23 de abril de 2010

Las respuestas deberían ser claras




En la tentativa de Ingrid Newkirk de enfrentar el fuerte ensayo de Victor Schonfeld, «Los 5 errores fatales del activismo animalista», Newkirk trató de defender la reforma bienestarista del siguiente modo:

«Para aquéllos que deprecian el gradualismo, el filósofo práctico Peter Singer preguntaría, “¿Preferirían vivir en el horror en el que están ahora, reproducidos para crecer siete veces más rápidamente que lo natural, de manera que sus huesos se astillen y sus órganos colapsen, o preferirían ser capaces de vivir sin dolor crónico? ¿Preferirían vivir sus vidas hacinado en una jaula pequeña, incapaces de abrir sus alas, construir un nido o de hacer casi nada de lo que les gustaría hacer, o preferirían hacer, o preferirían al menos poder caminar? ¿Preferirían ser colgados boca abajo por sus pies y ser escaldados hasta la muerte o perder la conciencia cuando la celda en la que están metidos accionase un sistema de aturdimiento bajo atmósfera controlada?” Las respuestas deberías ser claras.»

Preguntémonos cuestiones similares, en el contexto de la explotación humana:

¿Preferirían obtener un helado antes de ser abusados? ¿Preferirían no ser torturados antes de ser asesinados? ¿Preferirían ser torturados por 15 minutos en vez de 20 minutos antes de ser asesinados? ¿Preferirían no ser golpeados antes de ser violados? ¿Preferirían ser torturados, en una simulación de ahogamiento, sobre una tabla acolchada en vez de una tabla sin acolchado?

Las respuestas deberían ser claras.

Por supuesto que es mejor hacer menos daño que más daño. Pero esto evita la pregunta fundamental, que es establecer si podemos justificar el daño que les imponemos, para empezar a hablar del tema. Si la violación está mal, no deberíamos hacer campañas por una violación 'humanitaria'. El mismo análisis se aplica a la pederastia, la tortura, el asesinato, etc...

Más aún, Newkirk falla en reconocer una realidad económica simple: debido a que los animales son propiedades, y no tienen ningún valor inherente, las únicas reformas bienestaristas que aceptamos son aquéllas que proveen un beneficio económico para nosotros. PeTA reconoce esto explícitamente en su campaña para gasear a las aves: que este método de matarlas es mucho más beneficioso económicamente para los productores. Es precisamente por eso que las plantas procesadoras de pollos están adoptando en forma creciente este método de matanza. Económicamente, tiene sentido. Pero la realidad económica de los animales como propiedad significa que el nivel de la protección de bienestar animal será siempre muy bajo y relacionado con la económicamente eficiente explotación de los animales. Así que Peta, en efecto, ha pasado a asociarse con la industria, para hacer la explotación animal más eficiente. Sensacional.

Lo que Newkirk no se molesta en mencionar acerca de Singer es que él no piensa que comer animales o productos animales sea inherentemente problemático. En verdad, Singer ha dicho repetidamente que, debido a que la mayoría de los animales no tienen un interés en sus vidas, el problema no es el hecho de quelos usamos, sino cómo los usamos. Singer piensa que ser omnívoro es moralmente aceptable si tienen cuidado en comer carne y productos animales que han sido criados y matados “humanitariamente”. Discutí este tema en extenso en mis libros pero ustedes pueden leer varios ensayos acerca de este tema aquí [Ver: 1, 2, 3, 4].

Newkirk, cuya organización, de acuerdo con Newsweek Magazine, mata aproximadamente el 85% de los animales que rescata, parece concordar con que la muerte en sí no daña a los animales. Así que para Singer y Newkirk, el tema es el trato, no el uso. Pero es un modo de analizar el problema fundamentalmente diferente de lo que haríamos si se tratara de seres humanos. Y afirmaría que lo que cuenta para la diferencia no es nada más que especismo.

La mayoría de nosotros afirma que cree que es moralmente erróneo infligir sufrimiento y muerte innecesariamente a los animales. Cualquier otra cosa que signifique la palabra necesidad debe significar que no podemos justificar el daño y la muerte infligidos a los animales por razones de placer, diversión o conveniencia. Quedó demostrado en forma contundente que creemos esto en la situación originada por las peleas de perros, en el caso de Michael Vick.

Pero, como apunté en mi ensayos sobre Michael Vick, no hay diferencia entre sentarse alrededor de un reñidero para mirar pelear a los perros y sentarse alrededor de una parrilla para ver asarse a los cuerpos de los animales que han sido torturados tanto como los perros de Vick. No necesitamos comer productos animales. Verdaderamente, más y más profesionales pertenecientes a la corriente oficial en materia de salud están reconociendo que los productos animales van en detrimento de la salud humana. Y la agricultura animal es incuestionablemente un desastre medioambiental. Claro, pagamos a alguien más para que haga la matanza, pero ésa es una diferencia sin distinción moral.

Así, nuestro continuado consumo de productos animales entra en conflicto con el principio moral que la mayoría de nosotros (con la irónica excepción de Singer y Newkirk, el padre y la madre del movimiento por la “carne feliz”) acepta: siendo todas las otras cosas iguales, el hecho de que una acción cause sufrimiento y muerte a un ser sintiente pone en nosotros la carga de la prueba de una justificación; nunca deberíamos dañar a ningún ser sintiente, ciertamente, sin alguna razón muy buena. Y el placer de nuestro paladar no es mejor razón que la diversión de Vick mirando las peleas de perros.

Así que mejor reconceptualizemos la cuestión y preguntemos: ¿es mejor torturar a seres sintientes un poquito menos o comer comida que no involucre sufrimiento o muerte y que es mejor para nuestros cuerpos y el planeta?

La respuesta debería ser clara.

Como punto final, hago notar que Newkirk dice, en respuesta a la crítica de Schonfeld al sexismo de PeTA:

«En cuanto a las mujeres sexis en nuestros avisos, las fantasías tontas y los paneles en la calle y las distribuciones del sándwich de tofu, en un mundo donde la gente quiere sonreir, no resisten a una imagen atractiva y están ahí para una comida gratuita, si esas travesuras inofensivas permiten que un individuo reconsidere su propio rol en la explotación de los animales, ¿cómo esto puede ser condenado?»

¿Newkirk realmente piensa que el sexismo y la continua cosificación de las mujeres en un mundo en el que la violación y el acoso sexual suceden cada segundo de cada día, constituye “travesuras inofensivas”?

¿Newkirk realmente piensa que es una buena idea poner una “sonrisa” en el rostro de la gente, en relación al tema del sexismo?

¿Newkirk realmente piensa que el asesinato de 56 mil millones de animales por año en los mataderos, sin contar a los animales marinos, es una ocasión para evocar una sonrisa”

¿Deberíamos tener mujeres desnudas recaudando dinero para Haití, así la gente sonríe?

¿Habría aprobado Martin Luther King, Jr., recordado en el último aviso de PETA que involucra a una mujer de color desnudándose “por los animales”, ponerle una sonrisa a los rostros de las personas que prefieren andar desnudas, en vez de sentarse en la parte trasera del ómnibus?

Otra vez, Ingrid, las respuestas deberían ser claras.


17 de abril de 2010

Una breve acotación acerca del veganismo abolicionista como campaña de un solo tema






Todo aquél que afirme que el veganismo ético, tal como se presenta en el enfoque abolicionista de los derechos de los animales, es una campaña de un solo tema, no entiende ni el veganismo ético abolicionista ni las campañas de un solo tema [SICs: por sus siglas en inglés].


El veganismo ético es la idea de que no debemos comer, vestir o usar animales para propósitos humanos. El veganismo ético refleja la visión de que no podemos distinguir entre diferentes tipos de explotación animal en cuanto a propósitos morales y que debemos abolir la explotación animal en su totalidad.

El veganismo ético es la aplicación del principio de la abolición en la vida de un individuo y requiere que ese individuo descarte todas las formas de uso o consumo de animales nohumanos.

El veganismo ético reconoce que todos los seres sintientes no sólo tienen interés en no sufrir sino también en continuar viviendo. Por lo tanto, matar animales para uso humano, aún si tratamos a los animales “humanitariamente,” es fundamentalmente injusto.

Las campañas de un solo tema focalizan en un uso particular de animales, o en una especie en particular. Ejemplos: una campaña contra las pieles, una campaña contra el uso de animales salvajes en circos; una campaña contra la carne blanca de ternera para estimular el consumo de carne roja de ternera o contra los huevos de gallinas criadas en jaulas en batería a favor de los huevos “de granja” o “libres de jaula”; un boicot al estado porque permite la matanza de un tipo particular de animal “preferido”, tal como los lobos.

Todas las organizaciones animalistas de la corriente principal promueven SICs. Ningún grupo de la corriente principal adoptó el veganismo ético como punto exclusivo  o siquiera como su foco central.

Un vegano ético no apoya ninguna explotación animal. Por lo tanto, decir que el veganismo ético es una SIC significa no entender la naturaleza del veganismo ético o el hecho de que las SICs se apoyan en distinguir entre varias formas de explotación animal y en promover la noción de que algunas formas son peores que otras y, por consecuencia, que otras formas de explotación son moralmente deseables o moralmente aceptables.

Uno puede, por supuesto, usar la expresión “veganismo”, para referirse sólo a la dieta, en el sentido de que alguien que no come ningún producto animal puede considerarse como alguien que hace una dieta vegana. El uso de “vegano” está más restringido que la noción tal como la desarrollé en mi teoría abolicionista.

Promover una dieta vegana es más como una SIC que el hecho de estar promoviendo el veganismo ético y la abolición de todo el uso de los animales. Pero la realidad práctica es que si las personas rechazan comer cualquier producto animal, veríamos un rechazo a todas las otras clases de uso de los animales. La forma más significativa de explotación animal –la forma que “legitimiza” a todas las otras– involucra el uso de animales como comida. Si ustedes eliminan ese uso, sacan todos los demás.

Pero dejemos en claro: el veganismo ético abolicionista rechaza todo uso de animales. Como tal, llamarlo SIC es no comprender o tergiversar lo que es el veganismo ético.

10 de abril de 2010

Salve una foca; coma peces de mar y mariscos no producidos en Canadá




En su "Report from the Seal Slaughter: Special Chance to Help", ["Informe de la matanza de focas: una oportunidad especial para ayudar"] el Director Ejecutivo de la HSUS, Wayne Pacelle, escribe:
"Es un día que me atemoriza cada año: el primer golpe o bala descargados contra una foca bebé de la Costa Este de Canadá. Señala el comienzo de la matanza intencional de mamíferos marinos más grande del mundo.”
¿La solución de la HSUS? Tiene dos partes.


Primero, la HSUS lanzó una campaña Save a Seal Today[“Salve una foca hoy”], que pide a la gente su compromiso de “no comprar productos elaborados en Canadá –tales como cangrejos de nieve, bacalao, vieiras y camarones– hasta que Canadá finalice su caza comercial de focas para siempre.”

Entonces, de acuerdo con la HSUS, deberíamos boicotear los peces de mar y mariscos producidos en Canadá y en vez de eso comer peces de mar y mariscos producidos en EE.UU., Francia, Noruega, Japón, etc. Pero no tengan miedo. No tenemos que dejar aquellos riquísimos productos marinos canadienses para siempre. Una vez que los canadienses terminen con la matanza comercial de focas, entonces podemos volver a comerlos.

La primera parte de la solución de la HSUS no sólo hace lo que es propio de toda campaña de un solo tema –dar el mensaje de que algunos animales, sean focas, lobos o primates no humanos, tienen un valor moral mayor que otros–, sino que explícitamente refuerza la valuación especista, estimulando el consumo de animales marinos canadienses hasta que Canadá termine con la matanza de focas (hecha como empresa comercial).

Ahora, entiendo que los humanos encuentren a las focas más bonitas que los bacalaos, los camarones, las vieiras, etc., pero las percepciones humanas de lo que es atractivo realmente no deberían ser el criterio a considerar para ser miembro de la comunidad moral.

HSUS observa:
"¿Porqué un boicot a la comida marina canadiense? Porque está funcionando." 
"Un pequeño grupo de pescadores comerciales en el Este de Canadá mata cachorros de foca por su piel, ganando así una pequeña fracción de su ingreso anual. Las ganancias de su industria han caído en picada desde que nosotros comenzamos el boicot pocos años atrás."
De este modo, si continuamos el boicot y la matanza de focas se detiene, la industria canadiense de los peces de mar y mariscos puede resurgir y continuar matando ese más alto nivel de peces y otros no humanos acuáticos que estaba matando anteriormente.

La diferencia es que el bacalao, los camarones, las vieiras, etc., aunque presumiblemente atractivos para otros bacalaos, langostinos, vieiras, etc. simplemente no tienen esas pequeñas caritas que nos hacen derretir a los humanos..

Pero los animales marinos sintientes valoran sus vidas tanto como las focas lo hacen con las suyas propias.

Así que la primera parte de la solución de la HSUS a la matanza de focas es explícitamente especista y deliberadamente refuerza la noción de que algunos animales importan más que otros. Esto es muy típico de estas campañas de un solo tema. Y la HSUS toma el siguiente paso de incentivar en el público el consumo de estos animales menos favorecidos en beneficio de los más favorecidos.

Las organizaciones de protección animal están usando en forma creciente los boicots que explícitamente promueven la explotación animal. Por ejemplo, PeTA anunció un boicot a Kentucky Fried Chicken [KFC] hasta que KFC acuerde en comprar los pollos a los productores que gasean a las aves, lo que PeTA promueve como un modo “humanitario” de matar a las aves y como más beneficioso económicamente para los productores de pollos. Cuando KFC en Canadá acordó gasear a los pollos, PeTA suspendió su boicot (en Canadá). El mensaje que envió es muy claro: es moralmente aceptable consumir aves que han sido gaseadas.

Segundo, Pacelle declara:
"Esta lucha puede ser desmoralizadora. Pero debemos mantener fija la mirada en nuestro objetivo. Hoy, estoy pidiendo tu apoyo para ayudarnos a detenerla de una vez y para siempre. Si das ahora este apoyo a nuestros esfuerzos para salvar a las focas, tu donación será triplicada por la Giant Steps Foundation y otros generosos donantes. Con cada dólar que dan, hasta que alcancemos un total de $400.000, esos otros donantes darán dos dólares. Por favor consideren un regalo especial –con cada oportunidad de convertir en tres, cada dólar que donen– para ayudarnos a ganar finalmente la batalla."
Entonces, de acuerdo a la HSUS, tu contribución con dinero puede ayudar a la HSUS a “ganar finalmente la batalla” porque una contribución total de $400.000 valdrá $1.2 millones para la HSUS.

No entiendo esto.

¿Cómo alguien puede decir con seriedad que otro 1.2 millón de dólares va a hacer una diferencia significativa? Pacelle reconoce que la HSUS tiene un presupuesto anual de $150 millones y los registros financieros indican que la HSUS tiene activos de casi 225 millones de dólares.

Pero, ¿es otro 1.2 millón de dólares lo que necesitamos para “ayudarnos a ganar finalmente la batalla”?

Es terrible, por supuesto, que las focas sigan siendo asesinadas. Pero también es terrible que algunos usen esta tragedia para ganar algunos dólares más.

Debo agregar que la campaña de las focas de la HSUS está siendo dirigida por la Humane Society International (HSI). HSI lanzó una etiqueta de Humane Choice” [Opción humanitaria] en Australia, que afirma “garantizar al consumidor que el animal ha sido tratado con respeto y cuidado, desde el nacimiento hasta la muerte.” Un producto que lleva la etiqueta “Humane Choice” asegura al consumidor lo siguiente:
"El animal ha tenido la mejor vida y muerte dada a cualquier animal de granja. Básicamente, viven sus vidas como lo habrían hecho en una Antigua Granja McDonald’s, permitiéndosele satisfacer sus necesidades de comportamiento y forraje, y moverse sin ataduras ni jaulas, con libre acceso a las áreas exteriores, sombra cuando hace calor, abrigo cuando hace frío, con una buena dieta y una muerte humanitaria."
Así que “atemoricémonos” el día que comienza la matanza de focas pero aseguremos al público que la matanza diaria de millones de animales de granja está perfectamente bien.

Y Pacelle, en una reciente conferencia de prensa acerca de los animales usados para comida, afirmó:

"No estamos pidiendo que se ponga fin al confinamiento de animales en edificios. Pedimos que no sean hacinados en jaulas y establos que son apenas más grandes que sus cuerpos."
Así que “ganemos la batalla” contra la matanza de focas pero demos un poco más de espacio a los animales torturados en las granjas industriales.

Debería ser visible para ustedes que los grupos predominantes (y son todos bastante iguales) están explotando animales como un negocio y que nada de esto tiene relación alguna con cambiar el paradigma de los animales como propiedad por el paradigma de los animales como personas morales.

La campaña contra la matanza de focas ha estado vigente por décadas. No terminó aún. Pero muchos de los grupos predominantes han obtenido millones y millones de dólares con la campaña, a lo largo de esas décadas.

Hay un solo medio de cambiar el statu quo: sacar a las personas de la posición por defecto que considera que los animales son cosas. Hay un medio para este objetivo: la educación vegana creativa y no violenta.

La alternativa le está diciendo a la gente que debe comer bacalao norteamericano, en vez de canadiense, hasta que Canadá finalice la matanza de ciertos animales que tienen la buena fortuna de ser atractivos para nosotros. La alternativa está simulando que hay algunas diferencias entre la piel de foca y la piel de cualquier otro animal. La alternativa sostiene que deberíamos terminar la matanza de los bonitos cachorros de focas pero podemos continuar consumiendo vacas, cerdos y pollos que tienen una etiqueta “Humane Choice” estampada en sus cuerpos.

Las alternativas no tienen ningún sentido. En verdad, son contraproducentes en el sentido de que engañan al público al hacerle pensar que podemos hacer distinciones morales significativas entre diferentes tipos de explotación animal.

Así que le digo a Wayne Pacelle, a quien conozco desde hace muchos años: Wayne, ¿de verdad querés “ganar finalmente la batalla”? Entonces pon tu talento y los talentos de tus colegas de la HSUS, y los considerables recursos de la HSUS, detrás de un claro y único mensaje:

Hazte vegano. Es decir, dejar de comer, usar, consumir o de cualquier manera usar a los animales no humanos.

Wayne, si realmente quieres que las cosas cambien, deja de promover la idea de que algunos animales cuentan más, como una cuestión moral, que lo que otros lo hacen. Deja de promover la carne y los productos animales “felices”. Dejá de promover la idea de la “cría responsable.” Deja de promover la fantasía de que algunos mataderos son “abusivos” y otros no. Educa a tus 11 millones de miembros en que el asunto que importa es el uso de los animales, y no conviertas en fetiches a ciertos animales respecto de otros o reformes la tortura animal, lo cual, dado el estatus de los animales como propiedad, nunca resultará en una mejor protección para los animales de ninguna manera, y sólo hará que el público se sienta más cómodo acerca de explotar y consumir animales.

A todos ustedes: si no son veganos, háganse veganos. Es increíblemente fácil; es mejor para su salud física y para el planeta. Pero, lo más importante, es lo moralmente correcto para hacer.

Y entonces, vayan a educar a otros acerca del veganismo de manera creativa y no violenta. Una idea compartida con otros es mucho más valiosa que un dólar dado a las ya fantásticamente ricas corporaciones –incluso si el dólar que donan se triplica–.

Finalmente, en medio de toda la concentración en las focas y otros animales “especiales”, por favor no olviden el hecho de que hay millones de perros, gatos, ratas, peces, pájaros, ratones y otros no humanos que necesitan hogares hoy. Ahora mismo. Por favor, adopten un no humano sin hogar. Hay más animales ahora que nunca que necesitan hogares. La crisis de viviendas está privando de hogares tanto a los nohumanos como a los humanos. Por favor, adopten. Somos responsables por los animales domesticados que están en un mundo en el que no encajan. Lo menos que podemos hacer es darles un lugar como refugio. La adopción es una forma importante de activismo por los derechos animales.



26 de marzo de 2010

Singer aprueba, otra vez, la explotación animal: Drayson y la vivisección en Gran Bretaña




Dos artículos destacables llegaron a  mi escritorio los pasados días:

Primero, Peter Singer, “el padre del movimiento por los derechos de los animales,” dijo en una entrevista:
«PROFESOR PETER SINGER: Si vamos a comer productos animales, entonces pienso que pesa sobre nosotros la responsabilidad de asegurar que los animales no hayan sufrido. Y eso puede consistir en un poco de compras en mercados locales o, al menos, comprar productos con certificación orgánica, dado el sistema actual. 
Y eso sería definitivamente mejor que la producción de la granja industrial. Creo que ésas son opciones. de todos modos, no creo que debamos estar comiendo tanta carne o productos animales como estamos comiendo
Por lo tanto, consumiendo carne y productos animales producidos localmente, o productos con “certificación orgánica”, cumplimos con la “responsabilidad de asegurar que los animales no hayan sufrido.” Esto es absurdo. La carne o los productos producidos local u orgánicamente vienen de animales que fueron torturados. El comentario de Singer no es diferente de decir:
Si vamos a acosar a los niños, pienso que pesa sobre nosotros la responsabilidad de asegurar que los niños no sufrieron. Y eso puede consistir en darles un poco de chocolate.
Y Singer agrega que, de cualquier modo, no deberíamos  “estar comiendo tanta carne o productos animales como estamos comiendo.”

Peter, la cantidad que deberíamos estar comiendo es cero.

Gracias a Nuestro Padre por reforzar, una vez más, la noción de que la explotación animal es moralmente aceptable.

Segundo, el Ministro de Ciencia de Gran Bretaña, Lord Drayson, observó que, a pesar de la acción directa militante contra los vivisectores, el número de experimentos con animales en Gran Bretaña aumentó el 14% desde el año pasado y que un estudio
"muestra que sólo a una tercera parte de los adultos británicos les agradaría una prohibición de la experimentación en animales, mientras que el número de personas que ahora aceptan incondicionalmente la necesidad de la investigación con animales se ha incrementado en un 28% desde 1999."
El presente enfoque no funciona. Y además del cuestionamiento acerca de la moralidad de la violencia, la acción directa militante no está haciendo nada más que incrementar la percepción de que los derechos animales son una cuestión periférica promovida por locos que no deberían ser tomados en serio. Pero eso no debería causar sorpresa. En un mundo en el que un número abrumador de personas piensa que es moralmente aceptable infligir dolor, sufrimiento y muerte a 56 mil millones de animales por año nada más que porque tienen buen sabor, el público no va a considerar más que como locos a aquéllos que usan la defensa de la violencia contra un uso de animales que le han vendido como “necesario” para su salud. Esto impide una discusión seria acerca de la moralidad del uso de los animales.

Necesitamos cambiar el paradigma desde el estatus de propiedad hacia la personalidad moral. Y la única manera de hacer esto es a través de la educación vegana creativa y no-violenta.



17 de marzo de 2010

¿Euforia? ¿Para quién?




En la publicación anterior de mi blog, «Socios En La Explotación», discutí los diferentes esquemas de etiquetado apoyados y promovidos por HSUS, PeTA, y otras corporaciones de bienestar animal.

Y quien lo iba a decir, ayer fui al local de Whole Foods Market, ya saben, el que recibió de PeTA el premio al "Mejor Vendedor Amigo de los Animales" [Best Animal-Friendly Retailer], y tomé una copia de “Whole Deal”, la revista de Whole Foods.

Y había un cupón para “All Natural Brown Cow Parfaits” que aparentemente son combinaciones de distintos sabores de yogurt.

¿Yogurt? ¿Pero esto no involucra sufrimiento y muerte de animales?

No se preocupen. Como pueden ver:



Este yogurt lleva la etiqueta “Certified Humane Raised & Handled["Certificación de Cría y Tratamiento Humanitario"] . La etiqueta de "Certificación de Cría y Tratamiento Humanitario" es el sello de aprobación de una organización llamada Humane Farm Animal Care, que desarrolló esta etiqueta con sus socios, incluyendo la Humane Society [HSUS] de los EE.UU. 

La etiqueta HFAC/HSUS es descrita como «una certificación de consumo y programa de etiquetado» para dar a los consumidores la garantía de que «los huevos, lácteos, carne o productos avícolas etiquetados han sido producidos teniendo en cuenta el bienestar de los animales de granja.»

La letra pequeña en el cupón dice que los Brown Cow Parfait:

«Siguen los estándares del Humane Farm Animal Care Program, lo que incluye una dieta nutritiva sin antibióticos u hormonas, animales criados con refugio, áreas de descanso, suficiente espacio y la posibilidad de practicar comportamientos naturales.»

Por favor noten que la vaca del cupón lleva puesta una pequeña gorra y sostiene una cuchara en su boca. Así que está todo bien. Ya ven, ella está sirviéndoles a ustedes voluntariamente este producto, hecho con el sufrimiento y muerte de ella y de sus hijos.

El cupón lleva la palabra “¡Euforia!” escrita en la parte de arriba. «Euforia» se define como una «sensación de felicidad y bienestar».

¿Y de la euforia de quién, de la sensación de felicidad o bienestar de quién estamos hablando?

¿Quizás la euforia de la Humane Farm Animal Care, que cobra un arancel por su pequeña etiqueta-de-aprobación? ¿Quizás la euforia de la HSUS, que promociona estos productos “humanitarios” de manera que los miembros de la HSUS y el público en general puedan sentirse buenitos acerca del hecho de comer productos provenientes de la tortura de animales? ¿Quizás la euforia de Whole Foods, que vende carne animal “humanitaria” y productos animales “felices”, haciendo una fortuna con ello? ¿Quizás la euforia de PeTA, que da premios a lugares como Whole Foods, de manera que esta organización, como la HSUS, pueda sacar provecho de la recaudación de fondos “carne feliz” y estimular el consumo de animales?

Hay una cosa de la que podemos estar completamente seguros: no es la euforia de la vaca.

Si no son veganos, háganse veganos. Es increíblemente fácil. Es mejor para su salud. Es mejor para el planeta, que sustenta toda la vida. Y lo más importante, es lo moralmente correcto para hacer.

12 de marzo de 2010

Socios en la explotación



Hacer que la sociedad se sienta más confortable acerca de la explotación animal y estimular el consumo es, por regla general, un objetivo explícito de las campañas y organizaciones de bienestar animal.

Por ejemplo, muchos de los grandes grupos de defensa animal en los EE.UU. y Gran Bretaña promueven esquemas de rotulado para dar un sello de aprobación a las carnes u otros productos animales. Por ejemplo, la Humane Farm Animal Care [HFAC], con sus socios HSUS, la American Society for the Prevention of Cruelty to Animals, Animal People, the World Society for the Protection of Animals, y otras, promueven la etiqueta de “Certificación de cría y manejo humanitario”, la cual se describe como “un programa de rotulado y de certificación al consumidor” para dar a los consumidores la seguridad de que, si llevan esa etiqueta, “los huevos, lácteos, carne o productos avícolas han sido producidos teniendo en cuenta el bienestar del animal de granja.”

La HFAC enfatiza que “en ‘los animales de consumo, el estrés puede afectar la calidad de la carne y la salud general [del animal]’” y que la etiqueta “crea una situación en la que todos salen ganando: vendedores y restaurantes, productores y consumidores. Para los granjeros, la ganancia significa que pueden alcanzar diferenciación, incrementar su participación en el mercado y obtener más lucro por elegir prácticas más sustentables”. Los vendedores minoristas también ganan porque, “la comida natural y orgánica está entre los rubros que han crecido con más velocidad en los últimos años. Ahora los almaceneros, vendedores minoristas, restaurantes, operadores de servicios y productores pueden beneficiarse de las oportunidades para ventas y ganancias con la etiqueta Certified Humane Raised & Handled.”

La Humane Society International, un brazo de la HSUS, lanzó “la etiqueta Humane Choice” en Australia que afirma que “garantizará al consumidor que el animal ha sido tratado con respeto y cuidado, desde el nacimiento hasta la muerte.” Un producto portando la etiqueta “Humane Choice” asegura al consumidor lo siguiente:

«El animal tuvo la mejor vida y muerte que puede ofrecerse a cualquier animal de granja. Básicamente, ellos viven como si vivieran en una antigua granja McDonald, pudiendo satisfacer sus necesidades de comportamiento y pastoreo y pudiéndose mover, sin corriente ni jaulas, con libre acceso a las áreas exteriores, a la sombra cuando hace calor y cobijados cuando hace frío, con una buena dieta y con una muerte humanitaria.»

Whole Foods Market, Inc., una cadena de supermercados localizada en los EE.UU., Canadá y Gran Bretaña, a la que PeTA le dio un premio como el "Best Animal-Friendly Retailer" [El comercio más amigable con los animales], afirma estar trabajando “con nuestros proveedores de carne de vaca y de aves más informados y vehementes, así como con los especialistas en tratamiento animal humanitario con visión de futuro”, no sólo para “mejorar la calidad y seguridad de la carne que vendemos, sino también para apoyar condiciones de vida humanitarias para los animales.”

Whole Foods también afirma que “se están desarrollando estándares específicos para cada especie, que requieren condiciones y ambientes que atiendan las necesidades físicas, emocionales y de comportamiento del animal. Los productores que consiguieron cumplir con éxito esos estándares voluntarios, podrán rotular sus productos con la designación especial “Animal Compassionate’” PeTA, Peter Singer y otras organizaciones bienestaristas apoyaron con entusiasmo estos estándares.


La RSPCA en Gran Bretaña tiene la etiqueta “Freedom Food”, que es un esquema para certificación de granjas y etiquetado de alimentos establecido por la RSPCA, una las mayores organizaciones bienestaristas del mundo. El esquema es una verdadera institución de caridad, establecida en 1994 para mejorar el bienestar de los animales de granja y para ofrecer a los consumidores una elección de bienestar animal de grado superior. La RSPCA provee “certificación para los granjeros, transportadores, matarifes, procesadores y empaquetadores y el esquema aprueba granjas de campo libre bien administradas, así como también granjas orgánicas e internas.”


La etiqueta Freedom Food “da a los consumidores la garantía de que el esquema es respaldado por la RSPCA, una de las más respetadas sociedades de beneficencia animal del mundo.”La RSPCA aconseja que los consumidores pueden mostrar su apoyo para mejorar el bienestar de los animales de granja y los más altos estándares de bienestar animal, “eligiendo productos con el logotipo Freedom Food.” Los productores pueden agregar valor a sus productos animales porque la etiqueta Freedom Food “diferencia tus productos y puede darte ventaja competitiva. Exhibir el logotipo Freedom Food capacita a los consumidores para identificar tus productos como de alto grado de bienestar animal.”


Los productores también se benefician porque aumentan los márgenes de ganancia, por el desarrollo de un “nicho” para los productos “de bienestar superior” que permiten que ellos “amplíen el objetivo del mercado”, y la “asociación con la RSPCA, una de las más famosas instituciones de caridad de bienestar animal del mundo”.


Además de eso, los productores pueden “ganar credibilidad dentro de la red de abastecimiento” y obtener otros beneficios económicos que incluyen un seguro más barato para las granjas, provisto por medio de la RSPCA. Y la RSPCA realmente ayudará a los productores a comercializar sus carnes y otros productos animales: “Usamos una variedad de herramientas de marketing, incluidos comerciales publicitarios, relaciones públicas, sitio web, exposiciones, muestras y promociones en los negocios. También trabajamos muy de cerca con los minoristas nacionales para desarrollar actividades promocionales conjuntas, realizar campañas conjuntas con la RSPCA y ofrecer apoyo de marketing a nuestros miembros”.


Desde mi punto de vista es claro que estas grandes corporaciones animales se han convertido en socias de la industria para promover el consumo de productos animales.


Este tópico sera discutido y debatido en el próximo libro, «The Animal Rights Debate: Abolition or Regulation?», que escribí en co-autoría con el Profesor Robert Garner, y que Columbia University Press publicará en breve.


10 de marzo de 2010

Ocho animales





Esta mañana AOL News publicó un artículo, PeTA’S Euthanasia Rates Have Critics Fuming.

El artículo establece que PETA:
«eutanasia más del 90% de los perros y gatos rescatados en sus refugios en Norfolk, Va. En 2009, PETA eutanizó 2.301 perros y gatos –el 97% de los que ingresaron– y adoptó sólo ocho, de acuerdo a las cifras establecidas por Virginia. Y el promedio de estas matanzas ha estado en aumento. Desde 2004 a 2008, la eutanasia practicada por PETA aumentó en un 10%.»
Comprobé los documentos de PETA con el Virginia Department of Agriculture and Consumer Services [Secretaría de Agricultura y Servicios al Consumidor de Virginia], y confirmé que la nota de AOL es correcta. PETA mató 681 perros y 1620 gatos. PETA también mató 51 “otros compañeros animales.”

Esto es un total de 2352 animales.

Y PeTA adoptó ocho animales. Ocho animales.

Esto es una vergüenza. “Eutanasia” es la muerte hecha en interés del humano o nohumano en quienes se practica. La eutanasia nunca se hace en interés de un ser sano.

PeTA aparentemente comparte la visión de Peter Singer de que una muerte relativamente sin dolor no constituye un daño para los animales porque, a diferencia de los humanos, la mayoría de los no humanos no son auto-conscientes y no pueden comprender lo que significa “tener una vida.” Para tener interés en la continuidad de su existencia, deben ser humanos. Así que aquellos 2352 animales que PETA mató no fueron realmente dañados. A ellos no les importaban sus vidas de todos modos. Nada se les arrebató cuando los mataron.

Qué absoluto absurdo especista.

De acuerdo con el Economic Research Institute, PeTA tiene ingresos de 31.053.316 dólares y activos de 19.759.999.

¿Cuánto de este dinero se destinó a un programa de adopción?

¿Cuántas celebridades de PeTA están promoviendo la adopción de los animales de PeTA en vez de sacarse su ropa para “ir desnuda” en pos de la gloriosa e incesante publicidad y promoción de PeTA?

¿Ocho animales? Parecería que sólo el personal de la oficina podría haber adoptado más que eso.

Combinen esto con el sexismo de PeTA, y los premios dados a diseñadoras de mataderos y cadenas de almacenes que venden carne y productos animales “felices”, y está claro que PeTA no es más que una broma, aunque, para los animales nohumanos, una de las más trágicas.


P.S. Agregado el 11 de marzo de 2010:

Ayer a la noche publiqué un comentario en Twitter:
«Temple Grandin anuncia que va a diseñar instalaciones “humanitarias” en PETA para manejar la matanza de miles de animales “rescatados”.»
Obviamente mi intención fue parodiar el hecho de que PETA premió a Grandin y de que la llama “visionaria” por proyectar los mataderos que PETA elogia.

Un considerable número de personas pensó que el comentario fue en serio. Encuentro fascinante lo siguiente: PeTA fue tan lejos, en dirección de la explotación animal, que las personas llegan a pensar que el comentario era serio. Eso nos dice mucho respecto de la desenfrenada confusión que reina en un movimiento donde el término “derechos animales” significa “rescatamos 2300 animales; matamos a todos, excepto a 8”.

Por hablar de eso, también publiqué lo siguiente en Twitter:
«HBO va a cambiar el título del documental acerca de Newkirk, de PETA. En vez de I am An Animal [Soy un animal], el título será I am An Animal (But Not One of the Ones We “Rescue” and Kill). [Soy un animal (pero no uno de los que nosotros “rescatamos” y matamos)].»
Eso también fue en broma, a pesar de ser, también, una posibilidad. Supongo.

7 de marzo de 2010

Veganismo: ¿simplemente otra manera de reducir el sufrimiento o un principio fundamental de justicia y noviolencia?



Es importante entender que hay diferencias significativas entre las personas que se consideran veganas.

Una diferencia importante se da entre aquéllas que sostienen que el veganismo es simplemente una manera de reducir el sufrimiento y aquéllas que sostienen que el veganismo es un compromiso fundamental con la justicia, la no-violencia, y un reconocimiento de la personalidad moral de los animales no humanos.

La diferencia entre estos dos grupos no es una mera cuestión de teoría abstracta –es una diferencia que tiene profundas consecuencias prácticas.

La posición predominante entre los neobienestaristas es que el veganismo es una manera –una de las maneras– de reducir el sufrimiento. Entendido de esta forma, el veganismo no es diferente de comer huevos de aves libres de jaulas en batería o carne producida en un matadero diseñado por la ganadora del premio de Peta, Temple Grandin. Según los neobienestaristas, todas estas son simplemente maneras de reducir el sufrimiento. Si X elige reducir el sufrimiento haciéndose vegano, muy bien; si Y elige reducir el sufrimiento comiendo huevos de aves libres de jaulas en batería, muy bien. Si X decide reducir el sufrimiento no comiendo ningún producto animal los lunes y no comiendo productos animales producidos de manera “humanitaria” durante los martes, perfecto. Afirmar que, por una cuestión moral, X debería ser vegano los lunes, los martes, y el resto de los días de la semana, es ser “absolutista”, “fundamentalista” o “fanático”.

Personas como Peter Singer, y grupos como Vegan Outreach y PeTA sostienen esta posición. Por ejemplo, Singer sostiene que ser un “omnívoro consciente” es una “posición ética defendible.” Afirma que ser un vegano consistente es “fanatismo.” Se rotula a sí mismo como un “vegano flexible” que no será vegano en circunstancias en que no serlo sea conveniente. Menciona que come huevos y lácteos de animales de granja. Habla acerca del lujo de comer carne y otros productos de animales que han sido bien tratados, según su opinión, y matados “humanitariamente.” PeTA afirma que la adhesión al veganismo como cuestión de principios es una cuestión de “pureza personal,” “modismo cultural narcisista,” y “obsesión fanática.” Vegan Outreach deja en claro su énfasis en el sufrimiento y minimiza el uso de animales al afirmar que el veganismo:

«(…) no es un fin en sí mismo. No es un dogma o una religión, no es una lista de ingredientes ocultos o leyes inmutables –es sólo una herramienta para oponerse a la crueldad y reducir el sufrimiento–.»

Una asunción fundamental de la posición neobienestarista es que matar animales no es, en sí, infligirles un daño. A los animales no les preocupa que los usemos y matemos; sólo les preocupa cómo los tratamos y matamos. Mientras no sufran demasiado, los animales son indiferentes a que los usemos. Ellos no tienen interés en continuar existiendo.

Este pensamiento es el que ha llevado al movimiento de la carne/productos animales 'felices', el cual es el revés más serio en la lucha por justicia para los no humanos en décadas. Es este pensamiento el que lleva a PeTA y a Singer a sostener que podemos tener la obligación moral de no ser veganos en circunstancias en las que otros pudieran molestarse o desconcertarse al insistir en el veganismo.

Rechazo este punto de vista. Creo que es especista sostener que los no humanos deben tener mentes similares a las mentes humanas para tener interés en continuar existiendo. Cualquier ser sintiente tiene interés en la continuación de la vida, dado que prefiere, quiere o desea permanecer vivo.

No podemos justificar el uso de no humanos como recursos humanos, de la misma manera en que no podemos justificar la esclavitud humana. El uso de los animales y la esclavitud tienen al menos un importante punto en común: ambas instituciones tratan a seres sintientes exclusivamente como recursos de otros. Esto no puede ser justificado con respecto a los humanos; esto no puede ser justificado con respecto a los no humanos –no importa cuán “humanitariamente” los tratemos–.

El enfoque abolicionista ve al veganismo como la aplicación del principio de la abolición en la vida del individuo. Es nuestra expresión personal de que adoptamos la personidad moral de todos los seres sintientes y de que rechazamos la condición de los no humanos como propiedad. El veganismo es una parte esencial de nuestro compromiso con la no-violencia.

El veganismo no es sólo una manera de reducir el sufrimiento; es lo mínimo que la justicia para los no humanos requiere. No es el último paso en nuestro viaje para rechazar la esquizofrenia moral que caracteriza la relación humano/no-humano; es el primer paso. Si los animales tienen cualquier significancia moral, entonces no podemos comerlos, vestirnos con ellos o usarlos con ninguna finalidad. Un vegano no es sólo vegano los lunes, o sólo cuando es conveniente. Un vegano es un vegano todo el tiempo. Yo no dejaría de ser vegano sólo porque serlo pudiera hacer que alguien se sintiera incómodo, de la misma manera que no me callaría si alguien contara un chiste racista o acosara a una mujer, por el hecho de que al hacerlo yo pudiera hacer sentir incómodo al ofensor.

No es “absolutista” ni “fanático” ser un vegano consistente, como tampoco se lo es al rechazar la violación o la pedofilia. Verdaderamente, caracterizar al veganismo como “absolutista” es en sí mismo especista, precisamente porque no caracterizaríamos así a nuestro completo rechazo de las formas fundamentales de explotación humana.

Si no son veganos, háganse veganos. Es realmente fácil. Es mejor para nuestra salud y reduce la violencia que nos hacemos a nosotros mismos. Es mejor para el planeta y reduce el daño que hacemos al hogar de los seres sintientes y a los ecosistemas que sustentan la vida. Pero, lo más importante, es lo moralmente correcto para hacer. Todos decimos que rechazamos la violencia. Tomemos lo que decimos en serio. Tomemos un paso importante para reducir la violencia en el mundo comenzando por lo que ponemos en nuestras bocas y sobre nuestros cuerpos.

14 de febrero de 2010

Acerca de la violencia




Desafortunadamente, hay personas que se identifican a sí mismas como "defensores de los animales", y que afirman que la solución al problema de la explotación animal es la violencia.

Algunas de ellas realmente cometieron actos de violencia contra los explotadores institucionalizados. Otras incitan a cometer actos de violencia, clamando para que las personas usen la “intimidación” contra los explotadores de animales o los dejen “temerosos” de una violencia en represalia.

Dejando de lado los aspectos morales/espirituales de la violencia, aquéllos que promueven la violencia están profundamente confundidos acerca de las bases económicas de la explotación animal. Los usuarios institucionales se involucran en la explotación animal porque el público la demanda. Los usuarios institucionales, en su mayor parte, son indiferentes a estar vendiendo bistecs o bananas. Ellos pondrán su capital donde sea que consigan el mejor retorno.

La mayoría de las personas consideran el uso de los animales como “normal”, en el mismo sentido en que respirar y beber agua son considerados como “normales.” Ellas demandan productos animales. Si ustedes destruyen diez mataderos hoy, dado que la demanda continúa, serán construidos diez mataderos más, o los diez existentes expandirán la producción —y probablemente harán la producción económicamente más eficiente. Si ustedes cierran un proveedor de animales para vivisección, y el público continúa apoyando la vivisección, lo que claramente hace, entonces otro proveedor aparecerá. Así que, como cuestión puramente práctica, la violencia es una estrategia que no puede funcionar.

Mientras que el uso de los animales sea considerado como normal y no suscite una cuestión moral fundamental, nada cambiará. Pero nosotros no vamos a conseguir que las personas piensen acerca del uso de los animales a través de la intimidación, el miedo y los actos de violencia. Para ser efectiva, la educación nunca puede ser violenta; nunca puede tratar de intimidar o hacer que las personas tengan miedo. Ésta tiene que abrir sus corazones y sus mentes. La estrategia no violenta no es nada pasiva; involucra nuestro trabajo activa, constante y creativamente para cambiar un paradigma fundamental —la noción de que los animales son cosas, recursos, propiedad; que ellos son exclusivamente medios para fines humanos.

Y queda claro que nuestros esfuerzos para educar están funcionando. Está emergiendo un diálogo acerca del uso de los animales, que va más allá de las cuestiones del tratamiento “humanitario”. Hay un constante flujo de historias acerca de cómo las personas están volviéndose cada vez más conscientes acerca de la esquizofrenia moral que caracteriza las relaciones entre humanos y no humanos.

Aquéllos que promueven la violencia no sólo están confundidos acerca de las cuestiones económicas básicas, sino que también están impidiendo ese progreso porque proveen un objetivo fácil que da a las personas una excusa para descartar el problema de la explotación animal. En este sentido, las personas pro-violencia son similares a aquéllos que promueven el sexismo.

¿Habría hecho Martin Luther King una campaña por los derechos civiles, afirmando “Prefiero andar desnudo que sentado en el fondo del ómnibus”?

Por supuesto que no.

¿Nos habrían King o Gandhi impulsado a “intimidar” a otros, y hacer que otros estén “temerosos” de llegar a ser víctimas de actos de violencia?

Por supuesto que no.

A veces, cuando veo algunas de las cosas que las personas pro-violencia dicen o hacen —o cuando veo un video con una mujer desnudándose “por los animales”— sacudo mi cabeza y me pregunto lo que las personas podrían hacer que fuera peor, en términos de conseguir que el público tome este tema seriamente. Verdaderamente, parece que esas personas están tratando de sabotear un cambio significativo.

Para una mayor discusión de estos temas, escuchen el Comentario que hice acerca del tema, o lean Un comentario acerca de la violencia, Acerca de la vivisección y la violencia , y Más acerca de la violencia y los Derechos Animales, todos los cuales están en este sitio.

También discuto la cuestión de la violencia en mi próximo libro, el cual escribí en coautoría con el Dr. Robert Garner, «The Animal Rights Debate: Abolition or Regulation?» el cual será publicado por la Columbia University Press en mayo del 2010.



3 de febrero de 2010

Veganismo: moralidad, salud y medioambiente




Por lo menos cinco veces por semana recibo alguna versión de la siguiente pregunta:
«Al argumentar a favor del veganismo, ¿deberíamos quedarnos sólo con el argumento moral, y si es algo “malo”, o es “traicionarse” si nos apoyamos en los argumentos basados en la salud y el medioambiente?»
Voy a hacer un podcast respecto de esto en un futuro cercano, pero quiero ahora dejar claro un punto: las líneas entre esos argumentos no son tan nítidas como pueden pensar, en el sentido de que los argumentos de salud y medioambiente tienen dimensiones morales.

Cuando hablo acerca de los Derechos Animales, enfatizo el argumento moral basado en una reinterpretación de la tradición filosófica de Occidente. También discuto el componente espiritual de ahimsa o no-violencia, el cual, para mí, ha sido una parte importante de mi veganismo desde hace 28 años. El componente espiritual no es ciertamente necesario para llegar a una conclusión abolicionista; no me apoyo en él, por ejemplo, en la argumentación filosófica que hice en «Introducción a los Derechos Animales». Pero mi compromiso con la no-violencia es una parte significante de mi pensamiento.

También hablo acerca de la salud y el medioambiente como parte del análisis moral y espiritual.

Tenemos una obligación moral para con nosotros mismos, de ser sanos; ingerir productos que nos causen daño es una forma de violencia que nos infligimos a nosotros mismos. La evidencia empírica se torna más fuerte cada día: los productos animales no sólo no son necesarios para la salud; de hecho, causan daño a nuestros cuerpos de muchas maneras. Incluso pequeñas cantidades de productos animales pueden ser dañinas. Simplemente tenemos una obligación de asegurar que las cosas que ponemos en y sobre nuestros cuerpos no cause daño. Tenemos esta obligación no sólo para con nosotros mismos, sino para con los humanos y no-humanos que nos aman y que dependen de nosotros.

De manera similar, aunque no creo que podemos tener obligaciones morales que debamos directamente hacia los seres no sintientes, sin duda tenemos una obligación hacia todos los seres sintientes que viven en el medio ambiente no sintiente. En verdad, debido a que hay tantos seres sintientes que habitan el medioambiente, es difícil ver el medioambiente como no sintiente de algún modo que afectaría nuestras obligaciones morales. Un árbol puede no ser sintiente en el sentido de ser perceptualmente consciente, pero hay muchos seres sintientes que viven en o sobre el árbol o que dependen del árbol. Y todos los seres sintientes —humanos y no humanos— dependen del medioambiente para un ecosistema sano. La destrucción del medioambiente alcanza muchas cuestiones morales y espirituales serias. Un sistema basado en animales está destruyendo el medioambiente y a todos los seres sintientes que en él se encuentran.

Una objeción común al veganismo es que si todos comemos una dieta basada en plantas, tendríamos que cultivar más tierra, y que esto resultaría en nuestra matanza de más seres no humanos sintientes. Pero esto no es verdad. Actualmente, alimentamos a los animales con la mayor parte de las plantas que se cultivan para comida, los que requieren kilos y kilos de proteínas vegetales para producir un kilo de carne. Si comemos las plantas directamente necesitaríamos menos plantas y no necesitaríamos destruir los ecosistemas a fin de poder tener más áreas para ganadería y pastoreo.

Entonces, finalmente, aunque sostengo que el argumento moral a favor de los derechos animales y el argumento espiritual en favor de la no-violencia son las nociones más importantes, también tenemos obligaciones morales hacia nosotros mismos —y para con los humanos y no humanos que dependen de nosotros— de mantener y mejorar nuestra salud, y la obligación hacia los humanos y no humanos de no destruir el medioambiente.

Entonces, si no son veganos, háganse veganos. Es realmente fácil. Es mejor para su salud, es mejor para el planeta. Pero, lo más importante, es lo moralmente correcto para hacer. Todos decimos que rechazamos la violencia. Tomemos lo que decimos en serio. Demos un paso importante para reducir la violencia en el mundo comenzando con lo que ponemos en nuestras bocas o en nuestros cuerpos.



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