18 de febrero de 2007

“Todos los seres humanos también se van a morir”






Parece que el movimiento animalista está muy ocupado, a los tropezones, bregando frenéticamente por conseguir la mejor posición para besar el trasero corporativo de Whole Foods Market y su Director Ejecutivo (CEO), John Mackey.

Seguro, Whole Foods vende toneladas de cadáveres de animales (frescos y congelados) y miles de productos de origen animal. Pero no sientan miedo, defensores de los animales. Son productos animales “felices”. Nada menos que una luminaria como Peter Singer, el así llamado “padre del movimiento por los derechos animales,” nos cuenta que “Whole Foods constituyó la Animal Compassion Foundation (Fundación Compasiva para los Animales), una organización independiente, sin fines de lucro, cuya misión es ‘proveer servicios de educación e investigación para auxiliar e inspirar a los granjeros y a los productores de carne de todo el mundo, ‘a alcanzar reglas de excelencia en bienestar animal mientras al mismo tiempo se mantiene la viabilidad económica.’” (The Way We Eat: Why Our Food Choices Matter, 181) Eso sí que es radical, ¿eh? La Animal Compassion Foundation va a “auxiliar e inspirar” a aquéllos que producen cuerpos animales a mejorar las cosas hasta el punto en que ellos puedan tener una ganancia aceptable. En otras palabras, nosotros podemos venderlos y tener ganancias, pero ustedes, los “consumidores compasivos.” se pueden sentir bien en cuanto a esto. Cuenten con una revolución.


Whole Foods, de acuerdo a Nuestro Padre, es un “negocio ético,” (183), una parte de lo que Singer considera que es el abordaje ““conscientemente omnívoro” de la explotación de los no humanos. Y Whole Foods promete que los “productores que consiguieron cumplir con éxito estas normas facultativas, podrán etiquetar sus productos con la designación especial de Animal Compassionate’.” Otra etiqueta de carne “feliz”, para competir con las etiquetas Certified Humane Raised & Handled y la Freedom Foods. ¡Así que cuántas opciones de carne “feliz”!

Singer, junto con las corporaciones bienestaristas Humane Society of the United States, People for the Ethical Treatment of Animals, Farm Sanctuary, Compassion Over Killing, y Vegan Outreach, además de otras, escribió a Mackey una carta abierta expresando “aprecio y apoyo por la iniciativa pionera que tuvo Whole foods Market de establecer las Farm Animal Compassionate Standards [Normas Compasivas para los Animales de Granja]”. Cuando le preguntaron si estaba preocupado con el hecho de que Whole Foods estaba usando su carta con propósitos de relaciones públicas y marketing, Singer respondió:
"No tengo ningún problema con esto. Apoyo lo que la carta dice y ellos pueden usarla a voluntad. Quiero decir, nosotros les escribimos esa carta esperando que la usaran. No fue simplemente una carta personal a John Mackey para guardarla en su armario de archivos."
PETA dió un premio a Whole Foods en el 2004, declarando que la empresa “hizo consistentemente más por el bienestar animal que cualquier otro minorista de la industria, exigiendo que sus productores se adhieran a normas estrictas”.

La revista VegNews reporteó a Mackey en nota de tapa y dio premios a Whole Foods y a Mackey.

Incluso Tom Regan, quien se esfuerza tanto en diferenciarse de Singer, entró en la caravana de Whole Foods. En el Internacional Compassionate Living Festival de 2005, que intentaba homenajear a los “individuos ejemplares que osaran desafiar el status quo y asumir la causa por los oprimidos”, Regan invitó a Mackey como conferencista principal. En el folleto de Regan, Mackey fue descripto como el “Director ejecutivo vegano de Whole Foods Market, el supermercado líder de alimentos naturales y orgánicos y fuerza propulsora de niveles más altos de bienestar animal.”

Algunos defensores de los animales pueden objetar el hecho de que Singer, Regan, PETA, VegNews y otros defensores de la carne “feliz” se hayan transformado en la división de marketing de los explotadores comerciales, tales como Whole Foods, cuyos negocios se apoyan en que el público no esté aceptando los derechos animales. Algunos defensores de los animales pueden afirmar que hay algo claramente absurdo en el hecho de elogiar a Whole Foods por ser un propietario de esclavos más “humanitario”, cuyos capataces golpean a sus esclavos 5 veces por día, en vez de 6 veces.

Pero tales objeciones serían injustificadas. Estos defensores de la carne “feliz” tienen el derecho de emocionarse efusivamente con Whole Foods. Esta es una corporación que cuida las cosas. Y las cuida muchísimo.

Tomen por ejemplo la decisión reciente de Whole Foods en relación a las langostas.

En junio de 2006, Whole Foods anunció que había estudiado un informe donde se llegaba a la conclusión de que las langostas y los cangrejos eran sintientes, o subjetivamente conscientes, y habían concluido que, hasta que “sea posible mejorar suficientemente el manejo y la manipulación de langostas vivas, a fin de asegurar su tratamiento humanitario a lo largo de la cadena de abastecimiento”, Whole Foods no vendería langostas vivas.


El anuncio de Whole Foods del 16 de junio de 2006, también decía que sus supermercados continuarían “vendiendo productos seleccionados, crudos y congelados de carne de langosta”, así que la “Victoria” era, en realidad, que el “consumidor compasivo” sería libre de ver las langostas vivas en un acuario de Whole Foods; las mismas serían matadas en algún otro lugar y sus cadáveres llevados a Whole Foods para la venta.

De acuerdo a las noticias publicadas el 8 de febrero de 2007 en The Boston Globe y en Portland Press Herald, Whole Foods iba a renunciar a su prohibición de langostas vivas para un nuevo supermercado de Whole Foods que se abriría en Portland, en Maine.

Pero no se alarmen, defensores de los animales. Whole Foods, en el fondo, desea lo mejor para las langostas.

Aunque Whole Foods permitirá la comercialización de las langostas en el supermercado de Portland, esas langostas estarán dispuestas, desde que hayan sido atrapadas, en “posición vertical, con las garras hacia arriba y las colas hacia abajo, dentro de compartimientos de plástico” –lo que Whole Foods llama “condos.” (condominios)–

Y para ilustrar el punto de que una buena moral y buen negocio van juntos –o sea, que el bienestar animal está enlazado con la explotación eficiente de los animales como hace mucho tiempo argumento–, ésa es una situación en que todo el mundo sale ganando: Los productores de langostas, y los comerciantes de langostas ¡tanto como las propias langostas! Little Bay Lobster Co., la compañía que desarrolla esos “condos”, declaró que los métodos de envío tradicionales significan que “cerca del 5% de las langostas mueren durante el transporte, lo que cuesta a la industria de la langosta de Maine hasta $20 millones de dólares por año”. Los “condos” aíslan a las langostas entre sí, confinando a cada una en un pequeño gabinete plástico y reduciendo, de esta manera, las muertes que ocurren cuando las langostas andan unas por encimas de las otras. Además de esto, el sistema del “condo” “mejora la apariencia de las langostas en los supermercados, donde los clientes exigentes pueden no querer a una que tenga su antena comida por otra de sus compañeras de celda,” según afirma Little Bay, el cual agrega: “Hacemos eso por lucro. Pero, al final, eso atiende a los objetivos de Whole Foods.”

Y Little Bay va a precisar con seguridad de una base mejor para lucrar. El 10 de febrero de 2007, el Portland Press Herald informó que Little Bay fue multada con $86.000 dólares por la Environmental Protection Agency (Agencia de Protección Ambiental), por descargas ilegales de contaminantes en un río y otras infracciones, que incluían sumergir trampas para langostas en un químico tóxico haciendo que el tóxico se mezclara con las aguas del río.

Ahora ustedes probablemente se están preguntando acerca de matar a las langostas. ¡No se preocupen, defensores de los animales! ¿Creen ustedes que Peter Singer, Tom Regan, PeTA, y cualquier otro miembro de la Cuadrilla de Líderes de Hinchas de Whole Foods los engañarían?

Toda langosta que esté en el supermercado por más de siete días (ellas serán “identificadas a partir de bandas con un código de color enganchadas en sus garras”) serán “electrocutadas y vendidas en forma de ensalada de langosta u otras exquisiteces.” Sí, “los trabajadores usarán un aparato llamado ´CrustaStun’ que instantáneamente matará a las langostas con 110 voltios, en vez de hervirlas.” Los clientes también pueden pedir sus langostas electrocutadas antes de llevarlas a sus casas.

Finalmente, las personas pueden comer langostas de nuevo, sin sentir culpa acerca de tener que matarlas en agua hirviendo. Esto es seguramente lo que significa ser un “omnívoro consciente” – explotar a los animales sintiéndose al mismo tiempo moralmente superior– ¿Quién podría pedir algo más?

Pero, ¿qué pasa con la elección del consumidor? ¿Esto no tiene importancia? ¿Y si un consumidor quisiera hervir su langosta, en vez de que la langosta sea electrocutada “humanitariamente” por Whole Foods? Al fin de cuentas, Peter Singer nos dice, en "The Way We Eat", que John Mackey tiene una “perspectiva libertaria” (182). Singer menciona esto al explicar por qué Mackey está en contra de los sindicatos en Whole Foods. Pero, sin duda, un tipo que se opone a las organizaciones sindicales por razones libertarias, tiene que estar preocupado con las elecciones de los consumidores.

Y él lo está. El Boston Globe informa: “Los clientes aún podrán comprar langostas vivas y matarlas en casa.”

Por un momento, me quedé preocupado.

¿Y el tratamiento “humanitario”? Después de todo, ¿no es realmente detestable hervir una langosta viva? Tranquilos. Whole Foods ha pensado en esto. El Portland Press Herald informa: “A los clientes que se lleven langostas vivas se les dará una cartilla con la explicación del método de preparación “humanitario”.

Así que tienen:
  • “Condos” para las langostas y mayor lucro para la industria de la langosta.
  • Electrocución de langostas con el “CrustaStun” para el consumidor verdaderamente compasivo que quiera comer langosta con un mínimo de culpa.
  • Hervido “humanitario” para los menos “compasivos” pero sin embargo aún “omnívoros conscientes.”
  • Hervido convencional para el resto, pero incluso estos consumidores son mejores moralmente que aquéllos que compran en un supermercado convencional, porque ellos compraron sus langostas en Whole Foods, un acto que en sí mismo es una declaración de compromiso del estilo de vida “Compasivo con los Animales”.
  • Y si ustedes compran sus langostas en uno de los días de compras especiales, cuando Whole Foods dona el 5% del total de sus ventas a la Animal Compassion Foundation, entonces pueden contribuir a un mejor bienestar animal para los animales de granja cuando compran su langosta.
¿Puede haber alguna duda acerca de por qué el grupo de la carne/productos animales “felices” está tan entusiasmado con Whole Foods y John Mackey? Ciertamente ninguna.

No asombra que PeTA se haya apresurado a elogiar a Whole Foods por su cambio a la prohibición de venta de langostas, diciendo que aunque PETA deseaba que ninguno vendiera langostas, Whole Foods debería ser “aplaudido, sin embargo, por tratar de mejorar las condiciones de vida de las langostas antes de la venta.” En otra historia del Boston Globe del 7 de febrero del 2007, se informó que “People for the Ethical Treatment of Animals (PETA), el grupo por los derechos animales con sede en Virginia, preferiría que no se vendieran langostas vivas, pero dice que la empresa debería también ser elogiada por el hecho de asegurar que los animales estén siendo tratados humanitariamente. ´Nuestra expectativa es que todos los negocios de Maine que venden langostas vivas tengan que implementar los protocolos de bienestar animal a fin de competir con Whole Foods, lo que sería una buena cosa,’ dijo Matt Prescott, de las oficinas de PeTA en Norfolk, Va.”

¡Una Victoria para las Langostas!

Quizás PeTA hará un nuevo video con una mujer vestida como langosta que hará un striptease para entrar luego en una olla, sonriendo y agitándose al ser “electrocutada” con un fingido “CrustaStun”.

Para aquéllos que piensen que todo esto es bastante trágico, anímense. Los dejo con un pensamiento filosófico de David Lannon, el presidente de Whole Foods North Atlantic Regional: 
Todos los seres humanos también van a morir. Pero la calidad de vida es importante mientras están vivos. Es lo mismo con los animales.
Esto sí que es un pensamiento profundo.

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