizo Michael Vick estuvo mal, porque no debemos imponer sufrimiento y muerte a otros seres sintientes simplemente porque disfrutamos haciéndolo, entonces estás obligado a no consumir animales, ya que esa práctica sólo se puede intentar justificar por mero placer. Si el placer no justifica a Michael Vick, entonces tampoco vale para nosotros. 


25 de mayo de 2013

Sintiencia y Personalidad


Según esta noticia:

«Una declaración pública del Ministerio del Medio Ambiente y Bosques de la India, cuya máxima autoridad es Jayanthi Natarajan, anuncio hace unos días que queda prohibido el cautiverio de delfines para fines de espectáculos. O sea, que estos mamíferos no pueden ser usufructo de la diversión humana a costa de su bienestar.

Las muchas similitudes del delfín con el humano han aumentado más la piedad sobre esta maravillosa especie que hace mucho dejó de ser para gran parte de la sociedad un simple recurso marino.

El Ministerio del Ambiente de la India declaró que: “Los cetáceos en general son muy inteligentes y sensibles, y varios científicos que han investigado el comportamiento de los delfines han sugerido que la inusualmente alta inteligencia, en comparación con otros animales, significa que los delfines se deben considerar como “personas no humanas” y como tal deben tener sus derechos específicos, además de que “es moralmente inaceptable” mantenerlos en cautiverio para fines de entretenimiento“.»

Desde ayer he recibido un importante número de mensajes preguntándome acerca de esta noticia.

Tengo dos respuestas.

Primero, quiero hacer referencia a mi ensayo «Nuestra Hipocresía», que escribí para la publicación The New Scientist en junio de 2005.

También discuto estas ideas en un ensayo más extenso «Tomando La Sintiencia En Serio» que publiqué originalmente en 2006 y republiqué como capítulo 3 en mi libro, «Animals as Persons: Essays on the Abolition of Animal Exploitation». [ver: «Animales, ¿Propiedad o personas?»]

Segundo, enfatizaría que aunque Bentham identificó correctamente la sintiencia como la única característica requerida para la significancia moral, también cometió un error significativo. Creyó que a los animales no les importaba que los utilizaran sino sólo cómo los trataran y mataran. Según Bentham, los animales viven en el presente y no son conscientes de lo que pierden cuando nosotros tomamos sus vidas. Si los matamos y comemos, “nos sentimos mejor por ello, y ellos no se sienten nunca peor. No tienen ninguna de esas prolongadas expectativas de desgracias futuras que tenemos nosotros”.

Los ecos de las opiniones de Bentham persisten en el pensamiento de muchos animalistas, tales como Peter Singer, quien declaraba en esta entrevista:

«Podrían decir que está mal matar a un ser, cuando es un ser sintiente o consciente. Pero entonces tendrían que decir que es tan errada matar a un pollo o a un ratón como lo sería matarlos a ustedes o a mí. Yo no puedo aceptar esa idea. Puede que ambas cosas sean igualmente erradas, pero matan millones de pollos cada día. No puedo pensar que esto sea una tragedia de la misma escala que millones de humanos siendo asesinados. ¿Qué es diferente acerca de los humanos? Los humanos son seres previsores, y tienen expectativas y deseos para el futuro. Esta parece ser una respuesta plausible para la pregunta de por qué es tan trágico cuando mueren los humanos.» [Indystar.com, 8 de marzo de 2009]

 Y también en ésta:

«Para evitar infligir sufrimiento a los animales –sin mencionar los costos ambientales de la cría animal intensiva-, necesitamos reducir drásticamente los productos animales que consumimos. ¿Pero eso significa un mundo vegano? Esta es una solución, pero no necesariamente la única. Si es la provocación de sufrimiento lo que nos preocupa, más que la matanza, entonces puedo también imaginar un mundo en el que la gente coma mayormente alimentos vegetales, pero ocasionalmente se de el lujo de comer huevos de campo libre, o posiblemente incluso carne de animales que viven buenas vidas bajo condiciones naturales para sus especies y después se les mata humanitariamente en la granja.» [The Vegan, mayo de 2006]

En un ensayo reciente, On Killing Animals,” publicado en The Point, argumenté que es el pensamiento de Bentham el que conduce, incluso a quienes dicen suscribir una posición de "derechos animales", a pensar que matar perros y gatos sanos puede considerarse moralmente aceptable.

Este punto de vista ─que el interés en continuar viviendo depende de tener una autoconciencia similar a la humana─ es precisamente el tipo de pensamiento que ha conducido a la posición de que, aunque todos los animales sintientes tienen un interés en no sufrir que cuenta moralmente, sólo algunos animales tienen un interés en no ser usados en absoluto o matados para fines humanos. 

Creo que el enfoque de las "mentes similares", que sirve como fundación del movimiento de la explotación "feliz", que actualmente está dominando el movimiento animalista, es muy erróneo y debe ser rechazado a favor de la posición de que la sintiencia es suficiente para fundamentar la obligación de no tratar a un ser sintiente exclusivamente como un medio para un fin, sin importar cuán "humanitario" pueda ser el trato que le demos.

7 de mayo de 2013

Una cuestión de gusto que afecta al ´sufrimiento innecesario´ y los animales



El profesor Gary Francione, vegano desde hace 31 años, afirma que la idea de un carnívoro compasivo es análoga a la de un padre cariñoso que golpea a sus hijos por placer. Aquí responde al profesor Mike Archer, quien la semana pasada argumentó que los vegetarianos son hipócritas porque millones de animales son masacrados en el cultivo de vegetales.

El argumento del profesor Archer ha estado circulando por ahí y ha despertado bastante interés en la gente. He recibido 20 correos electrónicos de personas hablándome sobre ello y expresando su preocupación, enfado y asombro acerca de esto.

Pienso que el profesor Archer está equivocado cuando dice que estamos matando más animales con la producción de vegetales que por el consumo de animales. Si todos comiéramos vegetales, si todos adoptáramos una dieta vegetal, si todos fuéramos veganos, en realidad necesitaríamos tener muchísimos menos acres destinados al cultivo.

El problema es que se necesita entre dos y cinco kilos de proteína vegetal para producir un kilo de carne. Por ejemplo, en los Estados Unidos el 80 por ciento de los vegetales que cultivamos se destinan al consumo de animales que estamos criando para ser matados y comidos.

Si la gente consumiera directamente esos vegetales necesitaríamos producir menos kilos de vegetales en vez de recurrir a esa ineficiente conversión del proceso en el que usamos animales. El profesor Archer ha cometido un error al decir que estamos matando más animales debido a la producción de vegetales: esto es simplemente falso.

La mejor excusa que tenemos para intentar justificar el hecho de que infligimos sufrimiento y muerte a 56 mil millones de animales cada año es que saben bien. Por un lado, decimos que está mal infligir sufrimiento innecesario a los animales, pero al mismo tiempo causamos este sufrimiento constantemente.

El profesor Archer también habla acerca de que Australia tiene plagas de roedores cada cierto número de años y que los roedores son matados como resultado de estas plagas. Pero si todos comiéramos sólo vegetales necesitaríamos muchísima menos cantidad de cultivos por lo que el problema no se daría a la misma escala.

Pero miremos también la cuestión de este modo. Vivimos en un mundo en el que matamos a 56 mil millones de animales terrestres cada año, sin contar a los animales acuáticos.

La mayoría de la gente está de acuerdo con la idea de que está mal causar muerte y sufrimiento innecesariamente a los animales. Podríamos tener una discusión acerca de lo que significa 'necesario' pero la realidad es que si esto significa algo, si realmente significa algo, debe ser que no podemos justificar sufrimiento y muerte por motivos de placer, diversión o conveniencia.

Si tuviéramos una regla que dijera: "Está mal infligir sufrimiento innecesario a los niños, pero está bien golpearlos si disfrutas viéndolos sufrir". Esto supondría una excepción que además de ser perversa haría que la regla resultara absurda.

Del mismo modo, si decimos que es incorrecto infligir sufrimiento y muerte a los animales, ¿cuál es nuestra justificación para comer animales? No necesitamos comer animales para tener una buena salud. He sido vegano desde hace 31 años y me atrevería a decir que tengo más energía y menos resfriados que el resto de gente que conozco incluyendo a mis alumnos a quienes doy clase y que son lo suficientemente jóvenes como para ser mis nietos. La idea de que necesitamos comer productos de origen animal para estar sanos es simplemente falsa.

La mejor excusa que tenemos para infligir sufrimiento y muerte a 56 mil millones de animales es que saben bien. Decimos que está mal causar sufrimiento innecesario a los animales, pero al mismo tiempo lo estamos causando sistemáticamente.

No vivimos en una isla desierta, o en una situación de conflicto con los animales no humanos. Sencillamente elegimos comerlos porque nos gusta su sabor o porque nos resulta más cómodo poder comer en cualquier restaurante. Es una simple cuestión de placer o conveniencia.

Cuando el profesor Archer habla sobre plagas y que tenemos que matar a todos esos animales, se está refiriendo a un suceso que ocurre dentro de un contexto en el que mantenemos una demencial e innecesaria violencia contra billones de animales. No nos tomamos a otros animales en serio; no nos tomamos en serio sus vidas y su sufrimiento. Si tuviéramos que enfrentarnos a esas plagas de las que habla el profesor Archer y viviéramos en un mundo vegano en el que respetáramos las vidas de los animales seguramente habríamos encontrado ya soluciones mejores.

El profesor Archer afirma que como no podemos evitar matar a algunos animales para poder vivir entonces está bien comer animales. Apliquemos ese argumento al contexto humano.

Según las estadísticas, si construimos una carretera y ponemos el límite de velocidad a 90 se producirá un número X de muertes; y si lo ponemos a 100 se producirá un número X mayor de muertes, y así sucesivamente. Pero construir carreteras es un acto claramente diferente de matar a gente en forma intencionada. Sea cual sea la actividad en la que nos impliquemos, incluso si se trata de producir el más inocuo y beneficioso de los productos, no se podrá evitar que haya seres humanos que sufrirán daño o muerte durante esa actividad. Pero eso no significa que podemos decir: "Bien, la violencia contra los seres humanos es algo bueno porque todas nuestras actividades conllevan algún tipo de daño a otros seres humanos."

Creo que todos estos argumentos rebaten los del profesor Archer y estoy dispuesto a mantener un debate con él sobre el tema. 

Estoy dando un curso con Anna Charlton titulado Jurisprudencia: los Derechos de los Humanos y los No-Humanos. Hablamos sobre racismo, sexismo, heterosexismo, especismo y varias formas de discriminación que comparten una misma forma. Mucha gente joven nunca ha reflexionado sobre estas cuestiones. Esto es debido a que vivimos en un mundo en el que somos constantemente bombardeados por los medios informativos diciéndonos que tenemos que comer animales para vivir y estar sanos. Pero los profesionales de la salud dicen lo contrario.

Hace 31 años que no como carne, lácteos, huevos, y sigo vivo.

3 de mayo de 2013

Acerca del pensamiento confuso y olvidar el punto central de la cuestión




Según este artículo, si todos nos hacemos vegetarianos, consumiremos más recursos agrícolas y morirán más animales, así que promover una dieta basada en plantas es hipócrita.

Absurdo.

En primer lugar, debemos ser veganos; no vegetarianos.

Segundo, si todos nos hacemos veganos necesitaríamos menos terreno para cultivar porque estaríamos consumiendo vegetales directamente en lugar de usarlos para alimentar a esos animales, quienes transforman la proteína de una manera muy ineficiente, que convertimos en carne para usarlos de comida.

En otras palabras, si todos fuéramos veganos, habría menos muertes accidentales.

Tercero, si todos nos hacemos veganos porque nos preocupan moralmente los no-humanos, esto se traduciría necesariamente en métodos de cultivo que serían menos dañinos para los animales.

Cuarto, esto no es más que una versión del argumento que dice que como no podemos evitar la muerte accidental entonces podemos causar muertes intencionadas. Pensemos sobre ello. No podemos evitar las muertes accidentales en cualquier proceso de producción, incluyendo aquellos productos más inocuos y beneficioso. ¿Significa esto que es correcto matar seres humanos intencionadamente? Claro que no.


30 de marzo de 2013

Robert Jensen y la igualdad de especies




Según afirma el profesor Robert Jensen, un pensador progresista —aunque tal vez no lo parezca:

«Nadie cree realmente la afirmación que dice: "Una rata es un cerdo es un perro es un niño", sugiriendo que así que toda vida es igual —o al menos toda vida mamífera. Demostración: Si hubiera una rata, un cerdo, un perro y un niño en la carretera a punto de ser atropellados por un camión y sólo pudieras salvar a uno de ellos, ¿a cuál salvarías?»

Ésta es mi contestación a la pregunta de Jensen. Incluso si la respuesta fuera que salvaríamos al niño, ¿qué nos dice eso acerca de la moralidad de comer animales o usar a otros animales en circos, zoos, rodeos y utilizarlos para vestimenta?

Nada en absoluto.

Para verlo con mayor claridad, supongamos que hubiera dos humanos a punto de ser atropellados por un camión: un anciano y un bebé. Incluso si eligiéramos salvar al bebé, ¿significa eso que es moralmente aceptable comer ancianos y utilizar su piel para hacernos ropa, o usarlos en circos, zoos, rodeos, utilizarlos como donantes forzosos de órganos para individuos jóvenes y, en definitiva, tratarlos exclusivamente como recursos?

No, por supuesto que no.

Pongamos por caso que hubiera dos bebés a punto de ser atropellados por el camión: el hijo de Jensen y el hijo de otra persona. Jensen obviamente salvaría a su hijo. ¿Significa eso que el otro bebé tiene un menor valor moral y es aceptable tratarlo exclusivamente como un recurso?

No, claro que no.

Además, cuando decidimos que comeremos esta noche no estamos en ninguna situación análoga o parecida a la que plantea Jensen. Si, como bien sabe Jensen, no necesitamos comer animales, entonces no estamos condicionados por ninguna situación que nos fuerce a hacerlo. Si consumimos carne, lácteos o huevos, cuando podemos escoger verduras, frutos, legumbres y cereales, entonces estamos causando sufrimiento y muerte por mero placer. Si de verdad los animales importan moralmente, causarles sufrimiento y muerte no se puede justificar por motivos tan frívolos como es el simple placer de nuestro paladar.

Jensen simplemente ignora la cuestión esencial que hay de trasfondo: ¿se puede justificar el especismo? Si preguntaras a un blanco en el año 1830 a quién elegiría entre salvar a un blanco o a un negro, la respuesta sería obvia. De hecho, la persona blanca no comprendería siquiera que hubiera la opción de salvar al negro y consideraría una locura el mero hecho de proponerlo. Por tanto, nuestras intuiciones morales no son un criterio fiable dado que dichas intuiciones están afectadas e infectadas por prejuicios que no podemos explicar o justificar racionalmente.

Cuando digo que todos los seres sintientes son iguales, lo que quiero decir es que, respecto de todo ser sintiente, estamos obligados a dar una razón convincente que justifique causar sufrimiento y muerte a un ser sintiente. Y mantengo que mi enfoque no sólo no es controvertido sino que la mayoría de la gente en realidad estaría de acuerdo.

Lo que tenemos que entender es que el placer, la diversión o la conveniencia no sirve como "razones morales convincentes" que justifique usar a otros animales. Esto nos conduce necesariamente a comprender que el 99.99% de los usos que hacemos de los animales son injustificables.

Si Robert Jensen es un progresista entonces tiene que replantearse su visión sobre el tema de la ética en nuestra relación con los animales. Yo espero que también comprenda que si todo el cultivo que se destina a la ganadería lo usáramos para alimentar a seres humanos entonces podríamos reducir considerablemente el problema del hambre en el mundo. Necesitamos más tierra y más agua para producir carne que para producir patatas. Incluso aunque Jensen considerara que los animales no tienen valor moral, y sólo aceptar valor moral para los humanos, igualmente estaría obligado a adoptar una dieta vegana


Una breve nota acerca de las leyes “mordaza”



Creo que las leyes “mordaza” no son una buena idea por una serie de razones relacionadas en general con la supresión del discurso. Pero al escuchar a los grandes grupos animalistas, uno pensaría que las leyes “mordaza” son una sentencia de muerte para el movimiento animalista. Esto simplemente es erróneo.

No necesitamos más filmaciones provenientes de granjas industriales. Ya hay más que suficiente. En su mayor parte, la objeción a estas leyes se refiere al hecho de que los grandes grupos animalistas necesitan un flujo constante de “exposiciones” de modo que puedan seguir promoviendo la idea de que hay granjas “responsables” y granjas “irresponsables”, con un “trato abusivo” y” un trato no abusivo “.

Los grupos animalistas obtienen imágenes de algunos empleados de la granja haciendo algo espantoso; tienen una gran campaña; la granja industrial hace un mea culpa u obtiene un castigo meramente simbólico; los grupos animalistas declaran “victoria” y proclaman que la conducta “abusiva” se ha detenido. Incluso si se sanciona duramente a la granja o matadero, o se cierra, la demanda es recogida por otro establecimiento. Se tranquiliza al público en el sentido de que los grupos animalistas se están asegurando de que los animales sean tratados “humanitariamente” y continúa demandando productos de origen animal.

Es un juego a todo o nada. Los grupos animalistas reciben elogios y, más importante, donaciones; el público se tranquilizó y se siente mejor acerca de consumir productos de origen animal.

Sólo los animales, que siguen siendo torturados en las situaciones más “humanitarias”, pierden.

Necesitamos conseguir que las personas piensen de manera diferente acerca de la ética animal. Necesitamos centrarlas lejos de la cuestión del tratamiento, y lejos de la idea de que existe un tratamiento “abusivo” y tratamiento “no abusivo”, y hacia la idea de que no podemos justificar moralmente la utilización de animales. Punto.

Necesitamos conseguir que las personas vean que la idea moral que ellas y casi todos los demás ya aceptan: la idea de que el sufrimiento animal y la muerte deben ser “necesarias” —y que el placer, la diversión o la conveniencia no pueden ser suficientes como “necesarias”— lleva a la conclusión de que no se puede justificar el uso de los animales y de que nuestro reconocimiento de que los animales tienen un estatus moral significa que no podemos comer carne, productos lácteos, o huevos, incluso si tienen una etiqueta de explotación “feliz” que es alabada o promocionada por los grandes grupos animalistas.


2 de febrero de 2013

Una nota acerca de la dicotomía entre el “no puedo hacerlo” y el “elijo no hacerlo”


Muchos veganos dicen a menudo: “No es que yo no pueda comer productos de origen animal, sino que yo elijo no hacerlo.” Ellos saben que suena mal decir que hay algo que no “pueden” hacer.

Aunque comprendo el por qué lo que hacen, lo cierto es que en realidad decir eso no tiene mucho sentido.

Sí, claro que yo podría elegir comer, llevar o utilizar productos de origen animal. Pero como vegano, yo elijo no hacerlo. Pero esto sucede porque considero que hay unos principios y normas morales que limitan mi conducta y me obligan a no hacerlo. Por ejemplo, como partidario del realismo moral, considero que el principio “es moralmente incorrecto matar a otro ser sintiente cuando no existe un verdadero conflicto o amenaza” expresa una verdad. Por tanto, ciertamente yo no puedo elegir consumir productos de origen animal si acepto dichos principios morales —y las normas que se derivan de ellos— como verdaderos y me baso en ellos para derivar razones que justifiquen mis actos.


Creo que la raíz del problema está en que algunos veganos quieren evitar la noción de que hay verdades morales que requieren que actuemos de determinadas maneras. Ellos quieren que el veganismo sea una expresión no-vinculante de “compasión” o cualquier otra cosa. 
Pero tal como yo lo veo, estamos moralmente obligados a ser veganos. No es un tema de elección, en el sentido de que no hay una respuesta correcta y se trata de una cuestión de elección personal, de ser “compasivo”. Sí hay una respuesta correcta. Utilizar a otros animales es moralmente erróneo. Por tanto, yo no “puedo” hacerlo en tanto que elijo adherirme a aquellos principios morales.


Por tanto, cuando digo que elijo no comer, llevar o utilizar a otros animales, eso significa que mi elección está determinada por principios morales que proscriben el uso de animales nohumanos. Yo elijo no hacerlo porque los principios morales me obligan a ello. La elección de explotar no es una opción según la ética. Si me importa la ética, yo no puedo elegir explotar a los demás animales.


Hacer lo correcto debido a que uno elige actuar de acuerdo con un principio moral que requiere hacer lo correcto es coherente con decir “Yo elijo X” y “Yo no puedo elegir no hacer X”. Mi tesis es que ambas expresiones son acertadas. 
Sin embargo, en la medida en que esa distinción refleja un rechazo al realismo moral —cuyo rechazo es masivo dentro del “movimiento”— se trata de algo que me preocupa.


Siempre que me preguntan al respecto, yo siempre digo que elijo no explotar debido a mis principios morales, que me impiden actuar de manera diferente. Siempre promuevo la idea de que se trata de una cuestión de verdad moral. De otro modo, será tachada como una mera opinión o un juicio estético, lo cual, hasta donde yo sé, no es el caso.


En definitiva, me parece que el “no digas que no puedes” es un intento de marcar el veganismo como un tipo opcional de estilo de vida “compasivo”, en lugar de ser una base moral. Pero si los demás animales tienen un valor moral, entonces el veganismo es la única opción racional que respeta su valor moral, y constituye una obligación ética; no un estilo de vida opcional.

11 de octubre de 2012

Una respuesta a la posición de PETA respecto de la explotación “feliz” o “humanitaria”




Ingrid Newkirk, de People for the ethical Treatment of Animals [PeTA], escribió un artículo respecto de la posición de PeTA en relación con la explotación “feliz.”

Ese texto dice, en parte:

«PeTA ha hecho y continuará hacienda mucha presión para reducir la suma total del sufrimiento en las industrias de la carne, lácteos y huevos –porque eso hace una gran diferencia si ustedes son un cerdo o un pollo en una granja industrial–. Detuvimos las protestas de PeTA frente a los restaurantes Burger King o McDonald cuando esas compañías concordaron con las reformas, pero eso no significa que nosotros alguna vez hayamos sugerido comer carne de Burger King o de cualquier otro lugar –porque sabemos que el sufrimiento masivo continúa en cada mordida–. Sí, es mejor pagar extra por un huevo de una gallina que tuvo una vida un poco menos espantosa que la de otra que sufrió más, pero debemos hacer lo mejor por los animales. De hecho, todavía tenemos que encontrar una granja industrial “humanitaria”, donde los animales no tengan sus rabos cortados y sus orejas marcadas dolorosamente con tajos, donde no se les corte el pico, los cuernos, o sean castrados sin anestesia, donde no se los hacine sin luz solar o aire fresco, donde sus queridos hijos no sean alejados de ellos, donde puedan tener compañía, donde no sean embarcados para un feed lot, o donde sean abatidos instantáneamente sin el trauma de la captura, o el horror del transporte o el terror de ver a otros animales asesinados antes de sufrir el mismo destino. 
PeTA promovió una vida vegana desde sus orígenes, en 1980. Nuestro lema es: “Los animales no son nuestros para comer, usar, experimentar en ellos, usar para entretenimiento o abuso de cualquier otra forma.” Con tantos libros de cocina vegana y opciones de comida disponibles y con programas como los del Physicians Committee for Responsible Medicine’s 21-Day Vegan Kickstart y nuestro ampliamente popular kit para inciarse en el veganismo, podemos todos ayudar a los animales y no perder nada. Vamos a vivir y dejar vivir, y decirles a otros que nos acompañen, recordándoles que los animales tienen emociones y necesidades exactamente como los seres humanos. 
No hay tal cosa como la carne humanitaria. Darle a los animales algunos centímetros más de espacio para vivir, simplemente no es suficiente. Los animales merecen más. Elmomentum está de nuestro lado, pero será necesario que cada uno de nosotros haga ese cambio siendo un defensor activo de los derechos animales. ¡Gracias!»
Reconozco con gratitud que Ingrid Newkirk me haya presentado al veganismo. Aunque me había hecho vegetariano en los tardíos añs 70. continuaba comiendo lácteos y huevos, creyendo que era necesario hacerlo debido a que no estaba comiendo carne, aves o peces. Ni siquiera había oído hablar del término “vegano” y no tenía conciencia de que era posible vivir una vida saludable —incluso una vida aún más saludable— sin consumir productos de origen animal. Me encontré con Ingrid de casualidad en octubre de 1982 —hace 30 años—¡y ella literalmente tiró a la basura todos los productos lácteos de mi heladera! He sido vegano desde entonces. Aprecio lo que hizo y no tengo ninguna duda de que ella está comprometida con el veganismo.

Pero PeTA cambió drásticamente desde aquellos tempranos días. Además de su incesante serie de campañas sexistas que meramente refuerzan la idea de los otros como mercancías, lo cual caracteriza tanto al sexismo como al especismo, y su posición respecto del movimiento contra las matanzas de animales sin hogar, no puede haber ninguna duda de que PeTA quedó profundamente involucrada en el movimiento de la explotación “feliz” o “humanitaria.”

PeTA da premios a varios vendedores de carne y productos animales “felices”; 

PeTA, junto a otros grupos animalistas, apoyó con entusiasmo el programa de etiquetado “Animal Compassionate” de Whole Foods;

PeTA, en el 2004, dio un premio a Temple Grandin, la diseñadora de mataderos “felices” y a lo que Grandin denomina el sistema de matanza “escalera al cielo”;

PeTA anuncia y después suspende los boycots a los usuarios institucionales de animales tales como Kentucky Fried Chicken y Burger King y elogia a aquellas compañías por su supuesta preocupación por el bienestar animal;

PeTA elogia a McDonald porque “realmente ‘lidera el camino’ en la reforma de las prácticas de quienes proveen a los lugares de comida rápida, en el tratamiento y la matanza de sus animales para producir bifes y pollos.”

Decir que esto no constituye un apoyo a la explotación “feliz” o “humanitaria”, simplemente no es correcto.

Newkirk dice:

«Detuvimos las protestas de PeTA frente a los restaurantes Burger King o McDonald cuando esas compañías concordaron con las reformas, pero eso no significa que nosotros alguna vez hayamos sugerido comer carne de Burger King o de cualquier otro lugar –porque sabemos que el sufrimiento masivo continúa en cada mordida–.»
Pero si PeTA suspende un boycot o protesta, no precisa sugerir a la gente “comer carne de Burger King o McDonalds.” Cuando PeTA anuncia que la oposición activa está finalizada, el mensaje transmitido es: quien se preocupa por los animales puede volver a frecuentar estos restaurantes.

Cuando PeTA elogia a McDonald’s, Burger King, el programa de Whole Foods “Animal Compassionate”, o Kentucky Fried Chicken, el mensaje que se envía es muy claro. No hay necesidad de decir “está bien comer una hamburguesa.” Ese mensaje está incuestionablemente implícito cuando PETA elogia a la compañía o a su programa de etiquetado.

Newkirk parece reconocer que las reformas de bienestar animal hacen muy poco para mejorar el bienestar animal.

Caracteriza los esfuerzos reformistas como algo que proporciona una “vida marginalmente menos espantosa” para los animales y que “da a los animales “algunos centímetros más de espacio para vivir.” Ciertamente, concordaría con ella ahí.

Pero entonces, ¿por qué PeTA gasta tantos de sus recursos en estas campañas para la reforma bienestarista? No son una pequeña parte del programa de PeTA. Las campañas para la reforma bienestarista de PeTA y las campañas de un solo tema son piezas centrales del programa de PeTA. De hecho, en contraste con su apoyo a la promoción del veganismo —Newkirk menciona el apoyo de su organización al 21-Day Vegan Kickstart y "nuestro popularísimo kit para comenzar a ser vegano“—, el apoyo de PeTA a la reforma del bienestar y al activismo de un solo tema es abrumador.

Varios años atrás, el vicepresidente senior de PeTA, Dan Mathews, dio una entrevista, la cual tuvo lugar en el restaurant McDonald’s. El periodista preguntò si estaba bien si pedía una hamburguesa de queso. Mathews contestó: “Pida lo que quiera,”… “La mitad de nuestros miembros son vegetarianos y la otra mitad piensa que es una buena idea.”

Si sólo la mitad de los miembros de PeTA son vegetarianos y no es necesario ser vegano, y la mitad aún come carne, lácteos y otros productos animales, entonces es fácil entender porqué PeTA se dedica a los esfuerzos que hace por esas campañas de bienestar animal. Es más fácil atender a una base de donantes “compasivos” que una de veganos. Así que ellos continuarán promoviendo las reformas bienestaristas porque es lo que quiere la mayoría de los miembros de PeTA; quieren ser capaces de consumir productos animales pero seguir pensando que son defensores de los “derechos animales.”

Hace muchos años, el fallecido defensor de los animales Henry Spira decidió que iba a trabajar con los usuarios institucionales de los animales para tratar de efectuar un cambio desde “adentro.” Una de sus campañas implicó trabajar con la industria cosmética para encontrar alternativas al uso de animales vivos para pruebas.

Otro defensor de los animales criticó a Spira:
«Él se está asociando con nuestro enemigo. Seis o siete años atrás, nosotros teníamos mucho en común. Todo lo que él hacía en esa época era colocar grava en el camino para que otros lo pavimentaran, lo cual fue crucial. Pero pienso que Henry fue engañado por la respuesta de la industria. No fue capaz de liberarse del atolladero en que se metió cuando se convirtió en mediador de la industria. La búsqueda de alternativas es un ardid bastante transparente para mantener el status quo.»
Esa defensora de los animales era Ingrid Newkirk. El año: 1989. Y las críticas que Newkirk hizo a la campaña de cosméticos de Spira en 1989, aplica directamente a estas campañas contemporáneas para tornar la cría de animales más “humanitaria”: ellas requieren que las organizaciones animales se conviertan en “mediadoras de la industria” como parte de un “ardid bastante transparente para mantener el statu quo.


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