7 de septiembre de 2012

Una invitación al profesor McWilliams






James McWilliams, profesor de historia en la Texas State University y autor de "Just Food: Where Locavores Get It Wrong and How We Can Truly Eat Responsibly", tiene un provocador ensayo en Slate.com: Vegan Feud. El subtítulo de su ensayo es : “Los activistas por los derechos animales lograrían mucho más si dejaran de atacar a la Humane Society.”

McWilliams dice:
«Ningún escritor hace más elocuente el caso abolicionista que el filósofo Gary Francione. En su libro Animals as Persons y Rain Without Thunder, Francione, que es también abogado, argumenta con fuerza que la única postura éticamente coherente para los humanos respecto de los animales es la total eliminación de toda la propiedad animal. Esta posición lo lleva a atacar a cada momento a la HSUS. Cuando, el año pasado, la HSUS acordó trabajar con United Egg Producers para legislar jaulas más grandes para los pollos, Francione respondió: 
"Eso es simplemente tonto. Las jaulas ´enriquecidas´ implican gallinas torturadas. Punto. La tortura puede ser ligeramente ´mejor´ tanto como las torturas sobre tablas de agua acolchadas pueden ser ligeramente ´mejores´ que otras torturas. Pero seamos claros: las gallinas seguirán siendo torturadas. Y seguirán terminando en un matadero."
La lógica de Francione es contundente, pero es poco probable que su mensaje extremo resuene ampliamente en una población que es vegana sólo en un 1,4 por ciento. Según la psicóloga social y, desde hace mucho tiempo vegana, Melanie Joy, el enfoque abolicionista podría atraer muchos más seguidores si reconociera, como HSUS hace, que la mayoría de la gente va a aceptar el veganismo por su cuenta .... está pidiendo un cambio profundo en la conciencia que las personas sólo hacen cuando están personalmente dispuestas a hacerlo así.»
Como su subtítulo establece, McWilliams piensa que los abolicionistas no deberían criticar a la HSUS. Ésta no es una de las veces que concuerdo con McWilliams (¡excepto en que sí concuerdo en que mi lógica es “contundente”) 

Así que publiqué un comentario en Slate.com:
Estimado James: 
Como podría esperar, estoy en desacuerdo con este ensayo, tanto en el terreno teórico como en el práctico. Tengo algunos comentarios breves y una invitación. 
Como prefacio, sin embargo, permítame ser claro en cuanto a que yo no tenía ninguna participación o lo que sea en el evento que usted describe en la Conferencia Nacional de Derechos Animales, aparte de haber elaborado algunas ideas durante los pasados 20 años o más o menos que esos y otros “abolicionistas” muy generosamente toman prestadas y luego regurgitan, con frecuencia erróneamente. No lo digo sólo porque su ensayo podría ser malinterpretado para decir que yo estaba involucrado, lo cual no es cierto, sino porque hay que tener cuidado de no describir la situación en general basándose en lo que fuera que estas personas aparentemente presentaron en ese evento. 
Mis comentarios: La postura del bienestar animal explícitamente acepta que la vida animal per se no tiene ningún valor moral y que nosotros no dañamos a los animales si los matamos sin dolor. Ésa es la posición de Bentham; es la posición de Singer; es la posición que la mayoría de las grandes organizaciones aceptan. En efecto, es precisamente esa posición que permite a PeTA matar los animales sanos que tiene en su refugio de Norfolk y defender que está bien que otros refugios maten animales. Esta posición, en mi opinión, es problemática por una serie de ciertas razones morales fundamentales. 
Más aún, usted acepta acríticamente que las reformas del bienestar animal de verdad proveen de mejoras significativas para el bienestar animal. Estoy en desacuerdo. En el mejor de los casos, las reformas son análogas a las tablas de agua acolchadas en Guantánamo. Note que dije “en el mejor de los casos.” La mayoría de las veces, las reformas hacen incluso menos aún. 
Desde un punto de vista económico, la mayoría de esas reformas de hecho incrementan la eficiencia de la producción. Por ejemplo, usted cita la campaña de la HSUS contra las jaulas de gestación. Demos un vistazo a la propia literatura de la HSUS, la cual, después de examinar la investigación agrícola, establece: “La productividad de las cerdas es mayor en alojamientos grupales que en jaulas individuales, como resultado de la disminución de los índices de lesiones y enfermedad, un primer celo más temprano, un retorno más rápido del celo luego del servicio, una más baja incidencia de muertes de recién nacidos, y un tiempo de parto más corto. Los alojamientos grupales empleando ESF son particularmente rentables.” Además, “la conversión de las jaulas de gestación en alojamientos grupales con ESF reduce ligeramente los costos de producción e incrementa la productividad.” 
Así que ¿por qué la industria pelea? Porque todo eso es parte de la relación simbiótica que existe entre la industria y esos grandes grupos. Los grupos animalistas identifican prácticas que son económicamente vulnerables; la industria resiste; el drama sobreviene; la industria acuerda eventualmente hacer lo que es de menos importancia y posiblemente incluso cambios financieros beneficiosos; los grupos animalistas declaran victoria y recaudan fondos; la industria, elogiada por los grupos, le asegura al público que realmente ellos “se preocupan” por los animales. El público se siente “compasivo” y continúa consumiendo animales. 
Usted argumenta que el punto de vista de Joy es “pedir por un cambio profundo en la conciencia que las personas sólo pueden hacer cuando ellas personalmente están listas para hacer.” ¿Alguien lo sugirió de otra manera? El tema no es si es una cuestión de elección moral. Por supuesto que lo es. El tema es si vamos a sostener que la gente debe hacer esa elección moral o reafirmarles que pueden descartar sus obligaciones morales comiendo productos animales “felices” y consumiendo “compasivamente,” con todo lo que implica, tanto en lo teórico como en lo práctico. 
En general, encuentro desconcertante que piense que vamos a hacer que la gente sea más receptiva al mensaje vegano decidiendo, junto con Joy, Cooney y otros que el público simplemente no está listo para oir un argumento serio respecto de ética animal. Estoy en desacuerdo. Pienso que la mayoría de la gente puede entender muy bien los argumentos. 
El problema es que los grupos de bienestar animal simplemente no quieren que esa discusión tenga lugar. Desde hace muchos años hasta hoy han hecho todo lo posible por sofocarla. En efecto, usted parece pensar que este tema es reciente. No lo es. Ha sido un tema candente desde los tempranos 90’. Reconozco que algunos defensores tienen interés en que aparezca como nuevo. No lo es.  
Mi invitación: Como los dos somos académicos y tratamos de mirar el "panorama general", creo que deberíamos hablar de estos temas. Tengo un podcast que hago en conexión con mi sitio web [www. abolitionistapproach.com] y me gustaría invitarlo cordialmente a unirse a mí para duscutir estos temas. 
Saludos cordiales,
Gary  
Gary L. Francione ; Professor, Rutgers University 

Espero que el professor McWilliams disfrutará discutiendo y debatiendo estos temas. Pronto habrá más información.

20 de agosto de 2012

Sólo importa la sintiencia


«Animales que son casi humanos» es parte de un programa de psicología en línea que ofrece un ejemplo perfecto de reafirmación de una creencia gravemente problemática que afirma que las capacidades cognitivas que moralmente importan son las similares a las humanas —y no sólo la sintiencia o conciencia sensitiva. 

En la medida en que vinculamos el estatus moral de los animales con características más allá de la sintiencia, mantenemos la arrogancia humanocéntrica que es el especismo. Decir que quienes importan son los animales 'como nosotros' se asemeja a decir que los humanos que tienen piel clara importan más que los humanos que tienen piel oscura.

No es una cuestión de cuán inteligentes son los animales o si tienen capacidades mentales a las que reconocemos como parecidas a las nuestras. Si son sintientes, ésta es la única característica que necesitan para que nosotros tengamos el deber moral de no usarlos como nuestros recursos. 

El movimiento animalista, además de su promoción de la explotación 'feliz', sigue teniendo una obsesión con los grandes simios no humanos, los animales marinos, los elefantes; está atascado en el especismo. Este enfoque es gravemente problemático, al menos por dos razones:

1. Ignora que las características cognitivas más allá de la sintiencia son moralmente irrelevantes para determinar si usamos un ser exclusivamente como un recurso humano. Comprendo esto en el contexto humano. Es decir, ser 'inteligente' puede importar para algunos propósitos, tales como si le damos a alguien una beca, pero es completamente irrelevante en cuanto a si usamos a alguien como un donante forzado de órganos, como un sujeto sin consentimiento informado en un experimento biomédico. Debemos comprender esto también en el contexto de los animales no humanos. 

2. Establece un estándar en cuanto a que los otros animales, por mucho que sean 'como nosotros', nunca pueden ganar. Por ejemplo, nosotros hemos sabido durante mucho tiempo que los grandes simios no humanos son muy parecidos a los humanos de muchísimas maneras, pero continuamos explotándolos. Por mucho que los animales sean 'como nosotros', ellos nunca son suficientemente 'como nosotros' como para traducirlo en una obligación de nuestra parte de cesar de explotarlos.

Lo que llamo el enfoque de las mentes similares implica un juego que los animales no humanos nunca pueden ganar. Ellos nunca serán suficientemente como nosotros.

Para terminar: centrarse en la sintiencia ¿establece en sí mismo una jerarquía de la sintiencia sobre la no-sintiencia? No, porque la sintiencia es una característica necesaria tanto como suficiente para que un ser tenga intereses [preferencias, deseos o intenciones] en primer lugar. Una roca no es sintiente; no hay ninguna clase de mente que prefiera, desee o quiera algo. Una planta está viva, pero no tiene ninguna clase de mente que prefiera, desee o quiera algo.

Es interesante notar que el propio movimiento animalista perpetúa la noción de que a los pollos, el animal más explotado en términos de puros números, le faltan todas esas características cognitivas 'especiales', y pueden seguir siendo utilizados por los humanos como un recurso si lo hacen 'humanitariamente'.

Y aunque la lista de los siete animales de la que aquí se habla, incluye a otros animales además de los que los animalistas usualmente fetichizan, continúa aún excluyendo a los pollos y a nuestro recurso principal de vacas-lecheras. Qué conveniente.



31 de julio de 2012

“Mascotas”: los problemas inherentes a la domesticación




En la práctica, simplemente no hay modo de tener una institución de propiedad de “mascotas” que sea consecuente con una teoría sensata de derechos animales. Las “mascotas” son una propiedad y, como tal, su valor será en definitiva cuestión de lo que sus “dueños” decidan.

Pero ustedes podrían preguntar: “¿Y qué si fuera posible? Si, como una cuestión hipotética, cambiamos el estatus legal de perros y gatos, de manera que no sean más propiedades y tengan un estatus legal más cercano al de los niños humanos, ¿estaría moralmente justificada nuestra continua producción de perros y gatos, y otros no-humanos, y nuestra tenencia de “mascotas”?

Mi respuesta a esta cuestión puramente hipotética es “no.” No podemos justificar la perpetuación de la domesticación para el propósito de tener “mascotas.”

Los animales domesticados dependen de nosotros para todo lo que es importante en sus vidas: cuándo y dónde comen o beben, cuándo y dónde duermen o hacen sus necesidades, si reciben algún afecto o si hacen ejercicio, etc. Aunque uno pueda decir lo mismo de los niños humanos, una cantidad abrumadora de niños humanos maduran y se convierten en seres autónomos, independientes.

Los animales domésticos no son parte real o total ni de nuestro mundo ni del mundo no humano. Ellos existen para siempre en un infierno de vulnerabilidad, dependientes de nosotros para todo y a riesgo de ser dañados por un entorno que en realidad no entienden. Los hemos criado para ser obedientes y serviles, o para poseer características que son, de hecho, perjudiciales para ellos pero agradables para nosotros. Podemos hacerlos felices en un sentido, pero la relación no puede ser "natural" o "normal". Ellos no son pertenecen a nuestro mundo, independientemente de lo bien que los tratemos.

No podemos justificar dicha institución aunque se vea muy diferente de la situación que tiene actualmente. Mi pareja y yo vivimos con cinco perros rescatados, incluidos los perros que tenían problemas de salud cuando los habíamos adoptado. Los queremos mucho y hacemos un gran esfuerzo para brindarles el mejor cuidado y tratamiento. Y antes de que alguien pregunte, !los siete somos veganos! Probablemente no hay dos personas en el planeta que disfruten de vivir con los perros más que nosotros.

Y ambos alentamos que todos los que puedan adopten o cuiden tantos animales —de cualquier especie— como puedan tener en forma responsable.

Pero si quedaran dos perros en el universo, y dependiera de nosotros en cuanto a si se les permitiera criar para que pudiéramos seguir viviendo con perros, e incluso si pudiéramos garantizar que todos los perros tendrían hogares tan cariñosos como la que nosotros les proporcionamos, no dudaría ni un segundo en llevar a su fin toda la institución de la propiedad de la "mascota.”

Consideramos a los perros que conviven con nosotros como refugiados de todo tipo, y aunque nos gusta cuidar de ellos, es evidente que los seres humanos no tienen que seguir trayendo a estas criaturas a un mundo en el que simplemente no encajan.

Comprendo que muchas personas estarán desconcertadas con mi argumento respecto de los problemas inherentes a la domesticación. Pero eso es porque vivimos en un mundo en el que matamos y comemos 56 mil millones de animales por año —sin contar a los peces— y donde nuestra mejor justificación para tal práctica es que nos gusta el sabor de los cuerpos animales y de sus productos. La mayoría de los que están leyendo esto ahora probablemente no son veganos. Mientras piensen que es aceptable matar y comer animales, el argumento más abstracto respecto de la domesticación de los animales que se usan como “mascotas” probablemente no repercutirá en ustedes. Lo comprendo.

Así que tomen unos pocos minutes para leer algunos de los muchos otros ensayos en este sitio que discuten el veganismo, tales como:
Y entonces reconsideren el tema de las “mascotas.” También trato el tema de las “mascotas” en: Comentario Nº 2: "Mascotas"

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Si no son veganos, por favor háganse veganos. El veganismo es acerca de la no violencia. Primero y principal, es acerca de la noviolencia hacia otro ser sintiente. Pero es también respecto de la noviolencia hacia la tierra y hacia ustedes mismos.


23 de julio de 2012

Veganismo y noviolencia




Si el principio de la no-violencia significa alguna cosa, significa que ustedes no pueden justificar su participación en ninguna matanza y ningún sufrimiento por razones transparentemente frívolas tales como el placer, la diversión o la conveniencia. Y hacer “con compasión” algo que no es moralmente justificable, no cambia el hecho de que es moralmente injustificable.

Cuando deciden lo que quieren comer, vestir o usar, no están actuando bajo ninguna clase de compulsión. Simplemente se dejan llevar por el placer del paladar, el sentido de la moda, etc… o permitiendo que lo que es conveniente prevalezca por encima de los intereses de otro ser sintiente.

Así que si abrazan la no-violencia pero no son veganos, necesitan pensar respecto de lo que, incuestionablemente, sería una grave falta de coherencia.


14 de julio de 2012

Animales atropellados en la carretera, huevos abandonados y comida encontrada en la basura




Con frecuencia me preguntan si es vegano comer animales que murieron atropellados en la carretera, huevos abandonados de gallinas que son mantenidas como compañeras, o productos animales que encontraron en un contenedor de basura.

La respuesta breve: no.

La explicación: aunque esas actividades no contribuyan directamente para la demanda de productos animales, son profundamente problemáticas en cuanto a una cuestión simbólica. Refuerzan la idea de que los productos animales son cosas para consumir; refuerzan la idea de que los animales son cosas, que son recursos humanos; refuerzan la práctica social de consumir animales; refuerzan la demanda incluso si no contribuyen directamente a ella.

¿Pero y qué si nadie ve que están haciendo esas cosas? En ese caso, no están involucrados en ninguna actividad que simboliza nada para nadie porque ninguno la observa o sabe de la misma. No están reforzando la demanda.

Pero ustedes están observando; ustedes saben de eso. Ustedes están participando en el acto de consumir animales; un ritual que no tiene ningún significado aparte de la celebración especista de que los animales son cosas para ser explotadas.

Ser vegano significa que rechazas la idea de que los animales son cosas para que nosotros consumamos. No son mercancías; no son recursos.

Ellos no son comida; no lo son más que un brazo humano que pudieran encontrar en el contenedor de basura.

Nunca pensaríamos en comer a un humano. Los humanos son personas morales. No comemos personas. Pero lo no-humanos son personas también. Ellos tienen valor moral. Sus cuerpos y los productos hechos con ellos no son cosas para comer, incluso si los encontramos muertos en la carretera o en un contenedor de basura, o incluso si abandonan sus huevos.

12 de julio de 2012

Sintiencia





Un ser sintiente es un ser que percibe de manera consciente; un ser que tiene intereses; o sea, un ser que prefiere, desea o quiere. Esos intereses no tienen que parecerse a los intereses humanos. Si un ser tiene algún tipo de mente que pueda experimentar frustración o satisfacción o cualquier otro interés que un ser tenga, entonces es un ser sintiente.

Estamos involucrados en un pensamiento especista cuando afirmamos que un ser debe tener una mente similar a la humana para valer moralmente. Es decir, es especista afirmar que un ser debe tener un sentido reflexivo de autoconciencia, o pensamiento conceptual o la habilidad general de experimentar la vida en el sentido que los humanos lo hacemos para tener el derecho moral a no ser usado como un recurso. Dado que hay alguien ahí que es perceptivamente consciente y que, de esa propia manera, se preocupa por lo que le pasa a él o a ella, eso es todo lo necesario para tener el derecho moral a no ser usado como un recurso.

¿Hay incertidumbre en cuanto a dónde está la línea entre sintiente y no-sintiente? Por supuesto. Sin embargo, es claro más allá de toda duda que todos los animales que rutinariamente explotamos —los peces, vacas, ovejas, cabras, pollos y otras aves, langostas,..., son sintientes. Así que sabemos todo lo que necesitamos saber para tomar la decisión moral de dejar de comer, vestir o usar a esos animales.

¿Podemos decir con la mayor certeza posible en algún sentido empírico que las plantas son no-sintientes? Sí, por supuesto. Las plantas están vivas; las plantas reaccionan a los estímulos. Pero las plantas no responden a través de algún proceso consciente. Es decir, no hay razón alguna para creer que las plantas tienen algún tipo de mente que se preocupa acerca de lo que le pasa a la planta.

La gente con frecuencia dice que yo considero a los insectos como no-sintientes. Eso no es exacto. No estoy seguro de si los insectos son sintientes. Prefiero equivocarme por el lado de la sintiencia y no matarlos intencionalmente. De hecho, soy cauteloso cuando camino para no matarlos o injuriarlos. No sé si las almejas u otros moluscos son sintientes aunque prefiero equivocarme a favor de la sintiencia y no comer o comprar productos hechos con ellos.




Pero repito: no saber dónde trazar la línea no significa que ahora mismo no sepamos lo suficiente para estar absolutamente seguros de que tenemos una obligación moral de no comer, vestir o usar animales y de que el veganismo debe ser la base moral de un movimiento que intenta conseguir justicia para los animales no humanos.

Posdata del 13 de julio de 2012:

Algunas personas me escribieron en el día de ayer para preguntarme si considero que comer almejas es vegano. Estas cuestiones estaban motivadas por el vídeo que enlacé más arriba.

No, yo no considero que consumir a estos no-humanos sea coherente con ser vegano.

En el caso de las plantas, podemos estar tan seguros de que no son sintientes más de lo que podemos estar seguros de cualquier otra cosa. La cuestión de la sintiencia en el caso de almejas, ostras,..., no es segura, y, por tanto me parece de sentido común adoptar el presupuesto en favor de su sintiencia y en contra de su explotación. Hay otros moluscos [cefalópodos, tales como los calamares y los pulpos] que son neurológicamente más desarrollados y parece claro que son sintientes. Así que considero que lo razonable sería presuponer la sintiencia en ostras, almejas, y todos los moluscos —incluyendo a los caracoles— y no comerlos ni explotarlos de ninguna manera como recursos para los humanos.

El legado de Lennox






Ayer, 11 de Julio de 2012, Lennox, presuntamente un pit bull, fue asesinado por el Concejo de Belfast, en Irlanda. Los pit bulls son ilegales en Irlanda del Norte. Se había hecho una campaña internacional para salvar a Lennox y hay ahora una indignación internacional por su muerte.

Y así debe ser.

Sólo por ignorancia se considera a los pit bulls como un tipo de perro feroz. Cualquiera que sepa algo de pit bulls sabe que son perros dulces y amorosos, cuyo papel histórico ha sido el de trabajar como niñeras no humanas de niños humanos. ¿Son feroces algunos pit bulls? Sí, los que están preparados para ser feroces por los seres humanos. Y a partir de lo que he leído, la afirmación de las autoridades de Belfast de que Lennox era feroz, o que era "necesario" matarlo en algún sentido, no fue apoyada por la evidencia.

Pero la historia de Lennox tiene un significado más profundo. Hubo una indignación internacional en esta cuestión porque no había ninguna justificación para matar a Lennox. El Concejo de Belfast actuó erróneamente.

¿Pero qué respecto de los aproximadamente 150 millones de animales no humanos —sin contar a los peces— que son asesinados hoy para comida?

Cada uno de esos animales es tan inocente y vulnerable como lo fue Lennox. Y no hay justificación para el sufrimiento y la muerte que les imponemos. Matamos y comemos animales porque tienen buen sabor; actuamos por costumbre para satisfacer el placer de nuestro paladar. Nada más.

Muchos de aquellos que protestan por la muerte de Lennox y objetan las acciones del Concejo de Belfast están haciendo exactamente lo que hizo el Concejo en el caso de Lennox: están decidiendo quien vive y quien muere.

La indignación moral en todo el mundo respecto de esta injusticia muestra que muchos de nosotros tenemos preocupación moral respecto de los no humanos.

Si pudiéramos encender la chispa moral y generalizar esa preocupación moral, de manera que todos aquellos que sintieron malestar por la muerte de Lennox pudieran llegar a estar igualmente indignados por la muerte de los miles de millones de animales matados anualmente para comida, tendríamos un movimiento por los derechos animales.

El patético movimiento “de la carne feliz”, “el consumo compasivo” que existe al presente, no tiene nada que ver con los derechos animales; tiene que ver con hacer que los humanos se sientan mejor respecto del consumo de no humanos.

A Lennox lo mataron injustamente. Eso estuvo mal. Quienes objetan lo que le pasó a Lennox deberían reconocer que continuar consumiendo animales no nos hace diferentes del Concejo de Belfast.

Si no son veganos, por favor háganse veganos. Y eduquen a otros, de maneras creativas y no violentas, acerca de cómo el veganismo es la única respuesta al reconocimiento de que los animales importan moralmente.

Y si tienen la posibilidad de adoptar a un animal sin hogar de cualquier especie, por favor háganlo. Si adoptan, consideren a un pit bull o mezcla con pet bull. ¡Son perros maravillosos!

Dejemos que el legado de Lennox sea la elevación de nuestra consciencia por todos los no-humanos.

Posdata del 16 de julio de 2012

Algunos animalistas están convocando un boicot al turismo de Irlanda del Norte en respuesta por la muerte de Lennox. Esto demuestra la confusión en la que viven tantos animalistas. Primero, ¿por qué Irlanda del Norte? Nueva York matar a más pitbulls en un día que todos aquellos que habrán matado en Irlanda del Norte durante años. Segundo, millones de animales son matados cada minuto de cada día en todas partes alrededor del mundo. Pero la respuesta de estos animalistas consiste en realizar un boicot enfocado en un perro y que no hace mención de los otros millones de animales ni conecta ambas injusticias. El veganismo no es mencionado.

3 de julio de 2012

Un intercambio en Facebook sobre la religión y los animales



Alguien preguntó:

¿La biblia no nos informa que los animales son proveídos por su dios para el uso del hombre, y el Corán y las escrituras judías no ordenan cómo y cuáles animales deben ser matados para consumo humano? Fuera de los actos de crueldad gratuita y pasando por alto los derechos de los animales, me parece que la biblia cristiana en parte defiende el bienestar animal, pero ciertamente no defiende un enfoque abolicionista  —¿cómo esto no podría fomentar el especismo?

Le contesté:

Tengo varias respuestas:

Primero, a menos que yo crea que los libros sagrados de una religión son la palabra literal recibida de Dios, los textos religiosos deberían ser vistos como tratados espirituales en sus contextos históricos. Lo que se valora como principio central de una religión puede evolucionar —y usualmente lo hace— a través de cambios en los contextos históricos. En cualquier caso, uno puede ser teísta y, verdaderamente, un Cristiano, considerando a la Biblia nada más que como un documento que se desarrolló históricamente y se dirigió a varios asuntos, muchos de los cuales no tenían nada que ver con la teología y sí todo que ver con el poder y el control del que son parte todas las instituciones, sean iglesias o corporaciones o gobiernos.

Segundo, vayan a leer el Génesis, el primer libro del Antiguo Testamento. En la historia original de la creación, cualquiera, incluso los animales, eran veganos. Es completamente claro que los humanos no comían animales y que los animales no se comían unos a otros. Fue sólo después de quebrarse el pacto entre los humanos y Dios que se comenzó a comer animales. Hasta donde leí, el veganismo fue la posición ideal y es la posición hacia la cual los humanos deberían trabajar —una situación donde habrá paz, ninguna matanza, y donde incluso el león yacerá con el cordero y el león comerá paja.

Tercero, el especismo, sea en la forma de una doctrina religiosa o secular, promueve el especismo. La idea de que la religión tiene una esquina en el mercado especista es simplemente errónea. ¿Se usaron las religiones para apoyar el especismo? Sí. ¿Se usaron las instituciones seculares, tales como el paradigma humanístico de la Ilustración, para apoyar el especismo? Sí. ¿La corriente principal de la ciencia es especista? Por supuesto. Ninguna de esas instituciones son inherentemente especistas —o racistas o sexistas u homofóbicas. Pero esas instituciones están todas dominadas y moldeadas por personas que son especistas —y sexistas, racistas y homofóbicas.

Cuarto, lo que encuentro problemático es que gran parte de la discusión en cuanto a este tema toma la forma de personas que se declaran “ateas” porque no les gusta el Papa, o porque la Iglesia Católica facilitó y encubrió la pedofilia, o porque algunos Cristianos Fundamentalistas o musulmanes son personas desagradables, odiosas, etc. Todas esas cosas pueden ser ciertas pero no tienen nada que ver con el tema de si Dios existe o si hay una dimensión espiritual del universo.

Muchos defensores de los animales se auto-identifican como “ateos” pero muchas de esas mismas personas también adoptan creencias espirituales y algunas incluso tienen creencias teístas. Lo que quieren decir con “ateo” es que rechazan las religiones tradicionales organizadas.

Quinto, el Nuevo Ateísmo que es popular entre muchas personas, particularmente los jóvenes, está siendo pregonado por un grupo de políticos reaccionarios, incluyendo Richard Dawkins, Sam Harris y Chris Hitchens. Noam Chomsky se refiere a estas personas como “fanáticos” ¿Por qué? Porque promueven la idea de que los problemas del mundo son causados por la religión más que por los factores geopolíticos y económicos en juego. En otras palabras, quieren que ustedes piensen que los problemas del Medio Oriente, por ejemplo, están relacionados con el Islam en vez de con el petróleo o el imperialismo occidental. Estos Nuevos Ateos tratan de proporcionar una base “científica” para el Nuevo Orden Mundial. Si se consideran a sí mismos como personas políticamente progresivas, piensen dos veces respecto de si quieren identificarse ustedes mismos con estos pensadores reaccionarios.

Por favor, observen: No estoy diciendo que el ateísmo está mal porque Dawkins, Harris y Hitchens son reaccionarios políticos. Sólo estoy diciendo que la gente que está interesada en el pensamiento crítico, racional y progresivo debería tener cuidado antes de pasarse a las filas del Nuevo Ateísmo.

Sexto, reitero: los argumentos por los derechos de los animales que desarrollé durante los pasados 30 años, que son muy diferente de las posiciones desarrolladas por Peter Singer y Tom Regan, se sustentan en la lógica y la racionalidad. Punto. Cualquiera que afirme otra cosa no conoce mi trabajo o lo está tergiversando deliberadamente. Mi trabajo habla por sí mismo: la lógica y la racionalidad son absolutamente esenciales.

Pero la lógica y la racionalidad no pueden proporcionar el cuadro completo.

Para que la gente traduzca la lógica y la racionalidad de la posición abolicionista en un cambio importante en sus propias vidas —hacerse veganos— y aboguen para que otras personas efectúen cambios en sus vidas, es necesario que la gente deba considerar a los animales como poseedores de valor moral. Ellos deben tener un impulso moral en relación a los animales. Ellos deben “ver” a los animales, o al menos algunos animales, como miembros de la comunidad moral. No es necesariamente una cuestión de “gusto por” o de “amor” por los animales; es una cuestión de considerarlos como miembros de la comunidad moral. Es cuestión de tener la motivación para actuar correctamente cuando se trata de animales. Si la gente tiene esta preocupación o impulso moral al menos en relación a algunos animales —y las buenas noticias es que muchas personas lo tienen—, creo que el abordaje lógico que desarrollé puede guiarlos para ver que todos los seres sintientes son miembros de la comunidad moral y que deberíamos abolir, y no regular, la explotación animal.

Si la gente rechaza la idea de que los animales son miembros de la comunidad moral, entonces la lógica y la racionalidad no van a llegar muy lejos. Déjenme decirlo de esta manera: ustedes piensan que las brutales peleas de perros de Michael Vick están mal, yo puedo, a través del argumento lógico, racional, lograr que vean que cualquier no-vegano está en un lugar similar al de Michael Vick. Si ustedes piensan que las peleas de perros de Vick son estupendas y maravillosas, no voy a llegar muy lejos con ustedes.

Ese impulso moral que debe estar presente para trabajar con los argumentos lógicos y racionales puede venir de cualquier fuente —puede venir de fuentes teísta [por ejemplo: creer en un amor cristiano que todo lo abarca], fuentes espirituales [por ejemplo: creer en una visión Budista respecto de la interconectividad de toda la vida], o fuentes totalmente ateas o no-espirituales [por ejemplo: creer que la proposición expresada en “está mal infligir sufrimiento a un ser sintiente sin una justificación suficiente” es una afirmación objetivamente verdadera como cuestión de intuición moral].

No importa cuál sea la fuente de la preocupación o del impulso moral. Lo que importa es que la tienen.

La idea de que un abolicionista debe ser ateo es tan absurda como la posición de que un ateo no puede ser abolicionista. Abolicionistas pueden ser ateos, cristianos, budistas, realistas morales seculares o lo que sea. Históricamente, la mayoría de los abolicionistas con respecto a la esclavitud humana eran personas religiosas.

Siempre deberíamos criticar al especismo cualquiera sea la forma en que se muestre y en cualquier doctrina que emerja. Pero eso no significa que debemos divertirnos o atacar las creencias religiosas o espirituales en sí mismas. Recientemente, uno de estos grupos animalistas de Nuevos Ateos desacertados y reaccionarios publicó un gráfico ofensivo comparando a Jesús, Buda y Krishna con Charles Manson y Ji Jones. ¿Alguien piensa realmente que tal comparación, además de ser inherentemente errónea, está haciendo algo para ayudar a los animales? Ciertamente, sería irracional pensar así.

*****

Si no son veganos, háganse veganos. Es fácil, es mejor físicamente para ustedes y, lo más importante, es lo correcto para hacer. Si ya son veganos, entonces eduquen a otros respecto de porqué su preocupación por los animales significa que ellos, también, deberían ser veganos.

Y si tienen la habilidad de hacerlo así, por favor adopten o cuiden a un animal sin hogar. Los refugios están desbordados con toda clase de animales que los necesitan: perros, gatos, pájaros, roedores, peces. ¡Hay alguien para todos! Si tienen lugar y pueden tomar un animal grande o varios pequeños, ¡háganlo!

2 de junio de 2012

Una previa del próximo programa sobre activismo efectivo por los Derechos Animales



La semana pasada publiqué dos ensayos: 

La reacción que recibí fue abrumadora en tan sólo unos pocos días. He recibido 52 correos electrónico —hasta ahora— preguntándome cuestiones sobre cómo aplicar esas ideas en circunstancias concretas.

Haré pronto un programa de radio sobre este tema en cuanto pueda, pero, dependiendo de cómo vaya mi trabajo, no será antes de una semana o dos. Hace mucho tiempo que no hago un programa y este tema parece lo suficientemente para para dedicarle varios programas.

Mientras tanto, la tesis que defendí en mis ensayos es que si la gente no tiene lo que yo denomino preocupación moral por los animales —con lo que quiero decir que tienen la creencia de que al menos algunos animales importan moralmente— y un impulso moral —con lo que quiero decir que ellos están motivados para seguir adelante, para actuar sobre esa creencia de manera de que quieran hacer lo correcto, y no solamente pensar lo correcto acerca del tema— entonces la lógica y la racionalidad no importarán demasiado.

Pero si alguien realmente tiene una preocupación y un impulso moral, entonces podemos usar la lógica y la racionalidad para que llegue a una posición vegana abolicionista.

En otras palabras, si alguien me dice: “Pienso que lo que le hizo Michael Vick a esos perros fue moralmente terrible porque está mal hacer sufrir a los animales sin ninguna razón,” yo puedo entonces usar la lógica y la racionalidad para demostrarle que nuestra práctica de comer animales y productos animales es indistinguible de usar animales para peleas.

Pero si alguien dice: “No me importa lo que Michael Vick o cualquier otro le hace a los animales. No considero que los animales tengan ningún valor moral,” es poco probable que esa persona esté interesada en los argumentos lógicos acerca de cómo debería cumplir con sus obligaciones morales hacia los animales. Ella no reconoce que tenga alguna.

La buena noticia es que la mayoría de la gente tiene alguna preocupación moral por al menos algunos animales. Nuestro desafío, como activistas por los animales, es usar la lógica y la racionalidad para conseguir que las personas vean que su preocupación moral tiene sentido sólo si la extienden a todos los seres sintientes y apoyan la abolición, tanto en sus vidas personales, en la forma de veganismo y, como una cuestión social, en la forma de educación vegana no violenta.

Y en cuanto a los que realmente no tienen ninguna preocupación moral por los animales, no podemos usar la lógica y la racionalidad para forzarlos a sentir de manera diferente; para “probar” que ellos deberían preocuparse. Si no les preocupa, no les preocupa.

Aunque nuestro desafío como defensores de los animales es ayudar a las personas a ver las implicancias de su preocupación moral respecto de los animales, es irrelevante porqué las personas tienen esa preocupación moral. Lo que es relevante es que ellos tienen preocupación moral. Eso es lo que nosotros necesitamos identificar y eso es lo que sirve como base del uso de nuestra lógica y racionalidad para demostrar que el veganismo es la única respuesta coherente para un sentido reconocimiento de que los animales importan moralmente.

Así que cuando alguien dice, “Pienso que lo que Michael Vick le hizo a aquellos perros fue moralmente terrible porque está mal hacer sufrir a los animales sin razón alguna,” la respuesta no es preguntar, “¿Por qué piensa así?” y entonces proceder a argumentar con la persona porque ustedes no están de acuerdo con la fuente de la preocupación moral de esa persona.

Por ejemplo, si alguien dice, “Pienso que lo que Michael Vick le hizo a esos perros fue moralmente terrible porque está mal hacer sufrir a los animales sin razón alguna,” el trabajo que tienen es lograr que ella vea que su preocupación moral requiere que deje de consumir o usar a los animales en conjunto, y alentar a otros a hacerlo, aparte de eso.

Le harían un flaco servicio a los animales si, en esa situación, ustedes dijeran, “¿Y por qué piensa eso?” y ella contestara, “Porque soy budista y veo la interconexión de la vida,” y ustedes procedieran a decirle a ella que es un idiota, o que es irracional por creer en el budismo porque ustedes son ateos y “científicos” y no creen en el budismo.

De manera similar, si la base de sus preocupaciones morales por los animales es su budismo, el trabajo que tienen no es convencer a alguien más —cuya fuente de preocupación moral puede ser completamente diferente, tal como su lectura de un poema de Byron, un ateo, o la relación que tiene con su perro— para que se haga budista. Lo que importa es que los dos comparten una preocupación moral. Porqué lo hacen es irrelevante. Todo lo que importa es que lo hacen.

Si una persona dice que la fuente de su preocupación moral por los animales es que ella creció en una granja que tenía animales y, aunque su familia explotaba animales, un día se da cuenta y reconoce que tiene parentesco con los animales no humanos pero está insegura acerca de qué hacer en cuanto a la acción práctica, nuestro trabajo es discutir con ella cómo su sentido de parentesco debería conducirla al veganismo y apoyar la abolición de la explotación. Nuestro trabajo no es criticarla porque su sentido de parentesco con los no humanos se desarrolló en una situación que nosotros consideramos moralmente objetable.

Escribí mucho respecto de la no violencia como fuente de preocupación moral en relación a temas que involucraban humanos y no humanos. Pienso que es justo decir que muchas personas comparten conmigo una creencia en la no violencia como un valor moral importante y fundacional, independientemente de si la ven conectada con una determinada religión o una tradición espiritual. Muchos adoptan la no violencia como un concepto puramente secular. De hecho, es precisamente porque la no violencia es un valor moral adoptado por muchos a pesar de cualquier otra cosa que puedan creer, que ésta provee un marco común con el cual manejar muchas cuestiones. Nunca discuto la no violencia en un contexto metafísico o espiritual determinado cuando discuto ética animal porque no es útil o relevante. Si ustedes y yo compartimos una preocupación moral —nuestra creencia en la no violencia— porqué lo hacemos así es irrelevante. Lo que es relevante es que nuestra creencia común es el fondo de nuestra preocupación moral por la violencia contra los animales. Desde esa preocupación moral compartida, podemos razonar para conclusiones morales importantes respecto del veganismo y la abolición.

Repito: no nos debería importar porqué las personas tienen una preocupación por los animales; lo que importa es que ellas tienen esa preocupación. Sus razones para preocuparse por otros animales —humanos o cualquier otro— sólo importan cuando ello limita su preocupación, no cuando la expande.

Continuará …



1 de junio de 2012

Imágenes Violentas en el Activismo Animalista




Con cierta frecuencia me preguntan si es aconsejable usar imágenes violentas, tales como películas ambientadas en mataderos o en granjas de cría industrial, como parte de la educación abolicionista vegana. Cuando expreso duda y preocupación, quienes conocen mi experiencia dirán muchas veces, “Pero, ¿acaso tu visita a un matadero no te afectó profundamente?

Por supuesto que sí. Pero tenemos que distinguir entre la fuente de nuestra preocupación moral respecto de los animales y los argumentos que hacemos a favor de la abolición y del veganismo. En mi último artículo, “Preocupación Moral, Impulso Moral, y Argumentación Lógica en el Activismo por los Derechos Animales”, sostuve que la racionalidad es absolutamente esencial para una defensa efectiva de los derechos animales, pero que para que una persona sea receptiva al argumento racional, debe primero tener al menos alguna preocupación moral respecto de los animales. Debe tener un impulso moral para querer hacer lo correcto al menos en relación a algunos animales, para ser capaz de responder positivamente a los argumento lógicos respecto de qué es lo correcto para hacer. La preocupación moral y el impulso moral pueden venir de distintas fuentes. Sin embargo, si a una persona no le importan moralmente los animales, y no considera a los animales como miembros de la comunidad moral en ningún sentido, la lógica y la racionalidad no van a ser muy útiles.

En mi caso, mi preocupación moral respecto de los animales fue provocada por la visita a un matadero y por un reconocimiento simultáneo de que un compromiso con la no violencia era gravemente incompleto si no se aplicaba a los animales. Fue esa preocupación moral y el muy fuerte impulso moral resultante que me llevó a desarrollar el enfoque abolicionista a los derechos animales que incluye a todos los seres sintientes dentro de la comunidad moral y que identifica al veganismo y a la abolición como las únicas respuestas coherentes a un reconocimiento del valor moral inherente de los animales.

Pero decir que algo sirve para provocar o despertar la preocupación moral en alguien, no es decir que será también una herramienta efectiva de apoyo para usar en aquellos que ya tienen una preocupación moral pero están confundidos respecto de lo que significa en términos de sus propias vidas y sus esfuerzos de promoción. Mostrarle a alguien películas sangrientas puede desencadenar su preocupación moral, pero la mayoría de las personas que van a mirar tales películas, en primer lugar ya están preocupadas respecto de los animales y están tratando de descubrir qué hacer con su preocupación. El peligro es que las películas sangrientas consiguen que las personas preocupadas se centren en lo relativo al tratamiento y no al uso, particularmente cuando son presentadas, como con frecuencia ocurre, como explícitos o implícitos llamamientos para la reforma bienestarista. Es éste particularmente el caso con respecto a los videos ambientados en granjas industriales o en los “abusos” de las granjas industriales. Muchas personas que ven tales películas se marchan con un muy claro mensaje bienestarista de que la solución consiste en las etiquetas “felices”, las granjas familiares, CCTV, y casi todo excepto el veganismo. Todos nosotros conocemos a tales personas.

Y ése es el riesgo. De hecho, cuando abrimos este blog por primera vez, había imágenes sangrientas en la portada. Una de las razones por las que eliminé esas imágenes fue el hecho de que algunas personas comentaron que el activismo animalista necesitaba centrarse en las reformas bienestaristas para “mejorar” el trato hacia los animales. !Eso perdía todo el sentido del sitio!

Además, pienso que hay una diferencia significativa entre visitar un matadero y ver una película donde se lo muestra. La última será sangrienta, pero una parte del horror de un matadero es el contacto visual que ustedes hacen con animales determinados a quienes nunca olvidarán. Si este tipo de experiencia no despierta ninguna predisposición para que tengan una experiencia moral, o cercanía, con los animales no humanos, no estoy seguro de qué lo haría.

Así que pienso que debemos ser cuidadosos al usar estos materiales para el activismo.

No me opongo absolutamente a ellos; pueden facilitar que alguien que está luchando con estos temas para desarrollar su preocupación moral se haga receptivo a los argumentos racionales a favor del veganismo y la abolición. Y pueden ser útiles para persuadir a alguien que ya está preocupado y que ya tiene un impulso moral para ir en la dirección abolicionista. Pero, en el último caso, pueden también empujar a esa persona a favor de centrarse en el trato y no en el uso, y entonces la moveremos hacia la carne “feliz” y la reforma bienestarista.

Dije en este ensayo respecto de la preocupación moral:
«En términos generales, no estoy diciendo que deberíamos usar la fuente de nuestra preocupación moral para argumentar por los derechos animales. Eso no tendría sentido. Si la fuente de la preocupación moral por los animales de alguien es que ella leyó Black Beauty cuando era una niña, no estoy diciendo que deberíamos promover la lectura de Black Beauty como un medio de defender los derechos de los animales. Verdaderamente, está lleno de personas que leyeron Black Beauty cuando eran niños y que no se hicieron veganos. Pero ese libro (o cualquiera de los incontables otros libros, experiencias, etc.) puede haber desencadenado el impulso moral en alguien, haciéndolo receptivo a los argumentos racionales que podemos hacer como abolicionistas para conseguir que esa persona vea a todos los seres sintientes como miembros de la comunidad moral y al veganismo como la única respuesta coherente, dada su preocupación moral. Pero si ella no tiene ninguna preocupación moral en primer lugar, no será receptiva a esos argumentos.»
Alguien puede haber desarrollado su sentido de preocupación moral trabajando en una granja, intensiva o no, pero no haríamos activismo para persuadir a las personas que trabajan en tales lugares se haga veganas. No sólo sería poco práctico sino que no está claro que sería casi tan efectivo como los argumentos lógicos hicieron en alguien que ya tiene preocupación moral.

Conocí a alguien cuyas preocupaciones morales fueron provocadas por trabajar como estudiante asistente en un laboratorio que usaba animales. Ella dejó de trabajar en el laboratorio e hizo voluntariado para un gran grupo de bienestar animal y se hizo vegetariana por varios años. Se hizo vegana después de leer mi libro «Introducción a los Derechos Animales» dejó de promover la reforma bienestarista, y comenzó a hacer educación vegana. Respondió a los argumentos lógicos de «Introducción a los Derechos Animales» porque ella estaba moralmente preocupada respecto de los animales, como resultado de su experiencia en el laboratorio. Pero ciertamente nunca recomendaría que alguien sea asistente en un laboratorio con animales para que se haga vegano.

Para concluir: no confundan la fuente de la preocupación moral, que puede ser casi cualquier cosa, con los argumentos lógicos que hacemos a favor del veganismo y la abolición.



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