29 de julio de 2009

Un comentario acerca del activismo con imágenes sangrientas




Los defensores de los animales debaten a menudo si deben usar o no material sangriento en sus esfuerzos educativos. Por ejemplo, ¿deberían mostrar vídeos de mataderos o de otras situaciones brutales?

No estoy seguro de si esa pregunta tiene una simple respuesta de sí o no, pero sí quiero ofrecer algunos pensamientos para que ustedes consideren.

Primero; algunas personas simplemente no verán o no leerán materiales sangrientos y se irán de sus mesas o se irán de sus conferencias. Entonces ustedes perderán la oportunidad para la interacción y la educación.

Segundo; vivimos en una sociedad en la que la gente está acostumbrada a ver escenas extremadamente violentas y sangrientas todo el tiempo: en las películas que ven, en los videojuegos que usan, y en las noticias de cada noche. En cierto sentido, somos una sociedad que se tornó insensible ante formas terribles de violencia. No deberíamos sobrestimar el impacto de los vídeos y de los materiales que nosotros creemos que son impactantes.

Tercero; las imágenes sangrientas casi siempre tienden a hacer que el observador focalice en el trato de los animales y no en su uso. Esto es, muéstrenle a alguien alguna imagen que represente un trato terrible, y la reacción casi automática es que el trato debería mejorarse, y no que el uso debería detenerse por completo. La respuesta usual es algo como “sí, eso es terrible, ellos realmente no deberían hacerlo de esa manera, pero sin duda podríamos hacerlo más ‘humanitario’, ¿no?”

Esta es precisamente la razón de porqué las grandes organizaciones bienestaristas casi siempre hacen una defensa usando imágenes sangrientas; es su objetivo para conseguir apoyo para un cambio que, ellos afirman, hará la explotación animal más “humanitaria.” Mostrarán los horrores de la matanza de pollos en una instalación para conseguir apoyo para el método de matar a los pollos con gas, mostrarán una operación en una jaula en batería convencional para conseguir apoyo a los huevos provenientes de gallinas libres de jaulas. 

El mensaje es claro y explícito: dejen que les mostremos cuán horrible es esto, pero, con su apoyo, nosotros podemos eliminar los “peores abusos,” y hacerlo mejor. Verdaderamente, los varios programas de “etiquetas humanitarias” que son apoyados o auspiciados por estos grupos, muestran que el foco es el tratamiento y no el uso.

Algunos defensores dicen que usan estos vídeos pero luego prosiguen con un mensaje acerca de la abolición del uso de los animales nohumanos. Aunque esto es mejor que no dar el mensaje abolicionista a continuación, el problema, por supuesto, es que si están mostrando una película o presentando materiales que son parte de un mensaje en general de reforma y regulación, puede ser difícil contrarrestar el mensaje bienestarista que usualmente es explícito en estos materiales. Parecerá que están discutiendo con el material que están mostrando, y eso confunde a la gente.

Cuarto, en mi opinión, es imperativo hacer que la gente piense en la injusticia fundamental que es el uso de los animales nohumanos. Es por esto que comienzo casi todas las presentación que doy acerca de ética animal con una discusión acerca de nuestra aceptación compartida del principio moral de que es moralmente erróneo infligir sufrimiento “innecesario” y muerte a los demás animales, y que cualquier comprensión coherente del concepto de necesidad, debe excluir el sufrimiento y la muerte impuestos por razones de placer, entretenimiento o conveniencia.

Después explico cómo el 99,99% de nuestro uso de los animales nohumanos sólo puede ser justificado por consideraciones de placer, entretenimiento o conveniencia. La mayoría de las personas ni siquiera han confrontado de verdad sus propias incoherencias acerca del modo en que piensan acerca de los otros animales. La mayoría nunca pensó acerca del punto de vista de que aquéllos que consumen productos animales no tienen ningún derecho de declarar superioridad moral y criticar a Michael Vick, por ejemplo.

Por último, aclaro que, dejando de lado el tema moral básico acerca del uso de los animales nohumanos, el trato de los nohumanos no puede ser mejorado significativamente, porque los animales nohumanos son propiedad, y las preocupaciones económicas siempre servirán para mantener muy bajos los estándares de bienestar. Verdaderamente, la reforma bienestarista puede de hecho ser contraproducente, porque hace que el público se sienta más cómodo acerca de consumir productos animales. El creciente movimiento de la “carne feliz” es una prueba convincente del problema.

En la medida en que uso algunos videos (y raramente lo hago), uso materiales que son explícitos acerca del uso de los animales. Por ejemplo, Peaceful Prairie tiene un excelente material exponiendo el fallo de la reforma bienestarista. Y dejan claro que la solución es el no-uso de los animales nohumanos.

Sexto, una de los más efectivos videos que jamás he visto es el clip de dos vacas esperando para entrar en el matadero. No hay imágenes sangrientas en el vídeo, sólo un mensaje muy claro y poderoso de que esas vacas son personas no humanas y que ningún capricho del paladar puede justificar que las usemos; no importa cuán “humanitario” ese tratamiento pueda ser. Ese vídeo dura 3 minutos. No puedo decirles cuánta gente me ha dicho que es uno de las más convincentes cosas que jamás han visto.

En conclusión, entiendo que es importante educar al público acerca de las realidades de la explotación animal contemporánea. Pero también es importante dejar en claro que, incluso si nos libráramos de todas las granjas industriales y tuviésemos sólo granjas familiares que algunos bienestaristas caracterizan como ideal, o incluso si cada laboratorio adhiere escrupulosamente a cada ley y regulación concerniente a la vivisección, los animales aún estarían siendo torturados y sufrirían toda clase de privaciones.

Si tomamos la posición de que el uso de los animales nohumanos, no importa cuán “humanitario”, no puede ser justificado moralmente, tal vez asustemos a la gente al principio, porque ellos están acostumbrados a escuchar el mensaje bienestarista. Pero si estamos preparados para exponer enseguida los argumentos que apoyan la abolición vegana, el resultado puede muy bien ser más fructífero y significativo, en términos del cambio de comportamiento.

La realidad es que nunca vamos a ver ningún cambio hasta que desviemos el paradigma de la violencia hacia la no-violencia, del tratamiento “humanitario” hacia la abolición del uso.



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