Mostrando entradas con la etiqueta veganismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta veganismo. Mostrar todas las entradas

2 de abril de 2018

El veganismo como una cuestión de justicia: una respuesta breve a los bienestaristas


Cuando promuevo la posición de que el veganismo es un imperativo moral —que el veganismo es algo a lo que estamos moralmente obligados— y que la justicia requiere que seamos veganos, algunos bienestaristas responden: "Pero compras productos veganos en tiendas que venden productos animales y, por tanto, estás siendo injusto, por lo que no puedes asumir la posición de que la justifica requiere veganismo."

Su idea es que comprando comida vegana en un supermercado, y dando así dinero a un explotador de animales, no es diferente de quienes consumen "compasivamente" y eligen huevos libres de jaulas o cerdos libres de jaulas, o que practican el "lunes sin carne" o "vegano hasta las 6". Los bienestaristas alegan que no tiene sentido decir que el veganismo es una cuestión de justicia o un imperativo moral porque estoy siendo injusto y no reconociendo el veganismo como una obligación.

Pero ese argumento no funciona. No tiene un un principio limitador y conduce a una conclusión absurda.

Todo dinero es sucio. Incluso si compro mi comida vegana en una tienda vegana y no en un supermercado general, si la tienda emplea gente no vegana, o la tienda vegana tiene proveedores que proporcionan productos animales a otras tiendas, o si la comida vegana que se vende en la tienda vegana es cultivada o producida por granjeros o productores no veganos, o por granjeros o productores veganos que emplean trabajadores no veganos, yo estaría, siguiendo el razonamiento de los bienestaristas, apoyando la explotación animal.

De este modo, los bienestaristas están obligados a asumir la posición de que hasta que no tengamos un mundo vegano, no tenemos la obligación de ser veganos porque hasta que no tengamos un mundo vegano no importa lo que hagamos, ya que siempre estaremos dando dinero a los explotadores de animales.

Pero todo eso es claramente absurdo.

La posición bienestarista no es diferente de decir que no podemos promover la idea de que el racismo o el sexismo son injustos si frecuentamos un negocio que es propiedad de gente que es sexista o racista. Teniendo en cuenta que muchos negocios son propiedad de las corporaciones, y las corporaciones son poseídas por los accionistas, y dado el nivel de sexismo y racismo, que abarca al 99.99% del tiempo, cada vez que vamos a una tienda estamos financiando un negocio que es detentado por sexistas o racistas. E incluso si el negocio no fuera propiedad de racistas o sexistas, habrías racistas o sexistas que tienen conexión con el negocio y se lucran con ello. Por tanto, no podríamos decir que el sexismo o el racismo son injustos porque siempre estaríamos dando dinero al bolsillo de racistas o sexistas en cualquier momento o lugar.

Sin embargo, nadie diría que no debemos hablar sobre igualdad como imperativo moral porque no hemos alcanzado la igualdad. La mayoría de la gente vería esto como algo absurdo. Pero hay animalistas que promueven esta posición absurda cuando se trata de los animales. Lo cual es bastante especista.

Los bienestaristas alegan también que no podemos ser "100% veganos" porque hay productos animales en los plásticos, las carreteras, los automóviles, y otra serie de cosas con las que no podemos evitar estar en contacto. Por tanto, no podemos insistir en el veganismo como imperativo moral y un principio de justicia porque no hay diferencia entre la persona que usa un teléfono celular que ha sido fabricado con plástico que contiene algún subproducto animal, y la persona que come un poco de queso, o huevos camperos, o que se pone caldo de pollo en la sopa,...

De nuevo, esa posición es absurda.

En primer lugar, ser vegano significa que no comes, llevas o usas productos de origen animal siempre que sea posible. Podemos decidir lo que comemos, lo que llevamos o los productos que usamos. La justicia requiere que no elijamos consumir cosas que que contienen partes del cuerpo de personas explotadas —humanas o no humanas— cuando tenemos la opción de hacerlo. No tenemos elección cuando se trata de las carreteras o los plásticos que son usados en prácticamente todo lo que se fabrica.

Segundo, la razón por la que hay sustancias de origen animal en tantos productos es porque matamos billones de animales anualmente en todo el planeta. Los subproductos de los mataderos son baratos y fáciles de conseguir. Esto continuará mientras sigamos consumiendo productos de origen animal: carne, lácteos, huevos, pieles,...

Tercero, nunca aceptaríamos ese tipo de argumento en contexto humano. Pensemos en lo siguiente: en una sociedad racista y sexista, los que son privilegiados por esos prejuicios obtienen mejores recursos que la gente que es discriminada por ellos. Si aplicamos el argumento bienestarista deberíamos concluir que la gente privilegiada no puede decir que el racismo o el sexismo son injustos debido a se benefician del racismo o el sexismo —así como los veganos se benefician de la existencia de las carreteras. Deberíamos concluir que los varones no pueden decir que el machismo es injusto porque los varones se han beneficiado del machismo sólo por ser varones —así como los veganos se benefician indirectamente de la explotación animal sólo por ser humanos.

Pero nadie defendería esa postura en el contexto humano.

La cosa puede ir todavía a peor. Los bienestaristas declaran que, debido a que no podemos evitar los subproductos animales que nos rodean por todas partes, no podemos afirmar que sea injusto consumir productos de origen animal que podemos elegir no consumir. La posición bienestarista es equivalente a afirmar que como los blancos se han beneficiado del racismo entonces no hay diferencia entre un blanco que rechaza el racismo y un blanco que mantiene una conducta ligeramente racista. La posición bienestarista es equivalente a afirmar que como los varones se han beneficiado del machismo entonces no hay diferencia entre los varones que se oponen al machismo y aquellos que continúan abusando de las mujeres.

Insisto en que nadie defiende esa postura en el contexto humano.

Debemos rechazar la posición bienestarista por el flagrante especismo que claramente conlleva.

Si no son veganos, por favor, háganse veganos. Es un imperativo moral. Es una cuestión de justicia.

29 de octubre de 2017

Veganismo: Historia, Perspectivas Contemporáneas y Objeciones Comunes




Este breve ensayo traducido al español será incluido en la nueva edición del Diccionario de Filosofía de José Ferrater Mora.


VEGANISMO. El veganismo, como una cuestión de dieta que refleja preocupaciones éticas, se refiere a la práctica de no consumir carne, pescado, lácteos, huevos, y otros productos de origen animal, como la miel. El veganismo entendido como una filosofía ética se aplica a la práctica de no comer, llevar ni usar productos de origen animal ni participar en la explotación animal, hasta donde sea posible. Esta entrada tratará sobre la historia del veganismo y su posición conceptual, y asimismo expondrá las visiones contemporáneas sobre el veganismo y algunas objeciones comunes al veganismo.

Historia: Aunque la palabra "vegano" no fue acuñada hasta 1944, la idea de evitar los lácteos y los huevos, además de la carne, puede ser rastreada 35 años antes en Gran Bretaña —e incluso antes si tenemos en cuenta a Lewis Gompertz [1783/84 - 1861], un vegano que fue miembro fundador de lo que más tarde sería la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales. Al comenzar el año 1909, algunos miembros de la Asociacion Vegetariana Británica, que se había constituido en 1847, comenzaron a cuestionar si, de acuerdo a la moral, y, en menor grado, de acuerdo a la salud, el rechazo de comida que incluya cuerpos de animales se puede compatibilizar con el consumo de lácteos y huevos. Este debate fue retomado periódicamente desde 1909 hasta 1944, cuando la Asociación Vegetariana rechazó la propuesta de incluir una sección en su revista "The Vegetarian Messenger", para todos aquellos miembros de la asociación que rechazaban los lácteos y los huevos.


En 1944, Donald Watson, que había sido secretario de la Asociación Vegetariana de Leicester, y otros cuantos vegetarianos decidieron formar un grupo —la Asociación Vegana— que se oponía al consumo de lácteos y huevos. Este grupo inicialmente usó la palabra "vegano", que Watson señalaría después que representaba el principio ["veg"] y el final ["ano"] de "vegetariano", reflejando así que el veganismo era la conclusión natural de una dieta vegetariana. Luego continuaron usando el término "vegano". Este grupo comenzó una revista cuatrimestral llamada "The Vegan News", que más tarde sería "The Vegan".


Los primeros veganos creían que su dieta no sólo era sostenible sino que era más saludable que una que incluyera lácteos o huevos. Sin embargo, lo que claramente les motivaba eran al menos tres preocupaciones éticas. Primero, les preocupaba los efectos que comer animales tenía en el desarrollo espiritual y moral de los seres humanos. En el primer número de "The Vegan News", Watson y sus compañeros explicaban que el vegetarianismo es "sólo la mitad del camino entre comer carne y una dieta realmente civilizada y humanitaria, y que pensamos, por tanto, que durante nuestra vida en esta tierra debemos intentar evolucionar" hacia una dieta que excluya los productos de origen animal. Ellos afirmaban que "sospechamos que el gran impedimento para el desarrollo moral de la humanidad sería el hecho de ser un parásito de otras formas de vida animal" y expresaban la visión de que "el destino espiritual de la humanidad está abocado en el tiempo a juzgar con horror la idea de que hubo un tiempo en que los hombres se alimentaban de los productos del cuerpo de otros animales".


Segundo, los veganos, así como los vegetarianos, estaban preocupados por la matanza y crueldad inherente a los productos de origen animal. Los vegetarianos rechazaban la carne porque los animales tenían que ser matados para ser comidos. Pero los veganos alegaban que los lácteos conllevan matar a los terneros nacidos de vacas destinadas a la producción de leche, quienes a su vez eran matadas cuando se agotaba su producción de leche. Asimismo, la separación de las vacas y sus terneros les causaba un terrible estrés tanto a la madre como a su hijo. La producción de huevos requiere la matanza de los pollitos machos y de las propias gallinas que ya no resulten productivas. El sistema de jaulas en batería apenas había comenzado en la década de los 40 y la ganadería intensiva apoyaba el argumento sobre la crueldad.


Tercero, y quizás lo más interesante, los veganos desde su inicio expresaban una preocupación general sobre la explotación de los animales que iba más allá del trato cruel y la matanza de animales y rechazaba todo uso de animales. En 1944, la Asociación Vegana reconocía que "nuestra presente civilización está construida sobre la explotación de animales así como las civilizaciones pasadas estaban construidas sobre la explotación de esclavos". En 1945, la Asociación estableció, en el contexto de rechazo al uso de animales, incluyendo el consumo de miel: "El propósito de la Asociación Vegana es oponerse a la explotación de la vida sintiente tanto si es beneficiosa o no". La Asociación sostenía que la mutilación y matanza de animales "nos presenta una grave responsabilidad, en tanto que en términos morales no hay diferencia entre esa acción y una acción similar sobre seres humanos."


En 1949, Leslie J. Cross, un pionero e influyente vicepresidente de la Asociación Vegana, escribió que el veganismo trataba sobre "la abolición de la explotación de los animales por la humanidad" y expuso una definición de veganismo: "el principio de la emancipación de los animales de la explotación humana". Él dejó claro que la "emancipación" significa el fin de la domesticación. Él argumentaba que los animales tenía "derechos relativamente equivalentes" a los derechos de los humanos y que toda la explotación animal en sí misma, independientemente del trato, violaba esos derechos.


En 1950, la Asociación Vegana se comprometía a "buscar el fin del uso de animales por la humanidad para alimento, productos, trabajo, caza, vivisección, y otros usos que implican explotación de la vida animal por la humanidad". Cross escribió que "nuestro propósito no es hacer que la presenta relación entre la humanidad y los animales —que honestamente vista es esencialmente de amo y esclavo —más tolerable sino abolirla...."


En 1979, cuando la Asociación Vegana se convirtió en una asociación caritativa, adotó una definición de veganismo: "una filosofía y modo de vida que busca excluir —tanto como sea posible y practicable— todas las formas de explotación, y crueldad, hacia los animales, ya sea para alimentos, vestimenta o cualquier otra finalidad... En términos dietéticos se aplica evitando todos los productos derivados total o parcialmente de los animales."


Aunque hubo ciertamente algunas tensiones y desacuerdos en el movimiento vegano pionero, está claro que, en determinados aspectos, se anticipó al movimiento de derechos animales por varias décadas en tanto que al menos algunos pioneros veganos clamaban por la eliminación de toda explotación animal. Ellos promovían el veganismo no meramente como una dieta y una forma de reducir la crueldad hacia los animales sino de manera clara e inequívoca como un imperativo moral que se reflejaba en la abolición de la explotación animal en la propia vida individual como una parte necesaria en la abolición social del uso de animales.


Perspectivas contemporáneas: En la década de 1970 y 1980, el moderno movimiento de derechos animales surgió en Occidente y desafiaba el movimiento bienestarista que aceptaba el uso de animales por parte de los humanos pero que promovía un trato más "humanitario". El incipiente movimiento de derechos abrazaba la idea de la abolición, pero, hacia la mitad de la década de 1990, se había asumido la posición de que, aunque la abolición era el objetivo, la reforma bienestarista y el activismo convencional eran medios apropiados para conseguir el objetivo. Esta posición fue adoptada por todas las grandes organizaciones en Estados Unidos, Europa, y casi todo el mundo, y fue explícitamente promovida incluso por teóricos de los derechos como Tom Regan.


Aunque el veganismo como un imperativo moral fue promovido por al menos algunos segmentos en el incipiente movimiento moderno de derechos animales que deseaban la abolición, el movimiento animalista actual no puede ser caracterizado como un movimiento abolicionista de derechos y está dominado por el pensamiento utilitarista de Peter Singer. Singer, quien se considera un "vegano flexible", promueve el veganismo dietético como una manera de reducir el sufrimiento y no como un imperativo moral. Ninguna de las corporaciones caritativas en los Estados Unidos o Europa promueve el veganismo como un imperativo moral. Muchos de estos grupos, al igual que Singer, promueve el veganismo dietético como una forma de reducir el sufrimiento, acompañado de otras medidas que supuestamente reducen el sufrimiento, incluyendo el reducetarianismo o el consumo de productos de origen animales producidos "humanitariamente" según dicen. Incluso la Asociación Vegana en años recientes ha adoptado posturas que son en realidad hostiles al veganismo como imperativo moral. La mayoría de los grupos tradicionales de bienestar animal no promueven el veganismo en absoluto.


El veganismo dietético es también promovido como una manera de lograr una mejora en la salud humana. No hay evidencia de que las sustancias de origen animal sean necesarias para una salud humana óptima y un creciente número de autoridades médicas y nutricionales consideran que las sustancias de origen animal son perjudiciales para la salud humana. Debido a que la ganadería produce más gases de efecto invernadero que la quema de combustible fósil para transporte, y posiblemente al menos el 51% de todos los gases de efecto invernadero, algunos argumentan que el veganismo dietético es una manera de afrontar los problemas medioambientales.


Hay un movimiento abolicionista que mantiene que el veganismo es una cuestión de justicia y refleja un imperativo moral de que no debemos comer, vestir o usar a los animales para cualquier propósito humano. El movimiento abolicionista promueve la idea de que el objetivo es terminar con el uso de animales, incluyendo la domesticación, y no conseguir una explotación animal más "humanitaria". Este movimiento abraza asimismo el principio de la noviolencia, y sostiene que el rechazo a la explotación animal es parte del movimiento que rechaza todas las formas de cosificación y discriminación, incluyendo aquellas que afectan a los humanos.


Hay que señalar que el veganismo fue el tema principal de dos conferencias organizada en 1990 y 1991 por José Ferrater Mora en la Universidad Complutense de Madrid.


Argumentos contra el Veganismo: Además de los argumentos basados en la salud, que han sido refutados hace tiempo pero que continúan teniendo cierta fuerza, y el argumento de que los animales no importan moralmente, que es una posición negada incluso por la moralidad convencional, hay dos argumentos principales contra el veganismo. El primero dice que debido a la actividad humana, incluyendo el cultivo del terreno para producir comida o material para elaborar vestimenta, se inflige daño a los animales en diversas maneras, por lo que no podemos abolir la explotación animal, y, por tanto, el veganismo es un ideal imposible. Este argumento falla por la misma razón que podemos argumentar que debido a que no podemos eliminar todo el daño accidental sobre seres humanos, la abolición de la esclavitud o la prohibición del asesinato es un ideal imposible. Este argumento ignora por completo que excluir a los individuos —ya sean humanos o animales— de la comunidad moral tratándolos como cosas que no tiene valor inherente o intrínseco es cualitativamente diferente del daño accidental que se ocasiona sobre esos individuos. Construir una carretera conlleva que habrá accidentes de tráfico que ocasionarán muertes pero esto no es lo mismo que esclavizar seres humanos o asesinarlos.


El segundo argumento es que ya que el mundo no se volverá vegano de un día para otro entonces promover la reforma bienestarista, el reducetarianismo, etc.. es una necesidad práctica. Este argumento yerra por la misma razón que nunca aceptaríamos argumentos similares en el contexto de las violaciones de derechos humanos. Por ejemplo, el mundo no detendrá la violencia misógina contra las mujeres de un día para otro pero no por eso promoveremos "la violación humanitaria" o "la violación reducida". Semejante argumento, aplicado a los animales, no tiene en cuenta el valor inherente de los animales y su derecho a no ser explotados como recursos.


Gary L. Francione & Anna Charlton

31 de julio de 2017

Daiya, la experimentación animal y el significado de 'vegano'




Algunas personas están enojadas acerca del hecho de que la compañía Daiya haya sido adquirida por otra que es conocida por experimentar en animales. Proclaman que los productos de Daiya ya no son "veganos".

Eso es un sinsentido.

No es diferente de alegar que comprar brócoli congelado no es vegano porque lo produce una empresa que también manufactura productos hechos con carne/lácteos/huevos. No es diferente de alegar que los vegetales que compramos en el mercado no son veganos porque el granjero no es vegano y puede usar el dinero para comprar productos animales. No hay diferencia entre la experimentación en animales y cualquier otra forma de explotación animal. Todas son moralmente injustificables. Pero no es relevante acerca de si determinado producto contiene sustancias de origen animal. Y esto es lo único que determina si una cosa en particular es apta para que un vegano la consuma.

Una compañía puede fabricar un producto que no contenga sustancias de origen animal y no testarlo en animales, pero puede fabricar otros productos que contentan sustancias de origen animal. No hay diferencia moral entre explotar animales para experimentar en ellos y explotarlos para cualquier otro propósito. Muchos animalistas parecen creer que la experimentación animal es moralmente más objetable que otras formas de explotación animal. De este modo, muchos animalistas creen que la piel es moralmente más objetable que el cuero o la lana; o que consumir foie-gras es moralmente más objetable que consumir pollos o peces; o que la caza es moralmente más objetable que pagar a alguien para que inflija sufrimiento y muerte a los animales para luego empaquetar sus cadáveres en una bandeja para el supermercado. Muchos animalistas están influenciados por las campañas monotemáticas que son una gran herramienta de recaudación financiera pero que son un obstáculo para pensar con claridad acerca de la ética.

¿Dónde compra la gente los productos de Daiya? Los compran en un supermercado que vende toneladas de productos animales, o en "tiendas de salud" que venden productos de animales "felices". De hecho, mucha gente que compra productos Daiya en lugares como Whole Foods, que promueve sistemáticamente la "explotación feliz" y que es premiada por las organizaciones corporativas. ¿En qué se diferencia la experimentación animal de la explotación que vergonzosamente promueven esos grupos bienestaristas "en defensa de los animales"? Incluso si la tienda en la que compraron un producto Daiya fuera exclusivamente vegano y los propietarios y los empleados fueran veganos —algo muy poco probable— ese producto fue transportado por gente que no es vegana.  ¿Todos los que trabajan en Daiya son veganos y son veganos todos los que están involucrados en la producción de estos productos? ¿Todos los proveedores de Daiya son veganos? Si Daiya no es vegana debido a que fue comprada por una empresa que experimenta en animales, tampoco era vegana antes de esto. De hecho, según este razonamiento, nunca fue vegana.

Lo que determina si un producto es apto para veganos es lo que es en sí mismo. En el momento en que vayamos más allá de esto entonces excluiremos todo aquello que no produzcamos nosotros mismos utilizando cosas que sólo nosotros producimos y que no provengan de otro origen. Una vez que nos apartamos del producto en sí mismo, debido a que el uso de animales es omnipresente, y el hecho de que todo el dinero está ensuciado, no puede haber forma de encontrar un límite.

Estamos a favor de apoyar a las compañías veganas —aunque todas las compañías participan de la explotación animal en la dinámica de producción y distribución. No nos oponemos a expresar desacuerdo cuando una empresa vegana se vende a una empresa que no es vegana —aunque esto será algo que sucederá más a menudo en tanto que el veganismo se haga más popular y las grandes compañías quieran vender productos veganos para enriquecerse. Nuestra posición es que un producto "vegano" no deja de ser apto para veganos porque haya explotación animal involucrada en la dinámica de productos y distribución. Hay explotación animal involucrada en todo aquello que no produzcamos por nosotros mismos utilizando ingredientes que hayamos producido nosotros.

No estamos diciendo que no haya buenas razones para ser críticos con determinadas empresas, por su trato hacia los empleados, el medio ambiente,... Nosotros no comemos anacardos ni chocolate que no provengan de comercio justo porque, aunque estos productos son veganos, conllevan un daño terrible hacia los humanos. Pero son veganos.

De todos modos, no estamos animando a la gente a consumir productos Daiya. Personalmente creemos que no son nada saludables. Nunca los comeríamos.

Gary L. Francione & Anna E. Charlton




Si no son veganos, por favor, háganse veganos. El veganismo es acerca de la noviolencia. Primero y sobre todo, es acerca de la noviolencia hacia otros seres sintientes. Pero es también acerca de la noviolencia sobre la tierra y nosotros mismos.

Si los animales importan moralmente, el veganismo no es una opción —es una necesidad. Un movimiento que pretenda defender los derechos de los animales debe dejar muy claro que el veganismo es un imperativo moral.

Asumir el veganismo como un imperativo moral y promover el veganismo como un imperativo moral son, además de cuidar de no-humanos refugiados, las acciones más importantes de activismo que podemos llevar a cabo.

Aprendan más sobre veganismo en www.queeselveganismo.com

13 de diciembre de 2016

29 de noviembre de 2016

Pensamiento del día: el veganismo como imperativo moral

 

Traducido de la página personal de Gary Francione

Si no eres vegan, por favor, hazte vegan. El veganismo se trata de la noviolencia. En primer lugar, se trata de la noviolencia hacia otros seres sensibles. Pero también se trata de la noviolencia hacia la tierra y la noviolencia hacia ti mismo.

Si los animales importan moralmente, el veganismo no es una opción, es una necesidad. Cualquier cosa que afirme ser un movimiento por los derechos de los animales debe dejar claro que el veganismo es un imperativo moral.

Abrazar el veganismo como un imperativo moral y abogar por el veganismo como un imperativo moral son, junto con el cuidado de los refugiados no humanos, los actos de activismo más importantes que puedes emprender.

Para más información sobre veganismo: queeselveganismo.com

12 de mayo de 2016

Veganismo Como Imperativo Moral





Los abolicionistas coinciden con los bienestaristas en que la explotación animal no va a desaparecer de la noche a la mañana y que necesitamos dar pasos graduales —lo que los bienestaristas llaman 'pasos de bebé'— para llegar a la meta de la abolición. Pero los abolicionistas rechazan las campañas de reforma bienestarista y las campañas monotemáticas como pasos graduales porque no son coherentes con la idea de que los animales no humanos son moralmente significativos y tienen derecho a no ser utilizados como recursos para los humanos. Además, como cuestión práctica, estas tácticas no funcionan y, por su propia naturaleza, no pueden conducir a la abolición.

A pesar de las afirmaciones de los bienestaristas de que los abolicionistas no tienen un plan práctico para el cambio, los abolicionistas tienen un programa muy claro para el cambio incremental tanto a nivel individual como social: el veganismo y la defensa y educación vegana creativa y no violenta. El veganismo significa no comer, vestir o usar animales en la medida de lo posible.

Ninguna autoridad sanitaria sostiene que sea nutricionalmente necesario comer alimentos de origen animal. Organizaciones profesionales de nutricionistas declaran que una dieta vegana equilibrada es perfectamente adecuada para la salud humana y algunos estudios indican que las dietas veganas pueden tener importantes beneficios para la salud en comparación con las dietas que contienen productos animales.

También se da el caso de que hay poco o ningún desacuerdo serio en cuanto a que la cría de animales está dando lugar a un desastre ecológico. La ganadería da lugar a la destrucción de los pastizales y el suelo de la superficie, la deforestación, el agotamiento del agua y la contaminación y, en todos los casos, contribuye de manera significativa al calentamiento del planeta, ya que el Instituto de la Vigilancia Mundial estima que al menos el 51% de los gases de efecto invernadero anuales en todo el mundo son atribuibles a la ganadería.

En cualquier caso, centrémonos en el veganismo como principio moral.

La palabra vegano fue acuñada por Donald Watson en 1944, coincidiendo con su fundación de la Asociación Vegana en Gran Bretaña. Watson se oponía a la explotación animal y, en el primer número del boletín de la Asociación, The Vegan News, escribió: "Podemos ver claramente que nuestra civilización actual está construida sobre la explotación de los animales, así como las civilizaciones pasadas se construyeron sobre la explotación de los esclavos, y creemos que el destino espiritual del hombre es tal que con el tiempo verá con aborrecimiento la idea de que el hombre se alimentó una vez de los productos de los cuerpos de los animales".

Sostuvo que no bastaba con abstenerse de la carne: «La incuestionable crueldad asociada a la producción de productos lácteos ha dejado claro que el lactovegetarianismo no es más que una casa a medio camino entre el consumo de carne y una dieta verdaderamente humana y civilizada, y pensamos, por lo tanto, que durante nuestra vida en la tierra debemos tratar de evolucionar lo suficiente para hacer el viaje completo». Watson también rechazó comer huevos. Vegano viene de las letras iniciales y finales de la palabra vegetariano, ya que Watson pensaba que el veganismo era el lugar lógico del que provenía el vegetarianismo, así como el punto al que el vegetarianismo conduciría en última instancia. Evitó usar cuero, lana o seda; y usó un tenedor, en vez de una pala, en su jardinería para evitar matar gusanos. Watson se oponía a la caza, la pesca, los deportes de sangre, y el uso de animales en experimentos o con fines de prueba.

Watson promocionó, y ejemplificó, los beneficios para la salud de una dieta vegana, pero claramente vio el veganismo principalmente como un principio moral. Consideraba que el movimiento vegano era el mayor movimiento de todos los tiempos porque proporcionaba una solución a la crisis de codicia y violencia que afectaba y afligía a la humanidad y que amenazaba con un desastre ecológico. Aunque no era religioso en un sentido tradicional, tenía creencias espirituales muy arraigadas, que incluían la idea de que ser no vegetariano violaba la ley natural y que, en general, nuestra violencia contra los animales no humanos era una violación de las leyes espirituales que daba lugar a nuestra infelicidad psicológica y a nuestra mala salud física.

El Enfoque Abolicionista abraza y desarrolla la posición de Watson y ve el veganismo como la representación de un principio moral fundamental. El Enfoque Abolicionista mantiene que el veganismo y la educación vegana creativa y no violenta son las formas más importantes de activismo y defensa en las que podemos participar. De hecho, es sólo a través de la educación vegana que cambiaremos el paradigma de los animales como propiedad y hacia los animales como personas.

[Nota: No apoyamos de ninguna manera a la Asociación Vegana, ya que creemos que no promueve el veganismo como base moral y que abandonaron la visión de Watson.]

El enfoque abolicionista considera el veganismo como un imperativo moral. Con esto queremos decir que si los animales importan moralmente, estamos moralmente obligados a dejar de comer, vestir y usarlos. Es decir, volverse vegano no es sólo una opción para alguien que está de acuerdo en que los animales importan moralmente; es una obligación moral fundamental. Los abolicionistas no ven el veganismo como una cuestión de compasión, misericordia o cualquier otra cosa que no sea lo necesario para cumplir con sus obligaciones morales hacia los animales. Del mismo modo, aunque algunas personas pueden adoptar una dieta vegana por razones de salud, o por preocupación por el medio ambiente, un vegano abolicionista ve el veganismo ante todo como una cuestión de obligación moral. Es lo que le deben a los animales. Un vegano abolicionista puede tener también preocupaciones por la salud o el medio ambiente, pero la principal fuerza motivadora del vegano abolicionista es la moralidad.

El enfoque abolicionista es claro: si uno no es vegetariano, está participando activamente en la explotación animal. Dado que los abolicionistas rechazan toda explotación animal, incluso la supuestamente 'humanitaria', los abolicionistas no tienen otra opción que ser veganos de principios y consistentes.

Los abolicionistas ven el veganismo como un rechazo del estatus de los animales no humanos como mercancías. Los humanos explotan a los animales porque son vistos como cosas. Son propiedad sin valor moral. Los abolicionistas rechazan el estatus de propiedad de los animales no humanos y se niegan a participar en su mercantilización institucionalizada. Los abolicionistas reconocen que cada vez que los humanos comen, usan o utilizan un producto animal, están reafirmando el insidioso sistema que trata a los animales no humanos exclusivamente como recursos para los humanos.

Los abolicionistas consideran que el veganismo representa un principio fundamental de justicia: es sencillamente injusto tratar a los no humanos como recursos reemplazables, y negarles el único derecho que concedemos a todos los humanos independientemente de sus características particulares.

Los abolicionistas ven el veganismo como un acto de desafío no violento, como un rechazo a participar en la opresión de los inocentes y los vulnerables, y como un rechazo a la insidiosa idea de que dañar a otros seres sensibles debería considerarse como una parte normal de la vida.

Los abolicionistas ven el veganismo como la aplicación del principio de la abolición a la vida de uno. Los defensores de los animales que afirman estar a favor de los derechos de los animales y quieren abolir la explotación animal pero que siguen comiendo o usando productos animales no son diferentes de los que afirman estar a favor de los derechos humanos y de la abolición de la esclavitud pero que siguen siendo dueños de esclavos.

Los abolicionistas ven el veganismo como un elemento necesario de una vida noviolenta. Es decir, si alguien abraza la noviolencia, tiene la obligación de ser vegano. También deben abrazar la noviolencia de otras maneras: el veganismo no es suficiente pero ciertamente es necesario.

De lo anterior, debe quedar claro que, en lo que respecta a los abolicionistas, el veganismo se aplica no sólo a la dieta, sino a todo uso de animales. En otras palabras, un vegano es aquel que no come, no se viste ni utiliza animales en su vida en la medida de lo posible. Es imposible evitar todos los productos animales. Dado que matamos miles de millones de animales cada año, los subproductos animales están disponibles a bajo precio y se incluyen en muchas cosas, como superficies de carreteras, plásticos y en los pegamentos utilizados para hacer zapatos. Pero cuando tenemos la posibilidad de elegir -y esto es casi siempre, a menos que estemos en una isla desierta o en un naufragio- estamos moralmente obligados a no comer, vestir o utilizar animales. También creemos que el veganismo significa no participar o patrocinar actividades que impliquen la explotación de animales, como circos, zoológicos, rodeos o carreras de caballos.

¿El vegetarianismo como una puerta de entrada?

Aunque, como cuestión moral, Watson rechazó el consumo de todos los productos animales, pensó que, como cuestión psicológica y sociológica, era necesario que la gente pasara primero por un período de vegetarianismo antes de convertirse en veganos. Vio el vegetarianismo como una especie de 'puerta de entrada' porque vio el veganismo como la conclusión de un proceso evolutivo que comenzó con el vegetarianismo. Watson no se opuso a que los veganos promovieran el vegetarianismo precisamente porque lo veía como una parte esencial de este proceso evolutivo.

Los abolicionistas rechazan esta noción y sostienen que debemos tener claro que el vegetarianismo implica la explotación de los animales y debe ser rechazado. No hay una distinción moralmente coherente entre la carne y otros productos animales. Promover el vegetarianismo como parte de una evolución que supuestamente culmina en el veganismo equivale a decir que debemos promover el consumo de algunos productos animales como una forma de eliminar el consumo de todos los productos animales. En este sentido, el argumento de la puerta de entrada en relación con el vegetarianismo es exactamente el mismo que el argumento para la reforma del bienestar: que deberíamos promover la explotación 'humanitaria' como una forma de supuestamente lograr la no explotación. Los abolicionistas rechazan el argumento de la puerta en ambos contextos.

Si los humanos y los no-humanos son iguales en cuanto a la posesión de un derecho a no ser usado como propiedad entonces, así como cualquier tipo de esclavitud humana es una violación de ese derecho, también cualquier tipo de explotación animal es una violación del mismo.

Los abolicionistas no promueven el vegetarianismo porque no hay una distinción moralmente coherente entre la carne y otros productos animales. No hay una distinción coherente entre la carne y los productos lácteos o los huevos. Los animales explotados en las industrias lácteas y de huevos viven más tiempo, son tratados peor, y terminan en el mismo matadero que sus contrapartes matados por la carne. No comer carne de vacuno pero aún así beber leche tiene tan poco sentido como comer carne de vacas grandes pero no de vacas pequeñas. Además, tampoco existe una distinción moralmente relevante entre una vaca y un pez a efectos de tratar a ninguno de los dos como un recurso humano. Podemos reconocer más fácilmente el dolor o el sufrimiento de una vaca porque, como nosotros, es un mamífero. Pero esa no es una razón para ignorar el sufrimiento y la muerte de los muchos miles de millones de peces y otros animales marinos sensibles que matamos anualmente.

Los abolicionistas no promueven campañas como el «lunes sin carne», que, entre otras cosas, refuerzan la idea de que hay algo moralmente peor en comer carne que en comer lácteos o huevos. Todos los productos animales implican sufrimiento; todos implican muerte; todos implican injusticia. El veganismo es un imperativo moral; es lo que debemos hacer y no debemos hacer nada menos.


©2016 Gary L. Francione & Anna Charlton.

4 de diciembre de 2015

No Hay Tercera Opción


Sólo hay dos opciones:

Opción 1: Dejamos de comer, vestir y utilizar a todos los animales no humanos.

Opción 2: Continuamos participando directamente en explotar a los animales no humanos.

No hay tercera opción. O somos veganos o estamos participando directamente en la explotación animal.

"!Espera!" gritan los bienestaristas, "Incluso si somos veganos, los animales están siendo matados en el cultivo de la tierra. No podemos ser perfectos así que está bien no ser veganos siempre que intentemos reducir el sufrimiento".

Aquí se puede ver a Bruce Friedrich, de Farm Sanctuary, un partidario de la reforma bienestarista desde hace muchos años, diciendo que los veganos también explotan animales y que no podemos ser perfectos:

Esto es un completo absurdo. Podemos comprobarlo yendo al contexto humano.

Incluso si llevamos un automóvil de forma responsable, la gente morirá en accidentes de carretera. ¿Significa eso que no hay una diferencia cualitativa entre matar gente deliberadamente y conducir de forma responsable a pesar de habrá humanos que mueran en accidentes? Claro que no. La posición bienestarista aplicada al contexto humano nos conduce a decir que como no podemos evitar los accidentes de carretera, entonces está bien cometer asesinatos siempre que intentemos reducir el sufrimiento al hacerlo. Nadie aceptaría semejante posición.

Si todos fuéramos veganos y asumiéramos que los animales no humanos son personas, indudablemente encontraríamos mejores formas de evitar los accidentes y las muertes de animales durante el proceso de la agricultura. Pero hay una diferencia significativa entre asesinar a X y que X muera en un accidente de tráfico. Todos podemos darnos cuenta de esto pero los bienestaristas tienen problemas para aplicarlo en el contexto animal.

Y eso es profundamente especista.

En el momento en que aceptas la idea bienestarista de que es moralmente aceptable no ser veganos porque estás en un "camino", ya has aceptado el especismo.

Nosotros nunca hablaríamos de "caminos" y "pequeños pasos" cuando se trata de cuestiones fundamentales sobre derechos humanos. Nunca diríamos, por ejemplo, que si alguien es racista entonces debemos animar a esa persona a adoptar "pequeños pasos" y ser un racista "amable" porque esa persona está en un "camino". Cuando se trata de derechos humanos, somos muy claros. Pero cuando las víctimas son animales no humanos, todo es una cuestión de "caminos", "pequeños pasos", y relativismo moral.

Y eso es profundamente especista.

Por supuesto que el mundo no se hará vegano de un día para otro, pero aquellos de nosotros que creemos en los derechos animales tenemos la obligación de dejar claro que el veganismo es un imperativo moral: tenemos la obligación de ser veganos y nada menos puede satisfacer nuestra obligación moral para los animales. Quienes nos escuchan y se preocupan por ello podrían elegir hacer menos: por ejemplo, reducir su consumo de carne. Pero eso debe ser su elección y nunca debe ser lo que promovamos en nuestro activismo.

El mundo no será vegano en tanto que los animalistas no promuevan el veganismo como base moral. Y si cada uno de nosotros que ya es vegano persuadimos a otra persona para hacerse vegana en el próximo año, y esta dinámica se repite durante una docena de años, el mundo se haría vegano.

Eso no va a suceder, pero si todos lo asumimos como objetivo conseguiríamos al menos un progreso. El movimiento de la explotación "feliz" que existe ahora lo único que consigue es llevarnos hacia atrás.

13 de julio de 2015

Veganismo Sin Derechos Animales





En menos de cinco minutos les mostraremos que están de acuerdo con el veganismo

Vamos a defender algo que podría ser visto como una posición controvertida: que nuestro rechazo moral a la carne, los lácteos, los huevos, y demás productos de origen animal usados de comida, es un requisito necesario de acuerdo a nuestra moral convencional acerca de los animales. Esto es, si rechazan la idea de que los animales son cosas que no tienen valor moral, están moralmente obligados a adoptar una dieta vegana. Y ni siquiera necesitan asumir la filosofía de los Derechos Animales.

Comencemos con un caso hipotético: Te encuentras con Fred, quien disfruta infligiendo dolor y sufrimiento a los animales. Fred mantiene confinado a un grupo de animales en su sótano y periódicamente baja para causarles dolor físico, miedo y angustia, para luego matarlos. Fred es también una persona encantadora; su afición a matar animales no afecta de ningún modo a sus relaciones con otros humanos. Cuando le preguntan por qué hace eso a los animales, Fred explica que obtiene placer y diversión con esas acciones.

¿Hay alguien que no considere que Fred está haciendo algo moralmente objetable y, por supuesto, moralmente odioso? Por supuesto que no. ¿Esta reacción presupone que el opositor a esa conducta cree que los humanos y los no-humanos son iguales? No. Incluso si pensamos que los animales poseen un menor valor moral que los humanos, seguimos oponiéndonos a la afición de Fred, en tanto que consideramos que los animales tienen un valor moral.

Matamos a casi 60 billones de animales en todo el mundo

La mayoría piensa que los animales tienen un valor moral pero que no es objetable per se la utilización y matanza de animales para propósitos humanos en tanto que no les impongamos un sufrimiento innecesario. Y la necesidad debe excluir el sufrimiento impuesto por placer, diversión, o conveniencia. Si imponer dolor por placer, diversión, o conveniencia pudiera ser considerado necesario, entonces no habrá nada que pueda ser considerado como innecesario. Si el placer, la diversión, o la conveniencia pueden ser considerados como "necesarios" entonces nuestra moralidad convencional sobre los animales dice que podemos usar a los animales en tanto que no les impongamos sufrimiento innecesario o gratuito. En el caso de Fred, nuestra moral convencional diría que Fred no debe imponer más daño del que es necesario para conseguir el placer y la diversión que busca. Pero nadie consideraría que eso es un significado aceptable de "necesidad".

Eso es precisamente por lo que tanta gente rechaza los deportes sangrientos como la caza del zorro y la tauromaquia: porque imponen sufrimiento y muerte a los animales por motivos de placer y diversión.

Así que la cuestión es: ¿bajo qué criterio podemos matar justificadamente casi 60 billones de animales en todo el mundo [sin contar a los peces]? En el mejor de los casos –en la circunstancia más "humanitaria" de todas– el grado de sufrimiento que imponemos a los animales durante el proceso de usarlos para comida es terrible. ¿Si pensamos que el sufrimiento innecesario está mal, cómo podemos justificar cualquier grado de sufrimiento? De hecho, aunque consiguiéramos una explotación mucho más "humanitaria" de lo que lo es en el presente, seguirá habiendo sufrimiento, miedo, angustia y muerte. Y no hay un distinción moral coherente entre la carne y el resto de productos de origen animal como son los lácteos y los huevos. Todos ellos implican sufrimiento, angustia y muerte.

La explotación animal es un desastre ecológico

Dado que hemos criticado el comportamiento de Fred, ¿qué podemos decir en nuestra defensa si Fred señala que sus críticos son hipócritas porque consumen productos de origen animal? Hasta ahora, la mayoría de la gente había creído que era necesario consumir animales y que sin ese consumo los humanos enfermarían y morirían. Mucha gente sigue creyéndolo todavía.

Pero esa creencia no se justifica. Hemos sabido durante siglos que los humanos podían vivir sin consumir proteína animal. Que haya gente manteniendo esa creencia hoy en día es un ejemplo del poder combinado de la publicidad agresiva y el control de los medios de comunicación dedicándose a reforzar nuestro deseo de comer aquello que estamos acostumbrados a comer y que nos sabe bien de acuerdo a nuestra experiencia pasada.

La idea de que necesitamos comer animales para la nutrición humana es clara e inequívocamente falsa. Es sabido por cada reputada organización profesional, incluyendo la Asociación Americana del Corazón y la Clínica Mayo, así como las agencias gubernamentales en todo el mundo, que una dieta basada exclusivamente en vegetales puede no sólo proporcionarnos salud sino también ser más saludable que una dieta basada en carne, lácteos y huevos. Pero aparte de cuán saludable sea una dieta vegana, ciertamente no es menos sana y los productos de origen animal no pueden ser considerados como necesarios para la salud humana. También hay un amplio consenso sobre que la ganadería es un desastre ecológico.

En definitiva, ¿cuál es la mejor excusa que tenemos para imponer sufrimiento y muerte a billones de animales?

Que los animales saben bien.
Que nos gusta comer cadáveres y secreciones de animales.
Que nos agrada comer animales porque es conveniente. Es un hábito.

Entonces, ¿en qué se diferencia nuestro consumo de animales de la situación de Fred? En nada. El placer del paladar no es moralmente diferente de cualquier otro tipo de placer.

Están de acuerdo con el veganismo

Llegados a este punto, la respuesta habitual consiste en alegar que hay una diferencia moral entre Fred y alguien que va al mercado y compra productos de origen animal. Puede que haya una diferencia psicológica pero no hay una diferencia moral, así como no hay una diferencia entre quien comete un asesinato y quien paga a alguien para que cometa un asesinato. Y no hay diferencia –psicológica o moral– entre Fred y un cazador.

Por tanto, si nos oponemos a lo que Fred hace, estamos actuando de forma incoherente si no dejamos de comer animales y nos hacemos veganos al menos que no estemos en circunstancias de pura supervivencia como la consabida isla desierta o la barca aislada en el mar. De hecho, han habido situaciones en la que humanos han comido a otros humanos en esas circunstancias y consideramos que su conducta es inmoral –e ilegal– pero que es excusable en ese contexto.

Algunas personas argumentan que nuestro consumo de animales es tradicional y que muchas comidas hechas con animales tienen un valor cultural. Pero si algo está mal, el hecho de que sea una tradición, o un valor cultural, no puede justificarlo. No hay tradición más antigua que el sexismo y la misoginia, y son prejuicios que forman parte de un contexo cultural.

¿Qué pasa con las plantas? Esta es la primera cuestion con la que todo vegano se encuentra en las reuniones sociales. Las plantas están vivas; pero no son sintientes. No tienen experiencias subjetivas; y los animales que consumimos para comida sí las tienen. Las plantas reaccionan a estímulos; no los procesan. No tienen intereses; no hay nada que quieran, deseen o prefieran. Aunque las plantas fueran sintientes, el veganismo seguiría siendo un imperativo moral en tanto que necesitamos muchos kilos de plantas para producir un sólo kilo de carne.

Por favor, tengan en cuenta que hemos mostrado que, a menos que asuman la idea de que los animales son simplemente cosas que están fuera de la comunidad moral, están obligados al veganismo. Y no hemos mencionado para nada los Derechos Animales. Esto es porque no necesitamos ese concepto salvo que estemos tratando sobre situaciones en las que es plausible el argumento de la necesidad y tenemos que realizar una valoración de derechos para comprender y resolver el conflicto. Pero el 99% de nuestros usos de animales, incluyendo aquellos usos que hacemos para comida, no implican ninguna clase de necesidad o un conflicto real entre los intereses de los humanos y de los no-humanos. Si los animales importan moralmente de alguna manera, entonces, incluso sin aceptar la filosofía de los Derechos Animales, esos usos de animales no pueden ser moralmente justificados.

4 de enero de 2015

Veganismo, PeTA, Farm Sanctuary, Peter Singer, “Pureza Personal" y los Principios de la Justicia




La Organización PeTA dice lo siguiente:
«Ser vegano consiste en ayudar a los animales, no en mantener una pureza personal. Boicotear productos que podrían contener restos de productos animales puede ser dañino para los animales a largo plazo. Por ejemplo, al rechazar comer una hamburguesa vegetariana de un restaurante porque contiene algo de leche o huevos, estás desanimando al restaurante a ofrecer opciones veganas porque parece que es algo muy difícil de conseguir. Así que usa nuestra lista como guía y haz lo que puedas por evitar ingredientes animales»
Eso es especista. Un movimiento social que busca justicia para los no-humanos diría que nunca debemos participar en la explotación animal. Punto. No debemos decidir consumir productos con lácteos o huevos para hacer que el dueño de un establecimiento piense que es muy fácil servir a los veganos. Eso es como decir que no debemos objetar que haya "pequeñas" instancias de misoginia o de racismo porque no queremos que los misóginos o los racistas piensen que la igualdad con las mujeres o la gente de color es "muy difícil".

¿Y qué quiere decir un "resto"? ¿Cuánto de eso estaría bien? ¿Y si es una pequeña cantidad de carne? ¿Por qué es diferente de una pequeña cantidad de huevos o lácteos? Respuesta: no lo es. Así que si aceptas ese sinsentido, también podrías comer carne de animales siempre que no sea mucha.

Algunos "defensores de los animales" apoyan esa perspectiva. Por ejemplo, Bruce Friedrich, antiguamente en PeTA y ahora en Farm Sanctuary, dice
«Todos sabemos que el principal motivo por el que la gente no se hace vegana es porque creen que no les conviene, y todos sabemos que las excusas que mucha gente expresa para no hacerse vegana es que "no pueden" dejar el queso o los helados.
Pero en lugar de ponérselo fácil para ayudar a los animales, a menudo se lo ponemos más difícil. En lugar de animarles a no comer productos animales aparte del queso o los helados, les hablamos hacerla de la opresión sobre las vacas lecheres. Y luego les decimos que no comemos azúcar ni hamburguesas vegetarianas debido a que llevan lácteos en el pan, aunque un poco de mantequilla en el pan provoca menos sufrimiento que una fruta o una verdura no orgánica, o que una botella de plástico, y otras 100 cosas que consumimos. Nuestra fanática obsesión con los ingredientes no sólo obscurece el sufrimiento de los animales -el cual no existiría para producir esas pequeñas cantidades de ingredientes- sino que casi garantiza que la gente de nuestro entorno no hará ningún cambio en absoluto. Así preservamos nuestra pureza personal perjudicamos a los animales: y eso es anti-vegano.»
Peter Singer, considerado por algunos como el "Padre del Movimiento de los Derechos Animales" dice:
«Creo que es más importante intentar y conseguir un cambio en la dirección correcta que ser personalmente puro. Si estás comiendo en algún restaurante y pides algo vegano pero viene con un poco de queso, o algo así, a veces los veganos se molestarán y lo devolverán, lo que significa que la comida será tirada. Si estás en compañía con otras personas que no son veganas ni vegetarianas, creo que hacer eso es probablemente un error. Pienso que es mejor comerlo antes que la gente piense: "Oh, dios mío, estos veganos..."»
Estoy de acuerdo en que ser vegano no tiene que ver con la "pureza personal". Pero no veo que rechazar la explotación de seres vulnerables -humanos o no humanos- tenga que ver con la "pureza personal". Lo veo como una cuestión de justicia fundamental y actuar en consonancia con ella. Decir que esto es un tema de "pureza personal" es simplemente decir que la justicia no debe ser una cuestión de principio moral. Y no podría estar más en desacuerdo con eso.

Por tanto, si el restaurante no quiere servirte una comida vegana, no comas productos no-veganos sólo porque eso ayudará a los animales. No lo hará. Lo que hará seré enviar el mensaje de que no te importan los derechos de los animales como una cuestión de principio moral.

Y eso sí que es dañino para los animales.

La gente estará más dispuesta a abrazar el veganismo si están de acuerdo en que se trata de algo serio y que debe ser tenido en cuenta. En tanto que elijas comer cualquier cantidad de carne, lácteos y huevos, ellos nunca verán el veganismo como una cuestión de justicia fundamental.



14 de julio de 2012

Animales atropellados en la carretera, huevos abandonados y comida encontrada en la basura




Con frecuencia me preguntan si es vegano comer animales que murieron atropellados en la carretera, huevos abandonados de gallinas que son mantenidas como compañeras, o productos animales que encontraron en un contenedor de basura.

La respuesta breve: no.

La explicación: aunque esas actividades no contribuyan directamente para la demanda de productos animales, son profundamente problemáticas en cuanto a una cuestión simbólica. Refuerzan la idea de que los productos animales son cosas para consumir; refuerzan la idea de que los animales son cosas, que son recursos humanos; refuerzan la práctica social de consumir animales; refuerzan la demanda incluso si no contribuyen directamente a ella.

¿Pero y qué si nadie ve que están haciendo esas cosas? En ese caso, no están involucrados en ninguna actividad que simboliza nada para nadie porque ninguno la observa o sabe de la misma. No están reforzando la demanda.

Pero ustedes están observando; ustedes saben de eso. Ustedes están participando en el acto de consumir animales; un ritual que no tiene ningún significado aparte de la celebración especista de que los animales son cosas para ser explotadas.

Ser vegano significa que rechazas la idea de que los animales son cosas para que nosotros consumamos. No son mercancías; no son recursos.

Ellos no son comida; no lo son más que un brazo humano que pudieran encontrar en el contenedor de basura.

Nunca pensaríamos en comer a un humano. Los humanos son personas morales. No comemos personas. Pero lo no-humanos son personas también. Ellos tienen valor moral. Sus cuerpos y los productos hechos con ellos no son cosas para comer, incluso si los encontramos muertos en la carretera o en un contenedor de basura, o incluso si abandonan sus huevos.

9 de enero de 2012

El cambio de paradigma requiere claridad acerca de la base moral: el veganismo






Si alguna vez vamos a ver un cambio de paradigma, tenemos que ser claros respecto de cómo queremos que cambie el paradigma actual.

Debemos dejar en claro que el veganismo es la base inequívoca de cualquier cosa que merezca ser llamado un movimiento por los “derechos animales. Si los “derechos animales” significan algo, significan que no podemos justificar moralmente ninguna explotación animal; no podemos justificar el tratar a los animales como recursos para los seres humanos, por más “humanitario” que ese trato pueda ser.

Debemos dejar de pensar que la gente encontrará al veganismo “intimidante” y que tenemos que promover algo menos que el veganismo. Si nosotros explicamos claramente las ideas morales y los argumentos a favor del veganismo, la gente va a entender. Puede que no todos se hagan veganos/as inmediatamente; de hecho, la mayoría no lo harán. Pero nosotros siempre deberíamos ser claros respecto de la base moral. Si alguien quiere hacer algo menos como una cuestión gradual, dejen que sea su decisión, y no algo que nosotros aconsejamos hacer. La base debe ser siempre clara. Jamás deberíamos promover la explotación “feliz” o “humanitaria” como moralmente aceptable.

La idea de que debemos promover la explotación “feliz” o “humanitaria” como “pequeños pasos” ignora que las reformas de bienestar animal no acaban dando una protección significativamente mayor a los intereses de los animales; de hecho, la mayoría de las veces, las reformas del bienestar animal no hacen nada más que hacer a la explotación animal económicamente más productivaal centrarse en los procedimeintos, tales como las jaulas de gestación, el aturdimiento eléctrico de los pollos o las jaulas para terneros, que son económicamente ineficientes en cualquier caso. Las reformas de bienestar animal hacen a la explotación animal más rentable al eliminar los procedimientos que son económicamente vulnerables. En la mayoría de los casos, esos cambios sucederían de todos modos y en ausencia de las campañas de bienestar animal, precisamente porque sin duda rectifican las ineficiencias del proceso productivo. Y las reformas de bienestar animal hacen que el público se sienta más cómodo acerca de la explotación animal. El movimiento por la carne/productos animales “felices” es una clara prueba de eso.

Nunca defenderíamos la esclavitud humana, la violación, el genocidio, etc. “feliz” o “humanitario.” De igual forma, si creemos que los animales importan moralmente y que tienen interés no sólo en no sufrir sino también en continuar existiendo, no deberíamos emplear nuestro tiempo y energía en defender la explotación animal “feliz” o “humanitaria.”

Las reformas de bienestar animal y todo el movimiento de explotación “feliz” no son “pequeños pasos.” Son grandes pasos –seriamente dados hacia atrás −.

Algunos defensores de los animales dicen que afirmar que el veganismo es la base moral es “sentencioso,” o que constituye un juicio decir que el veganismo es moralmente preferible al vegetarianismo, y que es una condena a los vegetarianos (u otros consumidores de productos animales) como que son “malas” personas. Sí a la primera parte; no a la segunda. No hay una distinción coherente entre la carne y otros productos animales. Todos son lo mismo y no podemos justificar el consumo de ninguno de ellos. Decir que ustedes no comen carne pero comen lácteos o huevos o lo que sea, o que ustedes no usan pieles pero usan cuero o lana, es como decir que comen carne de vacas manchadas pero no de vacas marrones; no tienen ningún sentido en absoluto. La supuesta “línea” entre la carne y cualquier otra cosa es sólo una fantasía – una distinción arbitraria hecha para permitir que cierta explotación sea segmentada y considerada como “mejor” o como moralmente aceptable −. 

Esto no es una condena a los vegetarianos que no son veganos; es, sin embargo, un pedido para que ellos reconozcan que sus acciones no se ajustan al principio moral que afirman aceptar, y que todos los productos animales son el resultado de imponer sufrimiento y muerte a seres sintientes. No es una cuestión de juzgar a los individuos; es, sin embargo, una cuestión de juzgar las prácticas y las instituciones. Y eso es un componente necesario de la vida ética.

Si tomamos la postura de que evaluar al veganismo como moralmente preferible al vegetarianismo no es posible porque estamos todos “en nuestro propio viaje,” entonces las valoraciones morales se tornan completamente imposibles o son especistas. Es imposible porque si todos estamos “en nuestro propio viaje,” entonces no hay nada que decir del racismo, el sexismo, el anti-semitismo, la homofobia, etc. Si decimos que esas formas de discriminación son moralmente equivocadas pero, con respecto a los animales, todos estamos “en el mismo viaje” y no podemos hacer una valoración moral al respecto, por ejemplo, del consumo de lácteos, entonces nosotros simplemente estamos siendo especistas y no estamos aplicando el mismo análisis moral a los no humanos que el que aplicamos en el contexto humano.

Cuando discutimos el veganismo, con los vegetarianos o con otros consumidores de productos animales, nunca debemos transmitir el mensaje de que pensamos que ellos son personas “malas.” Deberíamos en cambio centrarnos en cómo cualquier forma de explotación animal es inconsistente con el principio moral que ellos en sí mismos afirman sostener: principalmente, que los animales son miembros de la comunidad moral y que la imposición de sufrimiento y muerte a cualquier miembro de esa comunidad – humanos o nohumanos −, requiere de una justificación convincente. Y cualquier cosa que sea una justificación convincente, no lo es las preferencias del gusto, la conveniencia, la moda, etc.

Finalmente, deberíamos siempre ser claros en cuanto a que la explotación animal es errónea porque implica especismo. Y el especismo está mal porque, al igual que el racismo, el sexismo, la homofobia, el antisemitismo, el clasismo y toda otra forma de discriminación humana, implica violencia infligida a los miembros de la comunidad moral donde esa imposición de violencia no puede ser moralmente justificada. Pero eso significa que aquellos de nosotros que nos oponemos al especismo, necesariamente nos oponemos a la discriminación contra los humanos. No tiene sentido decir que el especismo está mal porque es como el racismo (o cualquier otra forma de discriminación) pero no tenemos una posición respecto del racismo. La tenemos. Deberíamos oponernos al racismo y siempre deberíamos ser claros al respecto.

El veganismo es acerca de la noviolencia. Es acerca de no involucrarnos en hacerle daño a otros seres sintientes; a uno mismo; y al medio ambiente del cual dependen todos los seres para vivir. En mi opinión, el movimiento por los derechos animales es, en su núcleo, un movimiento que tiene que ver con terminar con la violencia hacia todos los seres sintientes. Es un movimiento que busca una justicia fundamental para todos. Es un movimiento de paz emergente que no se detiene en la línea arbitraria que separa los humanos de los no humanos. Cambiar el paradigma jerárquico de la explotación penetrante que ha dominado por milenios requiere gran cantidad de trabajo duro. Y ese trabajo duro requiere de claridad.

******

Si no son veganos, por favor consideren hacerse veganos. Es una cuestión de no violencia. Ser vegano es la manera en que rechazan la violencia contra otros seres sintientes, contra ustedes y contra el medio ambiente, del cual dependen todos los seres sintientes.

30 de marzo de 2011

El uso "compasivo" es un sinsentido






Los derechos animales constituyen un asunto binario: ustedes explotan a los animales o se tornan veganos.

No hay una tercera opción.

No pueden explotar “compasivamente.” Simplemente los explotan. Su “compasión” tiene que ver con sentirse mejor respecto de continuar explotando animales. La explotación “compasiva” no tiene nada que ver con la obligación de justicia que debemos a los animales nohumanos.

La justicia requiere que nosotros dejemos de usar a los animales totalmente. La explotación “humanitaria” no es nada más que una fantasía. Todo el uso de animales involucra tortura. E incluso si no lo hace, e incluso si pudiéramos tratar a los animales que explotamos de manera “humanitaria”, no podemos justificar el uso y matanza de animales para el placer de nuestro paladar, nuestro sentido de la moda, entretenimiento, o cualquier otro propósito.

Pero no hay ningún error acerca de esto: la explotación animal “compasiva” es una tontería, tal como lo es la esclavitud “compasiva” o el genocidio “compasivo.”

Si no son veganos, háganse veganos; es mejor para su salud y para el planeta. Pero, lo más importante, es lo moralmente correcto para hacer. Nunca harán nada más fácil y satisfactorio en sus vidas. 

15 de marzo de 2011

Porqué el veganismo debe ser la base




Imaginen que están hablando con un grupo de personas que son fanáticas de los automóviles clásicos y que conducen sólo por el placer de conducir y no por ningún propósito en particular. De hecho, estas personas creen que manejar automóviles clásicos por placer es una tradición importante, una parte crucial de su cultura y, cada día, ellos entran en sus automóviles y los conducen sólo porque lo disfrutan muchísimo y lo consideran como parte integral de lo que ellos son.

Si fueran a tratar de argumentar, a este grupo de personas, que es moralmente incorrecto el uso de sus autos para manejar rumbo al consultorio del médico para un chequeo médico o análisis, o llevar al miembro herido de una familia a la sala de emergencias, ellos en su mayoría ciertamente pensarían que la postura de ustedes no tiene ningún sentido. Después de todo, ellos piensan que es aceptable manejar simplemente por placer. Verdaderamente, manejar por placer es un aspecto importante de sus vidas. ¿Por qué aceptarían que manejar por una razón importante es algo malo cuando ellos piensan que manejar sólo por el placer de manejar es algo bueno?

Imaginen una segunda posibilidad. En vez de tratar de persuadir a este grupo de personas de que manejar por una razón médica importante está mal, ustedes sostienen que manejar por placer hacia un destino determinado, que no es diferente de cualquier otro destino, está mal. De nuevo, este grupo de conductores por placer encontrarían que la postura de ustedes es bizarra, porque es completamente arbitraria. ¿Porqué manejar por placer hacia un lugar es diferente de manejar hacia otro lugar? Y si ellos aceptaran que manejar hacia algún lugar elegido arbitrariamente está mal, eso dejaría abierta la cuestión de si manejar por placer en general está mal. Su preciada actividad estaría amenazada.

Esta simple hipótesis nos ayudará a entender las razones morales, lógicas y psicológicas de porqué el veganismo debe ser la base del movimiento de los derechos animales y porqué las campañas de un solo tema no tienen ningún sentido.

Comer animales: sufrimiento y muerte por el placer del paladar

La mayoría de las personas comen cuerpos de animales y sus productos. Ninguno sostiene que tenemos necesidad de comer estos productos para una salud óptima; al contrario, la corriente médica dominante argumenta, cada vez más, que los productos animales van en detrimento de la salud humana. Pero, tanto si la comida con animales va en detrimento o no, ciertamente no es necesaria. Incluso la conservadora American Dietetic Association lo reconoce:

«La posición de la American Dietetic Association es que las dietas vegetarianas apropiadamente planificadas, incluyendo las dietas veganas, son sanas, nutricionalmente adecuadas y pueden proveer beneficios a la salud en la prevención y tratamiento de ciertas enfermedades. Las dietas vegetarianas bien planificadas son apropiadas para los individuos durante todas las etapas de la vida, incluyendo el embarazo, la lactancia, la primera infancia, la niñez y la adolescencia, y para los atletas.»

Y sabemos que la cría de animales para comida es un desastre ecológico.

La única justificación que tenemos para infligir un terrible sufrimiento —bajo las condiciones más “humanitarias”— y la muerte a 56 mil millones de animales terrestres y a un número desconocido, pero probablemente de igual forma escalofriante, de peces y otros animales acuáticos, es que nos gusta su sabor. Estamos involucrados en esta matanza impresionante por razones de placer, entretenimiento y conveniencia. Consumir animales por ninguna otra buena razón es una parte importante de la vida diaria de la mayoría de las personas. De hecho, muchas personas consideran esta completamente innecesaria imposición de sufrimiento y muerte horrorosos como una tradición importante; algo que integra nuestro supuesto “excepcionalismo humano”.

Vivisección

Ahora imaginen que toman la postura de que el uso de animales en experimentos biomédicos es erróneo. Tal como argumenté, hay serios cuestionamientos en relación a la necesidad de la vivisección como cuestión empírica, y no hay ninguna justificación moral para la vivisección. Pero el público, de manera abrumadora, cree que la vivisección es importante para la salud humana.

¿Porqué razón las personas que piensan que es aceptable infligir sufrimiento y muerte a los animales por razones de placer, pensarían que hay algo moralmente erróneo en el uso de animales para un propósito que, de hecho, ellos consideran —equivocadamente, en mi opinión— que es necesario y beneficioso? ¿Porqué las personas que están dispuestas a llenar sus arterias con grasa animal porque les gusta el sabor de la comida animal, no estarían dispuestas a apoyar la matanza de más animales porque piensan —otra vez, erróneamente, en mi opinión— que las muertes adicionales resultarán en una cura para sus problemas de salud?

La respuesta es clara: ellos no lo pensarán. No pueden hacerlo.

Argumentar con las personas que comen productos animales que la vivisección es moralmente errónea es como argumentar a los fanáticos de los autos clásicos que manejar por una razón importante es moralmente incorrecto. Estos fanáticos piensan que manejar por una razón trivial de placer simplemente está bien. ¿Por qué pensarían que hay algo erróneo en el hecho de manejar hacia el consultorio del médico para un chequeo médico o hacia la sala de emergencias? Y si ellos aceptaran que manejar por una razón importante es algo erróneo, su preciada actividad estaría en serio riesgo, como cuestión en general.

Ésta es la razón por la que, a pesar de los 200 años de campañas contra la vivisección, la práctica no sólo continúa sino que el número de animales usados en experimentos biomédicos, de hecho, está aumentando.

Otras campañas de un solo tema

Consideren ahora las campañas de un solo tema diferentes de las de la vivisección, tales como las campañas contra tipos particulares de caza deportiva, o las campañas contra el uso de animales salvajes en los circos, o las campañas contra las pieles. Estas campañas son análogas a seleccionar arbitrariamente un destino y decir a nuestros fanáticos de los autos clásicos que manejar hacia tal destino es erróneo o peor que manejar hacia otro destino. Ellos piensan que está bien manejar por placer, así que, ¿por qué pensarían que manejar hacia un destino seleccionado arbitrariamente es erróneo?

Otra vez, ellos no lo pensarán. No pueden hacerlo.

De manera similar, aquéllos que consumen productos animales piensan que es moralmente aceptable infligir sufrimiento y muerte a los animales por el placer del paladar y participan en este uso de los animales cada día, varias veces por día. ¿Por qué pensarían que cazar está mal, cuando ellos van al supermercado y compran productos elaborados con animales que han sufrido tanto, si no más, como los animales que son cazados? ¿Por qué pensarían que usar animales por otras razones triviales es moralmente inaceptable? Ellos comen animales por placer. Y van a los zoológicos y a las corridas de caballos, ¿por qué pensarían que los animales salvajes en los circos presentan un problema en particular? Ellos usan lana y cuero, los cuales representan una tremenda cantidad de sufrimiento animal. ¿Por qué tendrían un problema particular con las pieles?

Ésa es la razón por la que, a pesar de décadas de campañas de un solo tema contra la caza, el “deporte” persiste; ésa es la razón por la que la campaña de un solo tema que ha existido por más tiempo en la historia de la defensa animal —la campaña contra las pieles— ha sido un absoluto fracaso. Aunque tales campañas puedan generar algún interés, la realidad es que ellas deben en última instancia fracasar en una cultura que considera el consumo de animales para comida como aceptable.

Mientras vivamos en una cultura que no cuestiona el uso de animales para comida —otra vez, no sólo el trato de los animales sino el uso de los animales— las personas en general nunca van a adoptar las campañas de un solo tema de una manera masiva. La mayoría de las personas verán a estas campañas como arbitrarias. La mayoría de las personas reconocerán que los usos de los animales que son el objetivo de las campañas de un solo tema no son peores que los usos que ellos consideran como aceptables. Y ellos están dispuestos a involucrarse en la explotación innecesaria cada día de sus vidas; ¿por qué tendrían algún problema con otro uso de los animales que también es innecesario?

Recientemente, conversé con alguien que estaba involucrado en una campaña contra la caza en un parque determinado. Se apartó de su campaña y me explicó que decidió que lo que los cazadores estaban haciendo no difería de lo que él estaba haciendo al comprar y comer carne proveniente de su supermercado local y, dado que ciertamente no iba a dejar de hacerlo, no podía ver la lógica de oponerse a la caza.

Y, por supuesto, estaba acertado. Cazar es una actividad espantosa y es muy perturbador que cualquiera, de hecho, disfrute matando a un ciervo o a un conejo. Pero, ¿cuál es la diferencia entre comer animales que son cazados y aquellos cuyos cuerpos son adquiridos en un negocio? La respuesta es que no hay diferencia. Ciertamente, el animal cuyo cuerpo fue adquirido en el negocio puede, de hecho, haber tenido una vida y una muerte peor –incluso si el animal fue un animal criado “feliz” en una granja “feliz” y asesinado en un matadero diseñado por Temple Grandin– que el animal que fue cazado.

Estuve conversando con otra persona que estuvo involucrada por años en una campaña para detener la matanza de focas. Ella se apartó de esa campaña porque decidió que no había realmente diferencia entre la piel de las focas y la piel, la lana o el pelo de ningún otro animal y, dado que ella no iba a dejar de usar a todos los animales para vestirse, la campaña por las focas estaba verdaderamente sólo basada en el hecho de que los grupos animalistas podían sacar partido del hecho de que las focas eran adorablemente bonitas, y que eso verdaderamente no era una buena base para una posición moral.

Y, por supuesto, ella estaba en lo cierto. La piel de las focas no es diferente de la de ninguna otra clase de piel y la piel no es diferente de la lana o el cuero. Todas son terribles y nosotros no deberíamos usar ninguna prenda proveniente de animales. Simplemente no es necesario. Pero entonces, tampoco deberíamos comer peces, lácteos, huevos, etc. Y mientras pensemos que comer animales es aceptable, cuestionar otros usos innecesarios, o caracterizar una clase de uso como peor que otro uso, aparecerá como algo arbitrario porque es arbitrario.

En 2007, escribí un artículo de opinión para un diario, el cual fue publicado nuevamente en el 2009, argumentando que las peleas de perros de Michael Vick no eran, como cuestión moral, diferente de nuestro consumo de productos animales. Recibí literalmente miles de respuestas a ese artículo. Muchas personas concuerdan con mi posición; muchas personas han dicho que el artículo los incitó a pensar acerca del veganismo; muchas dijeron que se tornaron veganas después de pensar respecto de mi argumento. Pero ninguna —ninguna— de las que no estuvieron de acuerdo con mi posición fueron capaces de decir porqué lo que Vick hizo era peor que lo que hacemos el resto de nosotros. Eso es porque no hay un modo coherente de distinguir lo que hizo Vick de lo que hacen todos los demás.

En el 2009, cuando Vick salió de la cárcel y firmó con Philadelphia Eagles, hablé con un hombre que me dijo que, aunque era un gran admirador de Eagles y continuaría yendo a los partidos, él nunca podría disfrutar viendo a Vick jugar, debido al tema de las peleas de perros. Le pregunté si él comía panchos y hamburguesas cuando asistía a los partidos de fútbol. Dijo “sí.” Le señalé que los animales usados para hacer los productos que él disfrutaba tuvieron vidas y muertes peores que los perros de Vick.

Él no tuvo una respuesta. Eso es porque no hay ninguna respuesta.

Conclusión

La base es clara: a menos que y hasta que consigamos que las personas se cuestionen y rechacen su diario y completamente innecesario consumo de animales, no tendremos éxito en conseguir que se opongan seriamente al uso de los animales que ellos consideran como necesario o no trivial, como la vivisección, u otro uso innecesario que ellos, con bastante corrección, consideran elegido arbitrariamente por los defensores de los animales, y al que no lo ven peor que los usos que ellos mismos apoyan y con los que se involucran cada día de sus vidas.

El veganismo debe ser la base si vamos a tener cualquier esperanza de cambiar el paradigma del uso de los animales como cosas hacia el de los animales como personas no humanas.

************

Si no son veganos, háganse veganos; es mejor para su salud y para el planeta. Pero, lo más importante, es lo moralmente correcto para hacer. Nunca harán nada más fácil y satisfactorio en sus vidas.



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...