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19 de marzo de 2016

Por qué la reforma bienestarista y las campañas monotemáticas promueven necesariamente la explotación animal





El propósito de las campañas de reforma bienestarista y de las campañas de un solo tema es construir coaliciones que incluyan a aquellos que creen que la explotación animal per se es moralmente aceptable y que sólo se oponen al objetivo de la campaña de reforma bienestarista o monotemática en particular. Dichas campañas deben jugar con el nivel más bajo del espectro o perderán esa parte de la coalición.

Y ése es precisamente el problema.

Una campaña de reforma bienestarista que pretende eliminar gradualmente las jaulas de gestación para los cerdos busca construir una coalición que incluya a las personas que consumen productos animales, incluida la carne de cerdo, pero que están de acuerdo en que la jaula de gestación no es 'humanitaria'. Una campaña de reforma bienestarista que pretende eliminar la tradicional jaula en batería para gallinas ponedoras busca construir una coalición que incluya a las personas que consumen huevos de gallinas confinadas en una jaula "enriquecida" o en una gran jaula conocida como establo "sin jaulas". Una campaña monotemática dirigida al fuagrás pretende crear una coalición que incluya a las personas que comen carne, pero que piensan que el fuagrás es moralmente distinguible del resto de la carne. Una campaña monotemática dirigida a la carne pretende crear una coalición que incluya a las personas que consumen productos lácteos y huevos. Una campaña monotemática que se centra en la piel busca construir una coalición de personas que usan lana, cuero o seda en lugar de pieles.

Dado que las campañas de reforma bienestarista y las monotemáticas tratan de crear coaliciones de personas, muchas de las cuales realizan conductas que no se distinguen del objetivo de la campaña de reforma bienestarista o monotemática concreta que apoyan, estas campañas promueven necesariamente la explotación animal que no es el objetivo de esa campaña bienestarista o de la monotemática. Es decir, la campaña de reforma bienestarista caracteriza la reforma del uso o los productos que no son el objetivo de la campaña monotemática (pero que son moralmente indistinguibles de él), como más "humanitaria" o "compasiva", no sólo como una cuestión de hecho (supuestamente causa menos sufrimiento), sino como una cuestión normativa o moral. En otras palabras, las campañas bienestaristas y las monotemáticas comunican al público que el uso supuestamente reformado o el producto no condenado es lo que la gente debería apoyar.

Así que una campaña contra las jaulas de gestación debe promover la carne de cerdo sin jaula como una opción normativamente deseable, como lo que la gente debería apoyar y consumir. Si la campaña llegara a sugerir que todo el consumo de carne, o incluso todo el consumo de cerdo, es moralmente incorrecto, quienes se oponen a las jaulas de gestación, pero que por lo demás piensan que el consumo de carne o de cerdo está bien, no apoyarían ni donarían a la campaña.

Para ponerlo en términos sencillos: si María consume carne pero está de acuerdo en que la jaula de gestación es cruel, va a donar a una campaña que entiende que consumir productos animales distintos al cerdo enjaulado es moralmente mejor que consumir cerdo enjaulado y que ella se está comportando más moralmente que la gente que consume cerdo enjaulado. No va a apoyar y donar a una campaña que dice que lo que ella hace no es moralmente mejor que lo que hacen los que consumen carne de cerdo cruda. Como podemos ver fácilmente, esta situación tiene como resultado la promoción de la idea de que la explotación animal de María es moralmente aceptable.

Una campaña monotemática contra el fuagrás debe promover la idea de que lo que se debe hacer es comer un trozo de carne, pollo o pescado, o un paté de hígado de ganso que no haya sido alimentado a la fuerza. Si la campaña llegara a sugerir que la gente debería dejar de comer todos los productos animales o incluso sólo toda la carne, aquellos que piensan que alimentar a los gansos a la fuerza está mal pero que comer productos animales está bien por lo demás no apoyarían -o donarían- la campaña. Una campaña monotemática contra las pieles debe promover la idea de que la gente debería llevar lana o cuero en lugar de pieles. Si la campaña contra las pieles sugiriera incluso que también es inmoral llevar lana o cuero, aquellos que piensan que es trágico que los cachorros de foca sean apaleados o que los zorros sean atrapados en trampas de sujeción en las patas, pero que llevan lana y cuero, no apoyarían ni donarían a la campaña. Una campaña contra la jaula de gestación no puede entenderse como la promoción de no comer cerdo, ni carne, ni productos animales, o no crearía una coalición porque quienes comen cerdo u otros productos animales no la apoyarían.

Todas estas campañas de regulación deben hacer la pretensión de que la actividad o el producto en cuestión es moralmente distinguible de las actividades o productos que no son objeto de la campaña de regulación y que estos últimos son alternativas moralmente deseables. Si a quienes siguen participando en la explotación animal no se les dice que su explotación les convierte en personas "compasivas", no apoyarán la campaña de regulación. Hay que hacer que las personas se sientan cómodas y se les hace sentir cómodas mediante una insidiosa pretensión de que el objetivo de la campaña es inmoral y su propia conducta no es inmoral, o lo es mucho menos.

Así que, en efecto, las coaliciones para la reforma bienestarista y las campañas monotemática tienen todas una cosa en común: implican a un amplio espectro de personas que 'se preocupan' por los animales promoviendo una explotación supuestamente más 'humanitaria', o promoviendo productos o usos de los animales que no son el objetivo de la campaña de la reforma bienestarista o la monotemática.

Un efecto particularmente pernicioso de las coaliciones es que hacen que el imperativo moral del veganismo, que exploraremos con más detalle cuando lleguemos al Principio Tres, carezca de sentido. Al reunir a los no veganos y a los veganos (es decir, a los veganos que apoyan la reforma bienestarista y la campaña monotemática) para formar un grupo de personas con un objetivo común, una coalición crea la falsa noción entre sus miembros y entre el público de que no hay diferencia moral entre alguien que explota deliberadamente a los animales por ser no vegano y alguien que no lo hace por ser vegano. Las coaliciones presentan el acto de no comer, vestir y utilizar animales como algo irrelevante o insignificante para hacer justicia a los animales. Esto, en efecto, impide que el veganismo sea visto como un requisito moral.

¿Es posible que estas campañas no promuevan la explotación animal? No. La única forma en que estas campañas pueden crear coaliciones es promoviendo la explotación animal. ¿Podrían los defensores del bienestar reformular estas campañas y promover la reforma bienestarista con una campaña que dijera explícitamente: "Promovemos jaulas más grandes para las gallinas ponedoras pero nos oponemos a toda explotación animal por muy 'humanitaria' que sea, y consideramos el veganismo como un imperativo moral pero buscamos jaulas más grandes para las gallinas como medida provisional mientras avanzamos hacia la abolición de toda explotación animal"? ¿Podrían promover una campaña de un solo tema que dijera explícitamente: "Consideramos que todos los productos de origen animal son igualmente injustos y violan los derechos de los animales, y consideramos que el veganismo es una base moral, pero ahora nos centramos en el fuagrás y, en cuanto nos impongamos, pasaremos a otros productos de origen animal? Claro, esas son campañas que podrían promoverse. Pero las únicas personas que apoyarían —financiarían— esas campañas serían las que abrazan los derechos de los animales. Esas campañas tendrían mucha más integridad moral, pero serían completamente ineficaces desde el punto de vista de la recaudación de fondos. Y ésta es precisamente la razón por la que ningún grupo de defensa de los animales ha promovido nunca esas campañas.

12 de julio de 2015

Campañas de Bienestar Animal, Campañas de Un Solo Tema (Monotemáticas) y la Explotación Animal: Una Hermandad Perfecta




Las campañas por el bienestar animal y las campañas de un solo tema [campañas monotemáticas] necesariamente promueven la explotación animal.

Para poder ver esto con sencillez y claridad, consideremos que el verdadero objetivo de estas campañas es construir una coalición que incluye a los explotadores de animales. Y la única forma de que esto puede hacerse es promoviendo la explotación animal. 

Campañas por el Bienestar Animal

Estas campañas funcionan para construir una coalición de gente que se opone a una actividad particular pero que no se opone a la explotación animal en general. Esta gente ve dicha actividad como moralmente objetable pero no rechaza las otras actividades que implican explotación animal.

Por ejemplo, una campaña en favor de las jaulas "enriquecidas" busca formar una coalición que incluye a gente que considera que comer huevos está bien pero que piensa que debemos consumir aquellos que provengan de jaulas "enriquecidas" en lugar de los huevos que provengan de jaulas tradicionales.

La única forma en que dicha campaña puede funcionar es si promueve que comer estos huevos de gallinas "felices" es moralmente aceptable y deseable. Esto es, el objetivo de la campaña es promover la idea de que comer huevos de jaulas "enriquecidas" es moralmente aceptable pero que comer los que provienen de jaulas convencionales no lo es. Y esto significa promover la explotación animal.

Campañas de un solo tema [campañas monotemáticas]

El mismo análisis se puede aplicar a las campañas de un solo tema [monotemáticas].

Por ejemplo, una campaña monotemática enfocada en el foie-gras busca construir una coalición que incluye a gente que considera que comer foie-gras es "cruel" pero que no tiene problema con el hecho de comer otros productos de la explotación animal.

La única forma en que semejante campaña puede funcionar es si promueve que comer los otros productos de origen animal que no son foie-gras es moralmente aceptable. Esto es, las campañas monotemáticas necesariamente promueven la idea de que determinados productos animales representan una opción ética mientras que otros —como el foie-gras— no lo son.

Aún está por ver una campaña monotemática que sea explícitamente abolicionista. Estas campañas no pueden ser abolicionistas si buscan formar una coalición que incluya a los explotadores.

Los activistas animalistas que apoyan campañas de bienestar animal o campañas monotemáticas necesariamente están promoviendo la explotación animal, tanto si es su intención como si no.

**********

Si los animales importan moralmente, el veganismo no es una opción, es una necesidad. Cualquier iniciativa que diga ser un movimiento de derechos animales debe establecer el veganismo como un imperativo moral.



3 de febrero de 2010

¿Toda campaña es una campaña de un solo tema?




En respuesta a mis comentarios (1, 2) relativos al asunto de Johnny Weir, y a mi comentario general acerca de las campañas de un solo tema, algunos han sugerido que, si el asunto de Johnny Weir es una campaña de un solo tema, entonces todas las campañas, incluidos los esfuerzos por promover la adopción/rescate, los santuarios e incluso el veganismo, son campañas de un solo tema.

Esta sugerencia revela la profunda falta de comprensión de la naturaleza de una campaña de un solo tema.


Una campaña de un solo tema implica identificar algunos usos específicos de los animales nhumanos o alguna forma de tratamiento, y hacer eso el objeto de una campaña para terminar con el uso o modificar el tratamiento. El problema de una campaña de un solo tema es que presenta algún uso o tratamiento particular como moralmente distinguible de otras formas de uso o tratamiento, y que haciéndolo así, explícita o implícitamente sugiere que otras formas de explotación son menos problemáticas en el plano moral.


El asunto Weir presenta el clásico ejemplo del problema. Fue una Carta abierta escrita a Weir, quejándose del hecho de que él use piel sobre el hombro de su traje de patinador. No fue una Carta abierta escrita para todo el equipo, relativa al uso de las pieles de animales nohumanos, incluyendo sus patines de cuero o cualquier prenda de lana o seda. La Carta abierta se centró en un solo producto animal, siendo usada por una sola persona en una sola instancia.


El problema principal con esta clase de campaña es que no hay distinción moral coherente entre las pieles, el cuero, la lana o la seda. Weir, muy eficazmente, desvió la atención de la Carta abierta haciendo, por sí mismo, esa simple observación:
“Cada patinador está usando patines hechos de vaca,” dijo Weir. 
“Tal vez estoy usando un hermoso y pequeño zorro mientras todos los demás están usando vacas, pero todos estamos usando animales.”
Además, la Carta abierta no sólo promovió una campaña de un solo tema, sino que lo hizo en el contexto de la tradicional reforma de "Bienestar Animal", porque habla acerca del trato, y no acerca del uso. La Carta abierta focaliza en la “industria,” y el tratamiento de la matanza de los animales en granjas peleteras o en la naturaleza. Hablar de las granjas peleteras y las trampas es invitar a responder: “Bien, entonces debemos encontrar una manera de hacer la producción de pieles más “humanitaria.”

En lo que concierne a los animales "domesticados", los animales en las granjas, y los animales salvajes que necesitan hogares, los intentos o esfuerzos para proveerles de esos hogares no constituyen campañas de un solo tema o, al menos, no en el sentido de que signifique los problemas que identifiqué. Domesticando a los nohumanos, los hemos metido en un lío espantoso, y si podemos sacarlos de un refugio que mata, o de las calles, deberíamos hacerlo. Dado que tenemos la oportunidad de proveer un hogar al animal domesticado o salvaje, eso está muy bien. Estos son esfuerzos que implican ayudar a los animales individuales; no son campañas que tienen por objetivo los usos o prácticas que identificamos como peores que otros usos o prácticas necesaria e implícitamente aprobados por nosotros por las razones discutidas en mi ensayo anterior. Son actividades cualitativamente diferentes.

Y siempre hablo respecto de la adopción/rescate dentro de un marco específico que rechaza el uso y enfatiza el veganismo ético como el tema central. Nunca hablo acerca de la adopción/rescate como una actividad aislada sino sólo como una parte más, entre las muchas que comprende el total enfoque abolicionista. Aunque apoyo la adopción de los nohumanos sin hogar porque esos individuos necesitan hogares, siempre soy claro en que deberíamos dejar de producir o facilitar la producción de nohumanos domesticados en general.

La “Carta abierta” a Johnny Weir no hace nada de esas cosas. Habría sido posible escribir una carta a Weir que mencionara las pieles como un aspecto de un mensaje abolicionista global, que también discutiera explícitamente el uso de las pieles de animales y que mencionara el veganismo. Tal carta habría presentado un fuerte mensaje, en vez de un mensaje débil que hace aparecer a las pieles como moralmente distinguibles del cuero (o de otros productos animales que ni siquiera son mencionados) y que Weir efectivamente descartó en dos oraciones.

También apoyo los santuarios pero, nuevamente, hablo acerca de los santuarios como una parte del enfoque abolicionista global, y promuevo aquellos santuarios que conllevan un explícito mensaje abolicionista. Dentro de la medida en que un santuario proporcione un hogar para los animales, eso es bueno, pero, dentro de la medida en que un santuario también apoye un mensaje reformista bienestarista, o promueve campañas centradas en un solo tema, ellos deshacen por lo menos parte de lo bueno que hacen.

También pienso que los santuarios pueden ser usados por grupos adinerados para obtener donaciones. Si quieren contribuir con un santuario, deberían explorar sus finanzas y averiguar acerca de los pagos de salarios a la gente que está implicada en la organización que dirige el santuario.

También, varias personas sugirieron que no deberíamos criticar el bienestarismo o las campañas de un solo tema de un grupo que también dirige un santuario, porque eso podría afectar las donaciones al grupo, lo que dañaría a los animales. Esto es una variante del argumento general que escuchamos todo el tiempo: “El Grupo X hace cosas buenas por los animales, así que no critiques al Grupo X porque dañará sus esfuerzos por ayudar a los animales.” Esto es una cierta prescripción para un desastre y para la muerte de un movimiento social. Es precisamente este pensamiento el que ha conducido a la corriente principal del movimiento a permanecer en silencio frente a la obscenidad que es la matanza del 85% de los animales que PeTA “rescata” y su inexorable uso del sexismo como estrategia de auto-publicidad.

En cuanto al veganismo como una campaña de un solo tema, no estoy seguro de qué decir, porque la sugestión revela tal profunda confusión, que puede no ser posible de manejar. De cualquier modo, cuando hablo de veganismo, hablo de no comer, vestir o usar cualquier animal o productos derivados de animales para ningún propósito humano. Pero aún si restringen su conceptualización de veganismo a “una dieta vegana,” aún están defendiendo la eliminación de una práctica que involucra más animales que todos los otros usos de animales nohumanos combinados, porque todos consumen animales y productos animales.

Más aún, todo uso de animales nohumanos deriva del hecho de que comemos animales nohumanos y productos derivados de ellos. Si eso cambiara, todo le seguiría. Por ejemplo, alguien que acepta el hecho de que tiene una obligación moral de no comer animales ni productos animales, necesariamente aceptará también el hecho de que no debe usar pieles o asistir a los circos. Más aún, el veganismo es cualitativamente diferente de las campañas de pieles que apuntan a una sección relativamente pequeña de personas o una campaña vegetariana que explícita o implícitamente distingue la carne de otros productos animales y da el mensaje de que está bien consumir productos animales que no sean carne.

Espero que esto ayude a clarificar el tema de las campañas de un solo tema. Realmente no funcionan y sólo crean confusión al reforzar la falsa idea de que ciertas formas de explotación animal son menos objetables que otras.



1 de febrero de 2010

Campañas de un solo tema en contextos humanos y no humanos




La tarde pasada, recibí el siguiente email, en respuesta a mis posts relativos a las campañas centradas en un solo tema:
"Prof. Francione: 
Si las campañas centradas en un solo tema no son buenas, entonces, ¿esto significa que no deberíamos apoyar el auxilio al sufrimiento en Haiti debido a que no estamos auxiliando al sufrimiento en cualquier otro lugar? ¿Eso no lleva a no hacer nada?"
Es una buena pregunta. Me la han formulado antes, pero a la luz de mis recientes posts, es bueno que la formulen de nuevo.

Cuando asistimos a los esfuerzos por ayudar en Haití, no estamos haciendo ninguna declaración de que el sufrimiento en cualquier otro lugar es bueno. Todos reconocemos que el sufrimiento de humanos inocentes es malo, ocurra donde ocurra. El hecho de que elegimos ayudar a Haití no significa que pensemos que el sufrimiento de los humanos en, digamos, Darfur, es bueno o que aquellos en Darfur importan menos. De la misma manera, el hecho de que elegimos trabajar en los temas de abuso infantil, no significa que creamos que la violación es aceptable, o que es moralmente menos objetable.

En suma, si X, Y, y Z son todos vistos como moralmente indeseables, la elección de trabajar en X no conlleva el mensaje de que Y y Z son moralmente aceptables.

Cuando se trata de animales, el análisis es diferente. La mayoría de la gente piensa que comer carne, lácteos y todos los otros productos animales, o vestir o usar productos animales, es tan natural como beber agua o respirar aire. Así que cuando escogemos una forma de explotación animal, necesariamente la distinguimos por propósitos morales.

Esto es, si la mayoría de la gente piensa que comer carne y lácteos y huevos es “natural”, y que no implica un problema moral, focalizar en la carne necesariamente conlleva la idea de que los lácteos y los huevos son diferentes y que el uso es moralmente aceptable o, al menos, moralmente distinguible.

En suma, si X, Y, y Z son todos vistos como moralmente aceptables y eligen X como moralmente problemático, implícitamente dicen al público que Y y Z son diferentes de X y de que ellos no son moralmente inaceptables, o que son, al menos, moralmente distinguibles de X.

Vemos este problema cada día: las personas piensan que las pieles son moralmente diferentes del cuero, la lana o la seda; piensan que la carne es moralmente diferente de otros productos animales.

Este es el problema de las campañas de un solo tema en el contexto de la explotación animal. El mismo problema no existe cuando se trata de temas relativos a seres humanos.

Y no necesitamos campañas de un solo tema para involucrarnos en el activismo incremental. Hay algo que cada uno de nosotros puede hacer cada día: ser vegano e involucrarse en la educación vegana creativa y no violenta.

Si quieren involucrarse en las campañas de un solo tema, por favor al menos dejen bien claro el mensaje de la “no explotación”: si un circo viene a la ciudad, y quieren protestar por ese evento, al menos asegúrense —además de ser pacíficos y no violentos en su protesta— que son explícitos en incluir en su folletería y en todas sus discusiones con la gente, que los circos son meramente representativos del problema general de la explotación animal, y de que debemos dejar de comer, vestir y usar animales del todo. Usen el circo como un “punto de discusión”, pero no lo representen como moralmente distinguible de otras formas de explotación animal.





31 de enero de 2010

Acerca de Johnny Weir, campañas de un solo tema, tratamiento y veganismo abolicionista



Tal como establecí en mi anterior ensayo en el blog, creo que el asunto Weir fue una mala idea. Dado que todos los patinadores están usando cuero, lana, etc., el esfuerzo fue similar a tratar de conseguir que una persona en un banquete de bistecs no consuma una cucharadita de su porción de helado.

La Carta abierta a Johnny Weir de Friends of Animals (FoA) es un ejemplo perfecto de lo que considero como el problema central del enfoque de un solo tema: la carta está dirigida a Weir porque él anunció que planeaba usar piel. No fue una Carta abierta escrita a todo el equipo, relativa al uso de animales, incluidos el cuero de los patines o cualquier prenda de lana o de seda. No hay una distinción moral coherente entre las pieles, el cuero, la lana o la seda. Weir, muy efectivamente, desvió la atención del tema principal de la Carta abierta, haciendo, él mismo, esta simple observación.


Más aún, la carta abierta se centra en los temas relacionados con el trato, y no con el uso, lo cual considero inconsistente con el enfoque abolicionista. Sinceramente, si el zorro fue asesinado en una granja industrial o en una trampa con acolchado, o en una sin acolchado, o enlazado, etc., es irrelevante. Si el zorro estuviera creciendo en un entorno confortable y asesinado sin dolor mientras duerme, aún lo consideraría como algo objetable. La carta abierta sugiere al público que el problema es cómo el zorro fue tratado, y no el hecho de que el zorro fue utilizado.


Escribí, varias veces, que menos sufrimiento es siempre mejor que más sufrimiento, y concuerdo con ese pasaje de la carta abierta: 

Cualquiera sea el modo [granja peletera o trampas], no hay nada de glamoroso ni bonito en la crueldad que ellos soportan. Y esto tampoco puede ser moralmente justificado.” 
Pero esto desatiende el hecho de que, aunque la crueldad es un tema importante, el punto principal no es que la crueldad no puede ser moralmente justificada; el punto principal es que el uso –aunque sea “humanitario”– no puede ser moralmente justificado. Esta es la idea que debemos presentar clara e inequívocamente al público, si queremos cambiar algún día el paradigma del uso “humanitario”.

¿Y qué posible diferencia hace que los zorros sean “hermosos”, algo mencionado dos veces en la Carta abierta? Si fueran horribles, ¿haría alguna diferencia? Es precisamente este pensamiento el que nos conduce a estar preocupados acerca de matar a focas bebés pero menos preocupados acerca de la explotación de animales menos atractivos para nosotros. No deberíamos reforzar la idea de que son los animales atractivos para nosotros los que importan —o importan más—, así como no deberíamos promover la idea de que un modelo “lindo” aparezca en algún comercial vegano.


Apoyo los esfuerzos de FoA o cualquier otro grupo o persona que apoye la ética del veganismo. Pero, en cualquier caso, promover el veganismo no es necesariamente equivalente a promover la abolición, lo cual, por las razones que establecí en mis libros, artículos y ensayos, excluye estas campañas centradas en un solo tema y en el enfoque sobre el tratamiento. Esta es una de las razones por las que con frecuencia uso la expresión vegano abolicionista. No todos los autodenominados veganos son necesariamente abolicionistas.


Ciertamente deseo que la HSUS lance una campaña “Hazte vegano”, pero incluso si lo hiciera, eso no la convertiría en una organización abolicionista. Si un grupo promueve el veganismo, pero continúa promoviendo reformas y campañas de un solo tema, ese grupo sigue siendo neobienestarista aunque promueva el veganismo. De hecho, si la HSUS tuviera una campaña “Hazte vegano”, ¡HSUS y FoA lucirían muy semejantes! Tal vez eso explique por qué FoA estaba oponiéndose al enfoque “Hazte vegano” que pedí a la HSUS que adoptara. FoA tal vez está intentando evitar transformarse en una “HSUS light” y quedarse en la segunda facción que Vincent Guihan identificó en su ensayo "Of HSUS and Hegemony: Abolitionist Veganism as a Rising Force" [De HSUS y hegemonía: veganismo abolicionista como fuerza en ascenso]


Como mencioné en el ensayo anterior, extendí una invitación abierta a Priscilla Feral para discutir esos temas conmigo en un podcast. Espero que ella acepte mi invitación.




29 de enero de 2010

¿Una “victoria”? ¿Para quién?


Ayer salió la noticia de que el norteamericano Johnny Weir, patinador artístico sobre hielo, decidió no añadir una piel de zorro blanco al hombro izquierdo de su traje de patinaje, después de recibir “’cartas de odio y amenazas de muerte’ por parte de activistas por los derechos animales.”

Algunos defensores de animales están llamando una “victoria” a la decisión de Weir.

Lo encuentro difícil de entender.

Primero, así como todas las campañas centradas en un solo tema, promovidas por los neobienestaristas, ese incidente sugiere que de alguna manera hay una distinción moralmente relevante entre la piel y otros productos animales. Como observó el propio Weir:
«“Todos los patinadores están usando patines hechos de vaca”, dijo Weir.
Quizás estoy usando un hermoso y pequeño zorro , mientras los demás están usando vacas, pero todos nosotros estamos usando animales”.»
La observación de Weir es correcta, por supuesto. Y sospecho que también se estará usando mucha lana. Es por eso que las campañas centradas en un solo tema, como ésta, tienen el efecto de confundir al público, y no de educarlo.

En cualquier caso, el hecho de que Weir anuncie que no va a usar el ribete de piel en su traje es como si un comensal en una cena con bistecs anunciara que no va a comer la crema pastelera preparada con huevos para el postre. ¿Y con eso qué?

Segundo, y más importante, la decisión de Weir no tiene nada que ver con su rechazo a usar pieles basado en una cuestión moral.

Weir afirma haber recibido “’cartas de odio y amenazas de muerte’ por parte de activistas por los derechos animales:”
«“Espero que esos activistas puedan entender que mi decisión de cambiar mi traje de patinaje no es, de ningún modo, una victoria para ellos, sino un empate,” dijo Weir en su declaración. “No estoy cambiando para satisfacerlos a ellos, sino para proteger mi integridad y la integridad de los Juegos Olímpicos, así como los de mis compañeros de competición.
“Faltan sólo algunas semanas para dar mi largada sobre hielo en Vancouver, por lo que tengo que preocuparme por la técnica y el entrenamiento. Esto es más importante que cualquier traje y que cualquier amenaza que pueda recibir”.»
Esto no es ninguna victoria para los animales. En realidad, es una derrota. Nunca tendremos éxito si una “victoria” está basada en la violencia o amenazas de violencia. La violencia es intrínsecamente errónea y estratégicamente tonta, dado que refuerza la caracterización de “los defensores de animales” como locos que amenazan a las personas para que se le sometan. Es comprensible que esto alimente el resentimiento del público y frustre una discusión seria respecto de la explotación animal.

Quizás Weir estaba preocupado con la posibilidad de que le tiraran una torta mientras estuviese patinando. La preocupación de Weir no es infundada. La semana pasada, PeTA arrojó un pastel a Gail Shea, la ministra de pesca y océanos de Canadá. En todo caso, Weir tomó una decisión práctica, simple y calculada, y no una decisión ética, y le hizo saber esto al mundo.

Si el paradigma fuera a cambiar algún día, necesitamos efectuar una revolución del corazón. En mi opinión, el foco central debe ser la educación vegana creativa y no violenta. Las campañas centradas en un solo tema sólo refuerzan la percepción pública de que la postura de los derechos animales es incoherente: ¿cuál es la diferencia entre un ribete de piel y los patines de cuero o la ropa de lana? Y nunca vamos a llegar a algún lugar con violencia o amenazas de violencia. El problema es la violencia; la violencia no será ninguna parte de la solución.


P.S. Hice cordialmente una invitación abierta a Priscilla Feral, Presidenta de Friends of Animals, el grupo que publicó la carta abierta a Weir, para que discutiera conmigo, en un podcast, la cuestión de Weir y la del buen sentido que pudiera tener o no las campañas centradas en un solo tema. Y, por supuesto, estoy dispuesto a discutir, cordialmente, las cuestiones del neobienestarismo con Wayne Pacelle, Ingrid Newkirk o las cabezas de otras grandes organizaciones, tanto como con Peter Singer y Bernie Rollins.

Quiero enfatizar que de ningún modo cuestiono la sinceridad de cualquiera de esas personas. De hecho, estoy segura de que son sinceras respecto de sus creencias. Sólo que creo sinceramente que el enfoque del neo-bienestarismo, y de las campañas de un solo tema, es erróneo y pienso que discutir esas cuestiones puede ayudar a resolverlas.


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